es.CasinoTop10.com

 

Compartir votar

De asistentes a congresos y otros espécimenes


ConferencianteSi tienes interés por mejorar tu formación profesional, o en general por cualquier tema que te guste, además de una formación autodidacta es probable que asistas a tal o cual jornada informativa, aquel congreso o esa charla tan interesante porque viene un profesional de sobrado prestigio y renombre.

Como la mayor parte de los asistentes sueles sentarte entre el público, según tu interés quizás uses libreta de notas, o no. Escucharás, aprehenderás lo que llame tu atención, te quedarás con algunos datos y contactos, harás alguna preguntas en el turno oportuno, si estás motivado (y no eres tímido). En fin, lo normal, lo habitual. Pero...

Me pregunto si, como yo, en esos momentos de despiste, porque el ponente no tiene una gran habilidad comunicativa y aburre un poco -lo que no es señal de nada más, sino de necesitar mejorar esa capacidad-, te quedas observando lo que hay a tu alrededor y detectas tres o cuatro personajes curiosos que siempre, e inevitablemente, hay en todo acto de esta índole.

El papista

Este primer tipo, cuya definición oí hoy en unas jornadas informativas sobre la Ley Orgánica de Protección de Datos orientada a su implantación en PYMEs, es el que escucha a los ponentes, congresistas o conferenciantes (según el evento es la definición) no con la intención de aprender, sino para "detectar" errores y fallos varios. Toma notas con una mirada ceñuda, juzgando, preparándose para lo que será un turno de ruegos y preguntas de los que hacen historia. (O en los casos más extremos interrumpiendo directamente la exposición.)

Son los "resabidos", los nacidos con la cartilla ya cubierta. No buscan llevarse algo en los bolsillos de sus neuronas, junto a la tarjeta de un buen contacto, sino que buscan ser protagonistas por un instante, demostrar que saben. Y que saben más que quien en ese momento expone con toda su buena intención. Y además demostrar a la organización cuan equivocada estaba al invitar a ese "ignorante" y no invitarlo a él. Es uno de los personajes más detestables.

El comentarista

Luego tenemos al que, igualmente, quiere hacerse notar, pero no a la sala ni a los que exponen en la mesa presidencial, sino a sus colegas, preferentemente si son de sexo contrario... o del sexo que les atrae, en definitiva.

Cuando están lejos de ti, sentados en el otro extremo del recinto, son como un lejano rumor que no molesta en exceso tanto en cuanto no sean del tipo "que me oigas tú y todos los que están a menos de 20 metros". En ese caso, los he visto, se llega al extremo de que alguien de la organización les da un toque de atención, tal cual si fueran niños pequeños.

Pero, pobre de ti, si tienes interés en lo que se dice y te toca uno de estos comentaristas radiofónicos a tu espalda o delante (si son varios, mejor cambia de sitio). Estos elementos no tienen la educación suficiente para saber escuchar ni el valor necesario para luego exponer sus dudas ni la experiencia real para subrayar o aportar algún dato nacido de su propio conocimiento. Igualmente, como el papista, quiere hacerse notar, pero es tímido.

Todo lo que escucha es inmediatamente subrayado, comentado, corregido, ampliado o deformado, en un molesto y continuo susurro. En algunas ocasiones con una aparente seguridad que no esconde sino el miedo a ser señalado como un ignorante. Pero, mi comentarista querido, ignorantes somos todos y aprendidos no nacimos. Yo huyo de los que saben todo sobre todo en todo momento. Escucha, y si no quieres escuchar, al menos deja oír al resto de asistentes.

El sobrado

Este personaje es un tipo curioso. Generalmente no opina ni aporta ni comenta ni busca defectos. Está allí pero no está. Actúa como si estuviera a tres pueblos de los allí presentes y a siete de los ponentes. Él ya estuvo en ese valle y en esa montaña. Ya pasó por esos conocimientos y esa experiencia. Es lo que transmite con su desidia y desinterés, con su mirar arrogante y altivo.

¿Pero entonces...? ¿Qué hace allí? ¿A qué viene? ¿Le apetece perder su tiempo? ¿No tiene familia con quién compartir sus horas? Ya lo sé. Cada quién va y hace lo que te viene en gana. No cabe la menor duda. Pero quizás no me equivoque si afirmo que, con esa actitud, en el fondo, sólo se pone en evidencia él mismo. El verdadero valor del par conocimiento + experiencia es saber y poder compartir porque, haciéndolo, aumentamos esa riqueza personal.

El rarito

Todos, sacados de nuestro contexto habitual, somos raritos. Esta afirmación, por delante. Ahora bien, cuando estás en un entorno, en un medio que manejas, más o menos, lo rarito es observado, inevitablemente.

Rarito es una persona que abre, enciende, apaga y cierra su ordenador portátil unas 10 veces en media hora. ¿Para qué? ¡Si a la primera ya observó que no puede conectarse a la red dentro de la sala de conferencias! ¿Va a "tweetear" la charla? ¿Pero no venía a conocer un poco más sobre este o aquel tema o escuchar las palabras de aquel profesional de prestigio?

Es el que se pasa las 4 horas de la mesa redonda asintiendo o negando con la cabeza cada frase que se dice. Al final no sabes si es un tic nervioso o es que está dando un empuje de ánimo a la exposición o, por lo contrario, pretende hundir al ponente anímicamente con su actitud de negación. Igual es un tic y no lo parece.

Personalmente, este tipo de personas me da repelús. Lo reconozco, siento defraudarte, pero es así. Porque estos suelen buscar con la mirada a otros cómplices de sus gestos afirmativos o negativos. Y como yo estoy en el cliché del observador, si no tengo cuidado, me "fichan". ¡A ver cómo escapas luego de semejante entuerto cuando te persigue en el coffee!

(Hago un paréntesis. Vamos a ver, señores organizadores. Quizás no se hayan dado cuenta pero coffee-break, time-coffee y similares se puede traducir, sin problema alguno, por "pausa" o "descanso con café". Que el castellano es muy bonico, majos, no se es más profesional por usar palabras en inglés aquí y allá, como si fueran adornos para una tarta. Sigo...)

El observador

Este asistente, es un tipo... que... no sé. En vez de oír lo que se dice, se pone a observar lo que sucede a su alrededor para luego contarlo en un blog. ¡Creo que es peor que los cuatro casos anteriores!

:)

(Imagen encontrada en Crónicas del Reino Menguante.)


Agregar en:
  • Agregar a Technorati
  • Agregar a Del.icio.us
  • Agregar a DiggIt!
  • Agregar a Yahoo!
  • Agregar a Google
  • Agregar a Meneame
  • Agregar a Furl
  • Agregar a Reddit
  • Agregar a Magnolia
  • Agregar a Blinklist
  • Agregar a Blogmarks

Comentarios

1 Respuesta para "De asistentes a congresos y otros espécimenes"

Cosechadel66.es dijo... 4 de febrero de 2010 11:20

A buen observador, pocas miradas bastan...

;-)

Carpe Diem

Related Posts with Thumbnails
Cargando...

Seguir este blog

Enredado en

Paperblog : Los mejores artículos de los blogs
Bitácoras.com : Lo mejor de los blogs
Wikio.es