lunes, 11 de enero de 2010

¡Qué crudo lo tienen los periódicos!

Muere la industria del papelY es que hace un buen rato estaba yo sentado en la barra de un bar, desayunando media pulguita de serrano y queso blanco con mi siempre fiel barraquito, mientras ojeaba un periódico local de tirada masiva. Uno de esos que encuentras en todos los taxis, bares y salas de espera de la ciudad.

La verdad, no pienses que te digo lo que te digo como especialista o como profesional de la información, nada más alejado de la realidad (yo ser informático). Es una opinión, un comentario, con el mismo valor que tantos otros opinadores y comentaristas que puedes encontrar en cualquier otro medio de información. Lo digo como simple lector, como mero consumidor de noticias. Y es que... ¡Qué mal futuro tienen los periódicos impresos! ¡Pero malo de verdad!

Quitando las editoriales infumables del susodicho panfleto de prensa y pasando directamente a los titulares, fui hojeando página a página y encontrando las mismas noticias, con similares redacciones, que las vistas/leídas/escuchadas ayer domingo en la tarde-noche ya fuera en televisión, radio o Internet. Ya sé que en cuestión de inmediatez al papel le resulta imposible competir con este nuevo medio de difusión. ¡Por supuesto! No soy tan ciego. Pero, si no me equivoco, la baza de los periódicos frente a las publicaciones semanales o mensuales -las revistas- era precisamente esa, la inmediatez. Hoy la han perdido. Leías hasta no hace mucho El País o El Mundo o el ABC, según tu preferencia, para conocer las últimas noticias, en realidad las del día anterior. Leías el Interviú, Tiempo u otra de tu gusto por los reportajes -y las tetas, reconócelo-.

Pero esa virtud de la inmediatez del papel mañanero se ha resquebrajado, relegada hoy bajo la aplastante influencia, de imparable crecimiento, de la red. Otra cosa es que esa inmediatez se haya convertido también en una fuente continua de falsedad y manipulación -cosa que, por otro lado, ya ocurría, pocas cosas nuevas se inventan-. La televisión y la radio no llegaron a desplazar nunca al periódico porque las redacciones de éstas vivían de aquellos. Cada mañana se hacía necesario una revisión de la prensa matutina. (Recuerdo que hace ya unas cuantas décadas existió incluso una prensa de edición de la tarde. ¡Quién se lo creería hoy!)

Hoy, esas mismas redacciones -televisión, radio- viven de chupar de la red, y así les va, meteduras de pata a mansalva. Pero que conste, que no lo digo como profesional, ni mucho menos. Y no es por repetirme, pero... lo digo como simple consumidor de noticias.

El periodismo como empresa no ha muerto, no digo eso, tampoco como profesión. Por algo están ahí las versiones digitales de todos nuestros periódicos -y revistas- de siempre, de los que han sobrevivido, explotando este nuevo medio de difusión y ganando otra vez la partida a los medios audiovisuales tradicionales. Al periódico en papel, se me ocurre, no le queda otra que entrar a competir con los semanarios y revistas de tirada mensual, con la publicación de reportajes temáticos, es decir, quizás volviendo al periodismo "de verdad" y dejando para las versiones digitales el morbo y la manipulación a la que se presta la inmediatez. Si esto ocurriera, quizás las revistas deberían de empezar a mirar con cierto temor su futuro a medio plazo. Claro que, en la red, aquellas revistas de larga periodicidad compiten ahora como fuentes de información diaria. Hasta las agencias de información, inaccesibles antes para el público general, son competencia en Internet del periódico tradicional, en un tú a tú sin antecedentes.

La verdad, si lo pienso, cuanto mayor sea el crecimiento y el alcance de lo digital más crudo lo tiene el papel en todas sus formas: periódicos, semanarios, revistas, libros y hasta los panfletos publicitarios y los catálogos de productos. Al final, sí que habrá un perjudicado -el avance tecnológico tiene eso, de siempre-, porque la información seguirá fluyendo, los periodistas tendrán que adaptarse a un nuevo medio para ejercer, algunos mal y otros de manera excelente, su profesión, la del necesario marujeo social, inevitable y adictivo. La prensa, como empresas, deberá de aprender a fluir en este nuevo entorno. Adaptarse será la norma.

Ese perjudicado real será el papel, no la información ni la prensa ni el periodista, obligados todos ellos a la adaptación para su supervivencia o a perecer ante los que sí se adapten. El papel y su industria es la que tiene los días contados: 5, 4, 3, 2...

(Disgregaciones de un lunes mañanero.)

2 comentarios:

Julio dijo...

Mmm... Todo indica que va a ser así, ¡qué pena! Yo soy de los que cree que la prensa en papel puede ofrecer otra calidad, pero sí que se ve crudo. Espero que convivan los dos modelos, igual que el libro tradicional y el electrónico. ¡Abrazote! ^_^

Illes dijo...

Hablando de papel muerto, hace unos años y tú lo sabrás, acabar con la mutilación de árboles era una necesidad y una idea muy inculcada en los informáticos.

Me sigue gustando más el pirio en papel además de no necesitar ninguna fuente de alimentación salvo la solar.