María, 16 años, 2ª hija de un matrimonio formado por un obrero de la construcción y una ama de casa. Abandonó la educación a los 14 y ha desempeñado trabajos de dependienta aquí y allá. Tiene un noviete, un chico del barrio con el que tontea y se enamora a ratos, entre aburrimiento y aburrimiento. Se ha quedado embarazada. No tiene recursos propios y los de su familia no están como para tirar cohetes. El padre del bebé no está en condiciones ni de responsabilizarse de si mismo.Magdalena, 21 años, hija única de una familia acomodada, la niña mimada de un padre autoritario, alto cargo de alguna cosa y defensor de una educación clásica y religiosa. Una noche de botellón y borrachera, signo de su rebeldía ante tanta castidad moral, se queda embarazada. El posible futuro padre no quiere saber nada. Incluso la denigra ante sus amigos envalentonándose y acusándola de vaya usted a saber qué.
Isabel, 32 años, adicta a varios tipos de drogas desde los 14 años, vive en la calle y eventualmente en albergues, dedicándose a la prostitución por temporadas. Tiene varios casos pendientes en los juzgados y es probable que acabe cumpliendo alguna condena en prisión. Se ha quedado embarazada de alguno de sus clientes. No sabe nada más. Necesita una nueva dosis.
Carmen, 41 años, casada. Ansiaba su primer hijo con todo su ser. Su marido, trabajador especializado, gana un sueldo suficiente para poder criar a su futuro bebé antes de volver al mundo laboral. En la amniocentesis se ha detectado un grave problema congénito en el feto. El embarazo se torna de muy alto riesgo, con una baja probabilidad de supervivencia para el bebé.
Para todas ellas habrá un provida y un proabortista que enumerarán un sin fin de síes y de noes, a cada cual más peregrino e interesado. Tanto los unos como los otros no estuvieron antes, no están durante ni estarán después. En realidad, unos y otros, aunque asisten a manifestaciones y enarbolan esta o aquella bandera, les resulta indiferente la situación particular y concreta de estas mujeres.
Sería muy probable que ninguna de ellas quisiera abortar. Se enfrentan a esa decisión por las circunstancias, por el miedo, del tipo que sea. Pero a los provida les importa poco su vida, si se me permite el macabro juego de palabras; y a los proabortista menos aún, éstos dicen defender un derecho feminista y no ven más allá de su propaganda. Unos quieren que esos niños nazcan al precio que sea, otros que ninguno vea la luz, aunque se sesgue una futura vida. Pero las futuras madres no importan. De hecho, para estos doctos engreídos, de uno y otro bando, que se creen capacitados para tomar decisiones por otros, mascullan que en realidad ellas sobran en este asunto. Quizás que no están en situación de decidir por si mismas.
Ninguna tuvo una educación sexual equilibrada, inteligente y responsable. Una por el abandono de su educación y el entorno y porque a la sociedad, como colectivo, le importa un bledo ese asunto de la educación; la otra por haber recibido una formación perfectamente católica pero imperfectamente humana y porque teme el estigma de ser señalizada y marcada socialmente; la tercera no tuvo oportunidades en la vida, y si las tuvo, sus erradas decisiones la han empujado a un callejón de difícil salida, en la que su entorno no supo intervenir a tiempo para prevenir; la última se enfrenta a una dura situación porque nadie le enseñó a valorar la opción de la adopción y porque la sociedad que le reclama impuestos y obligaciones no tiene genetistas, psicologos y equipos especializados para apoyar y dar alternativas.
Ni cientos de miles de fanáticos provida ni los activistas del proaborto estarán junto a sus camas mientras sufren, junto a ellas mientras tienen que decidir. No estarán cuando el miedo atenace, no estarán cuando las miradas señalen, cuando la pobreza amenace, cuando la enfermedad persiga, cuando las lágrimas de la desesperación hagan acto de presencia. Ellos, esos hombres, en su mayoría, que defienden una u otra manera de vivir y de decidir, estarán en alguna manifestación realizando su apostolado a favor o en contra de cualquiera de estas posturas.
Esta es la hipocresía de los que defienden uno u otro lema, de los que disfrazan su lucha política y personal con el lema a favor o en contra del aborto. Se llenan la boca de espinas con sus verdades a medias pero no gastan ni un segundo en tender la mano a la mujer que necesita apoyo, comprensión, hogar, cariño, trabajo, seguridad y una palabra amiga.

(Viñeta superior de Carrillo. Viñeta inferior de el Fer, en monotaller.blogspot.com.)
Mi postura personal, si te lo preguntas, es que no estoy a favor del aborto. Pero tampoco estoy a favor de la hipocresía que viste su discurso de prohibición y dogmas.
