lunes 31 de agosto de 2009

Educador 2.0 y Seamos Razonables versión beta

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Estudiantes, de verdadEstuvo hoy por la mañana el nuevo y recién estrenado Ministro de Educación, D. Ángel Gabilondo, de conversación amena y distendida en la Cadena SER, con transmisión casi accidental y en directo realizada por CNN+. Y estaba yo tomando café, tranquilamente, sin alteraciones, en un relajado bar de esquina, para espabilar las neuronas y entrar con unos mínimos a mi puesto de trabajo, ya sabe usted como es esto, cuando mis oídos han escuchado "y en el próximo Consejo de Ministros se presentará y aprobará un plan llamado Educador 2.0 que bla, bla, bla...".

¡Educador 2.0! ¿Estos de la política -y me da igual el color- piensan que los ciudadanos somos idiotas? La sorpresa, en realidad, me la he llevado cuando se me ocurrió poner ese nuevo término de la moda de lo 2.0 en Google San. Y el buscador, cuál eficiente luchador marcial me ha devuelto 368.000 resultados, eso sí, aproximadamente. Los resultados de Google siempre son aproximados. Aproximadamente eficaces, pero aún así.

Hablamos del educador web, del educador online, del educador presente en las nuevas plataformas pensando en nuestra formación y educación básica cuando aún los grandes partidos de este país no se han sentado a establecer unos criterios comunes, centrados e inmunes a las batallas por el poder, por una única razón, por la necesidad de un sistema educativo eficaz. Una urgente y acuciante necesidad.

Desde la UCD hemos venido dando palos de ciego alternándose los despropósitos de unos y otros, de peperos, sociatas, nacionalistas y demás aspirantes a los distintos gobiernos y gobiernillos de los que tantos y tan abundantes tenemos en este país. Mientras esta masa de malintencionados sigan usando la educación y la formación básica en una estéril batalla dialéctica y el asunto siga estando presente en los aburridos debates baretiles, preferentemente en los períodos preelectorales, poco importa que sigamos en los primeros puestos de las listas europeas en cuestiones de deficiencia.

Absentismo escolar, pues educación 2.0; bajo nivel de formación pública, pues educación 2.0; baja motivación en el profesorado, pues educación 2.0; prevalencia de valores individuales como el egoísmo, la satisfacción inmediata, la violencia y otras delicatiessen de rabiosa actualidad, pues educación 2.0; vamos a resolver nuestro futuro poniendo un blog a todo alumno que pulule por nuestras aulas; crearemos redes sociales para todo colegio e instituto y universidad que ocupe un solar en este país.

No importa si no saben escribir, pues en ese caso crearemos el dictado entrecortado 2.0; y si no saben leer, desarrollaremos la lectura torpe 2.0; y si no hay capacidad de adquirir conceptos, pues interpretación 2.0; y... todos los 2.0 que nos hagan falta.

Dos puntos cero, es decir, y para los poco escépticos, el doble de nada.

Queridas Señorías de palcos, sillones, asientos, bancos y demás ubicaciones, líderes de la política de este país, por lo tanto responsables de nuestro presente y nuestro futuro a través de las decisiones que se toman hoy, les informo que el sentido común me dice, se atreve a decir, que la lectura y el civismo, la escritura y la convivencia, las matemáticas y el respeto, las ciencias y el libre pensamiento, la cultura y el diálogo, poco o nada tienen que ver con versiones ni adelantos tecnológicos y sí con una intención colectiva de construir un valor sólido en torno a la educación de nuestros menores, de nuestros jóvenes, de nuestros futuros ciudadanos adultos.

Lo digo por si en su apretada agenda de puñaladas al contrario no habían tenido tiempo para darse cuenta de este pequeño detalle. Ahí se los dejo.

(Y mira que ya intenté dar un toque de atención sobre el peligro de los esnobistas, benévolamente me parece a mi, pero nada, erre que erre...)


Ángel Sefija
Haz clic en la viñeta
para ampliar y ver legible.


("Ángel Sefija en cuatro características que definen lo que se ha venido en llamar web 2.0", viñeta original publicada en El Jueves, ideada y dibujada por Mauricio Entrialgo.)

viernes 28 de agosto de 2009

La ironía: ya lo dijeron otros

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El ser irónico se ríe del otro y de sí mismo, sufre lo mismo que sufre el destinatario (Alfredo Bryce Echenique).

La ironía es una tristeza que no puede llorar y sonríe. (Jacinto Benavente).

Lo que más admiro en los demás es la ironía, la capacidad de verse de lejos y no tomarse en serio (Jorge Luis Borges).

Detesto la locura, la aborrezco desde el fondo de mi alma, aborrezco a todos los genios desequilibrados, o semi genio; detesto todo emocionalismo, toda pose excéntrica. ¡Audacia y osadía, si! La audacia es todo, es lo único indispensable; pero una audacia serena, decorosa, correcta, como envuelta en el suave terciopelo de la ironía. ¡He ahí lo que yo soy y lo que quiero ser! (Thomas Mann)


Y para saber más, el buen hacer de los wikipedienses, aunque supongo que se tercia que ya que copio un poco de aquí y de allá, uno se explique, al menos, el por qué.

Pues porque la ironía es un defecto victorioso presente en quien le está escribiendo desde que tiene recuerdos. No es que la use siempre, de manera constante y mucho menos queriendo ni consciente, pero siempre está presente y surge cuando no se la llama. Es como el respirar. Las neuronas se cortocircuitan, las piezas encajan, la frase se construye y una exhalación la hace vibrar en el aire. Y todo está hecho.

La ironía es el arte, o la metedura de pata, de expresar verbalmente lo contrario de lo que se desea comunicar, acompañando y aderezando con gesto, mirada y pose que inmediatamente es percibida por el receptor que, contradecido en su intelecto decide hacer caso a su instinto, para a continuación: a) soltar una carcajada; b) soltar una bofetada, verbal o física. El irónico se las merece la mayoría de las veces, por entendido.

Pero ese crack que produce en lo ajeno y en lo propio, esa satisfacción de reírse en el fondo de sí mismo a través de los ojos de los demás, a través de la incomprensión y la intriga ajena, produce cierto placer sádico del que resulta difícil prescindir. Placer que ningún practicante reconocerá nunca. Dicotomía lacerante que provoca nuevas intrigas e incógnitas en el ironizador y en el ironizado. Y es que ya se dice, como ironía aceptada que se convierte en metáfora vacía y frase idónea para el momento o el lugar oportuno; pero que cuando se la descarga de ese vacío significado, recupera todo su porte hiriente: la vida nos mata.

Y al final del escueto asunto resulta que si hay alguien, un ser hermoso, una persona de ojos grandes, que tiene mérito, valentía y paciencia, es aquel o aquella, pareja constante del irónico o irónica (para ser policorrecto, que es lo de moda). Por eso, sin ironía, mi reconocimiento, a ti... ya lo sabes.


(Imagen encontrada en blues-blues.blogspot.com perteneciente a la tira cómida Torpedo 1936.)

jueves 27 de agosto de 2009

Y me acostumbré a leer blogs

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Ombliguismo bloggerHoy toca entrada ombliguista, de las que algunos, y yo mismo, solemos criticar de tanto en tanto, creo que por divertimento más que otra cosa. Porque criticar el bloguerismo desde un blog, en fin, ya me dirá usted.

No sé si es cosa habitual o rara, pero soy de los que siempre ha sido amigo de leer primero las columnas de opinión antes que las noticias. Siempre me han interesado mucho más las primeras sobre las segundas que los hechos acontecidos en si mismos. Y es más, siempre quiero y busco opiniones enfrentadas porque a fuerza de encontronazos he llegado a la conclusión de que todo es del color con que se mire.

Estar en posiciones intermedias o interesarse en las soluciones y su puesta en práctica, muchas veces, no es de buen ver. Más en estos tiempos en los que Maurizio Carlotti y Paolo Vasile, Zapatero y Rajoy, COPE y Cadena Ser, con sus emporios mediáticos y sus interesadas opiniones, están jugando al toma y daca, convirtiendo la Iberia española, y parte del extranjero nacional, en una aburrida partida ideológica en un gigantesco tablero de tenis de mesa.

Y así soy yo (o mejor, así me veo yo), raro unas veces, previsible otras, porque ni azul ni rojo ni todo lo contrario. Y hasta aquí, mi ombligo.

Acostumbrado a leer de todo un poco, ser aprendiz de mucho y maestro de nada, acabé llegando al mundo de los blogs, muy tarde, pese a estar aterrizando en la red hace ya como doce años. Empecé por un bitácoras, éste para más señas, luego otro y otro y después el de unos amigos; y la cosa sigue. Para, finalmente, acabar enganchándome a leer opiniones y puntos de vista de lo más variopintas, aquí y allá, siempre con escepticismo, siempre con respeto y humor, sabiéndome conocedor de pocas cosas e ignorante de la mayoría.

La cosa de la adicción a su lectura empezó por buscar temas afines a lo escrito y espamear comentar un poco para promocionar lo propio (¡lo confieso!). Pero luego empecé a opinar por interés en participar, en compartir un punto de vista, diferente o similar; o simplemente por decir "muchacho, me ha gustado, me ha llegado". Que no sé a los demás, pero a mi me gusta un rato largo que me lo digan. Insisto otra vez en lo ya dicho anteriormente, vanidoso que es uno.

(Algo que hago mucho es autoreferenciarme cuando ya he escrito sobre un tema determinado. No parece ser algo habitual, quizás porque a San Google, eso creo, no le parece cosa buena. No lo sé. Digo yo. Por un suponer algo y justificar lo supuesto.)

Y me enganché a la ciudad de un billón de sueños, que es de un escritor, o aspirante, de la isla que está allá, pero resulta que al lector de aquí, le gusta leer esa manera de contar las cosas. Y me contengo a la hora de comentar sus artículos, porque para todos ellos tengo una apostilla, una nota o una opinada frase de dudosa calidad.

