Tengo la suerte de poder participar dentro de un proyecto de alfabetización informática que se va a realizar dentro de una red de centros de acceso público a Internet. Hacía ya tiempo que me atraía la idea de poder formar parte en algo parecido, aportar un granito de arena para acercar la informática (Internet es sólo una parte, importante, pero sólo una parte) como herramienta a personas que por falta de recursos o de formación no tenían o tienen acceso a un ordenador. Como técnico en informática es una manera muy propia de poner tu profesión al servicio de esos otros que están al otro lado de la moneda y que no están tan lejos de la puerta de mi casa.Mi papel, pequeño dentro del proyecto, consistirá en crear el contenido a un pequeño grupo de cursos de corta duración y temática muy concreta, dentro de una relación mucho más amplia donde participarán varios formadores, que se podrán realizar a través de los citados centros públicos y sobre soporte de teleformación. Posteriormente la acción se complementará con la tutorización de los citados cursos.
Estas actividades formativas pretenden acercar las herramientas más básicas a los potenciales alumnos (generalmente sectores de población concretos como mujeres, adolescentes y jóvenes, niños, tercera edad) la adquisición de conocimientos sencillos y esenciales en torno a un ordenador y fomentar su uso de manera diversa. Es un gran acierto que por parte de las Administraciones se tomen estas iniciativas, sobre todo en Canarias donde la lejanía con el continente europeo (nuestro referente cultural) y las distancias que impone el Atlántico entre nosotros mismos, han sido un handicap histórico para nuestro progreso, siendo Internet una oportunidad que ayudará a acortar las distancias, si no físicas, sí mentales.
Parecerá una simpleza, pero, hasta finales de los años setenta del pasado siglo un emigrante canario conectaba con su familia esporádicamente a través de breves cartas, primero, y eventualmente por teléfono, después. Según pasaban los años la familia en las islas iba enfriando el contacto con aquellos que se fueron a las américas a buscar un futuro y una vida mejor alejada del desempleo y la miseria. (Hoy somos ricos y hemos olvidado que sólo 40 años atrás eramos pobres.) No por otro motivo sino porque el "día a día" va postergando escribir una carta a mamá o porque llamar a España (o a la inversa, llamar a Venezuela, Cuba, Argentina...), no sólo por la diferencia horaria, sino por el dinero que suponía y su impacto en las estrechas economías familiares, era como para pensárselo dos veces. Tengo recuerdos de reuniones familiares alrededor de un teléfono el día que se iba a llamar a la hermana de Venezuela, porque aprovechaban varios hermanos, el padre y la madre para hablar con el otro lado del Atlántico.
Hoy, cuando entro en un chino no es raro encontrar a nuestros inmigrantes hablando con su familia, a través del soporte de videoconferencia que proporciona, por ejemplo, una herramienta informática tan básica y gratuita como Microsoft Messenger. Aunque no lo parezca, el Messenger, además de para ligar a escondidas, poner a caldo a otros o sabotear cuentas ajenas como mero entretenimiento (tópicos todos ellos), también sirve para acortar distancias. Los emigrados desde tierras lejanas, aquí, tienen a tiro de pantalla a sus familias, allá, no sólo en voz, sino también en imagen, lo que evita en buena manera el enfriamiento de las relaciones.
Estos dos ejemplos, sencillos y muy cercanos, demuestran el potencial de un ordenador conectado a Internet. Y no sólo para acercar a quienes tienen distancia física de por medio sino que hay que incluir utilidades mucho más diversas como la formación continua, la búsqueda de información, la gestión administrativa, la expresión propia o la oportunidad económica y laboral. Este potencial además debe ser accesible, estar disponible y no crear diferencias. No podemos segregar a quienes están lejos de un teclado.
(Y pongo un ejemplo. No hace muchos meses un abuelo me pidió ayuda para "coger cita" para renovar el DNI porque para el papeleo de turno en la administración que tocaba las citas sólo se daban por Internet o a través de un servicio telefónico automatizado que el pobre hombre, de 70 años y viudo, viviendo solo y con algo de sordera, no alcazaba a poder utilizar. Ambas posibilidades -Internet y servicio telefónico automatizado-, únicas alternativas, quedaban fuera de sus habilidades como individuo. Por lo tanto, queda desplazado.)
Y, volviendo al primer párrafo, para desarrollar todos esos aspectos de la alfabetización digital, el ciudadano debe tener, por un lado, acceso, por el otro, formación básica en las herramientas que necesita. No sólo porque se levantan puentes y no sólo porque hace fluir la economía, nos hace más competitivos como colectivo y nos integra en un mundo globalizado sino por el conjunto de todas esas piezas.
Así que, puedo decir que estoy realmente feliz de poder participar, como uno más, aportando un pequeño grano de arena, a este proyecto. Así que a los que me han dado esta oportunidad, gracias.

1 comentarios:
¡Hombre, pues enhorabuena! Me alegro que puedas participar de algo tan lindo como eso. Deseo mucho éxito y que cuentes qué tal la experiencia. ¡Un abrazo!
^_^
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