sábado, 31 de octubre de 2009

Tips proana y promia sobre cómo vomitar y engañar a los padres

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Lucha contra la anorexia y la bulimiaQuizás no te das cuenta. La adolescencia pasa arrolladora a través de ti. Los cambios, el mundo, todo es demasiado, es inmenso. Y la necesidad de agradar, de gustar, de atraer. Te lo venden cada día, a cada paso, en cada rincón.

No ves, no puedes ver los grandes intereses que hay detrás de cada anuncio, detrás de cada revista, de cada titular. No ves cómo aquellos adultos frotan sus manos con dólares y euros amasando inmensas fortunas haciéndote creer que necesitas ser de una manera u otra para tener éxito. Pero siempre, esa necesidad está enganchada a la compra de sus productos.

¿No lo ves? Te engañan. Saben de tu indecisión, saben que pasas por un momento de incertidumbre entre la niñez y la edad adulta que quieren aprovechar salvajemente para hacerte consumir. Comprar, comprar y comprar. Siempre es lo mismo.

Importas a tus padres, a tus hermanos y hermanas, a tus abuelos, a todos los que te rodean y te aman. Importas a tus amigos y amigas, a los vecinos que te ven cada día. Importas al mundo. Y no importa cómo se supone que debes ser. Importa lo que eres y lo que vales.

No des la razón a los que te venden falsas imágenes y expectativas. Lucha por ti, por tu vida, por tu salud y por el amor que sientes por quienes te aman.



¿Por qué este artículo y por qué este título?

Hace aproximadamente unos dos años desde el sitio Blogs Teoriza lanzaron una campaña social para publicar artículos cuyos títulos y contenidos ayudaran a robar el posicionamiento a esos otros blogs y webs que pretenden ayudar, en el sentido de fomentar, a las y los adolescentes que se encuentran atrapados por la anorexia y la bulimia.

La campaña cosechó un relativo éxito pero como todo en la red ha ido decayendo, como si la solidaridad y las campañas blogueras fueran cuestión de un momento. Hay que seguir promoviendo esta iniciativa y hay que seguir trabajando por ella. Por eso, si tienes o administras o escribes en un blog o web y no la conocías, participa. Tienes toda la información que necesitas para saber qué y cómo aquí:

www.teoriza.com/posiciona-contra-la-anorexia


Si ya participaste a lo largo del año 2008 o 2009. ¿No crees que sería necesario volverlo a hacer? Yo creo que sí. Muy necesario. La campaña ha conseguido desplazar los blogs y sitios webs pro-ana y pro-mia acaparando entre el 70% y el 90% de los resultados que antes ocupaban esos otros en las búsquedas en Google, Yahoo y, espero, Bing. Pero no hay que parar hasta conseguir un 100% de resultados.

Dando un paso más

Prácticamente todos los sitios que alojan blogs, como Blogger o Wordpress, tienen formularios para denunciar contenidos ilegales. La promoción de la anorexia o la bulimia puede ser entendida como una forma de inducción al suicidio, puesto que en última instancia estas enfermedades conducen a la muerte y, por lo tanto, constituyen un delito penal. Ley Orgánica 10/1995, de 23 de noviembre, del Código Penal. ¡Denúncialo!

En Blogger.com, servicio blog de Google, puedes hacer uso del formulario que encontrarás en:

www.google.com/support/contact/bin/request.py?contact_type=Google_legal&hl=es


En Wordpress.com no encontré un formulario específico para este asunto (denuncia de contenidos ilegales), pero tienes el contacto directo con el soporte técnico en:

en.support.wordpress.com/contact


No esperes. ¡Actúa ahora!

viernes, 30 de octubre de 2009

Una irónica reflexión sobre Facebook

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Orlando Urdaneta hace una desternillante e irónica, pero también realista descripción del Facebook. ¡Que más decir!

Yo no sabía que había tanta gente desocupada y sobre todo tanta gente pajua. ¿Cómo es posible que un señor grandote pierda su tiempo mandándome a mi un hotme [¿?]. Un muñequito que te abraza. Un carajo pierde 3 minutos de su vida para pedirme que yo lo abrace... Otro que me manda un topdrink [¿?], osea me mandan un manhattan por Internet. ¿Qué hago? ¿Me chupo la computadora o le paso la lengua a la pantalla? Yo no sabía que había tanta gente sin hacer nada en la vida.

¿Cuantos artículos y cuántos comentarios hay en tu blog?

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En Blogger.com hay una manera muy simple de "contar" el número de artículos y el número de comentarios que almacena tu blog utilizando unas sencillas funciones en javascript.

Esta información la extraje del artículo Widget para mostrar el total de posts y comentarios del blog donde haciendo uso de estas herramientas se diseña un sencillo accesorio para Blogger/Blogspot.

El resultado:

En este blog se han escrito artículos y se han recibido comentarios.

Y el código simplificado y minimalista, que podrás adaptar y usar en tu blog:

<script type="text/javascript">function showpostcount(json) {document.write(parseInt(json.feed.openSearch$totalResults.$t,10)); }</script>

En este <em>blog</em> se han escrito <script src="/feeds/posts/default?alt=json-in-script&callback=showpostcount"></script> artículos y se han recibido <script src="/feeds/comments/default?alt=json-in-script&callback=showpostcount"></script> comentarios.

No estamos trabajando con características nuevas, sino que ya se anunciaron en noviembre de 2006 en Blogger Buzz cuando se informaba de la implementación de JSON para los blogs de Google (Blogger/Blogspot), aunque su uso no se ha extendido.

Nueva imagen para deversoenverso.es

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Esta semana he aprovechado un poco de mi tiempo libre para actualizar la imagen de la página que utilizo para recopilar mis poemarios con mayor o menor fortuna para este aspirante a poeta. Allí están.

deversoenverso.es

jueves, 29 de octubre de 2009

Y España va bien...

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Hay villancicos que parece que no van a pasar de moda. Ya lo cantaron los Mojinos en 2007 y que buen ojo tuvieron que va a estar de actualidad hasta el 2010... u 11. ¡Vaya usted a saber! Eso es lo que deben de llamar flashforward.

Tu blog es útil o... de opinión

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Bla-bla-blogTan amigos que somos de las clasificaciones y las etiquetas hoy voy a tener la osadía y la desfachatez de hacer unas cajitas con las etiquetas útil e... opinión.

En esas cajitas voy a meter por un lado los blogs útiles, los que intentan transmitir poco o mucho de un conocimiento determinado, sobre una afición o una profesión concreta, que intentan echar una mano a los que necesiten puntualmente de esa información que ofrecen. Por el otro lado voy a colocar los bitácoras de opinión, aquellos que sirven de escaparate a la visión del mundo que nos rodea de cada quien o cada cual. Por ejemplo, éste que lees, de opinión. O pistadelrayo.es, como blog que intenta tener una utilidad.

Y, salvo la ironía de los puntos suspensivos, habrás notado que aún no he dicho esta "cajita" es mejor y esta otra "cajita" es peor. Cada una recoge bitácoras con funciones y objetivos distintos.

¿Para qué hacer esta clasificación? Hay una tendencia narcisista en los blogs de opinión a despellejar lo que se ha venido en llamar blogosfera. Es de esperar, obviamente. Si tu pequeño rincón, poco o muy visitado, se dedicada a opinar sobre noticias o sobre cómo crees que se pueden arreglar los desaguisados de este mundo mundano tan humano, raro sería que no terminaras por opinar sobre aquello que te da soporte y sobre aquellos que comparten esta esfera de palabras formateadas. Es como los columnistas de los periódicos que acaban, tarde o temprano, por señalar a otros columnistas, generalmente de las ediciones impresas de la competencia. Es genético. Señalar lo ajeno y acompañarlo con palabras, pocas veces positivas, va con la herencia latina.

Luego está el desengaño, claro. A fuerza de solucionar el mundo por la vía de las tildes, los diptongos, las frases, las metáforas, las parábolas, las cursivas, los entrecomillados... y no conseguir resultado alguno, nos vamos acercando a la decepción. Y entonces nos desilusionan los blogs. ¿Qué esperábamos? En los noventa del siglo pasado las páginas personales no cambiaron el mundo, tampoco lo hizo la televisión ni antes la radio y ni tan siquiera Gutenberg consiguió que el mundo girara en otro sentido. Y ya hizo un gran aporte inventando el primer copy&paste mecánico de la historia. Todas estas herramientas de la comunicación sólo consiguieron que la información viajara más rápido, que más individuos accedieran a más datos y que muchos pudieran generar y difundir su propia visión de la vida, su propia y personal verdad. Pero no consiguieron otra cosa distinta de esa. Y si ellos no lo consiguieron, cómo íbamos a esperar que Wordpress, Joomla, vBulletin, phpBB o cualquier otro desarrollo informático para compartir contenido o generar comunidades lo hicieran.

Bla, bla, bla... ¡NO!Los blogs útiles son otra cosa. Generalmente existen porque intentan plasmar una afición, como la cocina o a un nivel profesional (o casi) como la jardinería y el paisajismo, compartir conocimientos profesionales, como el derecho informático o quizás sobre electrónica avanzada. Pueden servir para obtener información de rutas en monte (y me enlazo yo mismo, ya puestos) o puede ser un blog oficial sobre el Camino de Santiago.

Tener y mantener un bitácora temático donde plasmar una serie de conocimientos requiere más paciencia que uno de opinión. Después de todo, para opinar con palabras necesitamos exclusivamente de éstas últimas. No estaría de más algo de sentido común, intentar documentarse sobre la cosa opinada, tener cierto sentido práctico sobre el respeto a las posturas contrarias y otras herramientas del civismo, diríamos, virtual. Pero en principio, aunque herramientas recomendables, para opinar no hace falta sino tener una opinión compuesta por palabras. De perogrullo, claro.