Y para poder dormir en ciudad tan soñada, nada mejor que un buen mosquitero, porque siempre resulta más gratificante leer la vida desde la óptica de la sencillez y la honestidad, desde la pregunta y la constancia, que desde las pesadas explicaciones intelectuales de un manual cualquiera, que siempre seguirán ahí, inamovibles. Para leer de estas últimas siempre hay tiempo.

Y ya con la ventana abierta y a resguardo de bichejos noctámbulos, que mejor que dejarse llevar por algunos pensamientos antes de dormir. De los bitácoras que leo asíduamente en estos últimos meses, me parece que es con su autor con quien menos compartiría puntos de opinión, pero siempre le invitaría a un café -o cerveza, si el calor aprieta. Este hombre ataca mi curiosidad con bombas de profundidad cargadas de sentido común. Y eso molesta agradablemente. Así que lo vuelvo a leer una y otra vez.

Dicen, siguiendo la metáfora noctámbula, que durante la noche, todos los gastos son pardos, e igual debe ocurrir con la gramática. Porque duele a los ojos y al raciocinio, como las bofetadas tecleadas lo que allí se puede leer. Es como estar perdido en un desierto. Entre uno y otro rincón digital, las palabras cumplen su función y uno se pregunta si más vale ahorrarse los adornos e ir directamente al grano, aunque hierre el tiro, de todas maneras. Así que, sin que lo sepan y a hurtadillas, regreso a su lectura de tanto en cuanto.

Menos mal que uno siempre tiene algún chupito que echarse a la boca y refrescar las amarguras del pensamiento. Un poco para reír, un poco para afirmar, pero en definitiva, nada que un copa en la mano no pueda solucionar momentáneamente. Además, es una buena excusa para leer sobre el estado de salud de la profesión periodística, esa a la que, como a la informática, le aparecen tantos amantes capaces de dar buen consejo, para luego huir por la ventana con el rabillo aflojado y la satisfacción pertrecha.

Y cuando levanta la mañana, asoma uno la cabeza fuera de la madriguera, lo primero que se pregunta es como estará el mundo hoy. Siempre hay un escritor, pan y vino bajo el brazo, que te lo cuenta. ¿Andaremos como siempre? Te preguntarás mientras lavas las ojeras. ¡Andamos como siempre! Te responderá entre mordida y sorbo.

Al final, la cosa va a resultar monótona pero interesante. Otro día de opiniones encontradas, de sumar lo blanco y lo negro para encontrar al final la tonalidad de la vida. Un espectro de grises tan amplio, tan interesante, que hasta parecen colores.

(A todos esos que pierden -o ganan- su tiempo escribiendo en sus bitácoras, que leo habitualmente y que comento más a menudo aún, gracias. Gracias por escribir. Gracias por mirar a sus ombligos y escupirlo a través de un teclado. Lo firma, un lector.)

Y ahora, a lo que más me gusta, a mi frikismo más apreciado (todavía no entiendo la idiotez y empeño en usar esta palabra para definir lo distinto), a mis miniaturas en escala 1:24 y a ver qué cosas curiosas tiene que contarme hoy el mundo del autómovil.

(Imagen encontrada en elpaki.com.)

miércoles 26 de agosto de 2009

¡Feliz cumpleaños, mi niño chico!

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Mirando al futuro¡Feliz cumpleaños, mi niño chico! ¡Un año ya! ¡Qué maestro más hermoso es un hijo o una hija cuando crece! ¡Qué responsabilidad tener en mis manos parte de lo que será su futuro, su modo de pensar, su modo de actuar!

Me pregunto que te espera en esos años y décadas que has de vivir. Me pregunto que puedo sembrar hoy que germine mañana y dé los frutos de los que puedas comer. Me pregunto si acaso debo plantar realmente ese algo o tal vez deba dejar los campos desatendidos, salvajes, que sea tu decisión, mañana, la que actúe. Me pregunto si vivirás en un tórrido tiempo o pasarás frío tras el cambio climático que, según algunos, no existe, no hemos provocado.

Me intriga saber si quedarán montes por los que puedas revivir mis largas caminatas sobre la bicicleta. Quisiera ver si Google para ti será como el radio cassette o la televisión para mi, tecnología ya presente digerida con el día a día. Si pudiera, quisiera saber si pisarás la Luna, Marte o el planeta de las ilusiones o acaso debas vivir parapetado en el miedo a la violencia social.

Me pregunto si tu generación acabará mirando hacia atrás, compasiva, hacia aquellos niños cuarentones que en los inicios del siglo XXI aún daban palos de ciego, comportándose como animales enjaulados. Si tú y tu generación habrán dado los pasos necesarios y tendrán la verdadera compasión del que entiende y no juzga. Yo quiero creer que por fin, La Generación será tu generación. Necesito creer que sí.

Y yo ahora sólo te puedo regalar besos y abrazos y un hombro donde lloriquear mimoso. Una nalgadita cuando seas ruinito con mamá (a escondidas de aquel que parece tener el secreto de la paternidad, sin serlo) y una regañina cuando no quieras verdura. Mil visitas al parque, mil intermediaciones entre tú y tu hermana al borde de la adolescencia.

También te regalaré paseos, conversaciones, oír lo importante que son para ti tus lápices y pinturas. Te daré enlazada en colores mis dudas y mis interrogaciones cada vez que tus interrogaciones y tus dudas asalten mi baluarte de seguridad adulta y asalariada. Te prohibiré las chucherías para que puedas comerlas a escondidas y catar así el sabor de la primera trastada.

Permitiré que negocies las trifulcas con tus amigos y que pierdas en ellas, que llegues con un ojo lastimoso y el otro enjugado en lágrimas. Que cates el sabor de la lucha, de la derrota, de lo que da el verdadero precio de la victoria, de lo que te muestra que hay que aprender a decidir cuando y en qué batallas combatir. Curará ese ojo tu madre y te mostraré que hay en la vida un valor impagable, el valor de levantarse cada vez que caigas. Te diré que te pongas en pie, solo, y te levantaré mil veces del suelo con mis manos y mi alma.

Porque otra cosa no puedo regalarte, salvo mirar y esperar. Sólo deseos. Un mundo de ilusiones. Aventura, experiencia, conocimiento, crecimiento, madurez, inocencia, sentido común, equilibrio, sensatez. Una caja de herramientas surtida y equilibrada, donde el hacerse oír es tan importante como el saber escuchar.

Es lo único, mi niño, que puedo regalarte: un padre incondicional, sin condiciones.



¡Feliz cumpleaños!

martes 25 de agosto de 2009

¡Qué importante son los colores!

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Las mujeres azules, vestidas de rojoElegir bien el color que representa tu proyecto, idea, empresa... partido. Es algo vital. Explotar esa imagen identificativa, esencial.

Por eso me pregunto, si estas dos respetables Señoras quieren lanzar un mensaje subliminal hacia el electorado contrario y contrariado, hastiado de sus actuales representantes, quizás en un no somos tan diferentes, vótanos y prueba... O no leyeron el manual de imagen corporativa. Ahora, estilo y clase, un rato.

El mundo es contradictorio, bipolar y a cada paso que das, se nota. No hay republicano sin monárquico ni progresista sin conservador; no hay delincuencia sin agentes de la ley y el orden ni corrupto sin...

En fin, de esos, nos vendan lo que nos vendan, de uno u otro bando o incluso desde el medio, los hay en todos lados, pareciendo además que campan a sus anchas y les falte una contrapartida que compense su cara dura. Como ya dije, siempre habrá un primo o un allegado o una sobrina a la que echar una manita.

Quizás es que el homo ciudadanus, cuando consigue unificar su yin-yang se transforma. Luego, si ideales e intereses, se fusionan. ¿Qué tenemos? ¿Coherencia? La mayoría de las veces, tal vez, unos casos de corrupción urbanística por aquí y unos ladrillazos por allá. Me gustaría pensar que un poco de sentido común.

¡Y ya me fui por las de Villadiego!

A lo que iba, que sigo preguntándome si la elección del color de la vida es desafortunada o interesada. Ahora, personalmente, si fuera del corte, ya estaría pagando por esa foto o incluso puede que contratando ese estilo. Y es que la política, sin humor...

Si a la crisis le añadimos crispación innecesaria, falta de honestidad, intereses partidistas, poco sentido común, nulo interés por el día a día y menos aún por la cotidianidad que nos rodea, el resultado final es indiferencia absoluta y tendencia al amarillismo, al fijarte en detalles absurdos como el color de unas respetables representantes de la política (aunque uno no comparta totalmente lo que identifican).

O quizás es que, inconscientemente, están constatando la teoría de ese yin-yang citado. Están unificando ideales y vestimenta. El lado progresista de la vida sindiotiza (simbiosis idiota) con nuestro instinto conservador.

Y yo, lo que quiero, es que mi política me represente como individuo y que hable de los rotos cubos de basura del barrio donde vivo. De las rotas vidas que de sobrevivir asalariadas han pasado a sobrencionarse (sobrevivir subvencionadamente). Quiero que mi política equipe los colegios de la ciudad. Quiero que mi política ataje la violencia colectiva latente, por un extremo con seguridad y por el otro con prevención. Quiero menos demagogia como la mía y más efectividad y eficiencia en la calle. Pero sobre todo, quiero que de una vez, mi política deje de usar el usted es un y pase al su proyecto no funcionará por. Que deje atrás ese dedo acusica e infantil y gire hacia el mi forma de hacer las cosas será. Que no emplee más el insulto intelectualmente contenido y si comience a utilizar el intentaremos solucionar el problema con.

Sí, es lo que quiero. Y luego, tal vez, opinar del color de Sus Señorías.

(Imagen vía elhombredelpiruli.blogspot.com.)

Formulario "contactar" simple para tu blog

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trialclasica.esMe llama la atención que en Blogger.com no haya un gadget propio y sencillo para poder elaborar un formulario tipo "contactar". No se trata de enviar comentarios al bitácora sino que el visitante pueda enviar un correo electrónico al redactor y propietario (mensaje, que espero, el redactor responda).

