lunes, 10 de agosto de 2009

Cuando hacer las cosas bien, salva vidas

Hay noticias que pasan desapercibidas porque no se entienden, afectan a pocas personas o son lo suficientemente complejas como para hacer perder el interés a la mayoría de los ciudadanos. Y entiendo por exceso de complejidad a cualquier cosa un poco más densa que un anuncio de televisión.

Por lo general los que una u otra vez hemos sido pacientes (no de paciencia, cualidad escasa, sino enfermos necesitados de paciencia, que es otra cosa) creemos ciegamente en la exactitud de una ciencia que no pasa de ser una acumulación de conocimientos experimentales basados en un continuo prueba y error.

En esa confianza ciega creemos que son los tratamientos los que siempre nos curan. Creemos que el antibiótico nos aliviará la tos de una gripe o que la aspirina curará la de una infección bacteriana de garganta. Nos molestamos sobremanera cuando las cosas no son como esperamos y fallan, tildando al médico de turno de todo tipo de calificativos, obviando la citada inexactitud de la Medicina.

Por eso es tan impactante este peculiar, aunque desapercibido titular, porque nos demuestra que muchas veces, salvar una vida sometida a una enfermedad grave, no es cuestión de un nuevo tratamiento o de que Roche encuentre la manera de comercializar su anís estrellado encapsulándolo en algún Tamiflú milagroso de novedoso nombre, sino simplemente de hacer las cosas bien.

Un protocolo médico es un documento consensuado por un grupo de profesionales relacionados directa o indirectamente con una patología o problema de salud, que establecen un procedimiento eficaz para su tratamiento, basado en el mejor conocimiento y experiencia disponible en el momento. Aunque es ampliamente utilizado en Medicina, todavía no está tan extendido en aquellas patologías o problemas que afectan de manera multidisciplinar a la profesión (ni que decir tiene cuando enfermería debe intervenir en ese protocolo -y es que con algunos Doctores hemos topado-).

La nota de Europa Press titula la noticia de una forma clara: el uso de un protocolo estandarizado para tratar la endocarditis infecciosa reduce un tercio su mortalidad. Así, tal cual.

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El doctor Didier Raoult, de la Unidad de Investigación sobre Enfermedades Infecciosas y Tropicales Emergentes de la Universidad Aix Marseille, introdujo e 2002 un simple pero riguroso protocolo estandarizado para el manejo de la
endocarditis infecciosa. Esta iniciativa logró reducir un tercio la mortalidad de estos pacientes.

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Estas tasas de mortalidad, las más bajas nunca antes alcanzadas, reforzaron la convicción de que un manejo multidisciplinar estandarizado de esta enfermedad es crucial en el éxito terapéutico.

[...]

El manejo de estos pacientes puede variar de forma considerable por las diferencias existentes entre las guías terapéuticas internacionales de cada país y por el gran número de especialistas que requiere esta intervención.

Por este motivo, en 2002, Raoult reunió a un equipo médico multidisciplinar, compuesto de cardiólogos, especialistas en infecciosas y cirujanos del Hospital de la Timone, para crear un protocolo de manejo de esta enfermedad riguroso, preciso y simple, estandarizando el diagnóstico y tratamiento del problema.


Fuente de la imagen: Diviérteme.net
Fuente de la imagen: Diviérteme.net.

1 comentario:

Eugenio Calderon dijo...

....Busque y usted es la única persona dedicada al protocolo. primero lo felicito y luego me sirvio de mucho en la elaboracion de los míos en mi unidd de Perinatología que comando

Dr Eugenio Calderon
Ginecologo y Perinatologo
Costa Rica