Pero escribir sobre ese hobby que tanto te apasiona y al que tantas horas dedicas, por el simple hecho de compartirlo y conocer a otros con tus mismas aficiones, es otra cosa. O mantener un blog donde reflejas tu actividad profesional y vayas compartiendo tus conocimientos y echando alguna que otra ayuda (que además sirve para promocionar tu labor y labrar nuevas oportunidades -sólo hay que leer alguno de los miles de blogs sobre SEO-). Eso es, otra cosa.

Pero vuelvo a insistir en lo mismo. ¿Quién ha hablado de mejores y peores? ¡Yo no! ¿Verdad? Pero, si me permites un pequeño, humilde e insignificante consejo te propondría, si eres un bloguero de opinión, crear y mantener también un sitio útil, dirigido a algún tema que te guste o apasione, o donde comentar y reflejar tu profesión. No lo dediques a opinar, sólo a compartir conocimiento.

Luego, si eso, volvemos a opinar sobre lo desilusionante que es la blogosfera.

1 trabaja, muchos miran (www.sarda.es)

(Imagen inferior de sarda.es. Viñetas superior e inferior de autor no identificado.)

miércoles, 28 de octubre de 2009

La ineficacia del gestor público

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Cuando todo el país habla de recortes presupuestarios, de expedientes de regulación de empleo, de disminución de beneficios, de aumento de costes, de subcontratación... como soluciones a la actual crisis, echo en falta una voz que reclame la gestión eficaz de los recursos, sobre todo en la empresa pública.

Cuando una entidad que funciona con presupuesto procedente de los recursos del Estado en cualquiera de sus niveles está abocada al cierre no es que haya tocado fondo, como se diría habitualmente, sino que utilizando un juego de palabras geográfico y marítimo, se ha sumergido en lo más hondo de la fosa de las Marianas.

La solución, ahora, viene de mano de expedientes de regulación de empleo encubiertos como solución a los despilfarros y derroches que durante años han sufrido los distintos estamentos públicos. Durante las épocas de bonanza tan pronto se ordenaba la adquisición de un ostentoso vehículo oficial como se abonaban cuantiosas y multimillonarias cantidades a informes y otras actividades sin relevancia elaborados por tal o cual empresa auditora (esas sanguijuelas de lo público).

Y la solución a la situación actual de la empresa pública estaba delante de nuestras narices, en algo tan sencillo como la gestión eficaz. Tener una visión y una meta para saber por qué y con qué objetivo se crea una empresa, un instituto o una fundación pública. Proyectar nuestra meta en objetivos generales y éstos en objetivos específicos a partir de los que planificar una correcta política de recursos, incluido los humanos. Diseñar perfiles de puestos de trabajo dirigidos a la consecución de esta meta y esa visión originarias. Retroalimentar el sistema con la experiencia y la formación continua, así como la adaptabilidad a nuevas circunstancias.

Huir del nombramiento de los altos cargos de la empresa pública como meros objetivos políticos. Tener presente que la dirección de una entidad pública se construye sobre un puesto de trabajo más, no vitalicio, que debe mirar por y para los intereses de la organización y que éstos no deben ser compartidos con otros intereses personales, entren o no en conflicto con el puesto que se ocupa.

Planificar antes, planificar durante y planificar después. Medir resultados, efectividad, eficiencia y su relación con el coste y el consumo de los recursos. Establecer protocolos de trabajo que hagan imperar la austeridad en el gasto (¡ya está bien de usar el papel para empapelar papeleras y aparentar volumen de trabajo!). Fomentar la búsqueda de recursos privados que compaginen con los recursos públicos. Y tantas otras estrategias de dirección que no se han inventado ayer ni hace 3 años sino que llevan muchas décadas funcionando y evolucionando en el sector privado con demostrada eficacia allí donde se han sabido implantar.

Pero la empresa pública española tiene una terrible capacidad para mantenerse a flote de manera persistente sólo comparable a la... envuelta en el despilfarro y el descontrol más absolutos. Hoy, cuando la crisis ha barrido el sistema económico privado, ésta empieza a afectar al sector público como resultado. ¿Acaso crees que por disponer de tal o cual cargo, tal o cual plaza en tal o cual organismo, ibas a tener seguridad laboral hasta tu jubilación? Esos tiempos pasaron. Argentina era un buen ejemplo hasta no hace mucho. Aunque lo hemos olvidado, lo público descansa sobre lo privado. Cuando un Director General o un Ministro decide gastar sumas indecentes en el rediseño de un despacho no está gastando los euros de su bolsillo o de su cuenta bancaria personal, privada, sino que los gasta del bolsillo y de la cuenta bancaria de cada uno de los contribuyentes. Sencillamente, se incurre en una total y absoluta falta de vergüenza a la hora de meter la mano en la saca de todos y cada uno de nosotros, los de a pie.

Las consecuencias son obvias. Cuando una empresa pública, de cualquier dimensión, tamaño u objetivo, no tiene un rumbo claro, una dirección concisa, una gestión óptima encaminada a la consecución de sus objetivos generales últimos, ésta se enzarza en aburridas guerras tribales por los pequeños reinos de Taifas que se van generando allí donde las cifras de euros arrastran muchos ceros tras de sí. Los ministerios estatales o consejerías autonómicas, de cualquier color o tendencia, están llenos de batallitas ridículas entre directores, subdirectores, jefes de servicio, de secciones, de negociados, responsables de esto o de aquello, asesores con aspiraciones mayores, consejeros y viceconsejeros... Los perjudicados en última instancia, los administrados: la sociedad en su conjunto y los servicios que lo público, se supone, debe prestar a sus ciudadanos.

Hoy hay un nuevo jugador sobre la mesa del monopúlyco, donde la abundancia ha propiciado uno de los mayores escándalos de corrupción de toda la democracia española. Y digo uno de los mayores porque la pregunta que nadie hace en voz alta es cuánto queda por destapar en este país de lazarillos avispados disimulados tras corbatas e insignias. Ese nuevo jugador se llama paralización de la economía, congelación del fluir de la moneda, amarguras e impagos. En definitiva: crisis.

Y la solución estaba ahí, desde hace décadas. Nosotros, los trabajadores de lo público y los ciudadanos de este país, somos responsables indirectos, por callar, de este despilfarro. Por permitir la falta de criterio y de dirección. Por mirar hacia otro lado cada vez que un pago incoherente pasaba por nuestras manos. Por limitarnos a silbar y a jugar a los tres monos cuando algún trabajador de nuestro entorno era defenestrado porque sí se atrevió a poner el grito en el cielo.

Pero las cartas están echadas. No se ha hecho la tarea ni se han aprobado las asignaturas y la crisis de lo público acecha, escondida, sobre una sociedad ya aturdida por tanta noticia debastadora en lo cotidiano. Tras la caída de los emporios de la construcción, las inmobiliarias y lo financiero, durante 2010 lo público dejará de ser el maná que mantiene a muchos organismos agónicos y cientos de miles de trabajadores, de aquellos considerados "tú-estás-seguro-de-por-vida" vendrán a engordar las filas de buscadores de empleo.

Ineficacia del Gestor Público

martes, 27 de octubre de 2009

De las soluciones decimonónicas y otras sandeces

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Asta su abuelo, GoyaHay frases que de vez en cuando se oyen en boca de tal o cual potentado de la política o la alta macroeconomía que no porque pasen los años se me olvidan. Quizás porque sean tan buenas como un buen chiste y consiguen no pasar nunca de moda. Desde la política local a la europea los hay que se lucen proponiendo soluciones que más parecen salir de la boca del Rey Sol o su homónimo, por el otro lado, el Señor Stalin. Frases dichas desde atriles bien situados que promulgan ideas en las que los ciudadanos, sean éstos pueblo o masa proletaria, no son sino cosas que ordenar y clasificar en el tablero de la política local, nacional o mundial.

Una de esas frases las destaca hoy J.R. Mora en su fururku y con sus siempre acertadas viñetas bajo el título Dos hipócritas y el paro. Allí se nos hace ver que el Presidente de Cantabria, economista, anchoista, populista, demagogo, cuatromileurista mediático y encantado de aplaudirse, D. Miguel Ángel Revilla atina a declarar: Hay un millón y medio de españoles que no quieren trabajar. Destaca también Mora a Felipe de Borbón y Grecia, príncipe y futuro rey directo en cola de espera, de profesión alto, guapo y portador de barba, de sueldo desconocido, quién al parecer ha firmado: El paro hiere nuestra dignidad como seres humanos.

Cosas de la alta política, sino fuera porque la sandez parece ser una enfermedad pegadiza que se propaga entre aquellos que sin necesidad ni precariedad parecen tener en su boca la solución a los masivos problemas de masivos españoles de a pie y en continua crisis.

Y recuerdo yo ahora las declaraciones de uno de nuestros pasados Presidentes autonómicos que aseveró, sin vergüenza y sin despeine que si Canarias tiene el sueldo medio más bajo de España, tiene otros alicientes como un buen clima y una temperatura media primaveral durante todo el año. Ya veo. El otro día estaban dando potaje de buen clima y garbanzas con temperatura media en Cáritas, y oye, no daban abasto. Menos mal, menos mal, que esa declaración pasó sin pena ni gloria por una cadena local, con la suerte para el declarante que al parecer esa noche estábamos yo y otros tres más, en toda la isla, de espectadores absortos y atónitos.

Otra declaración que me dejó perplejo, años atrás, fue la de uno de nuestros actuales y vitalicios Presidentes de Cabildo que proponía a los ciudadanos y a las empresas constructoras, construir y vender a las segundas, residir y aletargar su vida a los primeros, en altura. Vamos que se le sacara jugo al suelo, como lo hacen en Hong Kong. Venga, que tú, con 2 hijos, tienes de sobra con 70 metros cuadrados en una decimooctava planta en un barrio sin apenas servicios ni comunicación. Y te callas y agradeces. Mientras que nuestra asentada clase empresarial y política se pueda permitir residir en lujosos chalesitos con 500 metros de jardín o en bien presentados adosados del buen rollo, podemos considerar que ya todos vivimos con ese mismo nivel de calidad de vida.

