Un usuario descarga tal o cual herramienta, o un template para su nuevo bitácora con el que está seguro (¡esta vez sí!) que ganará lo suficiente como para no tener que trabajar (es que los bloggers somos unos ilusos). Te aseguras que por algún lado sus creadores hallan puesto que no tienes que pagar. Ves una licencia freeware y ves un autor, un nombre al pie, en una esquina o en una ventana acerca de que ningún usuario utilizará nunca.
Eso era Pablo Soto, para mi, personalmente, hasta que leo un titular. Promusicae, SONY y los intereses evidentes vuelven al ataque tras el suntuoso beneficio que hay detrás del derecho de distribución.
Y Pablo Soto se convierte en un símbolo. Al principio todos le observamos, pero al final, consigue lo que consigue un símbolo. Todos nos movemos con él.
El video está alojado en YouTube y lo encontré en el blog de Pablo Soto. Es de esas cosas que al principio te hacen reir y al final te hacen reflexionar.
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