miércoles, 24 de febrero de 2010

Desmitificando a los informáticos

InformáticoCuando el ciudadano billonario recibió este texto hablaba de políticos. Cuando el lo publicó en su bitácora, misteriosamente el texto hacía referencia a las novias.

Y no se sabe cómo ni cuándo ni por qué, ahora habla de los informáticos. Prometo que yo no tengo nada que ver, no soy el culpable. Yo soy informático, no podría tirar piedras a mi propio tejado. Además, según el INEM, los informáticos ya no existen. Son misterios de las cadenas de mensajes dignos de un buen programa radiofónico al mejor estilo Milenio 3.

No nos hagamos ilusiones: los informáticos no son dioses ni semidioses, ni siquiera héroes; son como la media de nosotros, no sin cierta vocación, y no todos. Nosotros, los usuarios comunes, somos contradictorios, débiles, egoístas; y ellos también.

Son parlanchines y llenan de palabrería su impotencia. Les requerimos a que nos salven del
virus que nos ataca o del spam que nos acosa, pero no tienen más visión ni más fuerza que nosotros. Se apuntan los tantos que les proporciona el azar; y los deshonestos alardean de lo que el albur les depara.

Son como otros profesionales: buenos, malos y regulares. Pero no van a hacer que funcione el Windows porque no tienen, salvo excepciones, más sabiduría ni experiencia. Poseen, quizá, una dosis mayor de esperanza y tesón; pero de las demás virtudes andan escasos. Lo mismo que nosotros, los usuarios: muy pocos hay mejores.


(Viñeta inferior de Sinergias sin control, encontrado en Instalaches.com. Imagen superior encontrada en Diario de un demente.)