¡Ah! ¿No pensarás que estas perlas del pensamiento son propias de una pequeña y atlántica comunidad autónoma o de un histórico país multifacial como España? Podríamos recuperar aquí a personajes como alguno de los Bush (más al hijo que al padre, superado éste con creces), pues fueron tan prolíficos en ideas tan peregrinas como letales que sería caer en lo obvio. Y tampoco hace falta, otros destacados personajes de la política internacional igualmente se han lucido sin apenas inmutarse. Todos ellos resumen su ideario en la frase del hijo citado en este mismo párrafo: Yo sé lo que creo. Seguiré expresando lo que creo y en lo que creo. Creo que lo que creo es lo correcto. Como diría un amigo mío. ¡Y punto pelota!

Pero finalmente, los Bush, los Brown, los Revilla, los Zapatero, los Rajoy... ¡me quedan tan lejos! Que me quedo con una de las últimas joyas aparecidas en la prensa local, recitada y copiada con carbón de la boca de Dña. Cristina Tavío, actual Vicepresidenta del Parlamento de Canarias:

Soy de las que piensan que cuantos más campos de golf haya en Canarias, mejor para todos. [...] Eso sería bueno porque habría muchos canarios que podrían trabajar como profesionales del golf, recogepelotas, caddies, lo que fuera...

Y digo yo, esta "alta política" de baja estatura que rige nuestros designios locales, insulares, autonómicos, nacionales, europeos o mundiales, no será que en el fondo ejercen de esa profesión tan honorable a la que la Señora Tavío espera se dediquen 250.000 canarios, a tocarecogepelotas.


(Grabado superior, Asta su abuelo, de Goya. Grabado inferior en madera, Farsa, del artista mexicano Eko.)

lunes, 26 de octubre de 2009

¿Polifacético o especializado?

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Buscando trabajoAcabo de tener una entrevista de trabajo muy interesante. Después de casi 12 años de desempeñar mis funciones como programador en la misma empresa y a causa del cierre de una de sus sedes... casualmente donde yo estoy (estaba dentro de poco) ubicado... y la regulación de sus empleados (despido indemnizado), paso a trabajar activamente en la búsqueda de trabajo.

La entrevista ha sido realmente interesante porque no ha seguido los patrones comunes y tópicos a los que estamos acostumbrados y sobre los que tanto chiste se ha hecho siempre, donde el entrevistado en un ser atemorizado y el entrevistador un ogro perverso. Todo lo contrario. Más que una reunión unilateral ha sido una amena y entretenida conversación, pero sin dejar de ser una entrevista cuyo objetivo es encontrar el perfil idóneo para cubrir un puesto de trabajo, donde, de ambos lados, empresa y candidato, participaban de una animada charla intercambiando perfiles y expresando necesidades y expectativas.

Tengo que traer a este escenario esta anécdota personal para continuar escribiendo sobre un tema que, reconozco, me preocupa desde hace años. ¿Qué es preferible (o qué tiene más valor o más éxito, tanto personal como profesional), un perfil profesional polifacético o uno especializado? Al menos, nuestro refranero popular lo tiene claro cuando canta aquello de aprendiz de mucho, maestro de nada al que otros blogs ya le han dedicado alguna buena reflexión.

Pero tal vez esta idea sólo sea la herencia de una manera de hacer las cosas ya desfasada, donde los profesionales pertenecían a sectores gremiales de por vida y donde el trasbase de experiencia y conocimiento entre distintas áreas de conocimiento eran casi inexistente, casi hasta prohibido. Quiero creer que la experiencia de esta mañana está cercana a lo que en breve podría llamarse entrevista 2.0.

En realidad, y si hago un esfuerzo por ser objetivo, una y otra alternativa no son excluyentes y cada una tiene sus ventajas y sus inconvenientes. La hiperespecialización es fácil de desmontar pues su principal handicap es la falta de flexibilidad a la hora de adaptarse a otros ambientes. Como ocurre en la naturaleza con las especies animales, un profesional con un perfil muy concreto encontrará grandes dificultades ante la necesidad de buscar un nuevo empleo o, simplemente, querer progresar en la escalera de puestos de su empresa. La ventaja, en momento de bonanza económica, es obvia. Es como aquella vieja metáfora sobre el valor del conocimiento y la experiencia:

El operario de una compleja máquina de una fábrica se retira a los 65 años de edad, desplazado en parte por la nueva generación de técnicos que van llegando a la compañía. Tiempo después la empresa requiere sus servicios pues el aparataje en cuestión ha fallado y no se encuentra solución al problema. El operario jubilado hace acto de presencia, resuelve el problema en unos 5 minutos y pasa su factura a la empresa. ¿¡500 euros por 5 minutos de trabajo!? Sí, nuestro jubilado cobró 50 euros por el trabajo y 450 por saber qué apretar y dónde apretar.

Pero si mi operario no tuviera 65 años sino 45 ó 38 habría tenido un problema grave si viviera esta misma experiencia en el año 2009. ¿Dónde encontrar otro puesto de trabajo donde se requiera de su dilatada y larga experiencia en una labor tan específica? La especialización extrema cobra aquí sus principales víctimas.

En el otro extremo está el perfil polifacético, el culo inquieto, cuyo principal defecto es pretender vender una imagen que no tiene y obviar lo que sí tiene. Su principal ventaja: la curiosidad. El profesional multidisciplinar suele envolver su actividad principal de toda una serie de conocimientos y experiencias diversas, a veces muy dispares, que enfoca y derivan en un mayor aporte a su labor diaria. Son capaces de llevar procedimientos y técnicas de unos entornos a otros y se adaptan muy bien a cualquier cambio. De hecho, este tipo de personas tiene una gran capacidad de simbiosis con casi cualquier medio laboral al que deseen optar.

Realmente parecen virtudes excepcionales, pero corren algunos peligros. Uno, fatídico, es la falta de humildad. Creer y vender una imagen de lo que no se es, un especialista en una determinada y concreta actividad. En definitiva, hay que disponer de una buena dosis de humildad y saber reconocer tanto las virtudes como los puntos débiles, dejando claro que estamos dispuestos a afrontarlos y superarlos. La humildad no significa pasividad, sino todo lo contrario, saber qué puedes saber. Es decir, y alargando este juego de palabras, saber que tienes la capacidad de aprender, de abstraer procesos en cada entorno o área de trabajo en el que te mueves, y de disponer de la capacidad de trasponer esa experiencia.

No es posible juzgar mejor o peor ninguna de las dos alternativas y hay que reconocer que cada quién tiene una tendencia mayor o menor hacia un tipo de perfil profesional, al mismo tiempo que comparte un poco del otro lado. Hay quienes desean conocerlo todo sobre un determinado tema y hay quienes desean conocer tantas cosas que no tienen tiempo para profundizar en exceso en ninguna de ellas, siendo estos los casos más extremos y raros de encontrar. Lo normal es una mezcolanza donde los porcentajes no son simétricos. La Naturaleza, sabia y excenta de valores subjetivos, experimenta con cada alternativa y nos muestra ejemplos de una y otra, así como sus posibles resultados. La hiperespecialización es más efectiva, siempre que el entorno no varíe en exceso. La adaptabilidad es menos eficaz, pero más versatil.

Así que, al final, nuestra fuerza está en reconocer, como profesionales, qué perfil cumplimos (no intentar ser lo que no se es) y cuál es el mejor hábitat donde podemos desarrollarnos como trabajadores y como personas, pues lo primero es sólo una parte de lo segundo.

Esto, obviamente, siendo un culo inquieto, es sólo una reflexión muy por arriba, sobre algunas de las cosas que debo, debemos en realidad, tener claro ante el trabajo que supone buscar trabajo. Reflexión que quería compartir con el lector y, si fuera posible, conocer su propio criterio.

Por último, añadir que si estás en situación de buscar nuevo empleo, o mejorar el que tienes, te podría ser muy útil Yoriento.com, un bitácora sobre orientación profesional, búsqueda de empleo, empleo 2.0, productividad personal, coaching, psicología en la empresa, networking y recursos humanos en Internet. También puedes seguir su actividad en Twitter.com.

Da Vinci

(¿Da Vinci? ¿Qué pinta la imagen de Da Vinci aquí? ¡Mucho!)

domingo, 25 de octubre de 2009

El podenco canario y la cultura del cazador

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No hay mito o historia más hermosa sobre la procedencia de un perro de caza que la del podenco canario. Más o menos todas las fuentes aciertan en contar lo mismo, que reproduzco aquí desde Club de Caza.

Se le conoce en las Islas Canarias, de donde es originario, con el nombre de Podenco Canario. Se encuentra en todas ellas en gran cantidad, especialmente en las mayores, Gran Canaria y Tenerife. El Podenco Canario es un perro de origen faraónico y fue llevado a las Islas Canarias probablemente por los Fenicios, Griegos, Cartagineses o incluso por los mismos Egipcios. Es una de las razas más antiguas que existen, pudiéndose encontrar vestigios grabados, estatuas, bajorrelieves, etc. en las tumbas de los faraones y museos como el Louvre y British Museum. Tiene esta raza una antigüedad de siete mil años.

¡Qué hermoso y qué lástima! ¿Lástima? Sí. Todo el que vive en las Islas y conoce a nuestros cazadores sabrá enseguida a qué me refiero. Hablo de unos perros que se pasan 6 meses al año atados a una cadena metálica de un metro. Hablo de unos perros cuyo valor exclusivo entre los aficionados no pasa del de meras herramientas. (Y soy consciente que meto a todos en el mismo saco, cuando no es justo ni procedente.)

