martes, 8 de septiembre de 2009

Esos jóvenes que son nuestro reflejo

Mafalda, por QUINOHay ocasiones en que por mucho que te lo expliquen desde un atril técnico, universitario o formado, no lo captas. El problema está ahí, el peligro está presente, pero no se hace evidente. Por eso son necesarios artículos simples y llanos que con un lenguaje accesible para cualquiera te expliquen de manera eficaz que, si bien una red de ordenadores que soporta una serie de servicios de comunicación y que etiquetamos bajo un globalismo llamado Internet, es una herramienta de gran valor como nunca antes ha existido, probablemente desde la invención de la rueda, cierto es que permite que muchos delincuentes y desalmados hagan de las suyas de manera anónima y difícilmente detectable.

En este caso hablo del acoso escolar, el bulling para que los periodistas me entiendan, explicado con sencillez y dando consejos prácticos (que muchos psiquiatras no se atreven a dar, pero que sí se insinúan). Marcelino Madrigal incluyó ayer en su bitácora una magnífica entrada al respecto, con direcciones y enlaces realmente útiles que todos los padres deberían estar obligados a leer, por muy geek, esnobista o tecnoplasta que se considere.

Es palpable la preocupación que empieza a notarse en la generación de los casi-cuarenta-pasados que ve como nuestra pícara sociedad latina va americanizándose, en dirección al sueño de la hamburguesa feliz, la plei esteision ladrona de tiempos y de relaciones entre padres e hijos, hacia el egoísmo más salvaje. En este sentido, Antonio E. Zafra, en su blog El Mosquitero, el mismo día, se hace eco de los acontecimientos salvajes de Pozuelos, reflejando perfectamente esa preocupación que empieza, por fin, a abofetear nuestra ceguera colectiva.

Y por si fuera poco, si eres de los que aún anda dormido y se escuda en etiquetar de alarmistas a esos que señalan hacia un problema evidente, es conveniente leer la entrada de Juan Valera en su Periodistas 21, sobre la socorrida etiqueta de la educación 2.0 que pareciera, viene como el superhéroe de turno (la socorrida etiqueta) a salvarnos con dos-punto-cero tortazos. Nada más lejos de la realidad.

Mientras, políticos de uno y otro bando aporrean los micrófonos, con esa verbigracia que creen ellos que el electorado les ha dado y que tan poco respetan, balbuceando propuestas, programas multimillonarios y recetas más por puro populismo zafio y rascar un voto más que otra cosa. Unos promoviendo iniciativas retrogradas sobre las redes sociales, al mismo tiempo que promueven su uso entre los acólitos para crear movimientos de opinión. Otros vendiendo programas millonarios centrados en la tecnología y no en los pequeños individuos a formar. Pero la cuestión de fondo, de importancia, sigue ahí, pendiente, espectante, olvidada.

Esto ya no es problema ni de derechas ni de izquierdas, ni de nacionalistas ni de republicanos ni de mornárquicos. Es un problema social y común a todos, es causa, insisto, de una cultura generalizada que tuerce el rumbo hacia el egoísmo puro. Los padres y los formadores ya no forman un frente común en la educación de los futuros adultos; los primeros se convierten en los enemigos de los segundos y los segundos acaban por huir de sus responsabilidades. Los primeros andan ensimismados en el próximo aparatito a comprar y los segundos en ver si son capaces de arrancar más puntos con otro cursillo de cara al próximo traslado por el que competir. (Y mientras, los sindicatos de la educación, frotándose las manos.)

Y en medio de todo este embrollo, varias generaciones que vienen mirando al frente, buscando referentes en su formación y crecimiento. Criticamos y aborrecemos a los adolescentes del botellón, a los niños acosadores, al nuevo machismo juvenil en los barrios... y obviamos que son nuestro reflejo. El reflejo de nuestra civilización actual. Son lo que nosotros, los adultos, somos.

Ni más, ni menos.

Hay cosas que nunca cambian

Si tienes hijos, insisto, es realmente recomendable la lectura del artículo de Marcelino Madrigal. Y hay mucho más en la red, contenido muy útil para ampliar la información que puedas necesitar.

(Imagen encontrada en humorencrisis.blogspot.com.)