martes, 27 de octubre de 2009

De las soluciones decimonónicas y otras sandeces

Asta su abuelo, GoyaHay frases que de vez en cuando se oyen en boca de tal o cual potentado de la política o la alta macroeconomía que no porque pasen los años se me olvidan. Quizás porque sean tan buenas como un buen chiste y consiguen no pasar nunca de moda. Desde la política local a la europea los hay que se lucen proponiendo soluciones que más parecen salir de la boca del Rey Sol o su homónimo, por el otro lado, el Señor Stalin. Frases dichas desde atriles bien situados que promulgan ideas en las que los ciudadanos, sean éstos pueblo o masa proletaria, no son sino cosas que ordenar y clasificar en el tablero de la política local, nacional o mundial.

Una de esas frases las destaca hoy J.R. Mora en su fururku y con sus siempre acertadas viñetas bajo el título Dos hipócritas y el paro. Allí se nos hace ver que el Presidente de Cantabria, economista, anchoista, populista, demagogo, cuatromileurista mediático y encantado de aplaudirse, D. Miguel Ángel Revilla atina a declarar: Hay un millón y medio de españoles que no quieren trabajar. Destaca también Mora a Felipe de Borbón y Grecia, príncipe y futuro rey directo en cola de espera, de profesión alto, guapo y portador de barba, de sueldo desconocido, quién al parecer ha firmado: El paro hiere nuestra dignidad como seres humanos.

Cosas de la alta política, sino fuera porque la sandez parece ser una enfermedad pegadiza que se propaga entre aquellos que sin necesidad ni precariedad parecen tener en su boca la solución a los masivos problemas de masivos españoles de a pie y en continua crisis.

Y recuerdo yo ahora las declaraciones de uno de nuestros pasados Presidentes autonómicos que aseveró, sin vergüenza y sin despeine que si Canarias tiene el sueldo medio más bajo de España, tiene otros alicientes como un buen clima y una temperatura media primaveral durante todo el año. Ya veo. El otro día estaban dando potaje de buen clima y garbanzas con temperatura media en Cáritas, y oye, no daban abasto. Menos mal, menos mal, que esa declaración pasó sin pena ni gloria por una cadena local, con la suerte para el declarante que al parecer esa noche estábamos yo y otros tres más, en toda la isla, de espectadores absortos y atónitos.

Otra declaración que me dejó perplejo, años atrás, fue la de uno de nuestros actuales y vitalicios Presidentes de Cabildo que proponía a los ciudadanos y a las empresas constructoras, construir y vender a las segundas, residir y aletargar su vida a los primeros, en altura. Vamos que se le sacara jugo al suelo, como lo hacen en Hong Kong. Venga, que tú, con 2 hijos, tienes de sobra con 70 metros cuadrados en una decimooctava planta en un barrio sin apenas servicios ni comunicación. Y te callas y agradeces. Mientras que nuestra asentada clase empresarial y política se pueda permitir residir en lujosos chalesitos con 500 metros de jardín o en bien presentados adosados del buen rollo, podemos considerar que ya todos vivimos con ese mismo nivel de calidad de vida.

¡Ah! ¿No pensarás que estas perlas del pensamiento son propias de una pequeña y atlántica comunidad autónoma o de un histórico país multifacial como España? Podríamos recuperar aquí a personajes como alguno de los Bush (más al hijo que al padre, superado éste con creces), pues fueron tan prolíficos en ideas tan peregrinas como letales que sería caer en lo obvio. Y tampoco hace falta, otros destacados personajes de la política internacional igualmente se han lucido sin apenas inmutarse. Todos ellos resumen su ideario en la frase del hijo citado en este mismo párrafo: Yo sé lo que creo. Seguiré expresando lo que creo y en lo que creo. Creo que lo que creo es lo correcto. Como diría un amigo mío. ¡Y punto pelota!

Pero finalmente, los Bush, los Brown, los Revilla, los Zapatero, los Rajoy... ¡me quedan tan lejos! Que me quedo con una de las últimas joyas aparecidas en la prensa local, recitada y copiada con carbón de la boca de Dña. Cristina Tavío, actual Vicepresidenta del Parlamento de Canarias:

Soy de las que piensan que cuantos más campos de golf haya en Canarias, mejor para todos. [...] Eso sería bueno porque habría muchos canarios que podrían trabajar como profesionales del golf, recogepelotas, caddies, lo que fuera...

Y digo yo, esta "alta política" de baja estatura que rige nuestros designios locales, insulares, autonómicos, nacionales, europeos o mundiales, no será que en el fondo ejercen de esa profesión tan honorable a la que la Señora Tavío espera se dediquen 250.000 canarios, a tocarecogepelotas.


(Grabado superior, Asta su abuelo, de Goya. Grabado inferior en madera, Farsa, del artista mexicano Eko.)

1 comentario:

Javier dijo...

Las perlas que sueltan los políticos darían para una enciclopedia... de humor o para echarse a llorar.
El populismo, la demagogia y sus miras localistas/autonomistas/nacionalistas les pierden.

Un saludo