Hablo de grupos de 6 ó 7 animales apretados en un espacio no mayor de un metro cuadrado cuando son trasladados a los cotos de cacería. Hablo de esas casetas improvisadas con cuatro tablas y una plancha de uralita (los más afortunados) o un bidón o cuatro tablas sobre cuatro bloques o un agujero en la roca, alimentados con los mismos restos que se usarían para alimentar a los cerdos. Hablo de la crianza a base de palos y correazos. Hablo del sacrificio salvaje de las crías cuando se tiene una camada muy numerosa.

Hablo del tiro en la cabeza y al fondo del barranco cuando ya no son útiles o dejan de cazar con la eficacia esperada. Hablo del abandono masivo que por estas fechas, cuando se abre la veda, se produce en nuestros montes y campos de aquellos animales que ya no dan más de si o no resultaron tan buenos como se esperaba.

Cierto es que no todos los cazadores actúan de esa manera, pero no hay ni un sólo federado (o conocedor del ambiente de la cacería en las islas) que sea capaz de desmentir mis palabras si habla con sinceridad. Porque todos sabemos como se las gastan una buena parte de estos paisanos. De esa parte de nuestro entorno que tan bien describió Andrés Chaves en su desternillante serie de libros sobre El mago y su cuñado. Una irónica, pero terriblemente realista, descripción de nuestra sociedad más inculta y egoísta, habitante habitual de nuestros campos y trabajador por excelencia de nuestro sector de la construcción. Pues este personaje también es el cazador tradicional.

El que, cuando la perrita ya no sirve, la deja abandonada, a su suerte. Porque pegarle un tiro ya no se puede, porque si encuentran el cadáver del animal pueden dar con su dueño a través del chip y multarlo. Así que ahora se lleva el abandono.

Cultura del abandono del Podenco Canario

Aparcando con cabeza y sin neuronas

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¿Qué nos pasa al volante de un coche?

Es entrar en esa caja metálica con ruedas y motor, que además de actuar como caja de Faraday en una tormenta actúa como un aislante de la buena conducta y el civismo, y cambiar nuestro comportamiento de manera radical.

No dudamos en entonar alabanzas dignas de la obra de Cela si nos hacen una mala jugada al volante... para 10 minutos más tarde hacer nosotros alguna similar (o peor) y señalar al cielo con el dedo medio si alguien protesta.

El ejemplo de hoy es el de algún buen vecino que, temeroso de quedar "atrapado" ocupa dos plazas de aparcamiento y asunto resuelto.

En la imagen no se observa bien pero las dos plazas paralelas que están por el otro lado están ocupadas con dos vehículos. Así que, en ese espacio, poder se puede aparcar correctamente y sin problemas.

Aparcando con el culo

viernes, 23 de octubre de 2009

¡Tengo hambre!

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Acción Contra el Hambre(Sigue la iniciativa HAMBRE CERO.)

El pasado domingo, 18 de octubre, se celebró una de esas fechas blogueras de las que tanto abundan (yo mismo junto a Pensamientos JFS promovimos una de tantas). Se pedía ese día escribir sobre el hambre en el planeta. Me enteré tarde, pero, nunca es tarde para escribir sobre lo importante. Recordé las palabras de un blogger que a nuestra propuesta del pasado 8 de octubre se lamentaba de no haberse enterado a tiempo. Y mi respuesta fue una pregunta. ¿Cuándo es tarde para hablar de solidaridad? Hoy, cinco días después, y emulando la pregunta de Marcelino Madrigal sobre qué harás el día 21 de noviembre, una vez finalizada la Blogocampaña contra la pornografía infantil, me pregunto qué haremos después de ese 18 de octubre. Por ahora escribo sobre el hambre, contra el hambre, por el hambre, frente al hambre, desde la ignorancia y desde el atril de mi primer mundo, aportando un pequeño y minúsculo grano de arena.

Hoy los que tienen hambre siguen teniendo hambre. Los que perdían el día 18 a sus seres queridos por enfermedades casi inexistentes o fácilmente combatibles en el primer mundo, siguen perdiendo a aquellos que aman en aquellos otros mundos. Y yo me hago la misma pregunta. ¿Qué hago, además de escribir?

En junio de 2008 más de millón y medio de personas que viven en España pasan hambre. ¿Tienes la experiencia de abrir la nevera y no encontrar nada? ¿Apenas unas verduras enmohecidas? ¿Sin dinero para comprar pan en un supermercado y unos ojos que te miran preguntando? Y aún dispones de los Bancos de Alimentos que están, hoy por hoy, realizando una función encomiable en sustitución, como suele ser habitual, de las obligaciones que el Estado no cubre. Si no puedes imaginar lo que supone tener una familia qué alimentar, una nevera vacía, cero recursos económicos. ¿Puedes hacerte una remota composición de lo que significa además vivir sin techo, sin esas ayudas organizadas, sin nevera, sin nada que cubra las necesidades más elementales de alimentación, salud y hogar?

Hay hambre en el mundo y, sin vergüenza de caer en la demagogia, a otros se les pagan indemnizaciones millonarias en euros. ¿Sabes lo que implican 3 millones de euros?

En 2007 cada residente en España se gastó de media 1.411 euros por persona, durante todo el período, en alimentación y bebidas. Es decir, una media de 3,86 euros por día. Es decir, el coste medio por día en España invertido en alimentación y bebida por una persona durante 2007 es de 3,86 euros. Lo recalco para que quede claro. Ahora, dividamos. Tres millones de euros podrían pagar la alimentación de 777.202 personas en un sólo día. Casi la mitad de los que según las estadísticas pasan hambre en nuestro país. ¿Demagogia?

Durante el año 2008 el Gobierno español aprobó planes de ayuda a la banca consistentes en avales por unos 100.000 meuros (millones de euros). Ese dinero podría pagar la alimentación de nuestro millón y medio de personas con necesidad severa durante 47 años. ¿Demagogia?

Seamos generosos con los cálculos. Supongamos que el coste medio por persona en alimentación, al día, no son 3,86 euros sino 5 dólares (hoy por hoy es lo mismo, con el actual cambio de divisas). ¿Por qué? Estados Unidos inyectó en su sistema bancario 159.407 millones de dólares durante 2008, en los últimos estertores del mandato Bush. ¿Quieres calcular? Esa cifra podría alimentar en un sólo día a 31.881.400.000 personas en todo el planeta. Pero sólo tenemos a 1.000 millones de hambrientos que podrían alimentarse durante casi 32 días. ¿Demagogia?

Los planes de erradicación del hambre no se sustentan en dar de comer, sino en paliar, en un primer nivel, para acto seguido, como parte de cualquier acción básica, promover la salida de la pobreza extrema. Se invierten, sin embargo, miles de millones de euros y de dólares para tapar agujeros producidos por decisiones de gestores codiciosos que acaparan recursos inimaginables en unas pocas manos mientras que muchas millones de bocas miran al cielo. ¿Demagogia?

Zapatero, Obama, yo mismo, nunca hemos padecido el hambre ni la dura necesidad. A nuestros hogares llegan las imágenes de los críos etíopes con los estómagos hinchados por la hambruna extrema y la enfermedad desde los años ochenta. Se han grabado en nuestra retina a fuerza de explotar el morbo de la noticia, pasando a la clasificación de lo cotidiano. Convivimos con la realidad de los que padecen y resulta indiferente. A fuerza de consumir y engordar aprendemos a no mirar hacia los lados, hipnotizados como estamos por la zanahoria televisiva. ¿Demagogia?

¿Y yo qué puedo hacer, además de escribir? Puedo apoyar Acción Contra el Hambre en forma de aporte económico o de trabajo a través del voluntariado. ¿Estás jubilado? ¿65 años y no sabes qué hacer? Busca algún Banco de Alimentos en tu ciudad y ofrécete voluntario para trabajar. Aún eres joven, aún puedes desempeñar una función útil para los que te rodean. ¿Conoces alguna situación extrema en tu barrio? ¿Qué puedes hacer por esa familia? ¡Hazlo!

Pero, aún así, la pregunta sigue estando ahí. ¿Qué puedo hacer yo, además de escribir, además de asociarme, además del voluntariado, además de repartir solidaridad a mi alrededor?

Síntesis sobre el hambre (FAO)

(Fuente gráfico inferior. FAO, Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación. Informe online sobre "Síntesis sobre el hambre".)

jueves, 22 de octubre de 2009

El primer virus informático se propaga en red (1988)

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Gusanos e InternetEstos dos últimos días he estado entresacando párrafos del libro Los piratas del chip, de su primera edición de noviembre de 1992. En esta vieja obra Bryan Clough y Paul Mungo van narrando de manera casi novelada aquellos años ochenta en los que los delitos informáticos empezaban a saltar a la prensa, desde el hacking hasta los virus informáticos, llenándolo de anécdotas entremezcladas con datos y fechas. Algunas de estas aseveraciones se ven contradecidas por otros autores posteriores, pero en la mayoría de las referencia aportadas parece haber un acuerdo generalizado.

El libro comienza narrando un preámbulo con los inicios de Fry Guy en 1987, cuando aún tenía sólo 13 años, para acto seguido iniciar la historia en el capítulo 1 con el nacimiento del phreaking, "palabra derivada de freak, phone y free, cuyo principio era un simple pasatiempo y su propósito no era más que la manipulación del sistema telefónico Bell", según la obra. Esto ocurría a finales de los sesenta y principios de los setenta del pasado siglo. "En 1971 la revista Esquire dio a conocer la moda de esta práctica en un artículo de Ron Rosenbaum con el título Los secretos de la caja azul. Era la primera vez que se hablaba del phreaking en una publicación de gran difusión y es el único artículo de que se dispone para remontarse a sus comienzos."

Avanzamos 18 años en el tiempo, al 2 de noviembre de 1988. Los virus y el que se podía augurar como próspero negocio del software antivirus hacen acto de presencia en la vida social y pública, en los medios de comunicación, en la prensa y en las conversaciones de los informáticos de la época. Y ese día, un hecho daría el espaldarazo final a su propagación como realidad imparable.