Necesité hacer algo parecido para los amigos del Motoclub Cumbres de Anaga pero después de probar varios servidores externos que proporcionaban código que se puede insertar en la plantilla acabé un poco decepcionado. Me gusta lo sencillo, eficaz y rápido. Y lo que encontraba o añadía publicidad o "capturaba" los correos para luego saturarlos de mensajes no deseados (el spam, que igual con ese nuevo anglicismo se entiende mejor) o exigían un largo proceso de registro y aún más complejo sistema de configuración para al final percatarte que, para un formulario "limpio" había que pagar algún tipo de cuota.

Pero al final descubrí el servicio de EMailForm.com . Con un simple proceso de alta en 3 pasos te registras, configuras tu formulario y obtienes tu código. No inserta publicidad, es altamente personalizable e incluye opciones tan interesantes como las verificaciones por imagen (captcha, otro anglicismo técnico de moda).

En el caso del bitácora del club, inserté el código que me proporcionaba EMailForm, una vez configuradas todas las opciones, en un nuev artículo y no en un gadget (utilizando la opción Edición de HTML en creación o edición de entradas). Al pseudo-artículo en cuestión le modifiqué su fecha para hacerlo "bajar" en el archivo de entradas del blog. En la plantilla puse un enlace "contactar" al artículo en cuestión, acorde al diseño.

Añadí una segunda entrada dando las gracias por contactar con el club. En la configuración del formulario hay un apartado donde indicas la página de redireccionamiento una vez enviado, será ésta. Por último configuré que el usuario remitente, caso de especificar su correo electrónico correctamente, reciba una copia del mismo ya que, lo más importante, EMailForm.com lo envía sin publicidad extra (por ahora).

Dos cosas para terminar. Primero, aunque los formularios dados de alta y creados previamente funcionan, hoy el registro en EMailForm no parece que esté por la labor, así que deja este breve artículo con el culo al aire. Segundo, si te olvidas o pierdes tu clave o nombre de usuario, no hay opción de "recuperar clave".

lunes 24 de agosto de 2009

¡Responde al correo, carajo!

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E-MailYa no cabe duda que con una buena redacción, un poco de sentido común y una cuenta de correo electrónico pueden hacerse muchas cosas. Sobre todo si se le añade a la mezcla un poco de paciencia y algo de buenas maneras (aunque esto último es hoy un valor en alza... ¡por lo escaso!).

El e-mail me ha dado, personalmente, buenas alegrías y ha supuesto un cambio en mi vida, aunque suceda sin darme cuenta. Considero que la llegada de los sencillos protocolos de comunicaciones que se emplean en su uso han supuesto una revolución tan grande como la popularización del teléfono móvil. Curiosamente, la telefonía móvil debe ofrecer hoy, para ser competitiva, servicio de acceso a Internet, sobre todo para ¡leer el correo!

Con la paciencia del que busca y sabe lo que busca, el correo electrónico se convierte en aquel infantil juguete fabricado con dos envases de yogurt, debidamente vacíos, claro, y un hilo, bien tenso, capaz de transmitir las vibraciones de la voz. Hoy, nuestro moderno vaso de plástico toma forma de Outlook, Eudora o alguno de los ya populares webmails. Es un hilo directo hacia personas y personajes que antes se parapetaban tras la fotografía de un periódico. Los populares y populosos de nuestra cultura deben acercarse al internauta de hoy y para ello cuentan con un correo electrónico.

SMTP, POP3, IMAP... y otras estrafalarias abreviaturas, pese a que también se han convertido en fuente de conflictos laborales, de pérdida de tiempo y de desahogo en horario de oficina, por su uso o mal uso, son parte importante de las empresas y sus info@empresa.com y los organismos públicos con sus ciudadano@administracion.org.

Un correo electrónico te da paso a ofertar espacio publicitario en una web personal de contenidos encumbrando al usuario individual, en muchos casos, al mismo nivel que muchas grandes corporaciones. Traza una línea de comunicación directa entre el ciudadano y el concejal del ayuntamiento de turno. Pone más cerca de tu problema a los técnicos que atesoran su solución. O incluso permite que estés un paso más cerca de tus ídolos televisivos. La farándula de moda también está más cerca, pero igualmente lo está el hermano emigrado. A veces la queja y el pataleo, pero otras el amor y el deseo, viajan empaquetados entre UIDL, RETR, STAT... y tantas otras palabras del invisible idioma de los servidores.

Claro está, todo esto... ¡SI RESPONDEN!

Ya he escrito antes sobre la necesidad de innovar, pero sin la necedad de esnobar. De nada sirve tu calificación ISO 9000-la-que-te-toque ni tus caras campañas para convencer a mi ajada cartera en pleno vuelo de crisis. De nada sirve tu supuesta información al ciudadano ni los millones malgastados en tu bonita área de atención al ciudadano, visiblemente decorada en tintadas y espectaculares maderas. De nada sirve que a bombo y platillo, con clarinetes y comparsas anuncies un formulario de contacto, con multitud de campos de selección (qué quiere consultar, para qué área, qué departamento, sobre qué tema, cuando ocurrió, a qué hora, cómo iba vestido, qué almorzó ayer, en qué sucursal...).

Poca utilidad tendrá la inversión en famosas empresas de diseño
gráfico, el pago de abultadas facturas a reputados SEO... si no
respondes al correo electrónico
.

Para que lo entiendas. No atender correctamente un correo electrónico es como no atender la llamada telefónica de un cliente. No atender correctamente al formulario de contacto de la bonita (y cara) web del ayuntamiento es como no abrir la puerta al ciudadano que se acerca al consistorio (en horario laboral y cuando no se está desayunando o cambiando por una talla mayor en Zara, por supuesto).

Así que, aprende ya, que ya tienes tus años. La red no se sustenta en tener una bonita página web, bonita y cara. La red es un medio de comunicación, de ida y vuelta, un canal que transporta datos, que es capaz de almacenarlos, para luego traficar con ellos. Un medio que retroalimenta la comunicación, un imparable feedback (la única palabreja del inglés que me convence).

De este mal de la sordera al e-mail no se escapa nadie. Generalmente suelen pecar más las grandes empresas y administraciones donde al final no queda claro quien o quienes están a cargo de la gestión del info o del ciudadano. Un día se lo encargan a la Manoly o al Juan, que luego están de baja, pero que no pasan "la clave", porque me la dieron a mi -y el correo 3 meses sin atender-. O sucede que sencillamente "le encasquetaron el muerto" y a los 3 días, cuando todos se han olvidado, ya ni lo descarga. Y antes de las vacaciones, igual, lo hace, pero por aquello de vaciar el buzón y enviarlo a la papelera.

En el peor de los casos la empresa o administración contrató un millonario presupuesto con una importante compañía multinacional de presencia en Internet que, por supuesto, puso en su nueva y reluciente web el obligado apartado "contactar" y además, explicó en un cursillo la importancia de atender esta herramienta e incluso no se olvidó de dar las debidas claves y nombres de usuarios al director gerente, en un informe que justificaba el cobro de la factura. Informe que, con las valiosas claves y los necesarios nombres de usuarios, acabó en algún cajón, archivador o directamente, en el baúl de las ideas que nunca debieron de parirse.

Menos mal que en este asunto las pequeñas empresas y organizaciones suelen ser la excepción, aunque no siempre. Sin embargo sí parece que han captado de lejos y con antelación lo importante que es gestionar correctamente un correo electrónico, sobre todo cuando representa una marca, sea un estamento público o privado, en definitiva, el medio a través del que recibes tu sustento.

Así que... ¡atiende de una vez tu correo, carajo!

Aduanas canarias, Correos y el concepto de facteo

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Atraco desde la lataY no es un pareado ni una frase que rime al azar. Ejerzo ahora mi derecho al pataleo ante lo que considero una posición de abuso.

Este es el sexto artículo que escribo sobre lo que parece, no tiene intenciones de cambiar, sino de ser justificado contra viento y marea. Pero poco va a importar. En Canarias se nos ha prometido más carnaval, más playuqui guapa y contentos porque seguimos teniendo turismo del de siempre, del bueno, del de 12.000.000 de visitantes con el peor ratio de gasto por turista de la historia... pero esto es otro cuento.

Te pongo en antecedentes rapidísimo. Compro a una tienda alemana; la susodicha me envía el paquete, como a cualquier otro vecino del país; la Sociedad Estatal Correos y Telégrafos paraliza el paquete 25 días -eso ya no ocurre a cualquier vecino del país-; me llega, tras reclamación, el susodicho, con un DUA (Documento Único Administrativo aduanero) donde se me reconoce estar exento de IGIC (Impuesto General Indirecto Canario) por el artículo 14.11 (exención por mercancías de escaso valor) -esto también es una "particularidad" de las islas-.

Y sigo. Correos aprovecha el intrínculis para cobrarme 6,30 por el servicio de imprimir el DUA (¿tacaño? ¿de verdad? ¿o harto de robos legales?); me quejo; no me responden -eso sí, ocurre en todo el país-; reitero la queja; me responden que, efectivamente, me cobran 6,30 por gestión de envíos de importación y que la normativa vigente se los permite -eso ya no ocurre a cualquier vecino del territorio patrio-; reitero la queja y pregunto cómo van a darme la oportunidad del autodespacho (el destinatario se gestiona su propio DUA directamente en la Consejería de Hacienda sin coste alguno por la gestión, obviamente); y entonces...

Estimado Sr. Ángel:

Contestamos a su queja del pasado día 30/07/2009, en la que nos muestra su disconformidad con la contestación a su queja con referencia 609012228.

Desde este servicio
[Atención al Cliente, Departamento Comercial y Marketing], le comunicamos que el importe cobrado al recibir su envío de Alemania, corresponde a los gastos de gestión en concepto de factaje (concepto de inspección de envíos) [¿habías oído alguna vez esa palabreja?] que se aplica a algunos envíos de importación. [Curioso, pues algunos coleccionistas me han dicho que les está llegando en todos sus paquetes.]

