viernes, 31 de julio de 2009

lunes, 27 de julio de 2009

Escribe, aunque sea por escribir, pero escribe

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Vaya, y al final estoy escribiendo más por matar el gusanillo que por tratar un tema concreto. Son tantas las ideas que al final voy a tener que buscar un archivador neuronal.

Se me ocurre entrar al trapo con las mentiras económicas y los falsos beneficios de la Zona Especial Canarias, su IGIC, su AIEM y sus aduanas, pero es un tema duro de masticar, asumido plenamente por la población, que ya tiene interiorizado que, como tenemos mejor clima, no importa que paguemos más dinero (eso lo dijo un caballero de nuestra política en un canal local, nunca se me olvida).

Pero también me apetece contar mi pequeño viaje a Gran Canaria, en concreto al pueblo de Gáldar, a sus fiestas en honor a Santiago Apóstol y a su exclusiva, rara y única Casa del Coleccionista, donde conocí a algunos de sus asiduos, donde volví a encontrar a coleccionistas y colecciones de esta isla.

También tengo en mi lista, volviendo a nuestro tema aduanero, presentar una reclamación formal a Correos y Telégrafos y plasmarla públicamente en el blog, y puede que acompañarla de una denuncia o lo que sea en la Consejería de Hacienda. Pero es un tema tan denso del que todos, políticos y periodistas en especial, huyen como de la peste. Y sé que me digo, no he perdido la azotea.

Quizás el Windows 7 y volver a resaltar las virtudes de un Ubuntu que avanza a pasos agigantados y va mordiendo trozos del pastel de los sistemas operativos personales a la gran monopolizadora que es Microsoft. Puede ser otro buen tema del que me apetece teclear un rato.

Aunque lo de las aduanas canarias y el robo legal de Correos es algo que me corroe, lo sé.

Entrar al trapo a la gestión interesada y orientada al turismo puro, duro y masivo del Parque Nacional del Teide es algo que también me atrae. Sobre todo ciertas prohibiciones de transitar en bicicleta de montaña por las escasas pistas que hay dentro del Parque, en pro de una conservación que luego hace lagunas sangrantes cuando uno mira a infraestructuras como el Teleférico del Teide.

[De hecho, tengo en mente desde hace tiempo un artículo, ya estructurado, sobre la falacia de la publicidad turística de las islas, que vende algo que no existía, que ha sido desarrollado artificialmente, dejando de lado lo que sí teníamos y que se pierde a pasos agigantados. En otras palabras, no hemos seguido modelos de éxito como el de Madeira, sino modelos masivos y corruptos, como el de Marbella y la costa levantina.]

Pero siguen siendo temas tan ásperos, de los que se ha escrito tanto, que quizás sea mejor dar las gracias a todos los aficionados canarios del mundo del automóvil clásico que en las islas se están moviendo y consiguiendo que nuestras viejas glorias motorizadas salgan de garajes, huertas, depósitos y graneros para volver a circular por nuestras calles y ser exhibidos en nuestras fiestas, una vez más, para deleite de todos los aficionados.

También podría soltar alguno de esos escritos metafóricos que tanto me gusta estampar contra la cara de cualquier lector improvisado que por aquí caiga con despiste e inocencia, aunque bien sé que lectores de esos, tan queridos en el fondo, abundan muy poco. Después de todo, habiendo Carnaval, algún conciertazo de algún artista en pleno vuelo de descenso, un poco de playuki o, quita pa'llá, un buen "derbi" insular (¿qué me dices a eso?) con el Tete y la Unión Deportiva tirándose los trastos, qué más vamos a pedir. ¡A meternos en esos asuntos engorrosos, difíciles y que hasta dan sueño! ¡Tú estás loco, muchacho! ¡Déjalos! Si tarde o temprano reventará un volcán y a tomar todo por ####.

Eso sí, tengo claro de qué no quiero escribir. De mi trabajo. Es que lo pienso y me salen ronchas. Creo que en el fondo, ando un poco deprimido porque más prontito que tarde, tendré que reincorporarme a ese sitio incoherente, impersonal, insatisfactorio... y toda una lista de "in" e "im", larga y tediosa, como el lugar al que me refiero.

Bueno, bueno, bueno... y qué me dice, querido lector, si me metiera de cotilla con recientes meteduras de zancos por parte de Google, clasificando honorables bitácoras como spam o enviando "toques" de atención a editores amenazando con cortar los escasos céntimos que genera su ya famoso Adsense. Ahí también hay tela que cortar porque a éstos ya se les ven las maneras; esas que tanto han criticado de la manida Microsoft.

Aunque el tema de Correos y las aduanas canarias, es que toca tanto los OO (y mira que no quiero insistir ni ser pesado)...

("OO" es una expresión gráfica, no lectora, está clarito, creo.)

lunes, 20 de julio de 2009

Un bucle, como la vida misma

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Una de las primeras cosas que aprendes como programador es a programar un bucle. Para los que no saben de que va esta locura les diré que un bucle es una repetición condicional. Algo se realiza una y otra vez, mientras se cumple una determinada condición.

Y uno de los primeros errores que cometes como programador, que te empeñarás en repetir durante años, es dejar bucles infinitos sueltos por ahí, como ganado binario salvaje. Es decir, que la condición no llega a cumplirse nunca. Y, o el ordenador se jarta, aburre y te vomita un error; o nunca dejaría de ejecutar esas instrucciones. ¡Bonito! ¿Eh? Suena mucho a Código Lyoko (las cosas de tener niños en casa). Gráficamente, para entender un bucle infinito lo mejor, lo que yo recomiendo, es comprar un libro de dibujos de Escher, adquiriendo de paso una de las obras gráficas más hermosas e impactantes del siglo XX.

Para profanos, la mejor explicación que he encontrado me llegó hoy a mi correo electrónico, en uno de tantos mensajes-cadena que circulan por la red. Ya he dicho que no me gusta replicarlos... y no lo he hecho, pero lo publico en el blog, que no sé que será peor.

Para quien no conoce el concepto de bucle, aquí queda claro lo que significa cuando se dice que un programa de ordenador "entró en un bucle".

El director le dice a la secretaria: Vamos a viajar al exterior por una semana, para un Seminario. Haga los preparativos del viaje.

La secretaria llamada al marido: Voy a viajar al exterior con el director por una semana. Cuídate, querido.

El marido llama a la amante: Mi mujer va a viajar al exterior por una semana, vamos a pasarnos esa semana juntos, mi reina.

La amante llama al niño a quien le da clases particulares: Tengo mucho trabajo la próxima semana. No tienes que venir a clases.

El niño llama a su abuelo: Abuelo, la próxima semana no tengo clases, mi profesora estará ocupada. ¡Vamos a pasar la semana juntos!

El abuelo (que es el director de esta historia) llama a la secretaria: Voy a pasar la próxima semana con mi nieto, por lo que no voy a participar en el seminario. Puede cancelar el viaje.

La secretaria llama al marido: El director de la empresa cambió de idea y acaba de cancelar el viaje.

