Hará cosa de un mes la marca española SEAT lanzó su campaña Oh, brother! que venía a destacar el tamaño de su nuevo Altea XL como valor añadido y diferenciador del producto. Sabrás de lo que te hablo si te digo que es un anuncio donde un monstruo grotesco, cómico tal vez, crece a medida que la familia que lo acoge le da más cariño. La agencia publicitaria de turno ha estado fina enlazando el valor de la familia con la metáfora de algo que aunque en ocasiones puede ser odiado, si es amado se vuelve más grande. Cuando menos, la campaña es curiosa, tal y como afirmaba el blog Historias del motor, al que sigo habitualmente.Hasta aquí, nada del otro mundo, la verdad. Es posible que incluso esta campaña, como tantas otras, haya pasado desapercibida entre la abrumadora cantidad de nuevos anuncios que surgen a cada momento. A título personal, y familiar por cierto, tenemos la costumbre de ver y comentar los anuncios televisivos en esas largas pausas de hasta seis minutos (en TVE1, por ejemplo). Nos reímos mucho desmontando la asociación de ideas con las que nos quieren vender tal o cual producto. (Y no es por nada en particular, pero sobre todo con los destinados al mercado de la cosmética femenina.)
Y claro, cuando leí aquella noticia una serie de piezas se unieron en un curioso puzzle. España tiene una de las tasas de natalidad más bajas de Europa que ronda los 1,3 hijos por pareja, muy alejada de la tasa de 2,8 de 1975. La mayoría de los países denominados del Primer Mundo no alcanzan la tasa del 2,1 que, según los estudiosos en demografía, es necesaria para mantener estable la población de una nación cualquiera.
Volviendo al Altea XL y los valores que intenta ofertar me llama la atención que resalten algo tan poco original como el tamaño. No es el primer monovolumen o cosa parecida que se vende en España. Lo cierto es que llega tarde a un mercado ya bastante saturado y con tendencias al descenso. La moda del monovolumen parece estar en su fase de valle así que las expectativas futuras bien no podrían ser muy halagüeñas.
Sin embargo, esto es lo que vende SEAT:
Hablemos de prioridades. Las familias crecen y con ellas la necesidad de espacios cada vez mayores. Por eso, el diseño del nuevo Altea XL cuenta con un lugar para todo y para todos. Con 18,7cm más de largo y 123 litros de espacio añadido respecto al Altea, el Altea XL está repleto de soluciones flexibles para familias más grandes. Un techo más alto, asientos traseros plegables y ajustables, un gran número de compartimientos y un maletero con capacidad de hasta 635 litros, son algunos de los equipamientos de serie de su espacioso interior.
Y... resulta que ésto se ofrece en una época donde la tendencia debería ser al ahorro de combustible y espacio, al minimalismo del automóvil, al menos en el utilizado en las grandes y masificadas ciudades. En un país donde el promedio de las familias no alcanza los 4 miembros se intenta vender un automóvil de 7 plazas. ¿No es irónico entonces lanzar una millonaria campaña como la del Altea XL?
Quizás sea la cultura americana que poco a poco nos ha ido calando, donde traen a cuestas la herencia de sus décadas doradas, tras la Segunda Guerra Mundial, donde lo grande y lo ostentoso eran un valor inconfundible de su cultura y su tradición moderna. La cultura del american way of life.
Y en ese sentido dejé un comentario en el blog de Historias del motor. Un comentario que nunca se publicó, entiendo que por inexplicable si no se conoce cómo llegaba a un razonamiento tan curioso y puede que hasta absurdo. El Altea XL es la representación de una forma de ver las cosas que se acerca al modelo norteamericano del chalet individual en urbanización de clase media en el extrarradio de la gran ciudad, vehículo grande y potente donde siempre sobra el espacio, más que hacer falta, que viven por y para el consumo continuo.
El anuncio del Altea XL nos vende la idea de que las familias crecen, pero las estadísticas dicen que no. (Y que en todo caso será una tendencia -crecer- muy leve a muy largo plazo, contando con una situación económica más que boyante. Algo muy lejano hoy por hoy.) El Altea XL no es un vehículo económico, ni por precio ni por consumo. Sólo nos venden un ideal que muchos aspiran alcanzar. Ese, queridos amigos de Historias del motor, era el sentido de mi comentario nunca publicado. Aunque comprendo, poco "entendible".
Por cierto, aclaro que no tengo nada contra la marca ni el modelo de vehículo. Cada quién compra el automóvil que le conviene (y puede pagar -lamentablemente, así es-). Yo me gasto un todoterreno por pasión e idilio personal con este tipo de vehículos, por el uso lúdico que le damos en casa y por la necesidad dado el lugar donde vivimos, así que no sea yo quien levante la mano contra nadie señalando.
Y a ti, lector, gracias por tu tiempo leyendo algo tan personal y con poco valor. Pero es que tenía que contarlo. No podía reprimirme.

(La imagen superior aparece en muchos sitios en la red y no he podido encontrar su origen. La viñeta inferior es del dibujante Andrés Rábago que firma bajo los pseudónimos El Roto y Ops. Publica, entre otros medios, en el diario El País. Su contacto actual no es el de la viñeta sino "elroto.elpais@gmail.com".)
3 comentarios:
Grandioso anuncio, no lo conocia, y luego esta lo que comentas del valor de la familia con la metáfora de algo que aunque en ocasiones puede ser odiado, si es amado se vuelve más grande. Los indices de natalidad entiendo que han bajado en España, quizas podria ir por esa linea, para que en el mañana la pobablacion economicamente activa aumente en vez de reducirse. Me gusto mucho la ilustracion: si no esistiese la publicidad, como saber lo que queremos. Un abrazo
Ángel tienes bastante razón en lo que comentas. Parece que por un lado la tendencia es que los automóviles reduzcan su tamaño, consumos y costes, pero por otro lado la publicidad intenta convencernos de la necesidad de comprar vehículos cada vez más grandes, como es el caso del Altea XL.
De todas formas hay que decir que los monovolúmenes en el fondo son automóviles bastante racionales, generalmente no son demasiado caros, vienen muy bien equipados y son espaciosos.
Donde sí creo que se ve reflejada la cultura del american way of life es en el tema de los todocaminos. Hay conductores que por necesidad, como es tú caso, compran todoterrenos, pero estarás conmigo en que en los últimos años se han puesto de moda los llamados SUV quizás para reflejar un status social y en la mayoría de los casos para darle un uso muy alejado de los caminos por los que se aprovecha un todoterreno.
Un saludo Ángel!
PD: como ya te he comentado en el email, mis más sinceras disculpas por no publicar el comentario. Como ya te decía todo se debió a un problema técnico que ya he solucionado.
Hola David,
Del comentario ni disculpas. ¡Por favor! Me encanta Historias del motor, tu blog. Y voy a seguir visitándolo. La anécdota me dio pie para escribir.
Sobre los SUV tienes muchísima razón. Creo que ese es el motivo de su surgimiento y esplendor, que se venden por estatus social. Seamos realistas, un SUV no aguantaría dos rutas en condiciones, de las de verdad, no un paseo por una pista lisa y llana.
No conozco ni a un sólo aficionado al off-road que defienda a los SUV.
Y de los monovolúmenes, no cabe duda de que son vehículos versátiles. Yo creo que aquí se cumple la máxima que puedes aplicar en todos lados. ¿Compras lo que necesitas o compras por "tenerla más grande"?
¡¡¡Un abrazo!!!
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Hola De Interés,
La verdad es que el artículo es una mezcolanza de muchas cosas. :)
Me alegra saber que andas por aquí.
¡¡¡Un saludo!!!
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