lunes, 28 de septiembre de 2009

La blognovela, un buen formato para contar historias

Escritor 2.0Para algunos el término blognovela no es si uno esnobismo más, una de esas tantas modernidades que han asaltado nuestro mundo en las últimas 2.0 décadas. Para otros más románticos la blognovela rescata una forma de publicar y desarrollar una historia que remonta sus raíces hacia finales del siglo XIX y principios del siglo XX, cuando muchos de los que luego serían autores memorables publicaban sus obras por entregas en periódicos y semanarios (extracto esto último de la frase de presentación de la blognovela George Harvey -propuesta del quinceañero autor Pablo Gutiérrez-).

La blognovela a juicio de sus defensores recupera aquella inmediatez en la transmisión de la historia que se estaba construyendo hacia los lectores; motiva, aseguran, cierta retroalimentación sobre la historia que podía volverla impredecible en ciertos puntos y términos.

Sea una forma en la que algunos pretenden pretendemos ganar un huequecito en el apretado panorama de la literatura en castellano, o sea una pretensión absurda de los que se quieren nos queremos creer autores de talento y estilo, lo cierto es que como en cualquier ámbito puramente comercial, el mercado está ya muy saturado (en términos del papel) y muchos de los que se han encumbrado no ven con buenos ojos estas nuevas vías de comunicación con el lector, aunque se vayan acumulando ya algunos años de experiencias y varios casos de éxito.

Por un lado porque el coste de producción se cuenta en tiempo para el escritor y poco más; el de acceso a la obra se suma en beneficios para la empresa de comunicaciones que da línea de conexión a red al lector; los ingresos, en consecuencia, para el autor, salvo notoria resonancia, tienden a cero; y, por último, los escritores de éxito ven como la celulosa se transforma en monitores y la tinta en destellos que suponen más competencia y menos beneficio.

Quizás el caso más renombrado hasta el momento, en castellano, sea el autor argentino Hernán Casciari (o su alter ego Orsai). Casciari, nacido en Buenos Aires en 1971 (y en el año compartimos algo, al menos) ha recorrido el camino de la literatura al revés que los grandes y veteranos autores aún vivos que han terminado por abrir su propio blog (aunque algunos ya se han dado la vuelta en el camino).

Una de sus obras digitales más nombradas es ¡Más respeto, que soy tu madre!, que de bitácoras paso a papel y de ahí, al teatro y luego, se prevé, a guión de cine. La original es una blogonovela de 200 capítulos que aún está publicada en mujergorda.bitacoras.com y fue escrita entre septiembre de 2003 y julio de 2004. Posteriormente fue editada en España por Plaza & Janés en 2005 y por Editorial Sudamericana, en Argentina, año 2006. En noviembre de 2005 la blognovela fue elegida por la Deutsche Welle International como el mejor weblog del mundo. Por último, este año 2009 la historia fue adaptada al teatro por Antonio Gasalla y se plantea llevarla al cine de manos de Juan José Campanella.

Pero Casciari no es el único caso de éxito en la red. Mundo Cadáver y su Apocalipsis Zombie, Crónica en español de la llegada de los No Muertos es otro buen ejemplo en el que la ficción trata de saltar a la realidad a través de un blog. En este curioso caso la novela no se termina y se deja el final para su edición en papel. Además el blog no se presenta como una versión definitiva sino como un borrador en línea de lo que será la obra final.

Otro autor hiperactivo en la creación de blognovelas es Pablo Paniagua, quien se define así mismo como un escritor web. Entre sus obras digitales está Exex, la mujer bigotuda o El mono cibernético. Estilos para todos los gustos, unos ya asentados en la fama y otros en el camino, pero todos a través de la blognovela.

Y ahora un poco de cancha a la producción propia. (¿¡Cómo no!?)

Ocurrió un día...

Ocurrió un día... es el diario de un ejecutivo medio inmerso en una impersonal y gigantesca compañía que narra su día a día; su desengaño profesional y las diferencias entre una utópica e idealista juventud y una encasillada y predecible madurez.

Critica aquello en lo que él mismo se ha convertido en una contenida y continuada contradicción mientras narra sus propias y rutinarias vivencias. Puntualmente su compañera de viaje, su esposa y madre de su numerosa e indeterminada prole de hijos e hijas participa en ese diario anecdótico.

Vive en las afueras de Madrid, en uno de esos pueblos reconvertidos en zona residencial, veranea, pese a todo, en otro pueblo, donde están sus raíces o las de su Señora y como no podría ser de otra forma, tiene su propio 4x4...

Las pequeñas historias tienen siempre un trasfondo de realidad disimulada por la loza de la ficción. Va siendo escrita por quien les escribe este breve artículo y su aspiración, al menos, es que sea leída. Con ello doy cumplimiento a lo de "un libro, un árbol y un hijo".

Y el tiempo ya dirá y me hará su propio cuento sobre las pretensiones de este autor que les habla. Espero que la disfrutes y sobre todo, no olvides comentarla.

Ocurrió un día... (blog)

1 comentarios:

Julio dijo...

Pues sí que es coincidencia, sí, jajaja. Está muy bien el artículo, tengo una cibernovela a medias por el manuscrito, pero en cuanto lo acabe -ejem ejem- la continúo: conocía el caso de Casciari, que hace además la sección de blog de series en El País. Le mandé un retwitteo porque lo merece.

¡Un abrazo!