El marido llama a la amante: No podremos pasar la próxima semana juntos, el viaje de mi mujer fue cancelado.

La amante llama al niño de las clases particulares: Cambio de planes: esta semana vamos a tener clases como siempre.

El niño llama al abuelo: Abuelo, mi profesora me dijo que esta semana tengo clases. Discúlpame, no voy a poder hacerte compañía.

El abuelo llama a la secretaria: Mi nieto me acaba de decir que no va a poder estar conmigo esta semana. Continúe con los preparativos del viaje al seminario.

¿Entendiste ahora, qué es un “bucle”?

jueves, 16 de julio de 2009

Correos y las islas de la aduana de oro

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(Puede ocurrir que al leer el siguiente artículo quedes un poco perdido, como si te hubieras perdido la primera parte. Efectivamente, todo empezó por 6,30 que Correos me hizo pagar hará unos 15 días [leer más].)

2.000.000 de euros, con todos sus ceros, es lo que podría estar ingresando la Sociedad Estatal de Correos y Telégrafos al año, cobrados de la gallina de los huevos de oro que ha venido a ser el peculiar y perjudicial sistema aduanero canario, diseñado, en teoría, para poder importar con ciertas ventajas, compensando nuestra situación ultraperiférica pero que finalmente sólo está sirviendo para importar desde dentro de Europa -mayoritariamente desde España-, pero con un coste adicional para los particulares y para las empresas que no tiene ningún otro europeo ni español y que no beneficia en nada a nuestros ciudadanos (salvo, obviamente, a unos pocos, algo muy nuestro, al parecer).

Y es que hoy me di un paseo por la Consejería de Economía y Hacienda del Gobierno de Canarias, a la sede de Santa Cruz de Tenerife, y lo que allí me encontré no me dejó menos que boquiabierto y estupefacto.

Básicamente la larga conversación con el joven administrativo que recién se incorporaba de sus vacaciones se puede resumir y concluir en varias afirmaciones.

1. Que Canarias está fuera del mercado común europeo es absolutamente cierto en la práctica, aunque no en la teoría. Comercialmente estamos en la misma situación que terceros países fuera de la Comunidad Europea. En palabras del propio funcionario: "da lo mismo que usted compre algo a Galicia o a China, está realizando una importación y por lo tanto tiene que declararlo" (con la apostilla final de "y la ley es para todos"); es decir... estamos fuera.

2. El peculiar sistema aduanero no nos protege ni nos beneficia ni nos compensa por la lejanía, sino todo lo contrario. Pero lo curioso es que no se nos discrimina desde Europa ni desde Madrid, sino desde la calle Tomás Miller, en Las Palmas (o desde la Avenida José Manuel Guimerá, en Santa Cruz de Tenerife). Aunque en Península una mercancía pague el 14% en IVA (y como bien dice un amigo mío, cuando la tienda vende la mercancía, no por adelantado, como pasa por el IGIC), si la mercancía que vendes en tu tienda está encuadrada dentro de alguno de los laxos términos del AIEM, en la práctica estarás pagando un 20% de impuestos (5% de IGIC y 15% de AIEM). Eso sólo en impuestos. (Y si no, que se lo pregunten a todos aquellos comercios que quieren tener su pequeña bolsa de papel personalizada.)

3. No se tiene en cuenta el sobrecoste de reenvío de mercancía ni la lejanía ni la ultraperiferia de nuestro entorno. Estos términos sólo sirven para los mítines y las grandes frases ideológicas, pero no para la práctica. Es decir, la Zona Especial Canaria ha hecho desaparecer en la práctica nuestros propios distribuidores, así que la mayor parte de la mercancía que se vende aquí, se "importa" en realidad vía Península (y da lo mismo que hablemos de salsas, de materiales para buceo o de repuestos para una moto, casi con seguridad, vendrá desde Península). Si al gasto de la empresa de transporte unes el gasto de la gestión aduanera, los costes se disparan muy por encima de ese 14% de IVA europeo del que, normativamente estamos excentos, pero... ¡estamos peor! Ahora entiendo que para las PYMEs canarias sea casi imposible competir en precio con las tiendas, no sólo nacionales, sino europeas, que ofrezcan su producto vía Internet o catálogo por correo. (Lo cierto es que comprendo por qué tenemos el nivel de precios al consumo más caro de España.)

4. Los conceptos "despacho de" (importación, aduanas, etc.) son el importe que el gestor aduanero cobra al comprador y que se lo ingresa a su propio bolsillo. Eso está ya más claro que el agua. Sin embargo, lo que te dirá el administrativo de turno en el mostrador de Correos es algo totalmente falso; que el "despacho de importación" que cobra la empresa estatal es un concepto que cobran por culpa del Gobierno de Canarias. Absolutamente falso. En realidad están cobrando por imprimir un DUA en sus Servicios Centrales, en Madrid, saltándose, por cierto, la normativa vigente, y ahora explico por qué. Una operación que les puede llevar unos par de minutos o menos.

5. Tienes el derecho al "autodespacho". Esto qué significa. Por un lado, en el caso de Correos deberían de darte la oportunidad de recoger la factura de tu paquete azul, ir a la Consejería de Hacienda, que te impriman un DUA de cero euros (porque estás exento, si es el caso según el artículo 14.11 de la Ley que rige todo este entramado) o por el importe de IGIC que corresponda (un 5% o el que convenga al tipo de mercancía) y luego regresar a la oficina de Correos a recoger tu paquete. También se aplica a las empresas de transporte. Es falso y una ilegalidad que te amenacen con devolver el paquete si no les pagas el despacho de aduanas. Estás en tu derecho a que te den la documentación (factura de importación) e ir tú personalmente a la Consejería de Hacienda y autoliquidar tu DUA, salvando así el pago de los despachos de aduanas. Pero, y he aquí la trampa, esto "debes hacerlo antes" (algo que aún no entiendo, pero son las palabras del funcionario). En otras palabras, que podrías comprar una bicicleta de montaña por 1.700 euros a una tienda inglesa, que te la manden por MRW o DHL -de estos últimos no te fies, huye de ellos como de la peste transportista- y al llegar a la isla, tienes el derecho de recoger en la empresa la factura y la documentación necesaria y gestionar tú mismo el DUA, para luego recoger, sin ningún coste más, tu compra (suponiendo que te la mandan con portes pagados desde origen). Eso es el autodespacho.

6. La Consejería de Economía y Hacienda es totalmente consciente de lo que está haciendo Correos y Telégrafos con los DUAs exentos de IGIC en las compras que el ciudadano de calle realiza fuera de las islas (como por ejemplo, una subasta ganada en eBay.es o tu hermano que te manda un libro de regalo por tu cumpleaños). Al parecer han conveniado uno y otro y los primeros han cedido la gestión de los DUAs a los segundos (textualmente se me ha dicho que la Consejería ha puesto el programa en Correos, al mismo tiempo que gesticulaba con las manos haciendo un ademán de mover un peso de un lado a otro). Por ese motivo, Correos, actuando como un vil gestor de aduanas más, aprovecha la situación para imprimir y cobrar.