Entre las 5 y las 6 de la tarde de aquel miércoles, hora occidental [de EEUU], se cargó un programa dañino en el sistema de ARPAnet [red que diera lugar a Interne, aunque en aquel momento coexistían ambas]. Tres horas más tarde, al otro lado del continente, en la Rand Corporation de Santa Mónica, los operadores observaron que sus ordenadores se paraban. Algo ocupaba el espacio del ordenador; las máquinas iban cada vez más despacio. A las 10:45 los administradores de la Universidad de California en Berkeley descubrieron lo que creían era un hacker tratando de penetrar en sus sistemas. A medida que los intentos proseguían y los ataques aumentaban, comprendieron con horror que no se trataba de un hacker. Era un programa, y se estaba multiplicando.

Al mismo tiempo, el programa estaba atacando el Laboratorio de Inteligencia Artificial del MIT, así como otros diversos aparatos en Purdue, Princeton y Stanford. Se movía por las redes, y pasó de ARPAnet a MILnet -la red informática del Departamento de Defensa [de EEUU]- y después a Internet, que por sí sóla une 400 redes locales [¡en aquel entonces!]. Se difundió al Lawrence Livermore National Laboratory, después a la Universidad de Maryland, de nuevo al otro lado del país, a la Universidad de California en San Diego, y finalmente al Ames Laboratory de la NASA y a la Biblioteca Nacional Los Álamos de Nuevo México. En pocas horas, todo el sistema Internet estuvo sitiado. Peter Yee, de Ames, envió el primer aviso en el servicio de correo electrónico de la red a las 2:28 de la madrugada: "Estamos siendo atacados por un virus de Internet."

[...]

A medianoche, las autopistas electrónicas entre los 60.000 o más ordenadores interconectados en Internet y ARPAnet [año 1988] estaban tan atascadas por el trafico que los especialistas informáticos fueron despertados de su sueño y llamados a sus oficinas para ayudar a luchar contra el ataque. La mayoría de ellos no regresó a casa hasta la noche siguiente.

A las 3:34 de la madrugada del 3 de noviembre, poco después de que Yee hubiera dado la primera voz de alarma, otro mensaje acerca del virus fue enviado desde Harvard. Este mensaje era mucho más útil: no se trataba sólo de un aviso, sino que ofrecía sugerencias constructivas. Explicaba tres pasos que servían para detenerlo. El remitente anónimo [que más tarde se desvelaría como colaborador o amigo del autor del gusano] parecía estar bien informado sobre sus mecanismos; sin embargo, debido al caos que reinaba en la red, el mensaje no llegó hasta 49 horas después.

[...]

Al principio se creía que los 60.000 ordenadores de las redes sitiadas corrían peligro. Pero pronto se hizo evidente que el programa dañino estaba atacando sólo a modelos concretos: máquinas Sun Microsystems Sun 3 y ordenadores VAX, con variantes del sistema operativo UNIX. Pero lo más evidente era que el programa dañino se estaba multiplicando a una velocidad devastadora, pasando de un ordenador a otro, reinfectando las máquinas una y otra vez [luego se descubrió que era un fallo dentro del programa, pues la idea era que sólo se reprodujera una vez dentro de cada máquina]. A medida que las reinfecciones se multiplicaban, los sistemas empezaron a quedarse atascados; después, las máquinas se quedaron sin espacio y se estropearon.

[...]

El programa dañino, según se descubrió posteriormente, iba de ordenador en ordenador aprovechando los defectos de la versión de Berkeley del UNIX. El principal defecto se encontraba en el sendmail, programa creado para enviar correo electrónico entre ordenadores de las redes interconectadas. Una trampilla [agujero o fallo de seguridad, o también puerta trasera] en el sendmail permitía que las órdenes, opiniéndose al correo electrónico, fueran enviadas de un ordenador a otro. Esas órdenes eran el programa dañino. Además del defecto del sendmail, el programa dañino intentaba adivinar las contraseñas para saltar a ordenadores objetivo. Su rutina de la contraseña utilizaba tres métodos: probaba permutaciones simples de los nombres de usuarios conocidos, probaba una lista de 432 contraseñas utilizadas frecuentemente y también probaba nombres del propio diccionario del ordenador anfitrión. Un análisis temprano del programa -realizado a las 4 de la madrugada del jueves por la mañana, tras el ataque inicial- lo describía como "de gran calidad". Unas 12 horas después de su emisión, se estimaba que unos 6.200 ordenadores de Internet habían sido infectados. Los costes, en tiempo de inactividad y personal, iban en aumento.

A las 5 de la madrugada el equipo de Berkeley envió la primera serie de instrucciones provisionales creadas para detener la propagación. Posteriormente, el jueves, el equipo de Purdue envió otro boletín electrónico que catalogaba métodos para erradicar el programa. En Berkeley se aislaron las trampillas que el virus había utilizado, y se anunciaron los procedimientos para cerrarlas.

Una vez acallada la conmoción, cuando los especialistas en informática habían limpiado ya las memorias de sus máquinas y comprobado todo el software, se empezó a pensar en las razones del ataque.

[...]

El programa dañino de Internet se convirtió en un acontecimiento para los medios de comunicación. El New York Times dijo del incidente que era "el mayor asalto jamás realizado contra los sistemas de la nación"; el programa mismo se hizo conocido como el virus de Internet o el gusado de Internet. En una rueda de prensa celebrada el jueves en el MIT, el día siguiente de que el gusano fuera lanzado a ARPAnet, los científicos informáticos de la universidad, normalmente reticentes a la publicidad, se encontraron frente a 10 equipos de televisión y 25 periodistas. Los investigadores del MIT pensaron que a la prensa le interesaba sobre todo confirmar los detalles o del colapso de todo el sistema informático de Estados Unidos o del comienzo de una nueva guerra mundial, o preferiblemente ambas cosas. Un participante tuvo visiones espeluznantes de un titular de tabloide: "Virus informático escapa a los humanos: 96 muertos."

El caso fue dado a conocer en todo el mundo. Al difundir la noticia, el alcance del daño producido se fue ampliando... Una de las primeras estimaciones, facilitada por John McAfee, el presidente de la CVIA, fue que limpiar las redes y reparar los defectos del sistema costaría 96 millones de dólares. Se calculó al principio que unas 6.200 máquinas, o el 10% de los ordenadores de Internet [insisto, de 1988], habían sido infectadas; posteriormente, cabezas más frías revisaron esta cifra y la redujeron a unos 2.000. El coste real ha sido evaluado en 150.000 dólares. La estimación de McAfee de 96 millones de dólares se desestimó por considerarla "muy exagerada y que servía a sus propios fines".
(Los textos entre corchetes son aportaciones propias que no aparecen en la publicación original.)

Terminan el relato Clough y Mungo con la identificación del autor de aquel gusano, Robert Morris Jr., hijo de Robert Morris Sr., científico jefe del National Computer Security Center y experto en delitos informáticos reconocido en toda la nación, veterano de los Bell Laboratories y creador del juego de alta tecnología Core Wars allá por los años sesenta del pasado siglo.

El 22 de enero de 1989 un juez federal condenó a Robert Morris hijo a tres años de libertad condicional, una multa de 10.000 dólares y 400 horas de servicios a la comunidad en lo que sería la primera sentencia en aplicación de la Ley de Fraudes y Abusos Informáticos que había sido aprobada tres años antes en USA y que fuera posteriormente un referente internacional en derecho informático.

Las cartas estaban echadas. McAfee había conseguido abrir un nuevo mercado aprovechando las circunstancias; Norton no tardó en crear su propio antivirus; en España, que no siempre hacemos las cosas los últimos ni mal, nace Panda Software; otros muchos se subieron al carro. Los virus se habían convertido en una cuestión empresarial.

Con esto termino este copia y pega a trozos que espero haya sido de agrado del lector, empezando con la prehistoria de los virus, los primeros pasos de la industria y terminando con esta novelada primera infección masiva a través de una red distribuida de ordenadores.

miércoles, 21 de octubre de 2009

Prehistoria del software antivirus

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Antivirus y profilaxisY donde hay una necesidad habrá siempre alguien para desarrollar una solución y, en última instancia, levantar un negocio. Así sucedió con la prehistoria del software antivirus. A finales de los años ochenta y principio de los noventa del pasado siglo XX no sólo nacen o aparecen de manera masiva los pequeños programitas auto reproductores, los virus, sino que también hace acto de presencia la industria de los antivirus en un reñido mercado que hoy por hoy mueve millones de euros. Las previsiones de ventas de la empresa española Panda Software en 2002 fueron de 60 millones de euros. Para 2004, Symantec tenía una previsión de ventas de 2.000 millones de dólares.

Durante aquellos primeros años en España y tras el boom del asunto gracias al oportuno Viernes 13 (o Jerusalem), descubierto en 1987 en la Universidad Hebrea de aquella ciudad, mucho se hablaba en los primeros mentideros de Internet (y en los últimos estertores de Fidonet) sobre lo conveniente que resultaba la aparición de cada nuevo virus a esta naciente y potente industria.

Sigo exprimiendo el capítulo 4 de Piratas del Chip.

A principios de 1988, una pequeña pero potencialmente lucrativa industria empezó a especializarse en la protección de los ordenadores contra los ataques de los virus. Los especialisas informáticos ofrecían sus servicios como asesores de seguridad o vendían software informático especial para detectar y matar los virus. En 1988, a pesar del Brain y el Lehigh, a pesar de los dos virus de Macintosh y una veintena de otros casos aislados de virus, existían pocas pruebas de la imparable plaga de fallos informáticos de la que tanto se hablaba, pero es comprensible que los creadores de software antivírico y otros de la nueva industria de la seguridad exageraran la amenaza. Eran como vendedores de alarmas contra ladrones sin que existiera ningún ladrón. Tenían que resaltar el potencial de los virus; necesitaban convencer a los clientes y a la prensa de que se estaba formando una tormenta de virus, que iba a desatarse sobre indefensos usuarios de ordenador en las siguientes semanas o meses, o al año siguiente.

