Por un lado tengo que decir que el coche nos decepcionó en cuanto a equipamiento y comodidad. Aunque el Jeep Wrangler se vendiera en aquella época (1999) como un vehículo para diversión y muchos lo compraban más motivados por un mito que por un conocimiento, lo cierto es que seguía siendo un vehículo duro y "escueto", más orientado al "off road" puro y duro que a vehículo mixto, a ratos destinado a llevar la compra de la semana o a ir a buscar a los niños al colecio; y a ratos destinado a transitar por alguna pista no muy rota en busca de un idílico lugar para un pic-nic.
Creo que en eso los concesionarios de la isla se equivocaban y a la larga se ha venido a demostrar que ha sido así. No puedes vender un vehículo "duro" para un uso "light" y "juvenil", porque acabarás decepcionando a los que buscan un RAV4 y se compran un Wrangler movidos por una publicidad no muy realista.
Un par de veces lo probamos fuera de pista y aunque era una versión a gasolina un poco escasa de potencia se comportó como debía e hizo honor a su fama, teniendo en cuenta que era un coche de alquiler, algo cascado ya y que, por supuesto, no tenía ninguna preparación especial. Imagino que pilotar una versión "potenciada" debe ser algo excepcional.
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