7. Por declaraciones no formales sé que al parecer se gestionan en la provincia de Santa Cruz de Tenerife, en la central de reparto de Correos y Telégrafos de Taco, unos 400 paquetes al día. Supongo que como mínimo otros 400 en la provincia de Las Palmas, aunque probablemente sean muchos más. Haz multiplicaciones básicas: 800 paquetes por 6,30 euros por 5 días a la semana por 52 semanas, es igual a 1.310.400 euros al año en un concepto que no beneficia a nadie en Canarias, sólo a la empresa estatal, lo que comercialmente nos convierte en ciudadanos de segunda categoría, ya que nos penaliza. ¿De qué sirve ahora que se subvencione el transporte a las islas? Y con toda probabilidad, es seguro que se repartan muchos más de 800 paquetes al día en toda la Comunidad. Sólo subiendo a una media de 1.000 paquetes diarios y que el sábado cuenta como día laborable vas sobrepasando los 2.000.000 de euros de beneficio para la empresa y 0 euros para la Comunidad Autónoma.

8. Correos y Telégrafos ha encontrado la gallina de los huevos de oro en las islas; ha encontrado por fin una forma de incrementar el precio de los envíos a través de este sistema, puesto que no sólo cobran los 6,29 euros al remitente desde Península (precio de un paquete azul de Península a Canarias de hasta 5 kilos de peso), sino que a su llegada, cobran al destinatario 6,30 euros, eso sí, legalmente y en otro concepto distinto.

Y poco más se puede añadir. Ajo y agua, que es lo que se suele responder con cierta resignación. Los ciudadanos seguiremos marchando a la oficina que nos corresponda y seguiremos aguantando que nos atraquen, porque después de todo, sólo son 6 eurillos (conozco al menos 1 caso en el que se han pagado "12 euros y pico"). Darás cuatro gritos, insultarás al pobre del mostrador que sólo lee la cartilla que le han hecho memorizar; quizás seas atrevido y presentes una reclamación que no contestarán (no han respondido a la mía presentada hace 15 días a través de su página -siempre han respondido a mis reclamaciones cuando hay problemas con los paquetes menos, casualmente, en esta ocasión y sobre este tema).

En definitiva, es lo que hay. Los canarios somos simples víctimas del timo legal de la estampita aduanera. O como me ha dicho un buen amigo y coleccionista, es el mordisco de Correos en todo este asunto.

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miércoles, 15 de julio de 2009

Operación Impala: ¿47 años después, sería posible?

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Operación Impala: portada de la primera ediciónYa se estaban acumulando los años y cada vez que entraba en Librería Mundo Motor, volvía a mirar la portada de la cuarta edición de Operación Impala: 20.000 km. en motocicleta a través de África y de nuevo valoraba si merecería esos 20 euros que ponía la etiqueta del precio. Y una vez abierto el libro en casa, tras cumplir con el ritual que cada lector habitual tiene, no he podido parar hasta encontrar la palabra FIN en su última página.

Manolo Maristany, conocido autor, hoy en día, de libros sobre el mundo del ferrocarril, se convirtió en el quinto elemento de lo que posiblemente fue una de las mayores hazañas de aventuras, protagonizadas por españolas, en la recién estrenada década de 1960. Invitado en calidad de cronista y fotógrafo, relata en un lenguaje ameno y directo las vicisitudes de cinco jóvenes barceloneses que a bordo de tres míticas Montesa Impala, prototipos en aquel entonces, y un flemático Land Rover auténticamente inglés, con matrícula andorrana, cruzaron África desde Ciudad del Cabo hasta El Cairo y luego a Túnez, en un periplo de 20.000 kilómetros que duró algo más de tres meses.

Habiéndose escrito tras la aventura, en 1962, y publicado ese mismo año por Ediciones Juventud SA, ha sido reeditado en cuatro ocasiones, la última en 2004, por Dossat 2000, especializada en narrativa relacionada con el mundo del motor. Es una verdadera lástima que el editor no accediera a la petición del autor de revisar de nuevo el texto o incluso, volver al original, puesto que, siendo la época que era, fue revisado concienzudamente por un censor, o citando las propias palabras de Maristany, dicho manuscrito tuvo la desgracia de caer en manos de un llamado corrector de estilo, persona mojigata y corta de alcances -un gilipollas, hablando en plata- que entró a saco en mi texto y modificó y suprimió pasajes o expresiones que le parecerían escandalosas (de su nota de autor a la edición de 2004).

Hacía mucho que perseguía esta obra, puesto que ahora, con las piezas necesarias, a escala, toca ahora la reproducción a escala, en una sencilla viñeta, de esta proeza. Para ello cuento con alguno de los Land Rover reproducidos por Polistil en los años setenta del siglo XX, en escala 1:25, y tres Montesa Impala fabricadas por IXO y comercializadas en España por Ediciones Altaya en un coleccionable sobre motos clásicas en escala 1:24.

La obra no sólo es aconsejable para los amantes de las aventuras y los viajes, o de las motos y las largas travesías a las dos ruedas, sino por su impagable muestra del pensamiento español de aquella década, de las ideas y de la mentalidad de un tiempo, del sentimiento del catalanismo, aún en la dictadura, que no se refleja, pero se huele, y de ciertas ideas sobre las diferencias culturales que, cuando menos, resultaran sorprendentes, aunque no escandalosas y puede que hasta nos hagan dudar sobre nuestro pensamiento moderno.

Interesantes son las huellas de la historia que no fue contada y que aún hoy podemos leer, escritas, o mejor tecleadas de la mano del propio Maristany en MontesaWeb.com en 2001. Interesante también la reflexión de Oriol Regás, uno de los aventureros, escrita en enero de 2002 y publicada en el periódico El Mundo, en su edición catalana, con motivo del 40 Aniversario de la aventura, donde unos, ahora abuelos, recuerdan aquellas historias que nunca serán olvidadas.

Adjunto, para rematar, la portada de la primera edición. Por cierto y aprovechando que, si por las cosas del destino me lee el propio autor o su editor, hubiera sido deseable una edición con fotografías reproducidas en color y en mayor cantidad, aliñando el texto de manera continúa. Eso, ya, hubiera sido impagable.

viernes, 10 de julio de 2009

Los absurdos del sistema aduanero canario

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Tercer y último artículo que quiero dedicar al peculiar sistema aduanero canario, en el que ni somos puerto franco con sus beneficios ni estamos integrados en el mercado común europeo con sus propias ventajas. Sino todo lo contrario. Primero narré mi última experiencia y como Correos aprovecha la situación, tras lo cual puse como ejemplo la política de gastos de envío de una empresa peninsular.

