martes, 12 de enero de 2010

Cosas del civismo: el papelito por la ventanilla

Basura en la calleAbres el paquete de tabaco, quitas el envoltorio plástico y casi sin darte cuenta tu dedo se lanza automático hacia el botón de la ventanilla. Desciende rápida, para eso has comprado un potente deportivo de última generación, con bluetooth, cien mil millones de canciones gratis y un botón de superturbo inyección alcalino...

El plastiquillo trasparente sigue encarcelado en tu puño. El aire frío entra en el coche y lucha contra la calefacción que crea ese ambientillo veraniego que tanto quieres que regrese. Aquí no importa la contaminación (no sabes ni que es eso). Estiras la mano fuera, como un verdadero valiente, arriesgando perder el meñique por congelación. En un breve segundo, milimétrico, pensado, la mano va abriéndose y el plastiquillo empieza a sentir la cercana libertad.

¡LIBREEE! El viento se lo lleva lejos, muy lejos. Tu conciencia está tranquila, no has tirado basura a la calle, el viento ha sido, él es el culpable. Tú eres una persona cívica, con buenos modales y limpia (en casa no eres así). Tu traje es de etiqueta y tu corbata de más etiqueta aún. Después de todo, los ceniceros del deportivo, a ratos de plástico, a ratos de chapa, están para lo que fumas o para las monedas sueltas, si no eres fumador. La basura, a la calle, que ya el Ayuntamiento la recoge.

O en otras palabras.

Un poco de civismo y convivencia, por empatía, por razón, por sentido común. La suma de nuestros pequeños actos cotidianos tiene tanta importancia y valor como las grandes obras y gestas.

¿Qué es el civismo para ti? ¿Una pesada moralina de viejos? ¿Una gilipollez de fachas? Pocas cosas hay más progresistas y al mismo tiempo conservadoras, sin definirse en color o tendencia, para todos los gustos la hay, que el civismo. O el arte de la convivencia. O la actitud de facilitar el roce diario con nuestros semejantes.

Civismo no es escribir bien ni tampoco vestir correctamente, según la opinión de cada quién. Civismo es respeto para con los otros y con el medio. Es dar el mismo trato que esperamos de los demás. Civismo no es cosa de viejos ni de jóvenes, de derechas o de izquierdas, de rojillos o de fachas.

Civismo es dar los buenos días, no porque sea correcto (o dejar de darlos porque es cosa de viejos) sino porque nos gustaría que nos trataran con la misma educación. Civismo es mantener limpia la ciudad no por una ordenanza municipal sino porque nos gusta un entorno limpio, sin basuras. Civismo es facilitar el paso, no porque sea cortés sino porque nos gustaría que cuando somos los nosotros los apresurados, también nos facilitaran el paso. Civismo es ceder el asiento en un transporte público, no por educación sino porque cuando nos toque a nosotros (o a alguien querido) querríamos que nos cedieran el sitio (o se lo cedieran a nuestro ser querido) -prueba a ir escayolado y de pie en un autobús y luego me lo cuentas-.

Civismo es empatía.

Eso es civismo, dar lo que esperamos. Así que, coño, no tires el puñetero papelucho por la ventanilla... ¡zo guarro azquerozo!

Animales al volante

(Imagen superior de El Comercio Digital. Imagen inferior de CirculaSeguro.com.)

2 comentarios:

Javier I. Sampedro dijo...

Totalmente de acuerdo. Uno debe actuar de igual forma como quiere que seamos tratados, pero lamentablemente siempre habrá gente que pasa de todo, de ahí los choques y seguro que alguna calentura por no tener civismo.

Yo me lo tomo con filosofía y paciencia aunque muchas veces uno estalle por dentro, no?

A ver si hay más gente que aprende la lección y son más civilizados

Froilán dijo...

Estos viajes le confirman a uno lo que ya sospechaba: que por más que avance el reloj, por más que uno aprenda, necesita recordarse a sí mismo tantos gestos que nos devuelven la sonrisa.
Un abrazo
:-)