Le agradecemos que se haya puesto en contacto con nuestro departamento, y quedamos a su disposición para cualquier consulta que nos desee realizar.

En mi pueblo a esto le llaman virar el timón, cambiar de rumbo, torcer la vela, voltear el baifo, girar la tuerca... Un cambio de criterio que contradice su primer escrito y que solventaría el poder seguir cobrando, pese a que se les pueda exigir que: ¡oiga, no me imprima el DUA, que no es por los 6,30 sino que no me da la gana que me cobren de más aprovechándose de una situación de desventaja, que ya me lo guiso yo directamente en la Hacienda autonómica!.

Ahora, bajo su nueva explicación, Correos y Telégrafos puede seguir cobrando esos 6,30 pues dicen ellos que han errado, que no es cosa de gestión de importación sino en concepto de inspección. En más de 10 años utilizando Correos y Telégrafos varias veces al mes y pese haber recibido varios paquetes en este tiempo que fueron inspeccionados por la empresa pública, es la primera vez que me cobran facteo (¡!).

En el fondo, el asunto es seguir aprovechándose de una situación, impuesta desde el número 7 de la Vía de Dublín, en el Campo de las Naciones, Madrid para más señas. Poco les importa que los trabajadores de ventanilla, en Canarias, no tengan ni la menor idea de lo que están cobrando. ¡Mejor! ¡Que sigan diciendo que es culpa del Gobierno de Canarias o culpa del Cabildo de turno! ¡Que los usuarios no tengan ni la más p#t# idea de a donde ni a quien deben patalear! Y en todo caso, si patalean, pues... ¡al Gobierno de Canarias!

Y mientras, nuestra Consejería de Hacienda, mirando para otro lado (como es habitual, pensando en el disfraz del próximo año). ¡De qué c#ñ# sirve que me declares exento de IGIC (un 5% de un paquete con productos por valor de 100 euros me supondría pagar 5 euros) si vas a permitir que una empresa estatal me rasque igualmente una determinada cantidad, que no beneficia a los canarios ni tan siquiera para compensar lo de una horita menos.

Está claro, que ahora también somos europeos de una aduanita de más. Y para muestra un botón. Hoy (domingo, 23 de agosto), en una concentración de clásicos en el municipio de La Victoria, al norte de la isla de Tenerife, me contaba un entusiasta: es que el eje trasero del Land Rover inglés de primera serie me cuesta 200 euros comprarlo en el Reino Unido y con los gastos de envío; en Canarias no se consiguen ni de casualidad; pero resulta que cuando llega a la isla aduanas me cobra 400 euros. Lo que no sabe el entusiasta es que una parte, pequeña, de esa cantidad, son realmente impuestos de entrada de mercancías y vaya usted a saber en qué peregrinos conceptos pagará la otra gran parte de la factura que va a parar a manos "del gestor". Y es que los aduaneros no se andan con chiquitas.

¡Te cobra la Administración y no te voy a cobrar yo el doble que ellos por el servicio que debería dar la propia Administración! ¡Mira tú, los tembliques! [Pensamiento aduanero.]

Así que, por qué motivo íbamos a evitar que Correos -un nuevo pistolero en el pueblo, recién llegado al atraco- saque 6,30 euros a cada ciudadano que decida conectarse a Internet y comprar cualquier cosa que se le ocurra a una tienda catalana, parisina, londinense, asturiana, berlinesa o incluso, madrileña...

Y acabo con una experiencia propia. Hace años, cuando aún andábamos con las pesetas, compré algo que me costó unas 4.000 pesetas con gastos de envío incluidos. Tuve la mala suerte que me la mandaron por una empresa de paquetería privada, no sé si FedEx, no lo recuerdo, pero sí que fue una de las grandes que, como es habitual, no tiene sede en las islas (porque no les compensa). Así que derivan a una empresa de transporte local (Paco Pepe CanTrans SL, inventada y dada de alta especialmente para este cuento) que hace el trabajo sucio de traer de Península a las islas. Cuando me llamaron me dijeron que debía pagar 7.000 pesetas. Por las aduanas, me explicaron. En realidad, el impuesto a pagar no llegaba a las 1.000 pesetas, el resto era ese despacho que tanto nos beneficia, al parecer (¡sic!). Dije que no pagaría ni una peseta y que lo devolvieran. Pusieron cara de bizcocho. ¡Eso sí que era una faena! Así que el paquete, o sigue en el depósito de Los Majuelos (zona industrial de la isla) o regresó a USA, no lo sé. La parte agradable es que la tienda de aquel lado del Atlántico me reintegró el importe completo.

Y es que, aún quedan caballeros, aunque no en Correos ni en la Consejería de Hacienda ni entre todos aquellos que por sacar tajada nos relegan, a los ciudadanos de las islas, a ser, económicamente, aduaneramente, ciudadanos de segunda.

Yo digo una cosa, desde mi ignorancia, que casi prefiero que me cobren un IVA... y punto.

(Imagen encontrada en im-akermariano.blogspot.com.)

viernes 21 de agosto de 2009

Banner rotativo (muy) simple para tu blog

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Herramientas 2.0Armado de paciencia, valor, correo electrónico y saber qué defendía unos bitácoras con un buen contenido, más o menos exitosos, pero con buen contenido (y hay que preguntarse porque en la red no puede considerarse un éxito una media de 150 páginas vistas al día) y después de huir de centemiavaro sistema de Adsense, decidí iniciar la búsqueda del patrocinador.

La idea es simple y tradicional. Buscar empresas directamente relacionadas con el contenido que creas y mantienes para ofrecerles un espacio publicitario. Es decir, promover para tus blogs y webs un patrocinio clásico, de los de toda la vida. Para eso, como dije arriba, tienes que ofrecer algo, con calidad mínima y ya existente. Será mucho más dificil encontrar un patrocinador cuando le tienes que prometer que tu blog será que si tu blog ya es. Y por supuesto, para tu objetivo, es mucho mejor si tu blog está dedicado a tu afición o gusto personal, a un tema concreto y específico y no como el que estás leyendo ahora, que divaga aquí y allá.

El caso que me encontré fue una empresa con dos sitios que promueven dos productos relacionados, pero distintos. La oferta que le realicé fue un mismo espacio, ocupado por dos banners que enlazaran a sendas tiendas y que se mostraran de manera rotativa. No quería utilizar imágenes llamando a un script PHP remoto, sino algo más sencillo y directo. La solución viene porque la empresa, si está en sus posibilidades, aloje los banners en su propio servidor. Ésto le servirá para que, controlando las estadísticas del fichero de imagen en cuestión, puedan saber exactamente el número de impresiones de su banner. Recuerda que estás ofreciendo un patrocinio, donde no sólo ofertas un ratio de clics, sino la promoción de una marca. Es como vender una vaya publicitaria. Sobre precios opinaré otro día.

La cuestión rotativa la solucioné con un sencillo javascript, lo complicado fue encajarlo en la plantilla del bitácora, alojado en Blogger.com, para más señas. Me encontré que tenía un tremendo rompecabezas con la cuestión del entrecomillado de las variables, sobre todo porque el script lanza código HTML al ejecutarse. Cuando insertas un gadget del tipo HTML/Javascript y pegas tu código en él, puedes pasar horas delante de tu monitor perdiendo las pestañas y un par de dioptrías hasta dar con la clave de como combinar el entrecomillado simple (') y doble (").

Aquí he de complicar un poco más el asunto, aunque no tanto como se podría suponer. Lo que hice finalmente fue insertar el código del javascript dentro de la plantilla. Inserté el gadget tipo HTML/Javascript y como código le añadí únicamente un salto de línea: <br>. Esto puede adaptarse a cada caso, con una línea separatoria (<hr>) o con un pequeño texto de invitación a visitar el patrocinador, por ejemplo.

En Diseño » Edición de HTML marqué la opción Expandir plantillas de artilugios. Luego buscas con tu navegador (CTRL+F) la etiqueta HTML1 o HTML2 o HTML3... dependiendo de los gadgets que tengas en tu blog de este tipo. En mi caso es HTML4.

Después de la etiqueta <div class='widget-content'> y antes de la etiqueta <data:content/> añadí el javascript. Esto hace que aparezca antes que el código insertado en el gadget. Aquí puedes elegir a tu gusto y según convenga a tu propio diseño.

Y, por último, el código, el que he usado en mi caso, pero que puedes personalizar a tu conveniencia:

<center>

<script type='text/javascript'>

var banner = new Array(
   &quot;http://www.la-empresa.net/images/banner-1.gif&quot;,
   &quot;http://www.la-empresa.net/images/banner-2.gif&quot;);

var url = new Array(
   &quot;http://www.url-1-patrocinada.net/&quot;,
   &quot;http://www.url-2-patrocinada.net/");

var random = math.round((banner.length - 1) * math.random());

document.write(&quot;<a href='&quot; + url[random] + &quot;'>
   <img border='0' src='&quot; + banner[random] + &quot;'/>
   </a>&quot;);

document.write(&quot;lt;br/gt;lt;font size='1'>
   <em>&#161;Visita el patrocinador del blog!</em>
   </font>&quot;);

</script>

</center>

Como podrás observar en el código utilizo &quot; para referenciar la doble comilla, pero sin embargo puedo usar directamente la comilla simple ('). Esto se debe porque al guardar tu plantilla, si usas directamente la doble comilla, te convierte la comilla simple a doble... ¡un lío de narices! Porque el editor de plantilla no se limita a verificar tu código sino que le mete mano y te lo formatea en cuestión de entrecomillado según los estándares XHTML.