Tenemos un sistema aduanero propio, pero que no llega a ser lo que era nuestro puerto franco. La situación ha provocado que de tener nuestros propios representantes y distribuidores de productos, ahora dependemos en un gran porcentaje de representantes y distribuidores ubicados en península. A la larga esto ha provocado un sobrecoste en los artículos que cualquier consumidor, puesto que en la práctica, nuestro peculiar sistema nos separa y segrega del mercado común europeo, nos mantiene apartados, pero dependiendo del mismo. Eso explica, de una manera fácil y directa, por qué Canarias ha pasado a tener la bolsa de la compra más cara de España.

Al cambiar el anterior sistema económico de las islas los legisladores se encontraron con un tropel de empresas especializadas en gestión aduanera que, en un abrir y cerrar de ojos, carecían de sentido. Varios cientos de puestos de trabajos y un buen número de empresas estaban al borde de una grave situación. Muchas de estas compañías, PYMEs en su mayoría o incluso autónomos con una decena de trabajadores a su cargo, ademas tenían una larga tradición y sus propietarios, residentes de las islas capitalinas, enraizaban sus amistades con la de las clases gobernantes. Se podría ahora recurrir a los ejemplos concretos, pero creo que no es necesario.

En mi opinión (y si estoy equivocado que me corrijan), fue esa presión la que provocó esta disparatada situación en la que nos encontramos, donde prácticamente y pese a nuestro IGIC reducido (el equivalente al IVA, pero establecido, uno de los tipos, el más común, en un 5%), todo producto vendido en las islas e importado desde península acaba saliendo más caro (no digo nada ya desde otros paises, europeos o no, pues este comercio ha caído en picado).

¿Por qué? ¿Por el encarecimiento del transporte? Bien, no cabe duda de que es la excusa más habitual a la que se recurre una y otra vez, pero eso no es totalmente cierto. Son estas empresas "gestoras" del DUA (Documento Único Aduanero) las que encarecen de manera desorbitada (y fuera de todo control, pero legalmente) los envíos de mercancías a particulares en las islas.

Nada mejor que un ejemplo

Pongamos varios ejemplos. Imagínate que tienes una pequeña tienda de bisutería. Tus padres te han dejado un pequeño local en La Laguna, donde tu abuela tenía la venta, de unos 20 metros cuadrados, y con toda la ilusión del mundo decides abrir allí un pequeño negocio de accesorios. Pasas por todo el trámite necesario de nuevo negocio y haces tus primeros pedidos de mercancía. El primero, de unos 1.000 euros, que te mandan por la empresa de transporte que tu quieras, porque con todas ocurre lo mismo, de manera parecida. La mercancía está en tu nueva tienda a los 3 ó 4 días. El chavalito mensajero que te la lleva, te entrega primero unos documentos y te cobra 150 euros. Unos 50 del 5% de IGIC y unos 100 por despacho aduanero (o incluso por otros conceptos tan peregrinos como fotocopias, llamadas de teléfono, combustible o sellos). Esos 150 euros han incrementado tu mercancía inicial aproximadamente un 15%.

Continuemos con el ejemplo. Realizas un segundo pedido tras unos meses regulares de ventas. Éste asciende en esta ocasión a unos 200 euros. Con eso te basta para reponer los estantes y expositores. Vuelve la misma empresa, pero ahora otro chavalito (porque el anterior ya se hartó de trabajar 12 horas y cobrar por 6). Y te pasan una factura, esta vez de 110 euros. ¿¡Cómo!? Claro, un 5% de IGIC, como era de esperar, lo que supondrían 10 euros... y 100 euros por despacho aduanero (más sus "otros conceptos"). La mercancía, ahora, ha incrementado su valor de coste superior al 50%.

¿Y qué ocurre con el ciudadano?

Tengo hoy 38 años y desde que era adolescente, por uno u otro motivo, he comprado fuera de nuestras islas. En aquellos años a través de catálogos y haciendo pedidos por correo. Da igual el ambiente en que te muevas, ya sea deportivo, lúdico o cultural. Las tiendas especializadas en las islas no abundan, dada nuestra densidad de población, y las que hay no pueden permitirse el lujo de tener disponible toda la variedad de productos que puede haber en cualquier afición o hobby. Para ellos es inviable porque, sobre todo los pequeños comerciantes, también sufren este peculiar sistema, como he demostrado en el ejemplo anterior.

Una de las primeras experiencias negativas que tuve fue, todavía con nuestro puerto franco en activo. Un artículo comprado en USA que me mandaron por una empresa de mensajería, cuyo coste era de unas 4.500 pesetas. Pretendían que pagase unas 5.000 pesetas en conceptos aduaneros diversos, de los cuáles, sólo el 5% eran impuestos, el resto eran esos conceptos tan peregrinos que se embolsa el "gestor aduanero". Legalmente, insisto.

Luego, hace algunos años, me enviaron varios modelos a escala a través de DHL, desde el Reino Unido. Cuando llegaron a la central de reparto de la compañía en Barcelona, los retienen y me envían una carta, sin certificar, por correo ordinario, en el que, cuando la recibo (casi 20 días después) me avisan que tengo 10 días para enviar la documentación necesaria para el trámite aduanero. Llamé a DHL en Barcelona y me informan que el plazo (obviamente) ha vencido y que ya está en trámite de devolución. Lo más absurdo de todo es que los paquetes seguían en Barcelona, simplemente habían rellenado el documento de devolución. No bastaron quejas, ni a la empresa en Barcelona ni a la central europea. Les daba igual. No bastaron las explicaciones sobre que si mandaban una carta ordinaria y tardaba 20 días en llegarme, con eso ya se cumplían los plazos que ellos daban. Por un oído entra y por el otro sale. La conclusión que obtuve, después de conocer otros casos similares era que a DHL (y otras compañías) les salía rentable enviar devueltos los paquetes.

Estoy seguro que, si resides en Canarias, y has realizado algún pedido sobre catálogo o a través de Internet, hoy en día, y te lo han mandado por Correos, tienes muchas historias como estas. Como por ejemplo, estoy seguro que habrás aprendido a fuerza de desapariciones misteriosas que no puedes enviar o pedir sin que te certifiquen el paquete o carta, porque, en caso contrario, la probabilidad de recibirlo es del 50%. Y cada cual, que saque sus propias conclusiones. Yo, desde luego, me harté de esas desapariciones incomprensibles y sobre las que no podrías reclamar puesto que, si no certificas, nada puedes demostrar. Aunque esto es otra batalla diferente.

