viernes, 20 de febrero de 2009

Los coches de mi vida (VI): Suzuki Vitara

Este pequeñajo se vino a vivir a casa en el 2003 y lo vendimos en 2007. Con el mantuve una relación de "amor-odio". Por un lado me gustaba como vehículo, era pequeño, "ratonero", no sólo en monte, sino también en ciudad, donde podías manejarlo y usarlo como un pequeño compacto. Parece bajo de altura central pero se debe más a la perspectiva del conductor pues en off road su comportamiento es excepcional.

Pero yo tuve "la suerte" de comprar uno de los últimos Vitara fabricados por Santana, cuando estaban a punto de perder la fabricación bajo marca Suzuki. Además de ciertos problemas empresariales que debieron juntarse en ese momento. Lo cierto es que, aunque reclamé, grité, protesté lo habido y por haber, nunca me pusieron solución a un par de problemas que tuve con el vehículo.

De paso desaparecía el concesionario oficial tradicional en la isla y aparecía uno nuevo que... ¡lo dejo aquí! ¡Que me cabreo yo solo recordando!


Así que estaba contento con mi pequeño compacto todoterreno, de aspecto un tanto "deportivo" dado por su hardtop con barras (que según la pegatina de rigor, estaban allí sólo de decoración); pero no estaba contento ni con el concesionario oficial local ni con Santana.

Finalmente nos deshicimos de él por un problema mecánico que se nos venía encima y del que ya nos estaban advirtiendo, además del coste que supone mantener dos coches, hoy en día, para cualquier familia.

Pese a todo, mi valoración del Vitara, en el saldo final de la cuenta que dejó, es positiva. Y, si hoy por hoy, quisiera comprar un pequeño compacto (y el concesionario local fuera otro), creo que me quedaría con el Suzuki Jimmy o con el Santana 300 ó 350).