(Imagen encontrada en educ2cero.blogspot.com. El código javascript lo encontré en un foro, del que perdí la referencia, siendo ligeramente modificado para corregir un error en la referencia aleatoria al array.)

jueves 20 de agosto de 2009

Primero las personas, luego las organizaciones

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fuente: www.planetakike.comÚltimamente he tenido que ver como organizaciones (léanse empresas -públicas o privadas-, administraciones o cualquier otra cosa) de todo tipo actúan, con la excusa de la crisis bajo el brazo, contra individuos, contra lo comúnmente llamado persona física (¡como si una persona pudiera ser otra cosa! ¡claro que si han inventado la contradictoria definición de persona jurídica!).

No sé si es que los ánimos andan revueltos o son las ideas, pero lo cierto es que entras por una puerta y sales por la otra con el culo al aire. Y siempre hay una mentira legal de por medio. Mi abuela me contaba una fábula corta cada vez que me pillaba en una triquiñuela o en una excusa venida a menos, que describe perfectamente, aunque no era su intención, las idas y venidas de las organizaciones modernas:

Le decía un ciego a un sordo, mira, por allí va una araña coja, a lo que le respondía el sordo, no la veo, pero le oigo las pisadas.

Este dialogo de ciegos y sordos, de mentiras cruzadas, está decorando las excusas más peregrinas para despidos, toques de atención, embargos, sanciones, avisos, preavisos, apercibimientos -que no son percebes en movimiento, por cierto-, notificaciones, amenazas, extorsión legal...

Es curiosa esta guerra del día a día, batalla del maletín y el bolígrafo, en la que las organizaciones se apresuran a apretujar al ciudadano de a pie, como si fueran estériles naranjas a las que sacar hasta la última gota de un jugo ya ácido por la falta de lluvia económica.

La Dirección General de Costas actúa de manera arbitraria, pero legalmente sustentada, contra todos los pequeños propietarios de toda índole -especialmente en Canarias-, aún con razones, pero sin terminar de explicar por qué sus homónimos infractores de pudientes carteras y amigos inconfesables, no son perseguidos. Tienen sus papeles en regla, le oí decir un día, en la televisión, al responsable de la Delegación en Canarias. Con papeles puedes ocupar hasta la reserva natural de Doñana, pero sin papeles no puedes ocupar ni tu casa.

Los despidos improcedentes, o aún peor, los forzados a través del acoso laboral aumentan de manera despiadada. Las amenazas por incumplimiento de horarios por quítame unos 5 minutos aquí y ponme unos 10 minutos allá, indistintamente de la calidad y la contribución del empleado a su empresa son cosa común. Porque la necesidad imperante es reducir. A toda costa y contra todo fin. Reducir vidas, si es posible.

Los embargos cabalgan en tropel hacia un casi presente de los sin techo del primer mundo causados por la codicia y el vampirismo mercantil desmedido. El consumo justifica los medios para el enriquecimiento (y el empobrecimiento) desproporcionado y vergonzoso. No importa ya ni el quién ni el cómo ni el cuándo ni el dónde del embargado. Importa la deuda. Única y exclusivamente, la deuda a pagar.

Y tantos ejemplos...

Pero se olvida muy pronto que formando parte de una organización, se es primero individuo. Se busca vivir adormilado, en una latina siesta que dura 24 horas. Las organizaciones son falacias conceptuales que disfrazan los intereses de unos pocos individuos ejecutados por otros que forman parte de su colectivo y que suelen nadar por debajo de su escalafón. Da igual que promulguemos bonitas metáforas como las empresas horizontales, porque siempre hay un escalera de mando y siempre presente la zanahoria para el que se somete y el apercibimiento para el que no. Una zanahoria, tanto más gorda, cuanto mayor es el estatus.

Cuando un técnico hace un informe para multar a la pequeña propietaria de un kiosco de playa, porque ha ocupado 2 ó 3 ó 5 metros de arena, ilegalmente; cuando un inspector hace acto de presencia en actitud policial y amedentradora hacia la delincuente ocupadora; cuando un funcionario interpreta la normativa castigadora; cuando un Director de Costas firma una ejemplarizante sanción; están actuando individuos contra el individuo.

Cuando te ha dicho tu jefe que le ha dicho su jefe que le ha dicho el director que le ha dicho la junta directiva que ha dicho el accionista mayoritario que no quiere oír ni hablar de ganar este año un 5% menos de beneficio; cuando el accionista, sentado en un lujoso sillón que cuesta tanto como un salario medio comenta con la junta directiva que se retira de la empresa si no le aseguran un tanto; cuando la junta directiva instrucciona al gerente para que haga algo al respecto; cuando el gerente lee sus liberales manuales que aseguran que la primera medida es la reducción de gasto en capital humano; cuando el gerente envía un correo electrónico a la cadena de jefes y jefecillos uniformados en corbata y traje de chaqueta; y, finalmente, éstos ejecutan el modelo te puteo porque queremos que te vayas, a ser posible sin despido, porque sale caro; están actuando individuos contra el individuo.

Cuando eres un número en una gigantesca base de datos; cuando esos números están asociados a otros que indican que para el resto de tu vida, debes y deberás; cuando las alertas programadas hagan saltar la alarma; cuando se imprima un aviso de impago; cuando eres demandado por deuda no cumplida; cuando eres notificado y finalmente embargado; son individuos parapetados tras fríos monitores quienes dan a la tecla que evaporará los vendidos sueños de tener tu propia república independiente a los pies de un felpudo.

Siempre son individuos contra individuos amparados en obligaciones, tendencias, costumbres, leyes, supuestos, suposiciones, reglamentos, decretos, ejecuciones y justificaciones sustentadas en la palabra escrita. ¡Cuando la palabra escrita se convierte en la insultante metáfora de una prisión de regulaciones!

Siempre son excusas que olvidan lo personal, lo individual, lo emotivo, lo singular, lo particular; en un mundo y una cultura autoimpuesta con sellador donde rige lo colectivo por encima de todo, donde lo colectivo ordena, manda y cumple y lo individual, bajo ningún pretexto, tiene cabida.

Es el hábitat del individuo egoísta amparado en la cultura masificada. Y lo sé, porque formo parte de ella. Porque el 80% de las veces soy un individuo ejecutor y/o cumplidor de normas; y el 20% de las veces nado contracorriente como individuo víctima de la legalidad vigente.

(Viñeta superior original diseñada por: planetakike.com.)

miércoles 19 de agosto de 2009

El 20% te da lo que el 80% te quita, o viceversa

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El liderazgo 80/20En un foro que ayudo a administrar se han preguntado en estos días si seguía vivo, si había bajado su calidad o si su participación era más pobre. Y yo, perpetuo amante del Principio de Pareto, recurrí al mismo para explicar que, porcentaje arriba o porcentaje abajo, en las redes sociales de cualquier tipo, desde las viejas y arcaicas listas de distribución hasta las nuevas propuestas 2.0, se cumple a rajatabla aquello del 80/20, leyéndolo tal que así:


El 20% de los usuarios aporta el 80% de los contenidos.

Cierto es que cometí una pequeña injusticia puesto que, comparando nuestro rincón virtual de coleccionistas con otras casas de locas que hay por la red (con humor, leer con humor) puede decirse que nuestro querido foro es todo un ejemplo a seguir. Y será poco creíble que lo diga yo, un implicado directo e interesado en que así se vea. Pero es de esa manera. Más de un tercio de los usuarios se les considera activos (inician sesión al menos una vez cada 15 días). Casi el 30% tiene o ha tenido algún tipo de participación (+10 temas) y algo más del 10% superan los 500 mensajes en apenas año y medio de vida virtual. Estas cifras, para una pequeña red social sustentada en un vBulletin, phpBB, Xoops u otro sistema cualquiera de foros, y aún usando un mecanismo antecesor a las actuales herramientas de moda, nos ponen en el pelotón de cabeza (hablando en ratios que puedan compararse). En definitiva hacemos a Pareto más positivo, más participativo. (Y no soy yo un buen ejemplo de aportación de contenidos, por cierto.)

Sin embargo, esta positiva experiencia directa no ha mermado mi inquebrantable fe en Vilfredo Pareto, inventor de la maligna ley de ingeniería social que no explica los porqués ni las causas, pero si explica los comos. Además, como si de una función exponencial se tratara, ese 80% poco activo que genera ese 20% de poca productividad, en lo que sea, a su vez, vuelve a estructurarse en un formato 80/20. Eso da un segundo grupo que genera un 16% del contenido total. Es el grupo de los administradores y moderadores. Esos que nunca estamos cuando se nos necesita y metemos la cuchara cuando no nos lo piden. Y sin embargo, somos indispensables. Es nuestro sino. Pero, en definitiva, y volviendo a las sumas, apenas un 40% del total de usuarios genera casi el 100% de la actividad y el contenido útil.

Retornando a la compostura y la seriedad, hay que añadir que la ley no intenta establecer un parámetro porcentual fijo sino el hecho empírico y descriptivo de: pocos aportan mucho y muchos aportan poco. ¿Y no es ésto el cuento de la vida? Poco importan en realidad las reacciones de ese 20% benefactor y trabajador que acabará mascullando contra el restante 80% gandul y aprovechado, porque nada cambiará.

Puede ser que hablemos del presidente de la asociación de vecinos de turno y sus dos o tres irrenunciables; o, puede ser un 20% de artistas de éxito que acaparan el 80% del mercado cultural de masas. Da igual porque siempre hay un 80/20 en tu vida. Me quedo perplejo cuando se afirma ésto o aquello de la red, como si no fuera un fiel reflejo de nuestra retorcida humanidad el 80% de las veces, admirable en el otro 20%. Es curioso este ejemplo porque si hablamos de la primera muestra, lo latino de pura cepa afirmaría que el 80% de vecinos pasotas pondrá a parir al 20% de implicados en que las cosas mejoren en el barrio, pero huirán como de la peste si se les presenta la oportunidad de pertenecer a ese reducido grupo. Pero si la tortilla es otra y ese 20% recibe a cambio una remuneración o beneficio o jactancia alguna, bien se preocuparán de que ninguno de los alineados en la informe masa de aspirantes al éxito ocupe el lugar de los pocos elegidos.