En el blog de Canarias Bruta publicaron un artículo sobre este tema el 14 de agosto de 2007 y desde ese momento el artículo ha servido como anzuelo que ha ido pescando más de 100 comentarios sobre este asunto, donde se pueden leer algunas anécdotas que rayan lo irreal, donde las experiencias parecen más de cine de Woody Allen que situaciones que atiendan a alguna lógica, que no sea la del aprovechamiento particular. Voy a copiar una de esas historias, porque creo que resume de manera muy clara lo que pretendo decir:

[...] Fue la primera vez que me paso, no tenía ni idea del rollo de las aduanas, así que, ilusa de mi, le dije a mi hermana, que vive en la península, que me mandara un vestido de los que andaba por casa, para una boda a la que me habían invitado. Creo recordar que aquel vestido me había costado unos 60 € cuando lo compre (no era gran cosa, pero me servía para aquella boda). Como la boda era cercana, mi hermana me lo mandó por MRW urgente (a 24 horas, servicio por el cual pago unos 15 euros creo recordar). A las 48 de que no me hubiera llegado el paquete llame a MRW y me dijeron que el paquete estaba retenido en aduanas. ¿Aduanas? Me sonó a chino. En dos días lo tiene. “Perdone pero es que en dos días es la boda!!”. A los dos días (la mañana de la boda) aparece un tipo de MRW con mi paquete y me pide unos 36 euros o así. A ver mi cara, me explica que son los gastos de aduana más el igic del vestido. ¿Perdón? El IGIC de un vestido que es mio?? que compré hace un par de años. ¿Y si no lo pago?- le pregunté. Pues me tengo que llevar el paquete… Mira, ganas me dieron de que se llevara el paquete, a ver lo que hacían en MRW con un vestido de noche. Porque no me daba tiempo a ir a buscar otro que si no…evidentemente no me dieron justificante ni factura de nada, ni explicación… Y ¿aprendí? pues si. Ahora voy más a la península, porque por el precio de aquel paquete, me compro un billete, visito a mi familia más a menudo y me traigo la maleta llena. A eso le llamo, fomentar el comercio en Canarias, si señor!!

Y en resumen

Tenemos a una gran compañía estatal, Correo y Telégrafos, por un lado, y tenemos a una multitud de pequeñas empresas dedicadas a la gestión aduanera, por el otro, así como grandes multinacionales. Todas ellas puestas en el peculiar y absurdo sistema canario, que más que proteger a los ciudadanos de nuestra Comunidad, beneficia a unos pocos. Todos ellos saben que el beneficio del despacho aduanero cobrado a particulares y pequeñas empresas es grande. Es un buen pastel del que todos quieren rascar algo. De hecho, ahora Correos se ha sumado, incumpliendo a sabiendas la exención en el envío de mercancías de escaso valor (con factura inferior a 150 euros). Saben que el trámite aduanero es innecesario, pero aún así imprimen un DUA vacío, donde reconocen esa excepción y de paso cobran el servicio. Tenemos a los pequeños y viejos empresarios de las Agencias de Aduanas, amigos de quienenes deben, cobrando 30, 50 y mucho más por un trámite, muchas veces simple, que además inflan con conceptos de lo más subjetivos, indistintamente del volumen y el destinatario de la compra; aplicando un AIEM (Arbitrio sobre Importaciones y Entregas de Mercancías) de manera ciega e insostenible, pero, insisto, legalmente; hechos que finalmente sólo consiguen encarecer el producto en el precio final de venta. O en otras palabras, que tú y yo, como consumidores, pagaremos más. Y para asegurarse que pagarás ese extra, te penalizan y persiguen si compras fuera de Canarias, bajo las excusas más peregrinas. Copio de nuevo un ejemplo del artículo citado de Canarias Bruta:

Un buen amigo mío es importador para las islas de una famosísima salsa picante norteamericana. Cuando entran en el puerto los contenedores con la salsa ¿adivinan qué? Paga AIEM. Porque resulta que existe un epígrafe del AIEM que es “salsas para alimentación”. Así, sin más especificaciones. Paga un 15% de recargo porque en Canarias también se hacen “salsas para alimentación”

¿Hay algo más que añadir?

(NOTA: Y sí, hablo desde la ignorancia, desde la suposición. Es más, señor Aduanero, o señor de Correos, que por casualidad pasa usted por aquí, hablo desde la ignorante experiencia del día a día. Es de lo único que sé. No de teoría, sino del resultado desastroso de esa teoría.)

miércoles, 8 de julio de 2009

Canarias, "aduaneramente" fuera de España

3 comentarios
Después de un primer día sin recibir respuesta de Correos y Telégrafos de España ante mi queja por el cobro de un despacho de importación cuando se me reconoce exento del pago de impuestos, según el artículo 14.11 de la Ley 20/1991, me he puesto a buscar en la red más información sobre el asunto.

Sobre lo que significa "recargo VEGA", que es la etiqueta que venía en mi paquete no he encontrado absolutamente nada, salvo muchos usuarios de Correos que hacen referencia a esa misteriosa "pegatina" en sus paquetes y a ese "despacho de importación" que está cobrando Correos.

Merece la pena leer, no sólo el artículo, sino sobre todo los más de 100 comentarios, que sobre el tema se han publicado en el blog de Canarias Bruta, bajo el título las aduanas en Canarias, un freno para el desarrollo de las islas.

Sigo buscando, hasta que finalmente desisto, cuando encuentro algo realmente curioso y digno de ver. Se trata de la información sobre gastos de envío de portaldvdr.net (y podría haber sido cualquier otra tienda, porque no es el único caso por lo que he podido comprobar después) donde encontramos cosas como estas:

ENVIO EXPRESS: La mercancía viaja por servicio 24 horas no garantizado para la mayor parte de las poblaciones de España [aquí no citan que se excluye Canarias, pero hay que seguir leyendo] y Portugal. [...] Para envíos a Canarias consultar el apartado 5 de esta hoja.

COSTE DEL ENVIO: Actualmente, tenemos una tarifa fija para cada país, valida para cualquier pedido que Ud. realice, independientemente del peso total del mismo. Los gastos de envío se cargarán en su carrito de la compra una vez que ud. finalice el pedido.

Tarifa por Zona:
- Portugal: 8.50 EUR -24/48 horas-
- España peninsular: 8.50 EUR -24/48 horas-
- Canarias: 42.95 EUR -de 9 a 14 dias-
- Italia: 17.95 EUR -5 o 6 dias-
- Francia: 17.95 EUR -5 o 6 dias-

[¿He leído bien? ¿¡Dicen de una tarifa fija para cada país e incluyen a Canarias en la lista, siendo los gastos de envío a las islas más del doble que a Italia, por ejemplo!?]

[...]

PEDIDOS EXENTOS DE IVA: Todos los pedidos enviados a Canarias están exentos de IVA. [...]

ENVIOS A CANARIAS: [Aquí viene lo suculento.] Los envios a Canarias tienen un plazo de entrega estimado de 9 a 14 dias laborables y el coste del envío es de 42,95 EUR. Estos plazos de entrega son aproximados y dependen del tiempo que tardan en revisar la mercancia en la aduana.

[...]

IMPUESTOS Y ADUANAS: [Y más para el potaje.] Todos los clientes de Canarias deben saber que la mercancía pasará por sus respectivas aduanas y que deberán abonar los consiguientes gastos aduaneros de entrada en su comunidad, además del impuesto correspondiente al valor de la mercancía que han adquirido. Su comunidad liquidará con ud. el importe que tenga estipulado, y es por esto que nosotros en ningún momento le cobraremos el IVA. De los gastos de aduanas cuando la mercancía sale se hace cargo PortalDVDr.net, y de los gastos de aduanas cuando la mercancía entra en su comunidad se hace cargo el cliente. Si desean tener más información sobre que porcentajes deben pagar sobre cada producto diríjanse a sus delegaciones de hacienda locales con el objeto de conocer los porcentajes aplicables a cada producto.