Estoy a favor de las mujeres que un día se ven en la situación de tener que tomar o no esa decisión. Estoy a favor de aportar soluciones y salidas a las distintas situaciones, circunstancias y casos. Estoy a favor de una educación sexual responsable, de los métodos anticonceptivos y de erradicar la falsa educación moralista que proporciona la religión -de cualquier tipo-.
Estoy a favor de proteger la maternidad con honestidad y responsabilidad, dejando de una vez por todas la falsa boquilla chica y la cartera estrecha, sean éstas de la ideología que sean.
Pido, de corazón, erradicar la hipocresía de los hombres sobre el aborto.
19 comentarios:
Lo penoso amigo es la retaila de casos personales que existen y que cada uno merece una respuesta diferente.
El Estado no puede dejar de informar de todo lo que conlleva ciertas decisiones y ahí radica el fundamental problema.
Antes de tomar la decisión de abortar, cualquier mujer se merece una atención digna y personalizada que le explique muy detalladamente todo lo que va a vivir desde el momento de su decisión hasta el final de sus vidas, ahí está el problema Ángel, mujeres con hijos no deseados y lo que es peor aún mujeres con hijos "abortados" que nunca olvidarán aquel error por carecer de toda la información.
Un abrazo.
Para mi lo que hay dentro de ella es ella.
¡Es mi decisión!! y tiene toda la razón, nadie tiene porque decidir por ella y menos la iglesia que se mete en todo. yo estoy a favor de que cada mujer haga lo que crea conveniente,pro no estoy a favor de que una niña de 16 aborte sin que lo sepan los padres.osea puede abortar pero no puede votar.¡que fuerte me parece !!
Un saludo
No estoy a favor del aborto aunque pienso que una ley general va a hacer mucho daño..para mi todos los casos no son iguales y por tanto no deben ser tratados de la misma manera..por otro lado estoy de acuerdo en lo que dicfes en que a nadie le preocupa la madre y es penoso...Un abrazo..
Honestamente yo no puedo decir a una futura madre aborta. Me resultaría imposible, no me saldrían esas palabras. He visto lo que sufre física y psicológicamente una mujer al sufrir un aborto, en este caso natural. ¡Cuánto más si se ve empujada a tomar esa decisión!
Pero tampoco soy un hipócrita que pretende imponer su punto de vista a una mujer que se ve en la situación de tener que plantearse esa opción. Tampoco puedo decirle no abortes. Así que lo único que tengo es una mano para tender y estar allí si estoy cerca y llega ese momento. Y por supuesto nunca calificaría su decisión, sea la que fuere, de error. La respetaría e intentaría apoyar en la medida de mis posibilidades.
Los que se llenan la boca con el sí o con el no al final no están en el momento crucial y ni muchísimo menos estarán en el parto y en las dificultades sociales y económicas que para muchas madres trae un bebé.
Y, definitivamente, la peor aberración de todas es el uso político que se hace de esto. Al igual que se hiciera del terrorismo. Creo que tanto el PP como el PSOE se están luciendo con su mierda electoralista al utilizar ciertos temas vitales e importantes en su batalla por el voto donde lo que menos importa son las mujeres.
Creo, honestamente, que el problema radica en la educación, si desde pequeños nos enseñaran tanto a hombres como a mujeres, igual, que nos enseñan que dos mas dos es cuatro, por qué no nos enseñan a valorar, a respetar, a defender, a ser responsables.
Con todos esos valores, puede que a lo mejor no habría ni hombres ni mujeres irresponsables, porque creo que para hacer un tercero, primero hacen falta dos.
No estoy a favor del aborto pero entiendo que hay situaciones en las que, para evitar las funestas consecuencias que pudieran derivarse del nacimiento de un nuevo ser, se pueda recurrir a él. Entonces, sí, estoy a favor de la despenalización.
Por otro lado, hay algo que está dando verdaderos quebraderos de cabeza. Me refiero al tema de la edad. Creo que mientras se sea menor de edad los padres son los responsables de todo lo que haga o deje de hacer una persona. Aquí no tengo nada claro si debe prevalecer la opinión de los padres, que puede condicionar muchísimo la vida futura de sus hijos, ante la de los menores. En cualquier caso, sí deberían tener conocimiento de lo que hacen sus vástagos.
No quiero entrar a comentar nada de los silencios de ciertos sectores de la sociedad respecto a este tema durante las dos legislaturas en las que gobernó el PP y en las que sí se practicaron abortos en España. Tampoco quiero decir nada de los monólogos ético-filosóficos de algunos miembros del actual gobierno acerca de si es posible calificar de vida humana o no a un embrión o a un feto. Creo que ya quedaron todo muy bien retratados con sus obras y omisiones.
