¿Sabes quién es Marcelino Madrigal? Si no eres de ese pequeño 10% de internautas españoles adictos de una manera u otra a la blogosfera probablemente no. Ni tan siquiera sepas qué es eso de la blogosfera. ¡Vaya palabreja más fea!Mucho se escribió ayer en la noche y se está escribiendo hoy sobre él. Te hago un resumen rápido. Hace cosa de año y medio, más o menos, tenía un blog en Windows Live hasta que Microsoft cerró esa cuenta por denunciar perfiles pedófilos dentro de esa misma red social. Desde entonces mantiene una lucha activa contra la pedofilia, la pederastria y la efebofilia (y sigue añadiendo las definiciones que quieras), de manera pública, desde su blog (en mmadrigal.com), además desde su ahora también cerrada cuenta en Twitter (en @mmadrigal), aún sin justificar por parte de esta otra red social de micro-blogging (o supra-chateo, lo que tú prefieras). El motivo, aparente, desde mi punto de vista, es el mantenimiento de una segunda cuenta bajo el nombre de inapropiado donde Marcelino enlazaba perfiles pedófilos en Windows Live como forma de denuncia pública.
Tal y como lo define Adolfo Suárez (de Cosechadel66.es), Marcelino Madrigal no es un tipo cómodo de conocer. Es seco y directo. Al menos sobre determinados temas, al menos en lo que es su lucha. No suele admitir medias tintas. Ni es “políticamente correcto”, [...] ni demasiado diplomático [...]. Algunos piensan que es demasiado pesado, demasiado insistente. La imagen que me he hecho sobre él, sin conocerlo personalmente, así que una imagen sin ningún valor, coincide plenamente con la de Adolfo.
Desde luego, sí es evidente que lo que empezó siendo una lucha contra una actividad se ha convertido en una reyerta callejera entre Quijotes. Unos, blogueros de pro, con miles de seguidores y lectores, no entienden ni aceptan ni comparten ni comprenden las maneras de Marcelino (yo tampoco defiendo el qué según cómo, pero es mi postura personal que espero se respete). A su vez, los que escuchan a Marcelino, y sobre todo él mismo, es muy combativo ante la pasividad y lo que yo llamaría el negacionismo de algunos de los llamados gurúes de la red española y su postura sobre la excesiva e insistente difusión que se da a su actividad de denuncia.
Luego están personas (o personajes de la red) como Ricardo Gallir, creador de Menéame.net o José Jiménez, editor de Kurioso.es, uno de los mejores, más respetados, seguidos y premiados blogs de la red española, entre otros muchos, que defienden y realizan una actividad callada de denuncia, según leo, y no están a favor de levantar polvareda o centrar la atención personal a través del uso de temas escabrosos como el aquí tratado.
¿Quién tiene la razón? Para un ciudadano común, como el que tiene el privilegio de escribirte ahora mismo en esta plataforma, todo se convierte en un barrizal de enfrentamientos con palabras, descalificaciones e insultos varios. Que si tú eres un imbécil o haces cumplir la Teoría de Cipolla, que no es un juego de palabras aunque se preste, sino que existe realmente. Que si apelaciones a filiaciones maternas como argumento para una discusión (diciéndolo muy finamente, pero vamos, mentando inadecuadamente a madres y padres de terceros). Que si lo que tú escribes es una exageración. Que si lo que tú dices es una falsedad. Que si tú eres un troll. Pues tú lo eres más. Y tú un spammer. Y tú mucho más...
Y yo, lo que veo, humildemente, como individuo, es que todos tienen razón, pero parecen haber perdido la cabeza, el rumbo, el objetivo. Hay un estigma social oculto que no es nuevo, pero que ahora es mucho más evidente y público como nunca antes lo fue, contra el que hay que combatir. No sólo en el ámbito de las depravaciones sexuales, sino en cualquier forma. La explotación y abuso infantil están ahí, delante de nuestras narices y bien sea de manera callada y constante o bien utilizando un megáfono y convirtiéndonos en el Pepito Grillo de nuestro barrio, hay que afrontarlo y enfrentarlo.
Tanto los que realizan su actividad sin airearla y ni muchísimo menos enlazarla, como los que señalan abierta y públicamente a los rincones que dan soporte consintiendo la existencia de contenido pedófilo o de pornografía infantil -o cualquier otro tipo de explotación y abuso- no deberían de olvidar cuál es el objetivo real, si es que realmente se desea realizar un activismo en ese sentido.
Desde luego, mi querido Madrigal, mi respetado Gallir, mi leído Suárez, mi admirado Jiménez, y todos los que tienen voz y su voz es escuchada, personalmente y sin que mi palabra tenga más valor que lo propio, el enemigo no está entre los que no quieren comprometerse, tampoco entre los que sólo ven en la red un negocio y un medio de vida y ni mucho menos entre los líderes de opinión virtual o entre los que no lideramos nada. El objetivo está en otro sitio. Es más, esta fiesta de descalificativos y de acusaciones cruzadas, de defensas a ultranzas, de alzamiento de seguidores (de un lado o de otro) sólo beneficia a un determinado tipo de elemento: al delincuente, al explotador infantil.
Y si me preguntan por mi postura, que poco peso tiene aquí, les diré que respetando y apoyando la lucha de Marcelino, que me parece a mí, resulta necesaria (aunque sobra el continuo ataque contra los que no desean oír esa voz, a mi juicio), también es cierto que mi convicción es el de la lucha callada, sin publicidad ni algarabías. Pero esto sólo es mi punto de vista, mi manera de actuar. No menosprecio ni devalúo ni descalifico a ninguno de los actores presentes, ni a unos ni a otros. Sólo ruego que entierren las hachas de guerra o que, en todo caso, cada quién la dirija contra quién la merece realmente y no contra quién opina o actúa en este asunto de manera diferente.
Aquí termino de describir mi manera de ver las cosas. Sólo añadir que los derechos y las obligaciones nos atañen a tod@s por igual. La libertad de expresión, como derecho, no sólo es propia, también se ha de permitir a quienes nos rodean.
Y para ti, que ni eres bloguero ni ves Cámara Abierta en La2 ni conoces a toda esa gente que he citado, pero te preocupa este problema, esta lacra social, decirte que hay webs dedicadas a promover y luchar a favor de la protección de la infancia. Visítalas, difúndelas:
(Imagen superior encontrada en Locos por la poesía.)


















Lo primero, para mi es un honor que me leas.
En cuanto a la lucha de Marcelino, ya sabes mi opinión. Creo que es necesaria y justa, y que sus maneras no son lo más importante es este tema, sino lo que denuncia.
Un artículo razonable que debería leer mucha más gente, a ver si el sentido común es un poco más eso, común.
Carpe Diem
Gracias Cosechadel66 :)
Creo que, sobre todo los que atacan a Madrigal, están perdiendo el norte y el objetivo. Que guste o no que se use el altavoz es cosa de cada quién. Yo creo que es necesario que alguien cumpla ese papel.
Me parece que las reticencias vienen, sobre todo, del sector que sólo ve en la red un medio económico de vida, punto. Nada más. Sólo se interesa por la tecnología y lo que puede ganar con ella.
Para mí la tecnología es una herramienta y no tiene ningún interés por sí misma.