El 20% de tu producción te dará el 80% de tu beneficio; el 80% de los problemas los generará el 20% de tu familia; el 20% de tus amigos aportarán el 80% del buen rollito que tienes en tu vida; el 80% de las mujeres te dirán que sí sólo al 20% de tus intenciones... o menos (quizás aquí no se cumpla tan a rajatabla y el Principio sea aún más duro con el género masculino); y sigo, el 20% de tus vivencias ocupará el 80% de tus recuerdos; el 80% de tus ingresos proviene del 20% del esfuerzo que haces (eso seguro que lo dijo alguien en referencia a los blogueros); el 20% de lo que escribes lo lee el 80% de los que te leen; así que, lamentablemente y pese a nuestra vanidad, el 80% de lo escrito apenas lo mira el 20% de los que alguna vez me leyeron; sólo el 20% de las veces que consigues un sí a tu demanda consigues dar por lo menos el 80% del placer a tu pareja; pero no te hagas ilusiones pues eso quiere decir que el 80% de las veces no das ni el 20% del gozo que serías capaz de dar; y, por último, y según la ciudad de un billón de sueños, sólo el 20% de los que votan en Bitácoras.com leen más o menos el 80% de lo que votan mientras que el 80% de los que votan apenas lee el 20% de lo votado.

Da igual el ámbito de la vida en que te muevas. El 80/20 te rige y te gobierna, te persigue y te estigmatiza. Lo curioso del asunto es que al final Pareto no dijo nada bueno ni nada malo; no afirmó ni la positividad ni la negatividad de su observación. Es cada cual en su cada ver quien luego juzga y decide si se apoya en el lado 20/80 o en el lado 80/20 de la vida. Olvidando siempre, eso sí, que unas pocas veces estaremos entre esos pocos elegidos que darán fortuna a la mayoría para, en la mayoría de las ocasiones estar en la otra parte, la de la masa arbitrada y uniforme, que sólo recibe y siempre protesta.

¿O qué pensabas, que este asunto no era cíclico?


Nothing is always absolutely so.
Thedore Sturgeon.


(Imagen encontrada en capacitaciones.elequipocampeon.com.)

domingo 16 de agosto de 2009

El bloguero vanidoso (¡ya será menos!)

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Escritor y su vanidadY no voy a escribir de Dans, Galli, Wicho, Orihuela y otros personajes que sigo habitualmente (no a las personas, pues a éstas sólo se las conoce, y luego se las persigue, en vivo y en directo, al borde de una cerveza en verano o de un buen café en invierno) sino de un ser más perfecto, de mejor técnica y escritura, de amplio conocimiento y espectro funcional, de una magnanimidad inconmensurable, de... de... de... voy a hablar de mi... (TIC TAC TIC TAC TIC TAC).

De acuerdo, ni yo me creo la parte central de ese párrafo tan poco afortunado. Ahora bien, te advierto, y quedas señalado, pues si te aburren las confesiones bloguerianas, cambia de canal porque éste no es tu reality de hoy. Todo empieza porque aquí y allá Kyles sin ombligo marcan el paso al ombliguismo del bloguero de categoría desconocida. Aquí y allá leo que, parece ser, son (somos, si puedo incluirme) unos cazadores de vanidad, pulidores del ego, buscadores empedernidos de la atención ajena, del reconocimiento y del vitoreo breve.

Y puede ser porque a los hechos personales me remito, que mejor prueba que esa no creo que obtenga. Por lo general, la cosa bloguera en mi caso funciona así. Primero se me ocurre un tema del que me gustaría escribir y me agradaría aún más, opinar, que por eso no cobran, aunque hay veces en que se debiera. Escribo mentalmente durante horas. En el trabajo, en la playa, en el monte. Voy componiendo frases, giros, metáforas y estribillos que voy archivando para luego ser tecleados a 300 pulsaciones por minutos. Si mi corazón (físico) hiciera caso a mis dedos ya me habría dado un patatus cardiaco.

Luego vienen las lecturas repetidas para corregir faltas ortográficas, estilográficas y de redacción; para intentar entenderme y pulir algo el asunto, no sea que quede enrevesado, tendencia natural en mi caso. Y aún así, siempre se escapan erratas como camiones, de las que te enseñan los dientes y no dejas de correr hasta encontrar al exterminador de guardia.

Viene después la miradita rápida a mi galería de imágenes y si no encuentro cosa gráfica que ilustre la idea, me zambullo en el Google Imágenes en busca del acento fotográfico que le falta al texto. Intento no olvidar añadir la coletilla "imagen encontrada en", pero no siempre, porque a mi neurona no le gusta estar en todo y prefiere despistar sus tareas.

Y a por la difusión. Hasta este momento no ha sido sino cosa de ejercicio escolar. Un baño en la tarea colegial que nunca hice y que ahora me empeño en realizar con esmero de ejecutivo fino. Primero se bitacorea el artículo. Al Menéame ni se me ocurre, pero rezo a mi ratón para que algún prestigioso usuario de acentuado karma se pase por aquí y quede enganchado a mis frases, cosa poco fácil por otro lado. Luego el tuiteo entre una pequeña red de seguidores que dejé de alimentar hace ya algunos tiempos; y después el facebuqueo, claro. Pero últimamente sólo lo uso para mantener el contacto con viejos amigos y conocidos, de los de carne y hueso. De los que el tiempo y no la distancia se empeña en mantener a un par de calles en lo físico, suficientes como para no tropezarlos en 10 años, aunque sigan paseando tan campantes en los recuerdos casi a diario.

En los días siguientes me cuelgo del Analytics, pero no ya del Adsense (¡menos mal!) y de los votos que se pueden recopilar aquí y allá. Espero un comentario, o dos, algo que alimente la satisfacción de saberse leído. Busco y visito algún cuaderno de viaje digital relacionado con el tema redactado; comento y ya de paso, enlazo, trackbaqueo que dicen, si puedo, tal y como recomendó Dans hace ya casi tres añitos. Hago un esfuerzo por no caer como spammer ni hoygan, como si el misterioso hecho de escribir bien (o intentarlo) ya nos diferenciara de los segundos -evidente signo de arrogancia- y nos alejara de la temible primera etiqueta. (Y es que spammers somos todos, al menos una vez en la vida, como canta una de nuestras murgas chicharreras -más o menos-.)

Así que, poniéndome en la piel de mi acusador, creo que, efectivamente, tiene razón. ¿No es cierto? A la confesión del acusado me remito sin necesidad de mayor prueba.

Como bloguero de segunda categoría, según la inefable e inteligente clasificación de Marcelino Madrigal no cabe duda de que ando esclavo del netfreeworking, es decir, construir contenido en red esperando una fama, que deseo acompañada de dólares y euros, pero sin llegar a recibir más que lamentables céntimos del Adsense (¡y ya machaqué en mi teclado lo de Adsense no mola, así que ya cumplí!).

Podría recurrir a lo de con 14 años ya escribía y bla, bla, bla..., pero no viene a cuento. Porque es cierto. Todo los autores, todos los compositores, todo aquel que genera o crea en algún sentido o forma es un enorme vanidoso, un gran egomaniaco, inteligentemente camuflado, sutílmente disimulado. Indistintamente de si es leído o escuchado, mucho o poco, de si su pintura se vende por infumables cantidades o la malvende el propio artista en el rastro de turno. Porque finalmente sin esa escalofriante y tenebrosa virtud, todas las grandes obras, todos los grandes (y los pequeños) creadores de todos los tiempos (y de nuestro presente), hubieran sumergido sus creaciones en el sótano del olvido. ¿Qué es, entonces, un blog sin lector? ¡Nada!

Así que, efectivamente, tenías razón. Vanidoso, en busca de reconocimiento que alimente mi intención de seguir escribiendo; en cacería tras un comentario, tras un voto, tras un meneíto divino, tras el suma y sigue de un nuevo seguidor... en definitiva, un vanidoso aspirante a escritor tras la presuntuosa idea de ser leído.

(¡Menos mal que es verano y a estas fechas y con esta pinta nadie lee por estos páramos! ¿O sí?)

¿Y tú? ¿Eres un bloguero vanidoso?

(Imagen encontrada en laperiodicarevisiondominical.wordpress.com.)

viernes 14 de agosto de 2009

Insumisión a la dicotomía PP-PSOE

2 comentarios
(c) EnekoEs curioso lo rápido que olvidamos algunas batallas sociales ocurridas décadas atrás. Los derechos sociales se van adquiriendo tras una dura pugna entre progresistas y conservadores, cada uno con una función propia dentro de la evolución social. Los unos son la lanza del progreso, crean nuevas formas e ideas para un futuro mejor; los otros asientan los cimientos sociales, traen la estabilidad y la seguridad al colectivo. Unos y otros se necesitan aunque, finalmente, la única manera posible en su relación es el continuo enfrentamiento.

Sin embargo, en cuanto el divorcio, por citar un ejemplo, formó parte de nuestro repertorio, dejó de ser una reivindicación progresista y pasó a ser parte de lo que era necesario conservar (obviando los sectores religiosos más extremistas y hablando desde la perspectiva social). Igual sucedió con el movimiento de objeción de conciencia y su acción más combativa, la insumisión. Creo que ahora, 20 años después, sería meritorio recordar aquel movimiento y hacer un trasvase de ideas a nuestro futurista año 2009.

En la últimas décadas los sistemas parlamentarios europeos y en especial, el español, han derivado hacia democracias bipartidistas, polarizadas en dos grupos difusos que, básicamente, podrían etiquetarse como progresistas y conservadores. Aún así y pese a los calificativos, unos y otros no se distancian en exceso en sus fundamentos y prácticas. Por así decirlo, las diferencias estriban más en la vestimenta que en las vísceras. Sin embargo, de cara a las elecciones presidenciales existe la necesidad de que cada empresa-partido defina su propio producto y estrategia a la hora de captar a su cliente-elector.