De lo que sí me gustaría hablar es algo que se está dejando en el olvido, una circunstancia a la que no se le está dando ninguna relevancia en ningún sector de la sociedad. Cuando una mujer queda embarazada, dejando a un lado por razones obvias los casos de violaciones y de inseminaciones artificiales, no ha sido por obra y gracia del espíritu santo, hay también un varón en el ajo. Digo yo que también habrá que escuchar su opinión cuando se plantea la posibilidad de abortar (o de no hacerlo). Osea, que si la mujer quiere abortar, el hombre, independientemente de cual sea su postura, pierde a su futuro hijo. Pero si es al revés, es decir, que la mujer quiere seguir con el embarazo y el hombre no quiere saber nada del asunto, acabará siendo llevado a juicio y siendo obligado a pasar una pensión. Es más, en muchos casos el hombre no se entera de que es padre hasta que recibe una notificación de un juzgado mediante la que se le informa de la demanda interpuesta por la madre. Si a alguien ésto le parece normal...
Saludos.
Yo tampoco estoy a favor del aborto, y coincido con tu artículo plenamente.
Un rampyabrazo
Querido amigo Ángel, como ya te imaginabas seguro, no estoy de acuerdo con tu punto de vista, aunque también supondrás que por estar contra el aborto (de barra libre) no me siento el medio monstruo que describes. Creo que cometes el error de enfoque que comete la mayoría de las personas que atacan o defienden el aborto y que les hace despreciar, insultar o simplemente no entender a los de la postura enfrentada: Esto no es una cuestión política ni religiosa, es simplemente humana.
Para no entrar a discutir punto a punto lo que alargaría mucho la respuesta te contestaré con un ejemplo que no intenta revolver más sino explicar lo que yo SIENTO (lo digo para que no lo leas con la bayoneta calada).
Partamos de un derecho que casi nadie discute en nuestra sociedad: el derecho a la vida de los ya nacidos.
Una persona tortura y mata a supuesto hijo mio, seguro que tú estás contra la pena de muerte ¿no?, seguro que yo también... salvo en ese caso (es humano), no sólo le desearía la muerte, a lo peor desearía que me dejaran hacerlo con mis propias manos, pues bien, ahora pregunto ¿qué debería de hacer el Estado? ¿entender mi odio, mi dolor y mi angustia y permitirme darle matarile? ¿ejecutarlo él directamente para que yo no me manche las manos? ¿podría decirle yo a alguien que me dice que no puedo matar a otra persona que no me intente imponer su ideología, religión, moral, etc.?
El que de corazón o de mente, y no de política o religión que se lo inyecte al cerebro sin más explicación, está contra el aborto, como bien podrás entender, no puede conformarse pensando yo no aborto y los demás que hagan lo que quieran, porque eso para él sería como pensar yo no mato y os demás que hagan lo que quieran.
Me explico, no quiero ser demagogo, seguro que hay razones muy humanas para abortar en algunas, contadas, ocasiones, pero son parte de la debilidad humana, al igual que el que yo pueda desear matar, incluso con mis propias manos, a quien me hace daño a mi familia, a mí o a mis amigos. El Estado es quien debe impedirlo.
En lo de nosotras parimos, nosotras decidimos, mira ya ni voy a entrar, me parece de traca... y un poco soberbio.
Sólo es mi manera de pensar.
Un abrazote Ángel.
¡¡¡Tema polémico!!!
Y estoy contigo, del lado de las mujeres que tienen que tomar esa decisión; ¿alguien ha pensado en ellas?, ¿alguien sabe lo que sienten?; no, ¿verdad?
No creo que sea nada fácil y como mujer, desde luego no me gustaría verme en su piel. No creo que ninguna quiera... Pero
Menos bla, bla,bla y mucha más comprensión.
Además, ¿quiénes son (o somos) los demás para juzgar tan "a la ligera" la vida de las personas?, de las personas que ya existen, que están en mundo.
Un beso. Reina
Educacion, ¡clavo!, has dado el martillazo donde habia que hacerlo.
No es tan sencillo tomar una descision como esta sin antes sopesarla y meditarla. Yo tambien parto de una educacion sexual bien medida desde casa, desde el colegio...
Un tema muy amplio para debatir, muy delicado y con una alta dosis de sensibilidad.
Un abrazo
Estimado Luis,
No van las tintas cargadas contra los ciudadanos sino contra los líderes de opinión. Y como ves tanto de un color como del otro. Estoy más cerca de tu punto de vista de lo que quizás pueda parecer, sin embargo, insisto, yo no me siento capaz ni capacitado de prohibir, como tampoco de promover.
Sin embargo, como en la mayor parte de los problemas a los que combate nuestra sociedad, desde un lado u otro, la solución está en la educación.