El emotivo término "virus" los ayudó, y también la buena disposición de la prensa a publicar dudosas estadísticas e historias no comprobadas de casos de virus, sin citar fuentes, en particular la prensa especializada en informática, que entonces se hallaba enzarzada en la guerra de las tiradas y buscaba algo fuera de lo normal sobre lo que escribir. Las plagas víricas vendían muy bien.

Uno de los primeros programas antivíricos para ordenadores tipo PC IBM fue obra de un programador establecido en Nueva York, Ross Greenberg [otras fuentes citan a Bernt Fix en 1987 o a Dr. Ahn Chul Soo, surcoreano que programó el Vaccine]. Su programa se llamaba Flu Shot (inyección para la gripe).

Durante el verano de 1988, el escritor Ralph Roberts, que estaba preparando el material para el libro acerca de virus informáticos, se puso en contacto con Greenberg. Según Roberts, Greenberg insistió en que tenía "alrededor de veinte virus en cuarentena". Cuando le pidió que los identificara, Greenberg dijo al escritor: "no les pongo nombre". Describió su "virus favorito", que podía cambiar al azar dos números en la pantalla. "Parece agudo -dicen que comentó-, pero podría ser peligroso si se estuviera utilizando un Lotus 1-2-3 (un programa utilizado para contabilidad) para dirigir una compañía de varios millones de dólares."

En su libro, Roberts también describe sus entrevistas con la recién formada Computer Virus Industry Association (CVIA, Asociación de la Industria de los Virus Informáticos), una corporación que representa a los investigadores y asesores de virus que identificaron "veinte diferentes tipos que atacan a los ordenadores personales IBM y compatibles", y otros catorce que infectan otros tipos de ordenadores. La CVIA también dio las cinco principales cepas de virus según los casos dados a conocer: Scores, Brain, SCSI, Lehigh y Merritt.

[...]

El año siguiente [1989], Greenberg escribió un artículo para Byte, una muy respetable revista estadounidense de informática [en aquellos años era considerada la publicación especializada técnica de mayor relevancia en España, aunque con una tirada menor que sus competidoras]. En su artículo -que posteriormente dijo que había sido mutilado por el editor- describía con cierto detalle dos de los virus que tenía en cuarentena: su virus favorito que cambiaba los números, ahora llamado Screen, y uno que anteriormente había dado a conocer a los investigadores como dBase. Este segundo virus cambiaba caracteres dentro de los ficheros, o sea que se parecía al Screen.

En 1988, e incluso a principios de 1989, los virus eran extremadamente raros, y crecían los recelos acerca de la afirmación de Greenberg que tenía veinte bugs sin nombre en una especie de cuarentena. Se creía que Greenberg, al igual que un vendedor de alarmas contra ladrones con una cuota que cubrir, exageraba. Otros investigadores de los virus, cosa comprensible, quisieron copias de los virus de Greenberg y, en particular, del virus dBase que había descrito con detalle. Al final, Greenberg produjo una copia del virus dBase.

[...]

Después estaba el "retro-virus", del que se dice que fue distribuido con tres programas populares de shareware sin nombre. Se decía que había sido programado para saltarse sus anfitriones infectados, un programa o un fichero, y después reinfectarlos en una fecha futura. En la publicación de informática InfoWorld se decía, un poco pintorescamente, que "como un submarino aparejado para funcionar en silencio, el retro-virus espera hasta que los destructores hayan escondido sus cargas de profundidad y regresado a puerto antes de volver para hundir barcos". El retro-virus era sin duda el virus más siniestro hasta entonces conocido, pero sólo había sido visto una vez por el investigador que dio noticia de él.

La CVIA no tuvo reparos en crear algunos mitos propios. Su presidente, John McAfee, un experto en informática tan entusiasta como eminentemente digno de ser citado, estaba siempre dispuesto a informar a la prensa acerca de la irresistible difusión de los virus. Era un buen personaje para las entrevistas, tenía un montón de anécdotas sobre los virus e informes de ataques de virus generalmente en empresas o instituciones no identificadas, y lograba dar la impresión de que cada anécdota podía conducir a otras mil, que cada caso representaba a otros cientos. En 1988 y 1989, las informaciones sobre virus siempre daban a entender que lo que era de conocimiento público sólo era la punta del iceberg, que el problema era mucho mayor, mucho más amplio y mucho más generalizado de lo que nadie sospechaba. La perspectiva se perdía en la carrera por dar publicidad al problema. Lo que se veía no era sólo la punta del iceberg, sino todo el asunto, y aun así a través de un prisma. Pero la publicidad produjo su efecto, y las ventas de software antivirus aumentaron vertiginosamente.

Nacido en la ciencia ficción, legitimado por los estudiosos e institucionalizado por la CVIA, el virus informático cumplió su mayoría de edad el 26 de septiembre de 1988, cuando apareció en la portada de la revista Time.

[...]

Así que cuando tituló su portada sobre los virus informáticos "¡Invasión de los ladrones de datos!", sus lectores estuvieron más que seguros de que los datos en verdad eran robados. La revista explica con detalle un ataque del virus Brain en la oficina de un periódico local, y el artículo incluía frases como "acto deliberado de sabotaje".

[...]

Time reconoció que "la alarma causada por estos virus fue ampliada por dos grupos que poseían un interés personal en hacer que la amenaza pareciera lo más dramática posible". Éstos eran los especialistas en seguridad informática y la prensa informática, "una colección de tabloides semanales muy competitivos que se han agarrado a la historia como a un clavo ardiendo, tratando cada declaración con grandes titulares y compulsivos artículos". Pero justificada o no, la alarma se iba difundiendo.

(Las frases entre corchetes son aportaciones propias que no aparecen en el libro.)

Mañana continuaré con la última parte del copia y pega del papel al monitor, transcribiendo partes del primer ataque masivo a través de una red de ordenadores, en este caso sobre la prehistoria de Internet, la ARPAnet.

En 1992, año de la publicación del libro que estoy siguiendo, el número de virus informáticos contabilizados llegaba apenas al centenar. Muchos casos eran más una sospecha que un hecho demostrado. Y de éstos últimos, muchos eran variantes reprogramadas sobre virus anteriores. (Las variantes en sí mismas acabaron convirtiéndose en un problema para los antivirus de la época.) En el año 2007, apenas 15 años después, se contabilizaban más de un millón, siempre partiendo de las fuentes estadísticas de las empresas especializadas. Sin embargo, otras fuentes sitúan esa cifra, actualmente, en torno a los 10.000 códigos originales (a los que habría que sumar sus variantes), hablando sólo de virus informáticos. Lo cierto es que hoy por hoy no es fácil encontrar una estadística fiable y la tendencia es que cada quien oculte el número de virus que combate su producto en venta. Eso sí, todos prometen un 100%.

Hoy el término se ha extendido a malware, donde los virus son un tipo más de código malicioso y el spyware, o software espía, ha copado los primeros puestos en el ranking de la mala leche digital.

martes, 20 de octubre de 2009

Prehistoria del virus informático

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Virus DoctorNavegando con la mirada por mi biblioteca (de papel) hace unos días reencontré el excelente, didáctico y entretenido libro Los piratas del chip, subtitulado como La mafia informática al desnudo, una argucia editorial de la época para un título original que en nada se le parece, Approaching Zero (algo así como próximos a cero), escrito por Bryan Clough y Paul Mungo, cuya primera edición en español, la que yo tengo y que fue un regalo de mi primer jefe de equipo como programador, gran persona y mejor técnico.

Este libro es un raro tesoro editorial para cualquier informático con unos añitos entrados en cintura y en experiencias, sobre todo para los que vivieron el nacimiento del mercado de la seguridad informática en los ordenadores personales allá por los inicio de los noventa del pasado siglo.

De una manera amena, casi novelada, los autores hacen un repaso de la prehistoria del phreaking y del hacking dedicando un capítulo a los primeros episodios registrados sobre virus informáticos, dando además una perspectiva futura del asunto en aquellos primeros años de 1990. Mi ejemplar, además, tiene una irónica errata de imprenta pues le faltan las páginas 67 a la 98 y se repiten dos veces las páginas 99 a 130, como si se la máquina de impresión hubiera querido hacer un guiño malicioso al lector. Uno de los personajes más estudiados en el libro es Ian Arthur Murphy, conocido en el mundillo con el apodo de Captain Zap.

Me gustaría recuperar trozos de su capítulo 4 dedicado a virus, gusanos, caballos de Troya y bombas, pues no tiene desperdicio. Insisto, año del libro, edición española, 1992. Resumo algunas partes.

El primer ataque de virus del que se tiene información se registró el 22 de octubre de 1987 en la Universidad de Delaware en Newark. Según el portavoz del Academic Computer center de la Universidad, el virus infectó "varios cientos de disquetes, de los que el 1% quedó inutilizado, y destruyó al menos la tesis de un estudiante". Posteriormente, apareció un artículo en el New York Times que decía: "Enterrado en el código del virus había un claro chantaje. Se pedía a los usuarios de ordenador que enviaran 2.000 dólares a una dirección de Pakistán para obtener un programa de inmunidad." Eso no era del todo cierto. Dentro de la masa de instrucciones que controlaban el bug, encontraron el mensaje real. No se pedía dinero. [El mensaje daba la dirección de su creador para contactar con él y recibir la vacuna.] En la actualidad [1991] los investigadores informáticos conocen este virus como Brain, pero en aquella época no tenía nombre.

[...]

No fue demasiado difícil seguir la pista de los creadores del Brain, ya que en el virus incluyeron su nombre, número de teléfono y dirección. Los programadores eran Basit Farooq Alvi, de 19 años, y su hermano Amjad Farooq Alvi, de 26. Juntos dirigían una tienda de informática en Lahore, Pakistán, llamada Brain Computer Services. Crearon el virus en 1986, según dijeron para divertirse. Con toda probabilidad fue el primer virus diseminado internacionalmente.

