
Si por casualidad has sido de los que han seguido
la serie de artículos sobre la actitud y aprovechamiento, legal y reglamentado, que hace la Sociedad Estatal de Correos y Telégrafos, del sistema aduanero canario quizás querrías saber cómo ha continuado la historia. Porque si alguien pensaba que ya me había rendido...
Si no es el caso te pongo en antecedentes rápidamente. Canarias gozaba hasta hace pocas décadas de un
puerto franco que le permitía tener un sistema económico propio dentro del territorio nacional, lo que nos beneficiaba (y hoy nos damos cuenta realmente de cuánto nos convenía). Con la entrada en Europa la situación no era sostenible, sin embargo había un importante sector económico en las islas que vivían de ese
puerto franco: los
aduaneros. No sé si por presión o por qué otro motivo, el asunto es que Canarias entró en Europa manteniendo su hecho diferencial, creándose la
Zona Especial Canaria, en sustitución del anterior puerto franco.
Básicamente seguimos teniendo nuestro propio control aduanero y nuestro propio sistema arbitrario y de impuestos (IGIC y AIEM). El IGIC es nuestro particular IVA y el AIEM se supone es un cargo a la entrada de mercancías que competirían directamente con nuestra producción local. Hasta aquí, nada que objetar, en teoría. Para no desviarme mucho añadiré que la principal consecuencia de todo esto es que
tenemos la bolsa de la compra y el nivel de precios más caro de España, dado que ahora las mercancías provienen, no de productores o fabricantes de cualquier parte del mundo, sino directamente, en su mayoría, a través de representantes y distribuidores cuyos depósitos y almacenes principales se ubican en Península, con el consiguiente sobrecoste, agrabado por nuestro particular ZEC. Los tiempos del tabaco, la electrónica, la ropa, los coches, la alimentación y los combustibles más baratos ya pasaron. Eso sí, el
lobby de los
aduaneros, interviniendo o no en el asunto, ha conseguido seguir viviendo del la cuestión burocrática,
aunque sea interna.
Pero algo debe haber sucedido cuando se está poniendo el ojo en el
trapicheo. ¿A qué llamo
trapicheo en Canarias? A las compras y ventas que de manera individual, de persona a persona, se hacen, utilizando nuestro sistema postal como medio de transporte. Ya sabes a qué me refiero. Me mandas un regalo, te compro un libro, te vendo una miniatura, me consigues un repuesto para la vieja moto del abuelo que la quiero restaurar...
Dentro de la burocracia aduanera los gestores privados pueden cobrar a partir de 6,30 euros por imprimir un DUA y hacer el papeleo básico a la entrada de mercancías. Valor que no cobran realmente pues se trata de un mínimo, estando la media real a particulares entre los 30 y los 50 euros mientras que a empresas, por aquello de la necesidad de competir, entre 12 y 18 euros. La cosa está así, más o menos. Quizás me equivoque en una cifra o en alguna pequeña deducción, pero básicamente, por ahí van los tiros.
Aquí es donde entra Correos.Ahora, cuando desde Península o Europa nos envían un viejo juguete roto, un libro o cualquier cosa a través de correo postal, si hay una declaración de valor o una factura en el exterior del paquete, te imprimen un Documento Unificado Aduanero donde básicamente se dice que se declara la entrada de mercancía por
X euros y, lo más destacable, que estás exento del pago de IGIC por el artículo 14.11 sobre
exención por mercancías de escaso valor. Es decir, que si lo que te mandan o compras a una tienda asturiana o londinense tiene un valor inferior a 150 euros, viene facturado en un único documento comercial y te llega en el mismo envío,
no tienes que abonar IGIC. Pero eso sí, ya puestos, aunque deberías pagar esos
0 euros (¡sic!), Correos aprovecha y te cobra aquellos 6,30 euros a los que hacía referencia más arriba.
Se dan circunstancias tan bizarras como la del amigo que te regala un viejo CD de algún grupo local de, pongamos, el panorama musical gallego, que debería ser gratis para ti, porque los regalos tienen esa particularidad, y le tengas que pagar a Correos 6,30 euros. Que compres cualquier cosa por 12 euros, más los 6 ó 7 euros que te cobran de media por gastos de envío desde cualquier tienda fuera de Canarias -desde Península-, pagando con tu tarjeta de crédito, y cuando llega le tienes que abonar otros 6,30 euros a Correos. Que tu hermano o tu primo te envíen algún viejo recuerdo familiar y que Correos te cobre 6,30 euros. Todo eso además de haber cobrado en origen los gastos pertinentes por el envío.