Sirva como ejemplo el caso de la comunidad Canaria:

- Gastos de aduanas de salida: 17.95 EUR (Lo paga PortalDVDr.net).
- Gastos de aduanas a la entrada en Canarias: 21.85 EUR (Lo paga el cliente).
- IGIC (normalmente el 5%): (Lo paga el cliente).


Todo esto se puede leer en http://www.portaldvdr.net/shipping.php a día de hoy, cuando redacto este artículo.

Estoy seguro que todo esto no es culpa de la empresa. La empresa no quiere "estafar" ni "robar" a los clientes en Canarias. En absoluto. No hace falta ni preguntar. Todo lo contrario, quiere más clientes a los que vender, pero, simplemente se adaptan por obligación y necesidad a un sistema discriminador para con los residentes en las islas. Un sistema discriminador que unos pocos han impuesto a una mayoría, en contra de lo que la tendencia a la globalización de los mercados nos empuja.

Pero, tranquilos. No cojas nervios. Mientras tengamos sol y carnavá, aquí no pasa nada. Tú, paga.

lunes, 6 de julio de 2009

Correos y Telégrafos versus Canarias

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Todo lo que voy a escribir en este momento está motivado por 6,30 euros. ¡Qué poco! ¿No es cierto? O no tanto si se consideran las implicaciones. Y voy a obviar otros temas paralelos como que de Alemania a Madrid el paquete tardó 3 días (del 12 al 15 de junio) y que de Madrid a mi apartado de correos en Santa Cruz de Tenerife tardase 21 días (del 15 de junio al 6 de julio).

Durante años he adquirido la mayor parte de las piezas de mi colección a tiendas europeas, y en un buen porcentaje, incluso fuera de Europa. Como siempre, son compras pequeñas que me envían a través de la oficina de correos nacional del remitente de turno, lo cual me asegura que llegarán a través de Correos y Telégrafos en España. (Porque si no es así, y esa es otra, lo que me esperaría con nuestras propias compañías locales aduaneras. Un verdadero atraco legalizado.)

Pero, volvamos a la historia.

Como yo, hay cientos de residentes en Canarias que por un motivo u otro hacen lo mismo. Hacen compras relacionadas con sus aficiones a tiendas especializadas de Alemania, Francia o el Reino Unido, no sólo por los precios (y es que en las islas, las distintas aficiones que puedas tener para ocupar tu tiempo libre se tasan a precios nada modestos), sino por la disponibilidad y la variedad de materiales y alternativas, algo que por lo general no se encuentra en las tiendas de nuestra tierra, dado que al final, somos unos pocos para cada afición y es muy difícil y caro tener esa variedad, sobre todo para los pequeños comercios.

Hasta aquí no hay nada fuera de lo común, salvo que...

Hoy he recogido un paquete en Correos y cuál ha sido mi enorme sorpresa cuando dicen que debo pagar en concepto de otros gastos un importe de 6,30 euros. Pregunté que concepto era ese de otros gastos y me informaron que era por IGIC, por un tema aduanero, que eso era cosa del Gobierno de Canarias y que podía reclamar al Gobierno de Canarias y que la culpa era del Gobierno de Canarias y a vueltas con el Gobierno de Canarias.

Y a decir verdad, de allí me fui algo mosqueado con mi Gobierno de Canarias porque después de tener subvencionados hasta los pensamientos, resulta que son los de aquí, precisamente, los que nos gravan y diferencian con el resto de ciudadanos europeos. O no...

Era falso. Al revisar la documentación observo con estupefacción que estoy exento del pago de IGIC en este caso (compra pequeña de un cliente individual para uso personal). Al indagar la factura que los Servicios Centrales (en Madrid) de la Sociedad Estatal de Correos y Telégrafos SA ha emitido sólo encuentro un escueto concepto que pone Despacho (IGIC incluido 5%). Es curioso, porque parece que no saben que un servicio o producto facturado en península y con destino a Canarias, no puede ser gravado con IVA, y tampoco con IGIC por parte del comercio que lo envía a las islas, pero bueno... esto también es otra historia.

A lo que iba. Correos y Telégrafos me presenta un documento aduanero del Gobierno de Canarias donde especifican un importe impositivo para el tipo de IGIC, sumando los 6,30 euros pertinentes en concepto de Despacho de importación, más 0,97 euros en concepto de gastos por envío postal. Esto para un paquete enviado desde Alemania con los gastos pagados, insisto.

Junto a la declaración del valor impositivo, la palabra EXENTO * (el asterisco hace referencia al artículo 14.11 de la Ley 20/1991). Lo cierto es que cuando pedí explicaciones me remitían al Gobierno de Canarias o eran esquivos con las respuestas. Cuando las pedí por teléfono lo eran aún más y no sabían explicar con claridad qué habían hecho.

Lo que sí sospecho es que el despacho de importación es el precio del servicio aduanero que presta Correos, pero no es una tasa o impuesto ni estatal ni de la Comunidad Autónoma.

Bueno, ya estoy llegando a la cuestión. Lo que me pregunto es si la Sociedad Estatal de Correos y Telégrafos está aprovechando alguna vacío legal o alguna imprecisa normativa vigente, algo que de una manera aleatoria (para no levantar un escándalo) le permita ir "rascando" a los residentes de las islas esos 6,30 euros por despacho de aduanas, al que han cambiado el nombre, a sabiendas de que ese pequeño destinatario está exento y, por lo tanto, el despacho aduanero no tiene sentido, máxime cuando finalmente hablamos de un tipo de envío tipificado como "carta".

Porque las preguntas surgen. Si realmente la norma los respalda, por qué a unos paquetes sí y a otros no. Por qué y cuándo y cómo seleccionan a quién rascar la cartera. No me vale la excusa de la trabajadora de mi oficina que decía: "es que el Gobierno de Canarias te cobra porque es mercancía que puedes comprar aquí". ¡Falso! ¡Más falso que un billete de 99 euros! Además de que esos 6,30 los está cobrando Correos.

Sospecho que, por algún motivo, su Servicio Jurídico ha encontrado la manera, poco sostenible y justificable, de "estafar" a los canarios esos 6,30 euros. Sospecho, y tal vez me equivoque, que se hace de manera aleatoria o cuando los envíos tienen cierto volumen, para así "no levantar la perdiz", aunque estén claramente exentos, como es el caso.

Sospecho que vivimos a 2.000 kilómetros y eso, a algunas empresas estatales, les sirve de excusa...

La exención del artículo 14.11 de la Ley 20/1991, relativa a las mercancías de escaso valor, es de aplicación a los bienes que se introduzcan en las Islas Canarias cuando el conjunto de los bienes que se importan tengan un único destinatario, se hayan incluido en la misma declaración sumaria, aparezcan amparados por el mismo contrato de transporte, y el importe global de todos ellos no supere los 150 euros.