Poco después de crear el Brain, Basit entregó una copia del virus a un amigo no identificado. El virus había viajado de Pakistán a Norteamérica siguiendo una ruta desconocida, pero sin duda fue transportado de manera inocente por todo el mundo en un disquete, hasta llegar por fin a la Universidad de Delaware.

[...]

El segundo ataque de virus del que se tiene información se produjo un mes más tarde, en noviembre de 1987, en unos ordenadores de la Lehigh University de Bethlehem, Pensilvania. A diferencia del Brain, el virus de Lehigh era deliberadamente perjudicial. El asesor informático senior de la Universidad, Ken van Wyk [fundador de KRvW Associates], se dio cuenta de que tenía un problema cuando los estudiantes empezaron a quejarse de que sus disquetes no funcionaban. Al principio se produjo un goteo de disquetes malos y después una inundación. Algo estropeaba los disquetes y Van Wyk adivinó que se trataba de un virus. [Algunos historiadores sitúan a Van Wyk en la creación del Lehigh.]

[...]

A principios de 1988 se descubrieron otros dos virus, los dos creados para el Macintosh, un ordenador personal producido por Apple, como sucesor de su histórico Apple II. El primero se hizo famoso como MacMag o, a veces, Peace. Contenía un "mensaje universal de paz" firmado por Richard Brandow, el editor de la revista MacMag Magazine, publicación canadiense para los usuarios de Mac, e incluía un pequeño dibujo del mundo autografiado por el autor del virus, Drew Davidson. [Algunos autores registran al autor de este virus como desconocido y otros a los dos personajes mencionados.] Había sido programado para exhibir su mensaje de paz el 2 de marzo de 1988, aniversario de la introducción del Macintosh II.

[...]

El segundo virus Macintosh de 1988 se llamó Scores y era más grave. El 19 de abril de 1988, Electronic Data Systems (EDS) de Dallas, filial de General Motors, anunció que 24 de sus máquinas estaban infectadas con el Scores. Se creyó que podría haber sido creado por un ex-empleado, posiblemente por venganza.

(Los comentarios entre corchetes son aportaciones propias que no aparecen en el libro.)

Mañana seguiré con el nacimiento de la industria del software antivirus, de las primeras apariciones en la prensa especializada y de gran tirada y de cómo ayer, como hoy, se utilizó la alarma social, con un trasfondo real, para proyectar un negocio. Del nacimiento de Computer Virus Industry Association y de su primer presidente, John McAfee.

Como último apunte hoy rescatar algunos nombres como Joe Dellinger, Elk Cloner o Richard Skrenta y sus programas autorreproductores (1984) e incluso un poco más atrás, hasta 1972 y el Creeper de Robert Frankie Morrillo según algunos autores o Bob Thomas según otros, en definitiva, los dinosaurios digitales en toda esta historia, que aún podría remontarse, en su teoría computacional, hasta 1939, en los trabajos teóricos del matemático húngaro John Von Neumann. ¡Ahí es nada! Otros citan la misma procedencia teórica pero en la publicación de su trabajo "Teoría y organización de un autómata complicado" en el año 1949.

lunes, 19 de octubre de 2009

La hipocresía del sí y el no en el aborto

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Píldora del día despuésMaría, 16 años, 2ª hija de un matrimonio formado por un obrero de la construcción y una ama de casa. Abandonó la educación a los 14 y ha desempeñado trabajos de dependienta aquí y allá. Tiene un noviete, un chico del barrio con el que tontea y se enamora a ratos, entre aburrimiento y aburrimiento. Se ha quedado embarazada. No tiene recursos propios y los de su familia no están como para tirar cohetes. El padre del bebé no está en condiciones ni de responsabilizarse de si mismo.

Magdalena, 21 años, hija única de una familia acomodada, la niña mimada de un padre autoritario, alto cargo de alguna cosa y defensor de una educación clásica y religiosa. Una noche de botellón y borrachera, signo de su rebeldía ante tanta castidad moral, se queda embarazada. El posible futuro padre no quiere saber nada. Incluso la denigra ante sus amigos envalentonándose y acusándola de vaya usted a saber qué.

Isabel, 32 años, adicta a varios tipos de drogas desde los 14 años, vive en la calle y eventualmente en albergues, dedicándose a la prostitución por temporadas. Tiene varios casos pendientes en los juzgados y es probable que acabe cumpliendo alguna condena en prisión. Se ha quedado embarazada de alguno de sus clientes. No sabe nada más. Necesita una nueva dosis.

Carmen, 41 años, casada. Ansiaba su primer hijo con todo su ser. Su marido, trabajador especializado, gana un sueldo suficiente para poder criar a su futuro bebé antes de volver al mundo laboral. En la amniocentesis se ha detectado un grave problema congénito en el feto. El embarazo se torna de muy alto riesgo, con una baja probabilidad de supervivencia para el bebé.

Para todas ellas habrá un provida y un proabortista que enumerarán un sin fin de síes y de noes, a cada cual más peregrino e interesado. Tanto los unos como los otros no estuvieron antes, no están durante ni estarán después. En realidad, unos y otros, aunque asisten a manifestaciones y enarbolan esta o aquella bandera, les resulta indiferente la situación particular y concreta de estas mujeres.

Sería muy probable que ninguna de ellas quisiera abortar. Se enfrentan a esa decisión por las circunstancias, por el miedo, del tipo que sea. Pero a los provida les importa poco su vida, si se me permite el macabro juego de palabras; y a los proabortista menos aún, éstos dicen defender un derecho feminista y no ven más allá de su propaganda. Unos quieren que esos niños nazcan al precio que sea, otros que ninguno vea la luz, aunque se sesgue una futura vida. Pero las futuras madres no importan. De hecho, para estos doctos engreídos, de uno y otro bando, que se creen capacitados para tomar decisiones por otros, mascullan que en realidad ellas sobran en este asunto. Quizás que no están en situación de decidir por si mismas.

Ninguna tuvo una educación sexual equilibrada, inteligente y responsable. Una por el abandono de su educación y el entorno y porque a la sociedad, como colectivo, le importa un bledo ese asunto de la educación; la otra por haber recibido una formación perfectamente católica pero imperfectamente humana y porque teme el estigma de ser señalizada y marcada socialmente; la tercera no tuvo oportunidades en la vida, y si las tuvo, sus erradas decisiones la han empujado a un callejón de difícil salida, en la que su entorno no supo intervenir a tiempo para prevenir; la última se enfrenta a una dura situación porque nadie le enseñó a valorar la opción de la adopción y porque la sociedad que le reclama impuestos y obligaciones no tiene genetistas, psicologos y equipos especializados para apoyar y dar alternativas.

Ni cientos de miles de fanáticos provida ni los activistas del proaborto estarán junto a sus camas mientras sufren, junto a ellas mientras tienen que decidir. No estarán cuando el miedo atenace, no estarán cuando las miradas señalen, cuando la pobreza amenace, cuando la enfermedad persiga, cuando las lágrimas de la desesperación hagan acto de presencia. Ellos, esos hombres, en su mayoría, que defienden una u otra manera de vivir y de decidir, estarán en alguna manifestación realizando su apostolado a favor o en contra de cualquiera de estas posturas.

Esta es la hipocresía de los que defienden uno u otro lema, de los que disfrazan su lucha política y personal con el lema a favor o en contra del aborto. Se llenan la boca de espinas con sus verdades a medias pero no gastan ni un segundo en tender la mano a la mujer que necesita apoyo, comprensión, hogar, cariño, trabajo, seguridad y una palabra amiga.

Aborto y polémica

(Viñeta superior de Carrillo. Viñeta inferior de el Fer, en monotaller.blogspot.com.)

Mi postura personal, si te lo preguntas, es que no estoy a favor del aborto. Pero tampoco estoy a favor de la hipocresía que viste su discurso de prohibición y dogmas.

Estoy a favor de las mujeres que un día se ven en la situación de tener que tomar o no esa decisión. Estoy a favor de aportar soluciones y salidas a las distintas situaciones, circunstancias y casos. Estoy a favor de una educación sexual responsable, de los métodos anticonceptivos y de erradicar la falsa educación moralista que proporciona la religión -de cualquier tipo-.

Estoy a favor de proteger la maternidad con honestidad y responsabilidad, dejando de una vez por todas la falsa boquilla chica y la cartera estrecha, sean éstas de la ideología que sean.

Pido, de corazón, erradicar la hipocresía de los hombres sobre el aborto.

domingo, 18 de octubre de 2009

Publicidad para la sonrisa y el alma

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Te voy a contar una breve historia sobre una curiosa valla publicitaria. Está ubicada en el Valle de La Orotava (isla de Tenerife) y, desde luego, no voy a contar algo nuevo pues viene sucediendo desde hace unos pocos años. Hasta la televisión autonómica llegó a hacerse eco del asunto en cierta ocasión, sin embargo no parece que haya tenido mayor repercusión que aquella, además de manera puntual.

Un artista anónimo montó una valla de unos 10 metros de largo por 1 metro de alto, más o menos a la altura del sitio conocido como El Rincón, debajo del Mirador de Humboldt, en el citado valle tinerfeño. El largo cartel tiene el aspecto de las banderolas publicitarias utilizadas por avionetas, pero en color verde oscuro. Allí suele, con paciencia, poner mensajes curiosos que hacen sonreír, que dan alegría al encontrártelos cuando circulas por la autopista cercana, apenas a 100 metros, porque no te lo esperas y porque siempre es publicidad dirigida al alma.

Coincidió el 23 de septiembre, poco antes de proponer la iniciativa solidaridad, que el anónimo y desconocido autor había dejado este curioso mensaje: ... y somos miles.

Reconozco que cada vez que circulo por la autopista norte de la isla, espero el regreso por este mismo trayecto para leer un nuevo mensaje. ¿Qué habrá puesto esta vez?