Qué curioso que cuando la educación experimenta un tremendo retroceso en los resultados, al mismo tiempo se disparen los embarazos en adolescentes.
Por otra parte, ¡cuándo una diferencia de opinión ha supuesto un enfrentamiento con un buen amigo! ¡Muchos años intercambiando opiniones contigo, eso es algo que se respeta mucho! :)
Un fuerte abrazo,
Ángel
Hola Reina,
He visto a una mujer sufrir en dos ocasiones por sendos abortos, aunque no fueron provocados, sino naturales. Es algo difícil de superar, no sólo físicamente, sino psicológicamente.
¡Por favor! ¿Cuánto más terrible debe ser cuando te ves empujada a tener que tomar esa decisión? Creo que es en ese punto donde hay que estar.
Pero la solución no está en ese momento, está antes. Mucho antes. Después sólo se puede paliar y apoyar.
¡Abrazos!
Angel
Es tan durísimo abortar!!!
Si lo uno es malo, lo otro es peor, la pena es que ambos juegan con una niña y su futuro.
Por otra parte, ¡cuándo una diferencia de opinión ha supuesto un enfrentamiento con un buen amigo! ¡Muchos años intercambiando opiniones contigo, eso es algo que se respeta mucho! :)
¡Nunca! por supuesto, no me lo he tomado así. Ya lo sabes que a mí también me va esto de discutir, viene de familia. Un abrazo Ángel.
Por cierto, mi madre sufrió 4 abortos naturales, sí, 4, tantos como hijos tuvo finalmente. Si debemos de ser agradecidos con nuestros padres, nunca podremos agradecer suficientemente a las madres lo que han hecho y sufrido por nosotros.
hola, mi nombre es Roxana
En realidad si, es un tema polemico pero como decidir sobre el futuro de un ser que no puede defenderse..???
La educacacion no es suficiente ya que es necesario tener la mente fria para tomar una decision de esa indole.
Tenemos que tomar en cuenta que se esta decidiendo sobre esa personita que en realidad quiere nacer...
Lo unico que me queda por agregar es que la decision es tuya...!!!
ATTE Roxana
Lo cierto es que me ha gustado tu post, está interesante eso de dar soluciones, pero que al final la decisión tiene que ser de la mujer que se encuentre en la situación, única y exclusivamente. Saludos
Bueno, llego tarde pero permite que apunte mi disconformidad con algunas cosas.
1.- Nadie quiere que se aborte.
Esto debe quedar claro. No es un plato de gusto para nadie, por lo que el ser pro-abortistas nunca debe definirse como partidario de abortar libremente. Es estar a favor de una ley que lo regule. La sociedad lo hace necesario.
2.- Aborta la mujer, pero eso no hace que sea un tema feminista. Cualquier logro para cualquier miembro de esta sociedad, es un logro para la propia sociedad.
3.- Para que el número de abortos disminuya notablemente hay que ir a las escuelas. Esto es otra reivindicación, pero mientras tanto, esta otra es necesaria.
4.- Para decidir, debe haber opciones, de ahí la necesidad de esta ley, que aporta otras opciones más.
5.- Esta ley no obliga a abortar; todo lo contrario. No entiendo, exactamente, las razones de los que son contrario a ella.
6.- Soy varón, y estoy a favor de esta ley precisamente para tender la mano a cada una de esas mujeres que indicas en este post.
7.- Repito, soy varón, no es mía la culpa, y ello no me hace hipócrita al opinar ante temas que dicen afectan sólo a las mujeres. Como dije antes, una mejora para un solo miembro de la sociedad, mejora la sociedad.
En realidad sólo critico las partes de tu post en que parece que metes a todos en el mismo saco. Por lo demás, me ha parecido excelente.
Un abrazo,
Hola TitoCarlos,
Agradezco tu tiempo y tus palabras para aportar tu opinión. El artículo pretendía ser una reflexión personal en voz alta dirigida hacia que, indistintamente de mi opinión, yo me siento incapaz de participar, positiva o negativamente, una decisión así.
Desde esa perspectiva creo que quizás, además de una ley reguladora, y necesaria, hace falta más apoyo (real y no de boquilla chica) a la maternidad, más educación sexual (seria, no mediocre y de medias tintas, y para eso están los especialistas en psicopedagogía) y sobre todo, que la ley y la norma no coharte la situación particular por la que pasa cada mujer cuando se enfrenta a esa decisión.
Es decir, no olvidar que por encima de las diferencias políticas o de opinión, en este caso, como en otros muchos, debe estar la persona y sus circunstancias y debe ser apoyada y ayudada socialmente.
Por ahí iban mis palabras, aunque me salieron "asín-asín" :).
Un abrazo desde Tenerife
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