El curioso caso de Benjamin Button

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Soy nocturno y como Benjamin Button me gustan los sonidos de la oscuridad, saber que aquellos a quienes deseas proteger están ahora en mil aventuras soñadas y que nuestra interesante vida e ilusorio bienestar se casi-paralizan por un momento. Es cuando mejor escribo, cuando las palabras y las ideas navegan por sí solas.

Llevo dos noches enfrascado en lo absurdo de la vida, de las noticias y la actualidad, de los objetos que me rodean, de los hechos reales y de los virtuales. Ahora mismo, al escribir, es uno de esos momentos en los que la vida fluye conmigo; o al leer, en tu caso, en que fluye contigo. ¡Pero qué estúpidos somos la mayor parte del tiempo! Esta misma vida, este mismo aquí y ahora se nos escapa. O no. Simplemente, la aparcamos a un lado, embaucándola con promesas vacías.

Vivimos ahogándonos en el pasado o mendigando un futuro, mientras nuestra única propiedad real, que no atesora ni banco ni caja ni cartera ni bolsa, se marchita. Dejamos ese único valor que nos acompaña, fiel, inexorable, para adorar lo que ya no tenemos o aún no hemos alcanzado.

Y un buen día. La muerte... ¡No, no... no ha pasado nada en mi vida! ¡Gracias a Dios! ¡Soy muy feliz! (¡Cuando me dejo!) Pero es cierto, está ahí. No la vemos, pero a un brazo de distancia, detrás nuestro. Esperando. ¿Acaso crees que no? ¿Que eres especial? ¿Mejor? ¿Peor?

¿Deprimido? ¿¡Pero por qué!? ¡Qué prisa tienes si te llegará, como a todo lo vivo! Lo vivo es efímero, es un microsegundo. Ni las milenarias secuoyas son eternas. Da igual realmente qué seas, en qué te conviertes, cómo eres, qué opinas, qué haces, lo que dejes al futuro o lo que olvides del pasado.

Sólo tu ahora tiene sentido. Y es eso precisamente lo que dejamos escapar. Sólo tres verdades inmutables en la vida: de tu pasado, tu nacimiento; de tu presente, tu aquí y ahora; de tu futuro, tu muerte. Lo primero y lo tercero no son sólo verdades inmutables, además son constantes. Son las k de la fórmula que te representa. Y en medio, una variable, una x que espera ser despejada y calculada.

En el espacio que hay entre esas tres variables no hay otra cosa que recuerdos, hacia atrás, y anhelos, hacia adelante. Cosas ambas, irreales e ilusorias, porque por muy precisos que creamos que somos en nuestros pensamientos, lo cierto es que ni nuestros recuerdos reproducen fielmente el pasado, ni nuestros anhelos dibujan exactamente el futuro que será.

Sólo tienes, solo tengo, esa x...

(¡Joder! ¡Si que me dio fuerte esa dichosa película...!)

sábado, 4 de julio de 2009

Copia de Carbón Oculta, eso es lo que significa

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Copia de carbón oculta o CCONunca reenvío presentaciones de PowerPoint, de las decenas que pueda recibir a la semana, ya sean chistes, misticismo de todo a 100, buen rollito, fotos espectacular, críticas a Zapatero, críticas a Rajoy... me da igual el contenido. No los reenvío. Me niego a reenviar algo que por lo general ocupa más de 1 Mg, que no sirve para mucho, salvo para ocupar tu tiempo. Que, insisto, suele ser "gracioso" o "entretenido" pero no aporta mucho a la vida de quien lo recibe porque, seamos sinceros. ¿Cuántos de nosotros hemos empezado a ser mejores personas una vez leído uno de esos PowerPoint tipo "buen rollito"?

Pero, como en toda regla, siempre hay una excepción y si bien no he reenviado el archivo del que hablo, si que lo comento aquí, porque me ha llamado mucho la atención. Es algo tan obvio, pero que finalmente, nunca tenemos en cuenta.

Se trata del uso del campo CCO (que no significa copia de cortesía oculta, sino copia de carbón oculta) a la hora de reenviar uno de estos mensajes cadena.

Si quisiera hacerme una lista de spam desde luego no tendría que esforzarme en captar cuentas de correo electrónico, puesto que para tener una lista de envío de correo masivo de calidad, con cuentas que existen y verificadas (en un alto porcentaje), en muchos casos corporativas, sólo necesito recibir este tipo de reenvíos que hacen muchísimos usuarios de la red, siempre con buena intención. Luego me preguntan (y esto es real), ¿por qué recibo esto -anuncio de viagra- si no me he suscrito a nada?. En alguna ocasión podría asegurar que he contabilizado más de 100 cuentas de correos distintas. Todas verificadas y existentes.

El citado PowerPoint va de ese tema precisamente. Comenta las consecuencias de reenviar estos mensajes sin antes tomar determinadas medidas y enseña a aplicar las citadas, entre ellas, el uso de la copia de carbón oculta.

Básicamente:

Cuando reenvíes una de estas cosas "tan interesantes" (¿?) tómate unos segundos en limpiar el mensaje, eliminando todos los encabezados tipo "From" y "To" que encuentres. Reenvía sólo el archivo PPT y no todo lo demás. Además ayudarás a disminuir el consumo de transferencia.

Activa la visualización del campo CC y CCO en tu gestor de correo electrónico, y úsalo, si no está visible en la ventana de "nuevo mensaje". No utilices CC, pues no oculta nada, utiliza sin embargo el CCO para añadir ahí todas las cuentas de correo a quienes desees enviar ese PPT "tan interesante". Esto provocará que los destinatarios no se enteren a quien o quienes se lo has enviado ni averigüen cuentas que no necesitan conocer.

Es fácil. ¡Aplícalo!

Por cierto, no olvides que si tu gestor de correo está en inglés, este campo aparecerá como BCC (de blind carbon copy).

jueves, 2 de julio de 2009

Menéame.net... pero no tanto

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El mundo está lleno de malas acciones originadas por buenas intenciones.

Hace tiempo que hoy esta frase, no recuerdo en boca de quién ni por qué motivo (o si lo recuerdo pero me avergüenza contarlo precisamente ahora). Hay otras versiones, para católicos, que dicen algo así como "el infierno está lleno de buenas intenciones". Imagino que esta última irá firmada por los intransigentes, aquellos que no admiten errores, salvo los propios.

Y hablo ahora de Menéame.net, la primera, en español, y más importante red social de sindicación de noticias donde los usuarios valoran positiva, o negativamente, el envío de titulares y éstos van subiendo en un ranking hasta aparecer en portada. El volumen de tráfico y usuarios que genera Menéame.net es tan grande que se ha bautizado con su nombre el efecto de reenvío de visitantes para un blog o web cuando una noticia suya aparece en su portada.

