A veces podemos pasarnos años sin vivir en absoluto, y de pronto toda nuestra vida se concentra en un solo instante.
Hace unas dos horas era un rumor comentado en un programa televisivo en directo. Algunas páginas de la red empiezan a hacerse eco sin poder asegurar la noticia, pero poco después acabaría siendo titular. Mañana, día 26 de junio, prensa, radio y televisión girarán en torno al ya mito, desaparecido el soporte vital, el cuerpo emblanquecido a golpe de talonario y excusas.
Me he levantado del sillón, he pegado mis párpados a las cejas y me he obligado a escribir unas frases, no de uno de mis ídolos de la adolescencia, pero sí de uno de los iconos de mi tiempo y lo primero que encuentro en iGoogle, antes de buscar una breve biografía de Michael Jackson, es una cita de Oscar Wilde que resume a la perfección y casi sin pretenderlo, lo que será el día que en breve amanecerá y con la que abro este breve artículo.
Hoy nace un mito. Nacen las leyendas sobre si realmente ha muerto. Nacen las subastas millonarias en torno a una toalla sudada que aún huele, asegurará su dueño. Nacen los mitificadores y aquellos que se encargarán de por vida, de velar el recuerdo de la figura. Nacen los historiadores que lo convertirán en héroe y los que por contra, remarcarán su villanía. Hoy muere el personaje y la persona.
Esta noche se están escribiendo cientos de miles, quizás millones de entradas en blogs, foros y muros de redes sociales. Los microbloguers sudarán sangre en Twitter o en Tuenti. Quien deje la primera referencia en Meneame.net alcanzará el absoluto éxtasis en su perfil. Los editores de Wikipedia apenas han tardado menos de 2 horas en añadir la fecha de defunción a la excelente y breve biografía escrita en esta macroenciclopedia mundial.
Y yo sólo sé, que en 1982, con 11 años, quedaba impactado por uno de los mayores hitos musicales del pop, un Thriller imparable e impagable y que nueve años después, en 1991, volvía a firmar un rotundo tema, Black or white, para mi, uno de los mejores (y en esto no coincido con la mayoría de sus seguidores), que en una u otra manera describiría el futuro bipolar e indeciso del Rey del Pop.
He escogido Dangerous para ilustrar estas breves frases porque así fue la vida mediática de esta fuente de titulares y juicios pactados, cuando una horda de seguidores que deseaban volverlo a ver, como ocurriera con el Rey del Rock en su tiempo, un vez más, encima de un escenario, se han quedado a las puertas de un último Dirty Diana.
Ha muerto el último Rey de la música, el último icono de los 40 principales. Y deja un trono vacío.
1 comentarios:
Estupenda semblanza.
Publicar un comentario en la entrada