¿Has estado delante de una persona que sufre un ataque histérico? No hablo de la histeria como afección psicológica que se encuadra dentro de los distintos tipos de neurosis, sino de la respuesta puntual de una persona ante un hecho o situación frente a la que se siente incapaz de reaccionar.Es tradicional el remedio del bofetón para hacer entrar en razón al afectado, para "que reaccione". No darlo, sino la expresión "me dieron ganas de darle uno". ¿Tiene razón la cultura popular? Obviamente, no, por supuesto que no. Recientemente un familiar cercano pasó por esa situación al vivir un accidente doméstico, sin mayores consecuencias, por suerte. Eso me hizo sentir curiosidad por saber cómo se debe reaccionar ante una persona que sufre un ataque histérico, de pánico o, como se suele decir, pierde los nervios.
En la red no se encuentra mucha información, curiosamente, no así de la histeria, como ya dije, como problema psicológico sostenido, frente a lo que se recomienda el psicoanálisis como tratamiento principal. Pero no es el caso. Así que consulté con dos profesionales de la psicología y con un policía con una larga trayectoria y que actualmente desempeña sus funciones en una Unidad de Intervención especial.
La primera conclusión, aunque parezca un escurrir el bulto, es que no hay reacciones estandarizadas, respuestas que puedan programarse ante estas situaciones porque el entorno y la situación son determinantes en cada caso, así que sólo pueden darse recomendaciones generalizadas.
Lo primero, y ante todo, lo más importante, es que debes de reaccionar con calma, con tranquilidad, ante una persona que presenta un estado de ansiedad y alteración grave frente a un hecho determinado o una crisis. Al igual que el nerviosismo, la calma se transmite y contagia psicológicamente. Evidentemente, si estás ante una situación de pánico, alguno de los presentes tiene que mantener la cabeza fría.
Los profesionales (psicólogos, policía) consultados coinciden, con distintas palabras, en dar espacio al afectado. Distanciarlo en la medida de lo posible, de una manera insinuante y asertiva antes que coercitiva, del hecho causante. El policía consultado me comentó que salvo que la persona constituya un peligro para si misma o para otros, no se debe intervenir físicamente para controlar sus reacciones, insisto, salvo que constituyan un peligro evidente.
Dejar que se desahogue, que llore, que hable, que se exprese y en ese momento, escuchar, interviniendo mínimamente, apenas para hacer alguna pregunta clara y simple para esclarecer algún punto importante del hecho, si es necesario. La escucha ha de ser activa. La persona tiene que sentirse escuchada para que el sentimiento de expulsar "lo de dentro" sea efectivo.
No dejes a la persona sola y en caso de que lo solicite, debes mantenerte a una distancia visual en ambos sentidos, tú la ves, ella te ve. Puedes intervenir con cuidados como abrigo, proporcionando agua, alguna bebida con cualidades relajantes como la tila, dar abrigo. Controla en todo momento situaciones peligrosas como la hiperactividad, las reacciones violentas, la inmovilidad o el pánico.
Recuerda, yo no soy un profesional (y seguramente tú tampoco) pero frente a un hecho inesperado y crítico podemos vernos envueltos en una situación en la que debemos de reaccionar. Una vez que llegan los sanitarios, fuerzas de seguridad, de salvamento o personal de apoyo, sigue sus instrucciones, esforzándote en ayudar y en no estorbar.
Para poder documentarme un poco he podido acceder al volumen II de Habilidades de Comunicación y Estrategias Asistenciales en el Ámbito Sanitario, de CEP Editorial, en su serie Formación Sanitaria. De él extraigo un esquema sobre los primeros auxilios psicológicos.
- Fase de impacto. Situación inmediatamente después de la crisis.
Actuar con calma. Escuchar. Contacto físico (si es aceptado). Facilitar el desbloqueo (escucha activa). Evitar los curiosos (privacidad del afectado). Cuidados (no abandonar ni dejar sola a la persona, dando cuidados físicos -tila, manta, agua...-). Atención a conductas peligrosas.
- Fase de reacción. La persona es consciente de lo sucedido.
Establece una relación de confianza (preséntate, mírale, muéstrate cercano). Deja que relate lo sucedido. Nuevamente, permite que se desahogue, escúchale.
- Fase de reorganización. Este momento acontece, tras pasar un periodo más o menos largo de tiempo, dependiendo de la situación en cuestión y de cómo la asimile el afectado.
Ayuda a reforzar sus logros personales. Sigue escuchando de manera activa, permite su desahogo. Muestra interés por su futuro, centrando su interés en sus ilusiones.
El tema es muchísimo más amplio, así que ten en cuenta que la intención de este breve artículo es plasmar unos consejos, algunos enlaces para ampliar el tema y una breve guía para tener unas mínimas herramientas para el lapsus de tiempo hasta que los profesionales que deban intervenir hacen acto de presencia. No intentes sustituir a los profesionales.
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