Después de un inicio de mes virtualmente revuelto dando mi opinión donde no me llamaban pero sí me representaban... vale... lo siento... no he podido remediarlo... sigo... apetece escribir sobre algo menos denso y más amable. Y me gustaría hablarte de una de mis aficiones, el modelismo.Una actividad que lo mismo se adapta como juego para un niño que como hobby para un adulto que es una actividad profesional para otros. Siendo muy específicos podemos definirlo como la actividad que busca recrear el mundo construyendo modelos, generalmente a una escala distinta de la real (más pequeños o, menos habitual, más grandes que el original) intentando mantener el mayor nivel de fidelidad posible.
El modelismo está presente en muchos aspectos de las cosas que nos rodea. Una de ellas es en el diseño, ya sea industrial o arquitectónico, por ejemplo. La actividad modelística también tiene una gran relevancia en algo tan tecnológicamente moderno como el cine de animación digital donde constituye una base fundamental para el modelado en tres dimensiones.
Sin embargo cuando pensamos en modelismo pensamos en maquetas. En aquel pequeño avión en escala 1:72 de Airfix que montábamos hace 25 años con pegamento Imedio y que desde su primer y frustrado vuelo empezaba a perder, irremediablemente, todo tipo de piezas que jamás aparecían. Es de este último modelismo, convertido tanto en un agradable juego compartido con nuestros hijos como en nuestro momento de relajación personal, del que me gustaría hablarte.
Para muchos construir maquetas puede ser cosa de chavales sin embargo, y aunque no sea algo de relevancia o difundido, España es un país de grandes modelistas con prestigio internacional. El modelismo adulto, muchas veces sembrado en la niñez, es un hobby que busca reproducir la realidad, actual o histórica (también la fantasía y la ciencia ficción), a una escala reducida.
Sin duda alguna es el de carácter militar el que se lleva el gato al agua en cuestión de mercado, pero no es el único existente. Sin embargo, en las tiendas especializadas podríamos encontrar rarezas como maquetas de insectos para reproducirlos a escalas muy superiores al bichejo en cuestión. Pero volviendo al modelismo que trata sobre temas militares y dentro del amplio abanico de posibilidades, son los vehículos pesados -tanques, para entendernos- y los aviones los que más aficionados arrastran. Europa, en general, sigue la misma tendencia española en este aspecto. En Estados Unidos, sin embargo, el modelismo de automóviles es muy probable que arrebata ese primer puesto al militar en cualquiera de sus aspectos. En los últimos años el modelismo de figuras, cuya principal baza está en la pintura y no tanto en la construcción -que sigue presente, pero queda en segundo plano-, está ganando una gran cantidad de admiradores llegando a niveles que rozan o alcanzan lo artístico.
El modelismo aficionado consiste, en definitiva, en montar una maqueta prefabricada (aunque a ciertos niveles se parte de planos y de materiales comunes y cotidianos -creación propia-), generalmente en plástico, utilizando algunas herramientas muy sencillas, además de algunos pegamentos específicos. Su práctica habitual se traduce en tiempo para darnos una pausa a nosotros mismos, además de ejercitar la paciencia, la concentración, la creatividad, la capacidad de observación y el interés por el mundo que nos rodea.
Lo que necesitas es bien poco. Pasar un buen rato en una tienda especializada, mucho mejor que en una juguetería genérica, preguntar a un dependiente que sepa de qué habla, elegir una maqueta de aquello que te atraiga -barcos, aviones, tanques, coches y motos es lo más habitual, pero no exclusivamente-, de nivel básico para no desesperar en el primer intento, un pegamento adecuado, algunas pinturas, un pincel, un rincón de tu hogar para ti sólo, algo de música que te guste y un par de horas para desconectar. El resto, ya que me estás leyendo en un monitor y conectado a la red, lo puede hacer Google y, sobre todo, tu curiosidad.
Si tienes hijos/as a partir de los 6 años de edad te "reto" a que pruebes esta magnífica alternativa una de esas tardes entre otoño y primavera en las que no apetece salir ni el tiempo invita a pasear. Abrir la caja, observar las grapas de piezas, estudiar las instrucciones, buscar algo de información sobre lo que se va a construir, empezar...
Las herramientas arriba citadas son bien pocas. Un cortauñas puede servir para separar las piezas limpiamente de la grapa plástica. Un cortacables, incluso mejor. Una pequeña lima o lija, la más fina que puedas encontrar en ferretería, te servirá para eliminar rebabas y restos de plástico. Pinzas y sargentos, de varios tipos, para coger piezas pequeñas o sujetar las que se estén pegando. Hablando de pegar, pegamento especial para maquetas o si es una maqueta de madera -el barco que todos esperamos hacer cuando nos jubilemos- valdrá cola blanca de carpintero. Y si optas por el pintado, que es lo más recomendable, pinturas, preferentemente acrílicas (Vallejo o Tamiya es lo que encontrarás habitualmente en las tiendas especializadas, aunque hay más). Por supuesto, y unos cuantos pinceles.
Unos consejos básicos, pero no muchos. Construir una maqueta de unas 100 piezas en plástico, que además deberías pintar, no es algo para hacer en una tarde. Ni en dos. Toma el tiempo que quieras, el objetivo no es terminar, sino hacer, construir. Una vez acabada ha finalizado su función, irá a parar a la vitrina o como regalo para algún familiar, grande o pequeño. Algunos modelistas pueden tardar muchos meses, dedicando tardes y horas de manera frecuente, en terminar un buen modelo a escala. Todo depende de hasta qué nivel de detalle quieras llegar.
Así que, te invito a probarlo, en estos meses del otoño que nos deja y el invierno que se acerca, para esas tardes frías en las que uno se pasa horas pegado a un ordenador sin saber qué buscar en Google (o leyendo manifiestos... valeee...). Puede ser un buen regalo para Navidad, o los Reyes Magos, depende de tu tradición. Una buena alternativa a la Wii y la PSP (pero recuerda, no es carne para la pequeña jauría, debes sentarte con ellos y disfrutarlo juntos).
Y si eso, ya me cuentas.
(Otro día te hablo del modelismo dinámico y, por último, del coleccionismo, te invito a leerlo en breve.)
(Imagen superior de Modelismo.org, muestra algunos de los materiales habituales en modelismo. Imagen inferior de ArteCar24.com, muestra una imagen ampliada y en detalle del chasis y motor de un automóvil inglés Vauxhall 30/98 del año 1920 realizado sobre una maqueta en metal blanco del fabricante artesanal, también inglés, Finecast Models, en escala 1:24.)
5 comentarios:
Gran recomendación.
En plan muy sencillo tiene el fabricante Revell una gama simpática llamada "Easykits".
También sencillos de montar los kits de BBurago.
Luego ya habrá tiempo de complicarse hasta donde uno quiera... y mmás.
Me gusta tu articulo, sabes q compartimos mas de una aficion, Pero el modelismo quizas es el q mas nos permite alejarnos de la realidad y vivir en ese pequeño mundo de maquetas.
Tu amigo Schumi (Javier Belloso Martinez)
Gracias a los dos. A ver si es útil para que alguien "lo pruebe" ;)
vaya, artecar, me sorprendes, otra aficion que compartimos... :)
Saludos,
Orlok75
http://ellaboratorioloco.wordpress.com
hola alberto,
quizás conozcas www.artecar24.com???
;)
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