lunes, 24 de noviembre de 2008

¡Qué duro está el suelo!

El deporte del ciclismo de montaña lo he practicado durante dos épocas de mi vida. De jóven, con veinti-pocos, durante la primera mitad de los años noventa del pasado siglo. Recuerdo que mi padre me dejaba en el Monte de La Esperanza (o bien subía yo desde mi casa, en un ascenso desde los 400 a los 1.000 metros de altitud en unos 15 kilómetros de recorrido) y apenas encontrabas a nadie en esos caminos y pistas, menos aún sobre las dos ruedas. Hoy en día es un placer encontrar a una gran cantidad de aficionados que lo disfrutan.

Luego abandoné ese deporte durante casi 8 ó 9 años, hasta que hace 3 ó 4 lo retomé. En todos esos años, nunca tuve una caída seria, hasta el 11 de junio de 2007. Fue en una de esas rutas en compañía de las magnífica gente que he conocido a través del subforo de Rutas en el sur de ForoMTB.com (Strike, Tabai, Oscar, Hugo, Miguel y tantos otros, con los que espero retomar las dos ruedas en breve, tras algo más de 3 meses varado).

Ese día hicimos una ruta divertida, variada, pero accidentada. Varias caídas y muchos pinchazos fueron jalonando la ruta, hasta llegar a una de nuestras zonas favoritas...

Ahí, en la foto, se me ve un poco acojonado por el atrevimiento a saltar un tronquito de nada. Lo que para cualquier rider sería una absoluta insignificancia, para este orgulloso ciclista del montón le suponía todo un reto.

Imagen cortesía de Tabai.net


Después de la foto, si se pudiera ver, se me vería en el suelo, magullado. Tuve hinchazones, raspones y marcas para algunas semanas. (A todas estas hay que decir que en absoluto soy un ciclista profesional, ni semi, ni aficionado... sólo uno con ganas.)

La zona está en las proximidades de la Pista de la Herradura, en dirección al Sitio de la Cruz de Fune (Monte de la Esperanza, isla de Tenerife, Canarias, España).