Suele cambiar, más o menos, diría yo, semanalmente, el corto texto. Es la versión maximizada del Twitter. La fotografía está tomada desde el coche, en la misma autopista y circulando.

... y somos miles

Las luces y las sombras que sorprenden

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Esta foto no es muy original pues imágenes así hemos visto aquí y allá en más de una ocasión. La luz del sol entrando entre la niebla y trazando rayos perfectamente definidos delante de nosotros al atardecer.

Pero que te sorprenda esa imagen, no ya en la pantalla de un ordenador o en el papel de un libro, sino en la retina de tus ojos, sí que es singular, especial y merece la pena fotografiarlo aunque el resultado no sea muy bueno.

Aquí va.

Luces y sombras en la carretera

sábado, 17 de octubre de 2009

Aduanas canarias y Correos: tiene usted razón

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Burocracia aduaneraSi por casualidad has sido de los que han seguido la serie de artículos sobre la actitud y aprovechamiento, legal y reglamentado, que hace la Sociedad Estatal de Correos y Telégrafos, del sistema aduanero canario quizás querrías saber cómo ha continuado la historia. Porque si alguien pensaba que ya me había rendido...

Si no es el caso te pongo en antecedentes rápidamente. Canarias gozaba hasta hace pocas décadas de un puerto franco que le permitía tener un sistema económico propio dentro del territorio nacional, lo que nos beneficiaba (y hoy nos damos cuenta realmente de cuánto nos convenía). Con la entrada en Europa la situación no era sostenible, sin embargo había un importante sector económico en las islas que vivían de ese puerto franco: los aduaneros. No sé si por presión o por qué otro motivo, el asunto es que Canarias entró en Europa manteniendo su hecho diferencial, creándose la Zona Especial Canaria, en sustitución del anterior puerto franco.

Básicamente seguimos teniendo nuestro propio control aduanero y nuestro propio sistema arbitrario y de impuestos (IGIC y AIEM). El IGIC es nuestro particular IVA y el AIEM se supone es un cargo a la entrada de mercancías que competirían directamente con nuestra producción local. Hasta aquí, nada que objetar, en teoría. Para no desviarme mucho añadiré que la principal consecuencia de todo esto es que tenemos la bolsa de la compra y el nivel de precios más caro de España, dado que ahora las mercancías provienen, no de productores o fabricantes de cualquier parte del mundo, sino directamente, en su mayoría, a través de representantes y distribuidores cuyos depósitos y almacenes principales se ubican en Península, con el consiguiente sobrecoste, agrabado por nuestro particular ZEC. Los tiempos del tabaco, la electrónica, la ropa, los coches, la alimentación y los combustibles más baratos ya pasaron. Eso sí, el lobby de los aduaneros, interviniendo o no en el asunto, ha conseguido seguir viviendo del la cuestión burocrática, aunque sea interna.

Pero algo debe haber sucedido cuando se está poniendo el ojo en el trapicheo. ¿A qué llamo trapicheo en Canarias? A las compras y ventas que de manera individual, de persona a persona, se hacen, utilizando nuestro sistema postal como medio de transporte. Ya sabes a qué me refiero. Me mandas un regalo, te compro un libro, te vendo una miniatura, me consigues un repuesto para la vieja moto del abuelo que la quiero restaurar...

Dentro de la burocracia aduanera los gestores privados pueden cobrar a partir de 6,30 euros por imprimir un DUA y hacer el papeleo básico a la entrada de mercancías. Valor que no cobran realmente pues se trata de un mínimo, estando la media real a particulares entre los 30 y los 50 euros mientras que a empresas, por aquello de la necesidad de competir, entre 12 y 18 euros. La cosa está así, más o menos. Quizás me equivoque en una cifra o en alguna pequeña deducción, pero básicamente, por ahí van los tiros.

Aquí es donde entra Correos.

Ahora, cuando desde Península o Europa nos envían un viejo juguete roto, un libro o cualquier cosa a través de correo postal, si hay una declaración de valor o una factura en el exterior del paquete, te imprimen un Documento Unificado Aduanero donde básicamente se dice que se declara la entrada de mercancía por X euros y, lo más destacable, que estás exento del pago de IGIC por el artículo 14.11 sobre exención por mercancías de escaso valor. Es decir, que si lo que te mandan o compras a una tienda asturiana o londinense tiene un valor inferior a 150 euros, viene facturado en un único documento comercial y te llega en el mismo envío, no tienes que abonar IGIC. Pero eso sí, ya puestos, aunque deberías pagar esos 0 euros (¡sic!), Correos aprovecha y te cobra aquellos 6,30 euros a los que hacía referencia más arriba.

Se dan circunstancias tan bizarras como la del amigo que te regala un viejo CD de algún grupo local de, pongamos, el panorama musical gallego, que debería ser gratis para ti, porque los regalos tienen esa particularidad, y le tengas que pagar a Correos 6,30 euros. Que compres cualquier cosa por 12 euros, más los 6 ó 7 euros que te cobran de media por gastos de envío desde cualquier tienda fuera de Canarias -desde Península-, pagando con tu tarjeta de crédito, y cuando llega le tienes que abonar otros 6,30 euros a Correos. Que tu hermano o tu primo te envíen algún viejo recuerdo familiar y que Correos te cobre 6,30 euros. Todo eso además de haber cobrado en origen los gastos pertinentes por el envío.

Puede no ser mucho dinero, o sí, según el bolsillo del que opine, pero desde luego esos 6,30 euros nos convierten, económicamente, en ciudadanos de segunda clase, en vacas coloniales de las que mamar un poco más. Unas cuantas gotas más de la leche de nuestra desesperada economía -paro más alto a nivel nacional, por ejemplo-.

Frente a ésto, éste (y otros muchos que no hacen nada, sólo se quejan). Yo sí me he quejado, ante Correos. Primero reconocieron que esos 6,30 euros era por gestionar el DUA, luego me volvieron a responder que esos 6,30 euros eran en concepto de facteo, que nadie parece saber qué es pero me explican, en la misma carta, que es por revisar el paquete (y en teoría no por imprimir el DUA).

Lo que Correos parece ignorar intencionadamente es que la misma normativa que permite a ellos cobrar esos 6,30 euros por imprimir el DUA, me permite a mí, como usuario receptor, autodespacharme el DUA en la Consejería de Hacienda del Gobierno de Canarias, librándome entonces de ese peaje pirata, pero legal, insisto. Así que la batalla ahora es otra. ¿Cómo van a facilitar que cuando reciba un paquete, pueda coger mi factura, ir a la Consejería de Hacienda, gestionar mi DUA, volver a Correos y recoger el paquete sin tener que abonarle su impuesto encubierto?

Y a esa pregunta, reiterada varias veces, se me da una primera respuesta, donde se reconoce a regañadientes que tengo razón, pero donde no se explica cómo van a permitir el autodespacho.

Estimado Sr. Ángel:

Contestamos a su e-mail de los días 26 de agosto y 28 de septiembre, en relación a su opción de "Autodespacho", de los paquetes destinados a Canarias y dirigidos a usted.
[¡Manda narices! ¡Cómo si sólo yo tuviera ese derecho!]

Le comunicamos que Correos, una vez habilitado como Representante Indirecto por la Consejería de Hacienda del Gobierno de Canarias [¡ojo al parche!], presta el servicio de Gestión del DUA en Canarias desde su Almacén de Depósito Temporal ADT ubicado en Taco [Tenerife], que consiste en la tramitación ante la Hacienda Canaria del Despacho de las Mercancías, así como el cobro y la liquidación de los tributos, facilitando y simplificando a los destinatarios esta obligación ineludible. [¿He pretendido yo eludir esa obligación? Por otro lado, si se hace en plaza, por qué se factura con dirección de Madrid.]

No obstante, los Importadores que por otros medios diferentes de los que ofrece Correos despachen sus envíos ante la Aduana/Consejería de Hacienda, podrán recogerlos en el Almacén de Depósito Temporal ADT ubicado en nuestras instalaciones de Taco presentando el documento de Levante autorizado por Agente o actuario de Aduanas. [¡Uy! ¿Me amenaza usted con hacerme pasar por una agente aduanero donde no tendré que pagar esos 6,30 euros sino tal vez 30? ¿Y, si puedo recoger el paquete en el depósito si yo mismo gestiono mi DUA, cómo lo gestiono si hasta recibir el paquete no tengo la factura y la documentación necesaria?]

Le agradecemos que se haya puesto en contacto con nosotros, y esperamos que la información que le hemos facilitado sea de su utilidad.

Pues sí y no, porque es la pescadilla que se muerde la cola. Sin paquete no tengo factura, sin factura no puedo gestionar DUA, sin DUA no puedo recoger el paquete en el ADT... pero para enviar el paquete a mi oficina de Correos habitual tienen que imprimir el DUA y si imprimen el DUA me cobran... Señores míos, soy canario, no tonto ni aplatanado.

Próximo acto.

Nueva queja solicitando más detalles de la que casi un mes después aún no he recibido respuesta. A continuación ir con todas las cartas y documentación de distintos envíos, otra vez, a la Consejería de Hacienda, para ver si puedo reclamar allí el derecho de autodespacho que Correos no quiere facilitarme; y a que me expliquen esa cosa nueva del documento de levante (que espero no sea nada sexual).

¿Y sabes una cosa? Si remotamente gano esta partida, cosa harto difícil, al final, pagaré esos 6,30 euros por comodidad, pero sabiendo a lo que tengo derecho y que puedo ejercer ese derecho si yo quiero. Yo elegiré si dejarme atracar legalmente por Correos o perder una mañana en el va y viene a nuestras lastimosas aduanas.

Pero, insisto, yo decido, nadie me roba, aunque sea legalmente.

Barrera aduanera

(La barrera la encontré en Jovialiste's Blog y de la viñeta superior no encontré autor, pero tiene un cierto aire al estupendo Quino.)