Puede ocurrir que seas administrador de varios sitios webs o blogs. Puede incluso que hayas cuidado y mimado con esmero el contenido preservando aquella máxima de San Google de: el contenido es lo importante. Y puede ocurrir que se te ocurra la feliz idea de registrarte en Menéame.net para ir dejando las mejores noticias de esos webs y blogs. No hablo aquí de enviar sólo de un sitio o de un único blog personal, sino de una red de sitios o blogs que están a tu cargo o de los que eres administrador, cuidando además lo que envías, seleccionando siempre lo mejor. (Al menos, era la idea, ahora que nadie me lee. Imagino que te habrás dado cuenta que hablo desde la experiencia.)

Craso error.

Es posible que hayas leído el wiki de Menéame.net y hayas caído en dos cosas:

Autobombo. Así se le suele decir al hecho de enviar una noticia propia. No hay que darle importancia mientras no sea spam evidente (información comercial o envíos reiterados desde los mismos sitios), si la noticia es interesante o merece la pena no importa quien la envíe, si la noticia es irrelevante, spam, provocación, o errónea, será frenada por la comunidad pero que sea solamente autobombo no es razón para votarla negativamente, intenta no prestar atención a quien envía la noticia, lo que importa es su calidad.

En Menéame el término spam puede referirse a dos conceptos: la promoción o propaganda no solicitada y el abuso de fuentes de envío. [...] El segundo concepto es el abuso de una fuente para enviar meneos. La fuente repetida puede ser propia (el blog personal) o ajena (el blog de un amigo, una web de noticias, ...) siendo spam en ambos casos. Por supuesto nada prohibe repetir los envíos de una fuente dentro de lo razonable; pero, para evitar que se considere spam, es conveniente no abusar y que los envíos de la fuente repetida sean pocos respecto al total (entropía alta). Un error muy común es confundir autobombo con spam. Enviar del propio blog o web no tiene nada de malo mientras esos envíos no se repitan a menudo y se conviertan en spam.

Basándote en estos textos y partiendo del supuesto arriba mencionado, pasas por el proceso de registro y... ¡oh! ¡sorpresa! Te piden el código personal de Adsense, en principio para un uso que beneficia a sus usuarios, que:

pueden ganar un porcentaje de publicidad AdSense en las noticias publicadas enviadas por ellos con un método muy sencillo. En el perfil del usuario hay un campo para que él/ella ponga su código personal. Si el usuario de una noticia publicada tiene puesto este código, un porcentaje –que dependerá del valor del karma– del banner superior será con el código de ese usuario.

Por supuesto, en tu registro rellenas el campo web poniendo tu página principal o la que consideras realmente tuya de la red que de contenidos que administras. Y envías la primera noticia.

Insisto, craso error.

Spam, spam, spam... Envías una segunda noticia de otro de los blogs o webs a tu cargo y vuelve a suceder lo mismo. Repites por una tercera o cuarta o quinta vez, e ídem. ¿Qué está ocurriendo?

La primera reacción es el típico calentón, motivado porque no entiendes nada. Eso hace que cometas algunas pequeñas estupideces (votos negativos injustificados) que duelen tanto o más que a ti, puesto que tus noticias son tipificadas como spam por lo que, se intenta, es un criterio objetivo, pero tú lo haces dejándote llevar por un cabreo momentáneo. Es mejor dejar pasar unos días, recapacitar, dar un paseo con la bicicleta de montaña y luego retomar el asunto.

La segunda reacción es buscar respuestas (y de paso, pedir disculpas). Respuesta que obtuve, indirectamente, de un usuario experto (¿un administrador?). Al parecer todas las noticias enviadas habían sido escritas por la misma persona. Craso error, pero esta vez en terreno contrario, puesto que todas las noticias habían sido escritas por distintas personas, alojados en blogs distintos, pero que están bajo el paraguas de una misma cuenta en Blogger. Además tienen publicidad asociada con una única cuenta Adsense (y hay un por qué, si se quiere saber).

No sé cómo Menéame.net, o sus administradores para ser más exactos, llegan a esa conclusión "casi" acertada, pero sospecho (y ahora hago suposiciones) que la línea conductora viene a ser algo así como:

usuario » su web » su código público Adsense » buscar si las webs o blogs de las noticias enviadas tienen publicidad con ese mismo código.

Si esto es así, hay varias formas de solucionarlo y ocultar esta situación a la vista de Menéame.net, pero son estrategias algo sucias que hay que evaluar muy bien si realmente merecen la pena. ¿Clones? No, no hablo de clones (refiriéndome a usar varios usuarios en Menéame). Esta opción es engorrosa, consume mucho tiempo y además, nada elegante. Hay otras maneras, pero insisto. ¿Merece la pena?

En realidad, existe otra forma de usar Menéame.net, sin caer en sus etiquetas de spam, de hecho, sin ni siquiera enviar noticias y así no causar más trabajo a sus administradores. La solución pasa, precisamente, por usar el servicio que nos ofrece. Pero es otra historia que contaré en otra ocasión.

Así que, en definitiva, el autobombo, en la práctica, no está permitido. Imagino que los administradores de Menéame, con la experiencia de los años, ponen en el punto de mira a todos los usuarios nuevos y aplicarán filtros programados (¡o vaya usted a saber qué!) para buscar y cazar a los spammers (siempre desde su propia óptica).

Y sin embargo, tienen razón en hacerlo así.

Menéame.net, todo hay que decirlo, es, a mi juicio, el mejor sistema de sindicación de noticias de la red, en castellano (o al menos el más voluminoso), pese a las críticas y rebeliones que ha sufrido a bordo en los últimos meses. Ya no vale aquello de "es un hijo menor de digg", puesto que ha cobrado entidad propia e, incluso, su desarrollo se ha liberado y cualquiera puede descargarlo y crear un clon (que han ido apareciendo como hongos, por cierto).

Pero qué ocurriría si no tuvieran un control tan estricto con los abusos (o no, según desde qué óptica se mire, pero, desde luego, abusos desde su óptica). Bien, sigamos con el supuesto del principio. Supón que no hubieran consecuencias y que tú y otros varias decenas de miles de administradores de contenidos más se registran con la misma buena intención. Al final, Menéame.net sería un enfrascado de noticias de tercer orden, sin mayor interés, su calidad general en cuánto a la recopilación de titulares caería en picado. No es una cuestión de que tú contenido sea bueno, o no (como con los abusos, todo depende de quién opine), sino que, finalmente, el autobombo no es el fin ni el objetivo de Menéame.net (lo cierto es que deberían de revisar su wiki y coger el toro por los cuernos, en vez de dejar explicaciones, que aunque bonitas, pecan de imprecisas y generan confusión -y esto es una opinión personal-).

Así que, si una noticia de alguno de tus muchos blogs o webs ha de aparecer en este sindicador social, que lo haga porque alguno de sus usuarios te menee, no porque lo hagas tú. Tú, puedes hacer otro uso, anónimo, no molesto y que, de hecho, justifica su existencia.