Los detalles en la convivencia son como el termómetro de la sociedad donde ocurren. Una ciudad donde de manera constante ves a ciudadanos haciendo uso de estacionamientos reservados para minusválidos o para carga y descarga para salir del paso (y no para cinco minutos, sino para 25 ó 50) te habla de unos ciudadanos egoístas, que piensan en sólo en si mismos y su cubrir sus necesidades, se moleste a quien se moleste. Quizás no es el caso de la tuya, pero si latas, papeles, colillas y mierda de perro es lo que adorna habitualmente tus aceran, pues ya sabes lo que dicen "esos detalles" de tu ciudad o pueblo. Tal vez no sea una cosa ni la otra sino los pequeños hurtos o el vandalismo callejero o cualquier otro tipo de demostración de des-convivencia.
Que caminamos ya por los valles de una sociedad infantil, dependiente, inutilizada por el sistema que tiende a controlarlo absolutamente todo, a normalizar la vida de forma demencial, no sólo ya para sostener a una casta de inútiles sino a causa de su propia inutilidad, su inacción constante, que hace necesario ese mal, es una realidad tangible y medible, que puedes aceptar o no de manera subjetiva según tus propias preferencias. Y no hablo de los buenos (y relativamente pequeños) ejemplos, sino de la generalidad.
Ser cívico, convivir, desarrollar cierta empatía hacia tu vecino no es señal de tendencia política, de sentido moral religioso de ningún tipo. Todo lo contrario, es la herramienta para una sociedad independiente y libre, capaz por sí sola, sin normalización innecesaria e intrusiva, de establecer las relaciones necesarias para que un día a día que beneficia a todos y perjudica a ninguno. ¿Utopía? Puede. No es la primera vez que me lo llaman, aunque generalmente aprecio mucho a los amigos que me lo dicen ;).
No puedes tener una actitud donde los demás no importan, donde pasar por encima de otros es lo habitual... Te voy a poner un ejemplo. ¿Hay alguna norma más estúpida e innecesaria que la prohibición de fumar en determinados lugares? Pero, al mismo tiempo, esa norma se ha convirtido en necesidad. ¿Por qué? Responde sinceramente, sobre todo si eres fumador, no desde la perspectiva individual de tu propio comportamiento, sino desde la generalidad.
Y esto lo digo por uno de esos muchísimos, insignificantes y desapercibidos detalles, pequeñas anécdotas que voy tropezando aquí y allá. Esta imagen es de un baño público en un centro comercial cualquiera, no es la primera vez que lo observo. La foto es de algo tan nimio y poco interesante como un dispensador de papel higiénico. ¡Qué! Pues sí. ¿Observas algo absurdo?

¿Un candado para resguardar el papel higiénico de los hurtos? ¿De verdad hemos llegado a estos extremos? ¿Tan miserables, egoístas... cualquier calificativo que se te ocurra? Sí, ya lo sé. ¡Qué exagerado es este tipo! ¡Se pasa "dos pueblos"! Pero lo que yo veo es la guinda del pastel, ese detalle que supone la diferencia entre una tarta que se venderá y otra que no.
(Podría poner otras imágenes. Esculturas "descabezadas" en parques públicos, automóviles ocupando dos plazas de estacionamiento de manera innecesaria... O contar anécdotas del transporte público -ya no se cede sitio a quien lo necesita-, quien baja en el ascensor fumando, quien se salta un semáforo en rojo porque tiene prisa -es el único en el mundo con prisas-, quien... ¡Y luego nos sorprendemos porque se legisla absolutamente todo, hasta lo que debería ser innecesario legislar!)
3 comentarios:
Sí te contase lo que se llevan de todos los sitios, es impresionante a dónde se está llegando.
Hasta los fluorescentes amigo, que lo he visto.
Un abrazo.
Perdí la fe en la humanidad cuando a mis quince años, en las Ramblas de Barcelona, me abrieron la mochila para robarme un bocadillo.
Lo recuerdo ahora y comprendo que en este mundo hay gente capaz de robarle un bocata a un crío, o papel higiénico en otro caso.
¡Felices fiestas!
¡Felices fiestas! :)
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