Ambos grupos, pese a sus continuas declaraciones, adolecen de los mismos males. Básicamente, las corruptelas que se generan a su alrededor cuando alcanzan cuotas de poder en alguna Administración, desde la empresa pública local más pequeña hasta la propia Presidencia del Gobierno Estatal. Siempre habrá hermanos, primos, sucedáneos y apegados, en uno y otro bando, de los que habitualmente tendremos noticias cuando el contrincante arrebate el puesto al gobernante de turno.

Inmersos en esta dicotomía, los medios de comunicación olvidan su papel informativo y pasan a ser herramientas opinativas e incluso órganos de poder propio que tratan de influir (casos diáfanos como El Mundo o El País están a la vista de todo aquel que quiera mirar) sobre aquellos a los que, supuestamente, apoyan y defienden.

Pero ésto no siempre fue así. Aunque las nuevas generaciones ni tan siquiera conciben otras maneras de interactuar con la vida política, los que han pasado la cuarentena aún deberán recordar que la democracia española creció como un sistema tripartidista, en la práctica. Ignoro también si, como alternativa, el multipartidismo es beneficioso o resultaría en un verdadero caos como defienden algunos teóricos sociales (en América Latina parece ser una discusión permanente hoy por hoy). Quizás la dictadura del bipartidismo dé más estabilidad a una región o país. No sabría posicionarme. Sin embargo, sí tengo ya muy claro que hoy es necesaria una insumisión colectiva hacia unas organizaciones políticas, en España, que juegan a ladrones y policías ocupando cada uno su papel, según si gobiernan o hacen oposición, o incluso indistintamente de ésto, en cualquier momento si eso favorece a sus intereses particulares, por encima de la búsqueda del bien general de la sociedad a la que, al menos en teoría, representan.

Gobernar un país es, básicamente, gestionarlo. Las grandes batallas ideológicas y dialécticas ya no existen. Ya nadie lucha a favor o en contra de la esclavitud o por el voto de la mujer o por erradicar el trabajo infantil (hablando de sociedades del primer mundo y generalizando mucho). Hoy las disquisiciones que son titular habitual de nuestra prensa rozan la discusión filosófica, sirven de ingredientes para la diferenciación de una batalla comercial azul vs. rojo, Coca vs. Pepsi, haciendo olvidar al ciudadano de a pie los aspectos realmente importantes.

Como individuo, mi interés básico y primordial se basa en la búsqueda de la felicidad y la estabilidad, propia y de mi familia. ¿Por qué entrar entonces en batallas interesadas que no buscan mis propios fines? Así pues, ante unos mastodónticos partidos que devoran la mayor parte de la tarta en la atención mediática, me declaro insumiso político, objetor al bipartidismo y afín a la pluralidad colectiva (y si me equivoco, el tiempo se hará cargo de hacérmelo saber).

Me declaro harto de las declaraciones tajantes de buenos y malos que no buscan culpables ni limpiar corruptos ni arrogantes, sino en, como ocurre con las empresas, evitar toda crítica "al producto" en venta. Me declaro harto de las falsas intenciones de unos y otros. Me declaro harto de las farsas representadas por gobernantes y aspirantes. Me declaro harto de las mentiras socialistas y populares. Me declaro harto de las declaraciones aburridas y sin contenido de unos y otros. Me declaro harto de que malversen mi voto. Me declaro harto de El Mundo y de El País, del ABC y de Público. Me declaro harto de los Zapatero y los Rajoy. Y aún más, pero mucho, muchísimo más, de la pléyade de acólitos y fieles defensores de zanahoria o rábano en la punta de la razón y el sentido común.

Por una vez, deseo un ecosistema social de partidos políticos que use el sentido común como referente, la moderación como arma, el consenso como guía y que tenga en perspectiva lo macro sin perder de vista nunca lo micro.

(Dibujo por Eneko, blogs.20minutos.es/eneko.)

miércoles 12 de agosto de 2009

Aduanas canarias y Correos: la historia continua

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David vs. GoliathVa a resultar finalmente que me voy a volver realmente un pesado con este asunto, pero no va a quedar otra. La información disponible para los usuarios individuales, no empresarios, sobre el cómo funciona o no funciona el sistema aduanero canario es escasa. Muy escasa. Tremenda e interesadamente escasa. Y ya he contado varios ejemplos en los que no voy a entretenerme de nuevo, pero que resultan económicamente bastante sangrantes.

Todo empezó porque en mayo compré unas miniaturas (una de mis aficiones es el coleccionismo y el modelismo) a una tienda alemana, que no viene a cuento decir cual. La tienda envió el paquete como BusinessPaket, que, creo yo, viene a ser algo parecido a lo que es nuestro paquete azul en España.

Preparan la caja y pegan fuera un sobre con la factura. No había pasado ni mes y medio cuando había hecho un pedido anterior en el que, por despiste, no pusieron factura (y no diré más sobre el asunto, pero ya se lo imagina el lector). Este detalle parece ser determinante para que la Sociedad Estatal de Correos y Telégrafos te imprima un DUA (Documento Único Administrativo aduanero) para la entrada de la citada mercancía a Canarias (tal cuál como si las islas no fueran europeas, sino un país tercero cualquiera). En definitiva, es la norma, es para todos y cuando te llega un paquete, deberías pasar por la Consejería de Hacienda para imprimir tu DUA y declarar la importación, incluso aunque sean objetos personajes que te remite un amigo porque te los olvidaste en su casa en tus últimas vacaciones.

Pero no te preocupes, en principio, pues la Ley 20/1991, en su artículo 14, apartado 11, reconoce que estás exento de pagar el impuesto general indirecto canario pertinente, nuestro IGIC, pues se reconocen como mercancías de escaso valor, y por lo tanto exoneradas, a aquellas que recogidas en una única factura y transportadas en un único envío no superan los 150 euros. Esto resumiendo mucho el asunto.

En Canarias es habitual, muy habitual, que sean empresas y profesionales intermediarios, los llamados aduaneros, los que gestionen el DUA a las empresas. Lamentablemente también a los particulares. Así ocurre que resulta también muy habitual los casos en los que alguien te envía a través de mensajería privada, por ejemplo, un libro o una camisa del Madrid -o Barça-, como regalo de cumpleaños o cualquier otra causa de urgencia que se te pueda ocurrir y cuando llega tu pequeño paquete a Canarias, MRW o la empresa de turno, te cobra 30 euros (aunque la cifra varía, no suele ser baja, ni mucho menos). Suelen decir ellos que es por las aduanas, pero que no te dicen, aunque usted está exento, como tenemos que imprimirle un DUA, aunque sea para pagar 0 euros, le vamos a cobrar 30 euros por ese servicio porque la normativa nos permite cobrarle a usted ese servicio -como era de esperar-.

Y así están las cosas. Pero ahora, al festín se ha unido Correos y Telégrafos. Resulta que la Consejería de Hacienda, según me informaron en el propio mostrador de Aduanas, acuerdan con esta entidad estatal que sean ellos lo que gestionen el DUA de aquella pequeña paquetería que circula a través de su servicio. En la mayoría de los casos exenta, pero aún así. Los informáticos de la Consejería de nuestra Comunidad encasquetan el programita y a caminar. Correos y Telégrafos se frota las manos porque cada vez que imprime un DUA la norma reguladora le permite cobrar una tasa, como mínimo, de 6,30 euros. Aún no entiendo por qué motivo y qué gana nuestra Consejería permitiendo este asalto legal a la economía individual del canario.

El asunto es que la tienda alemana (como ha pasado y está pasando a miles de residentes en las islas) me envía el paquete con su factura en el exterior; como ya dije, Correos y Telégrafos me imprime un DUA; me factura los 6,30 euros; y, además, hace varias cosas al mismo tiempo:

  • Ante mi demanda de información del motivo de ese cobro "extra" me alegan distintas razones, a cada cual más incosistente y que varía según la persona de turno que te despache: es cosa del Gobierno de Canarias, esto es del impuesto "ese", es por el Cabildo, debe quejarse al Gobierno de Canarias (como si el Gobierno de Canarias fuera el Ayuntamiento de un pueblo de 30 habitantes).
  • No me da la oportunidad del autodespacho, posibilidad de la que, por cierto, hay más bien escasa información en la red, ni tan siquiera oficial. Curiosamente.
  • No responder a mis reiteradas quejas hasta que amenazo con presentar la pertinente a la Consejería de Hacienda. (Entonces sí me responden, ver final del artículo.)

En definitiva, información reiterada e interesadamente errónea y además, forzar una situación para poder seguir cobrando esos 6,30 a todo aquel que dé esa oportunidad -vamos, si tu paquete trae factura "por fuera"-. Y para las dos quejas he recibido una sola respuesta donde, además, se ha obviado el tema del autodespacho.

Por lo poco que sé básicamente eso me permitiría (1) recoger la factura en Correos -o en la empresa de transporte que convenga-, (2) pasar yo mismo por la Administración para gestionar mi DUA, (3) pagar, si debo, el IGIC -y en mi caso, si no cambia la norma, será siempre cero euros-, y luego (4) recoger la mercancía sin el sobrecoste de la gestión del aduanero -nuestra Sociedad Estatal en este caso-. Insisto, hablando siempre desde la óptica individual, no empresarial.

Y esta es la respuesta de Correos, objetivo de este artículo:

Estimado Cliente:

Contestamos a su queja del pasado día 06/07/2009, en la que nos indica que no le hemos informado sobre el motivo por el que se le ha cobrado unas tasas al recibir un envío procedente de Alemania, estando usted exento del pago de IGIC [en mi segundo correo insistía claramente en el tema del autodespacho, pero parece ser que lo han obviado en la respuesta].

Desde este servicio [Dirección Comercial y Marketing, Atención al Cliente, Correos y Telégrafos, Vía de Dublín, nº 7, Campo de las Naciones, Madrid], le comunicamos que, tal vez por un malentendido [¿?] no se le ha ofrecido una información clara y ajustada acerca de la incidencia que nos expone. Le comunicamos que el importe que nos indica corresponde a las tasas que estamos autorizados a aplicar, correspondientes a la gestión de los envíos de importación.