Puede no ser mucho dinero, o sí, según el bolsillo del que opine, pero desde luego esos 6,30 euros nos convierten, económicamente, en
ciudadanos de segunda clase, en vacas coloniales de las que mamar un poco más. Unas cuantas gotas más de la leche de nuestra desesperada economía -paro más alto a nivel nacional, por ejemplo-.
Frente a ésto, éste (y otros muchos que no hacen nada, sólo se quejan). Yo sí me he quejado, ante Correos. Primero reconocieron que esos 6,30 euros era por
gestionar el DUA, luego me volvieron a responder que esos 6,30 euros eran en concepto de facteo, que nadie parece saber qué es pero me explican, en la misma carta, que es
por revisar el paquete (y en teoría no por imprimir el DUA).
Lo que Correos parece ignorar intencionadamente es que la misma normativa que permite a ellos cobrar esos 6,30 euros por imprimir el DUA, me permite a mí, como usuario receptor,
autodespacharme el DUA en la Consejería de Hacienda del Gobierno de Canarias, librándome entonces de ese peaje pirata, pero legal, insisto. Así que la batalla ahora es otra.
¿Cómo van a facilitar que cuando reciba un paquete, pueda coger mi factura, ir a la Consejería de Hacienda, gestionar mi DUA, volver a Correos y recoger el paquete sin tener que abonarle su impuesto encubierto?Y a esa pregunta, reiterada varias veces, se me da una primera respuesta, donde
se reconoce a regañadientes que tengo razón, pero donde no se explica cómo van a permitir el
autodespacho.
Estimado Sr. Ángel:
Contestamos a su e-mail de los días 26 de agosto y 28 de septiembre, en relación a su opción de "Autodespacho", de los paquetes destinados a Canarias y dirigidos a usted. [¡Manda narices! ¡Cómo si sólo yo tuviera ese derecho!]
Le comunicamos que Correos, una vez habilitado como Representante Indirecto por la Consejería de Hacienda del Gobierno de Canarias [¡ojo al parche!], presta el servicio de Gestión del DUA en Canarias desde su Almacén de Depósito Temporal ADT ubicado en Taco [Tenerife], que consiste en la tramitación ante la Hacienda Canaria del Despacho de las Mercancías, así como el cobro y la liquidación de los tributos, facilitando y simplificando a los destinatarios esta obligación ineludible. [¿He pretendido yo eludir esa obligación? Por otro lado, si se hace en plaza, por qué se factura con dirección de Madrid.]
No obstante, los Importadores que por otros medios diferentes de los que ofrece Correos despachen sus envíos ante la Aduana/Consejería de Hacienda, podrán recogerlos en el Almacén de Depósito Temporal ADT ubicado en nuestras instalaciones de Taco presentando el documento de Levante autorizado por Agente o actuario de Aduanas. [¡Uy! ¿Me amenaza usted con hacerme pasar por una agente aduanero donde no tendré que pagar esos 6,30 euros sino tal vez 30? ¿Y, si puedo recoger el paquete en el depósito si yo mismo gestiono mi DUA, cómo lo gestiono si hasta recibir el paquete no tengo la factura y la documentación necesaria?]
Le agradecemos que se haya puesto en contacto con nosotros, y esperamos que la información que le hemos facilitado sea de su utilidad.
Pues sí y no, porque es la pescadilla que se muerde la cola. Sin paquete no tengo factura, sin factura no puedo gestionar DUA, sin DUA no puedo recoger el paquete en el ADT... pero para enviar el paquete a mi oficina de Correos habitual tienen que imprimir el DUA y si imprimen el DUA me cobran... Señores míos, soy canario, no tonto ni
aplatanado.
Próximo acto.Nueva queja solicitando más detalles de la que casi un mes después aún no he recibido respuesta. A continuación ir con todas las cartas y documentación de distintos envíos, otra vez, a la Consejería de Hacienda, para ver si puedo reclamar allí el derecho de
autodespacho que Correos no quiere facilitarme; y a que me expliquen esa cosa nueva del
documento de levante (que espero no sea nada sexual).
¿Y sabes una cosa? Si remotamente gano esta partida, cosa harto difícil, al final, pagaré esos 6,30 euros por comodidad, pero sabiendo a lo que tengo derecho y que puedo ejercer ese derecho si yo quiero. Yo elegiré si dejarme atracar legalmente por Correos o perder una mañana en el va y viene a nuestras lastimosas aduanas.
Pero, insisto, yo decido, nadie me roba, aunque sea legalmente.(La barrera la encontré en Jovialiste's Blog y de la viñeta superior no encontré autor, pero tiene un cierto aire al estupendo Quino.)