Estuvo hoy por la mañana el nuevo y recién estrenado Ministro de Educación, D. Ángel Gabilondo, de conversación amena y distendida en la Cadena SER, con transmisión casi accidental y en directo realizada por CNN+. Y estaba yo tomando café, tranquilamente, sin alteraciones, en un relajado bar de esquina, para espabilar las neuronas y entrar con unos mínimos a mi puesto de trabajo, ya sabe usted como es esto, cuando mis oídos han escuchado "y en el próximo Consejo de Ministros se presentará y aprobará un plan llamado Educador 2.0 que bla, bla, bla...".¡Educador 2.0! ¿Estos de la política -y me da igual el color- piensan que los ciudadanos somos idiotas? La sorpresa, en realidad, me la he llevado cuando se me ocurrió poner ese nuevo término de la moda de lo 2.0 en Google San. Y el buscador, cuál eficiente luchador marcial me ha devuelto 368.000 resultados, eso sí, aproximadamente. Los resultados de Google siempre son aproximados. Aproximadamente eficaces, pero aún así.
Hablamos del educador web, del educador online, del educador presente en las nuevas plataformas pensando en nuestra formación y educación básica cuando aún los grandes partidos de este país no se han sentado a establecer unos criterios comunes, centrados e inmunes a las batallas por el poder, por una única razón, por la necesidad de un sistema educativo eficaz. Una urgente y acuciante necesidad.
Desde la UCD hemos venido dando palos de ciego alternándose los despropósitos de unos y otros, de peperos, sociatas, nacionalistas y demás aspirantes a los distintos gobiernos y gobiernillos de los que tantos y tan abundantes tenemos en este país. Mientras esta masa de malintencionados sigan usando la educación y la formación básica en una estéril batalla dialéctica y el asunto siga estando presente en los aburridos debates baretiles, preferentemente en los períodos preelectorales, poco importa que sigamos en los primeros puestos de las listas europeas en cuestiones de deficiencia.
Absentismo escolar, pues educación 2.0; bajo nivel de formación pública, pues educación 2.0; baja motivación en el profesorado, pues educación 2.0; prevalencia de valores individuales como el egoísmo, la satisfacción inmediata, la violencia y otras delicatiessen de rabiosa actualidad, pues educación 2.0; vamos a resolver nuestro futuro poniendo un blog a todo alumno que pulule por nuestras aulas; crearemos redes sociales para todo colegio e instituto y universidad que ocupe un solar en este país.
No importa si no saben escribir, pues en ese caso crearemos el dictado entrecortado 2.0; y si no saben leer, desarrollaremos la lectura torpe 2.0; y si no hay capacidad de adquirir conceptos, pues interpretación 2.0; y... todos los 2.0 que nos hagan falta.
Dos puntos cero, es decir, y para los poco escépticos, el doble de nada.
Queridas Señorías de palcos, sillones, asientos, bancos y demás ubicaciones, líderes de la política de este país, por lo tanto responsables de nuestro presente y nuestro futuro a través de las decisiones que se toman hoy, les informo que el sentido común me dice, se atreve a decir, que la lectura y el civismo, la escritura y la convivencia, las matemáticas y el respeto, las ciencias y el libre pensamiento, la cultura y el diálogo, poco o nada tienen que ver con versiones ni adelantos tecnológicos y sí con una intención colectiva de construir un valor sólido en torno a la educación de nuestros menores, de nuestros jóvenes, de nuestros futuros ciudadanos adultos.
Lo digo por si en su apretada agenda de puñaladas al contrario no habían tenido tiempo para darse cuenta de este pequeño detalle. Ahí se los dejo.
(Y mira que ya intenté dar un toque de atención sobre el peligro de los esnobistas, benévolamente me parece a mi, pero nada, erre que erre...)
para ampliar y ver legible.
("Ángel Sefija en cuatro características que definen lo que se ha venido en llamar web 2.0", viñeta original publicada en El Jueves, ideada y dibujada por Mauricio Entrialgo.)

Hoy toca entrada ombliguista,
¡Feliz cumpleaños, mi niño chico! ¡Un año ya! ¡Qué maestro más hermoso es un hijo o una hija cuando crece! ¡Qué responsabilidad tener en mis manos parte de lo que será su futuro, su modo de pensar, su modo de actuar!
Elegir bien el color que representa tu proyecto, idea, empresa... partido. Es algo vital. Explotar esa imagen identificativa, esencial.
Ya no cabe duda que
Y no es un pareado ni una frase que rime al azar. Ejerzo ahora mi derecho al pataleo ante lo que considero una posición de abuso.
Armado de paciencia, valor, correo electrónico y saber qué defendía unos bitácoras con un buen contenido, más o menos exitosos, pero con buen contenido (y hay que preguntarse porque en la red no puede considerarse un éxito una media de 150 páginas vistas al día) y después de
Últimamente he tenido que ver como organizaciones (léanse empresas -públicas o privadas-, administraciones o cualquier otra cosa) de todo tipo actúan, con la excusa de la crisis bajo el brazo, contra individuos, contra lo comúnmente llamado persona física (¡como si una persona pudiera ser otra cosa! ¡claro que si han inventado la contradictoria definición de persona jurídica!).
En
Y no voy a escribir de
Es curioso lo rápido que olvidamos algunas batallas sociales ocurridas décadas atrás. Los derechos sociales se van adquiriendo tras una dura pugna entre progresistas y conservadores, cada uno con una función propia dentro de la evolución social. Los unos son la lanza del progreso, crean nuevas formas e ideas para un futuro mejor; los otros asientan los cimientos sociales, traen la estabilidad y la seguridad al colectivo. Unos y otros se necesitan aunque, finalmente, la única manera posible en su relación es el continuo enfrentamiento.
Va a resultar finalmente que me voy a volver realmente un pesado con este asunto, pero no va a quedar otra. La información disponible para los usuarios individuales, no empresarios, sobre el cómo funciona o no funciona el sistema aduanero canario es escasa. Muy escasa. Tremenda e interesadamente escasa. Y ya
¿Qué valor tienen las horas que pasas escribiendo en tu blog, diseñando en tu web o administrando en tu foro? Nos involucramos en estas lides porque queremos hacernos oír, o en este caso, leer. Compartir y sentir que eres parte de algo, de un colectivo que se te asemeja o al que te asemejas, según tu nivel de vanidad. (Y quien escribe lo cuenta porque así lo vive.) Al final, por lo mismo que te haces socio de un club de fútbol, de una ONG cualquiera, de la asociación de vecinos de tu barrio o del grupo de los domingos que practica un no-se-qué en no-se-dónde.