Esperamos que la información que le hemos facilitado sea de su utilidad [¡y tanto!], y quedamos a su disposición para cualquier consulta que nos desee realizar.

Obviamente, ya he enviado una tercera queja insistiendo en cómo me van a facilitar la posibilidad de ejercer mi opción al famoso y repetido hasta la saciedad, en este artículo, autodespacho de marras.

No quiero terminar esta entrega por capítulos sin dejar de insistir en una frase clave en la respuesta de Correos:

Le comunicamos que el importe que nos indica corresponde a las tasas que estamos autorizados a aplicar, correspondientes a la gestión de los envíos de importación.

Aquí dejo el asunto, por ahora...

martes 11 de agosto de 2009

Adiós Adsense, adiós

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¿Qué valor tienen las horas que pasas escribiendo en tu blog, diseñando en tu web o administrando en tu foro? Nos involucramos en estas lides porque queremos hacernos oír, o en este caso, leer. Compartir y sentir que eres parte de algo, de un colectivo que se te asemeja o al que te asemejas, según tu nivel de vanidad. (Y quien escribe lo cuenta porque así lo vive.) Al final, por lo mismo que te haces socio de un club de fútbol, de una ONG cualquiera, de la asociación de vecinos de tu barrio o del grupo de los domingos que practica un no-se-qué en no-se-dónde.

La red ofrece medios de comunicación donde puedes expresar tu voz a través de la palabra escrita. No significa eso que sea leída, pero al menos, sí es expresada. Así que te lías la manta a la cabeza y empiezas. Primero un párrafo, luego dos y al final, todo un ensayo, más o menos bien escrito, pero que eres tú, con tu particularidad y tu experiencia.

Y llega Adsense. Cientos de sitios donde SEOs avezados y avanzados recomiendan su uso te intrigan. Capturan tu curiosidad mil consejos del qué hacer, cómo hacer, pero sobre todo, qué no hacer para no cabrear al Señor del Clic.

Y tú, con tus cientos de lectores diarios y tus páginas-vista recorres el ritual del registro, de la ilusión de un prometedor futuro como e-scritor. Inicias tu andadura como redactor en busca del céntimo misterioso. Cada día que pasa buscas la manera de escribir algo que siga la línea de tus artículos más exitosos, de los más votados, de los más meneados o bitacoreados (según tu preferencia). Llenas tus artículos de negritas, haces uso y abuso del H1, H2, H3 y hasta del Hn, como si de una función algorítmica que explotara el éxito se tratase.

Comentas, participas, construyes redes y subredes; sigues y eres perseguido; tienes amigos y hasta algún detractor que pierde el tiempo en ser el yang de tu yin; tu grillo en tu conciencia virtual. Pero cada noche, al entrar con renovada ilusión, después de arrebatar horas a tu descanso, horas a tu familia, horas a tus aficiones, en el Adsense, llega a tus ojos la misma decepción.

0,35 ó 0,49 ó 0,94 ó 1,12 (¡con suerte!)... horas e ilusiones pagadas al milipeso. CTRs y CPMs y TGs (Trabajo Gratuito nunca cobrado) que rozan la avaricia más espuria, como si Adsense se hubiera convertido en el nuevo ortodoxo medieval del a Dios rogando y con el mazo dando.

Hoy haces un clic curioso en esa publicidad que con mucha, pero muchísima suerte, tiene algo que ver con tu blog y recibes un correo amenazante. Mañana conciertas publicidad de una empresa muy interesada en lo que haces y otro correo pseudoamenazante (si eres un quisquilloso malinterpretador). Pasado un par de días, y para tu sorpresa, algunos blogs con los que colaboras (tú y otras decenas de bloggers) aparecen misteriosamente etiquetados como spam por un programa automático que, como en las películas americanas sobre los falsos culpables, acusa y castiga aun sin pruebas (Poetas de Hoy, por ejemplo).

Pero insistes y persistes. Aprendes mucho sobre el SEO, sobre las negritas y los blanquitos, las palabras claves y las llaves maestras, el posicionamiento y el ocultamiento y, sobre todo, a decir lo que no te apetece decir pero que se dice porque quizás haga subir tu CTR o tu CPM o tu estatura media, que cualquier ilusión de este tipo es cosa igual.

Hasta que un día, con 2.000 impresiones de media, más de 1.000 visitantes únicos estimados (en el conjunto de tu red de contenidos), acabas hasta los mismísimos motivos que te llevaron por ese camino. E inicias el proceso de desmontaje. Primero todos aquellos bitácoras creados con el único motivo de tener contenido circulante, cual capital invertido en busca de su 0,5% TAE, caen en el botón del suprimido.

Luego viene la remodelación de aquellos blogs que aún mantienes, más por romanticismo y porque, a fuerza de escarbar entre la miseria virtual del avaro sistema, vuelve a aparecer el gusto de escribir por el placer de escribir. De quejarte si apetece o de celebrar y compartir si se desea. Pero a teclear por el gusto de teclear, en definitiva. Se lea o no se lea, esa ya no es la cuestión. Y luego de los blogs vendrán las webs, que sólo esperan al último pago del Ebenezer Scrooge de las finanzas publicitarias.

Y habrá que quitar el esclavizante script de Analytics y liberarse de la obsesión de la palabra clave, de la web que enlaza, de la resolución o el navegador que más se usa y de todo aquello que Adsense no te paga. Luego, martillo y cincel en mano, habrá que desmontar redes, subredes y cuasiredes de cuasiamigos, amigos y desconocidos a miles.

Al final, tras la satisfacción de lo destruido, queda la bienvenida al lector que ya no es presa de un cazador estresado en busca de un clic esquivo y siempre bajo duda. Ahora el éxito habrá que medirse en satisfacción. En agradecimiento al que lee y al que comenta. Ahora el éxito será tener un medio para la expresión y la opinión, sin censura y sin necesidad.

Y Adsense... quédate con tus céntimos (y no soy el único ni el más pequeño), con tu arrogancia y con tus imposiciones, que yo me quedo con tus hermanos, con Blogger, con Earth y con GMail, herramientas por las que sí estoy muy agradecido a Mr. Sgrooge. Útil y usadamente agradecido.

Quizás con suerte e insistencia consiga lijar mi estilo, afinar mi puntería, refinar mi ironía y construir algo por lo que una publicidad alternativa tenga interés y dé algún ingreso extra para el que se esmera y firma. Que eso nunca se rechaza, en el fondo.

(Sí. Tienes razón. Finalmente no es sino una pataleta ante el escaso valor que Adsense da a mis clics. :)

lunes 10 de agosto de 2009

Cuando hacer las cosas bien, salva vidas

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Hay noticias que pasan desapercibidas porque no se entienden, afectan a pocas personas o son lo suficientemente complejas como para hacer perder el interés a la mayoría de los ciudadanos. Y entiendo por exceso de complejidad a cualquier cosa un poco más densa que un anuncio de televisión.

Por lo general los que una u otra vez hemos sido pacientes (no de paciencia, cualidad escasa, sino enfermos necesitados de paciencia, que es otra cosa) creemos ciegamente en la exactitud de una ciencia que no pasa de ser una acumulación de conocimientos experimentales basados en un continuo prueba y error.

En esa confianza ciega creemos que son los tratamientos los que siempre nos curan. Creemos que el antibiótico nos aliviará la tos de una gripe o que la aspirina curará la de una infección bacteriana de garganta. Nos molestamos sobremanera cuando las cosas no son como esperamos y fallan, tildando al médico de turno de todo tipo de calificativos, obviando la citada inexactitud de la Medicina.

Por eso es tan impactante este peculiar, aunque desapercibido titular, porque nos demuestra que muchas veces, salvar una vida sometida a una enfermedad grave, no es cuestión de un nuevo tratamiento o de que Roche encuentre la manera de comercializar su anís estrellado encapsulándolo en algún Tamiflú milagroso de novedoso nombre, sino simplemente de hacer las cosas bien.

Un protocolo médico es un documento consensuado por un grupo de profesionales relacionados directa o indirectamente con una patología o problema de salud, que establecen un procedimiento eficaz para su tratamiento, basado en el mejor conocimiento y experiencia disponible en el momento. Aunque es ampliamente utilizado en Medicina, todavía no está tan extendido en aquellas patologías o problemas que afectan de manera multidisciplinar a la profesión (ni que decir tiene cuando enfermería debe intervenir en ese protocolo -y es que con algunos Doctores hemos topado-).

La nota de Europa Press titula la noticia de una forma clara: el uso de un protocolo estandarizado para tratar la endocarditis infecciosa reduce un tercio su mortalidad. Así, tal cual.

[...]

El doctor Didier Raoult, de la Unidad de Investigación sobre Enfermedades Infecciosas y Tropicales Emergentes de la Universidad Aix Marseille, introdujo e 2002 un simple pero riguroso protocolo estandarizado para el manejo de la
endocarditis infecciosa. Esta iniciativa logró reducir un tercio la mortalidad de estos pacientes.

[...]

Estas tasas de mortalidad, las más bajas nunca antes alcanzadas, reforzaron la convicción de que un manejo multidisciplinar estandarizado de esta enfermedad es crucial en el éxito terapéutico.

[...]

El manejo de estos pacientes puede variar de forma considerable por las diferencias existentes entre las guías terapéuticas internacionales de cada país y por el gran número de especialistas que requiere esta intervención.

Por este motivo, en 2002, Raoult reunió a un equipo médico multidisciplinar, compuesto de cardiólogos, especialistas en infecciosas y cirujanos del Hospital de la Timone, para crear un protocolo de manejo de esta enfermedad riguroso, preciso y simple, estandarizando el diagnóstico y tratamiento del problema.


Fuente de la imagen: Diviérteme.net
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