La televisión que consumimos, aunque en breve diremos consumíamos, es, por goleada, Cuatro. No porque cuatro afanados fanáticos del PP digan que es (dentro de poco, era) la televisión zetapera y la veamos supuestos izmierdosos, sino porque, personalmente, me parece que es la de mejor calidad en cuanto a programación. O al menos porque mis programas fetiche acabaron siendo en su mayoría de ese canal. (Apunte fuera del tema, España es así, o rojo o azul o no contesta/no existe.)
Callejeros, premiado y reconocido formato que ha sido copiado luego por otros canales. O su secuela Callejeros viajeros. Creo que no me ha quedado ni un sólo reportaje en el tintero (también gracias a las machaconas repeticiones de la cadena). Ajuste de cuentas o Supernany, siempre aprendemos algo con estos programas. Desafío extremo y el formato de aventura cámara en mano de Jesús Callejas que daba un nuevo aire a programas míticos en nuestra historia televisiva, obviamente hablo de Al filo de lo imposible, que había sido relegado a un público minoritario y selecto. El programa mensual de 21 días me parece excepcional (y la vivencia narrada hoy como invidente, espectacular). Y, vale, lo reconozco, yo veo Cuarto milenio. Cambiemos de tema. En casa nos entretiene Pablo Motos, no el Gran Wyoming, lo lamento si no coincidimos, pero somos más del Motos y su Hormiguero. Esto, me imagino, es como lo del Madrid - Barça, así que no nos pondremos de acuerdo sobre el asunto.
En cuanto a series, House (no es lupus, definitivamente) -Anatomía de Grey no me engancha, lo siento por sus seguidores, quizás por haber trabajado tantos años entre médicos y reconocer algún que otro estereotipo en exceso- o Dexter me parecen muy buenas, aunque la primera empieza a caer en la repetición. Flashforward, Medium -Entre fantasmas por los camisones de la protagonista, porque es un poco sopaboba, me parece-, la reposición completa de Perdidos, True blood... Y recordaría ahora alguna producción nacional como la inteligente serie Cuestión de sexo.
Pero ahora llega la programmazione di eccellenza nel garbage, es decir, Tele5, y por el honroso final del aparato digestivo (ese que todo lo democratiza e iguala), se la hinca a Cuatro y a su programación. Y como bien dice Nacho de la Fuente en La Huella Digital, acabaremos viendo a Belén Esteban y su nuevo rostro presentando Callejeros, a lo que yo añado, o contando como Jesús Callejas se la intentó llevar al vivac en su último Desafío extremo para tocarle sus nuevas te...

La noticia aparece ayer pero a mí ya hace unos dos días que me la venían ronroneando. Internet tiene estas cosas, que los secretos viajan a la velocidad del electrón. Y reconozco que, en vez de molestarme en buscar más datos, como televidente, negué los hechos, asustado, abrumado, ante la expectativa de perder el único canal de entretenimiento con unos mínimos, a mi parecer. Lo primero que me contaron realmente fue un nosequé sobre una fusión. Pero la cosa quedó más bien en fricción, en Tele5 adquiere Cuatro. En algunos medios se lee:
El inminente acuerdo entre Antena 3 y la Sexta ha acelerado las conversaciones entre Mediaset (grupo multimedia propiedad del primer ministro italiano Silvio Berlusconi) y Prisa para la integración de Tele 5 y Cuatro.
Ya puedo ir vaticinando, como el Papa de Roma. A Iñaki Gabilondo le queda hasta marzo, como para mi cumpleaños. Indemnización y al paro. Callejeros pasará a un nuevo formato, se llamará Candeleros y lo presentará la periodista esta que es chiquitita y se le inflaman las venas del cogote cuando critica las miserias de los famosillos... sí, hombre, éstaaa... la del anuncio de la plancha para asar merluzas... bueno, pues esa. (¡Qué hay que tener malas ideas! ¡Intentar vender un asador para merluzos!)
Ajuste de Cuentas será Ajuste de tetas y en él, Vicens Castellano hará comparativas entre distintas clínicas de cirugía plástica, recomendando aquellas con mejor relación calidad-precio o dónde ponen los mejores implantes mamarios. Y a la periodista de 21 días, Samanta Villar, le encargarán pasar 3 meses en la casa de Gran Hermano siempre que acepte, como condición, cepillarse al resto de concursantes. Me queda la alegría que el disimulado reality de Fama, a bailar estará por fin encuadrada en el canal que merece, eso sí.
Cuarto milenio pasará a ser El cuarto del Chileno, una telenovela argentina sobre un supuesto dictador hondureño que se casó con una uruguaya para terminar huyendo a la casa de un amigo peruano. A Pablo Motos lo cambian por un remake de Xavier Sardá, cirugía plástica de por medio, siguiendo las recomendaciones de Vicens. (Así que Pablo, ve buscando curro ya o di a Gabilondo que te coja número en la oficina de empleo. En todo caso el Hormiguero será el Jilguero e irá de chismorreos y habladurías varias.)
Y de las series, ni hablo.
¿Exageraciones? Visto como ha influido la mano de la telebasura telecinquera en Disney Channel España presentando telenovelas destinadas, como mucho, a adolescentes con exceso de hormonas como "producto infantil de calidad". De verdad, pero de la buena. Ahora que nadie nos mira ni nos lee. ¿De verdad crees que la berlusconitosis no se implantará tarde o temprano en Cuatro?
Al menos el dueño de mi videoclub está contento porque ya sabe que voy a gastar más dinero alquilando películas. (Yo no soy de bajarlas, no es que no quiera, es que me fastidia ver una película con mala calidad y el alquiler de una novedad de 24 horas me cuesta 1,50 euros. Lo siento por los del #manifiesto, pero... es así.)


















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