Es entrar en esa caja metálica con ruedas y motor, que además de actuar como caja de Faraday en una tormenta actúa como un aislante de la buena conducta y el civismo, y cambiar nuestro comportamiento de manera radical.
No dudamos en entonar alabanzas dignas de la obra de Cela si nos hacen una mala jugada al volante... para 10 minutos más tarde hacer nosotros alguna similar (o peor) y señalar al cielo con el dedo medio si alguien protesta.
El ejemplo de hoy es el de algún buen vecino que, temeroso de quedar "atrapado" ocupa dos plazas de aparcamiento y asunto resuelto.
En la imagen no se observa bien pero las dos plazas paralelas que están por el otro lado están ocupadas con dos vehículos. Así que, en ese espacio, poder se puede aparcar correctamente y sin problemas.


















0 Respuestas para "Aparcando con cabeza y sin neuronas"
Publicar un comentario en la entrada