Este nuevo siglo que llevamos ya estrenado camino de su segunda década ha traído, creo que como no se recuerda antes, fenómenos meteorológicos adversos de muy diversa índole. Hoy, cuando el ADSL nos trae una marabunta informativa a nuestros hogares a través del cable de teléfono resulta que seguimos dependiendo de la vela y el fósforo para salir de los más diversos apuros en inundaciones, tormentas tropicales, borrascas sobredimensionadas, vientos huracanados y olas de calor.Tras la tormenta tropical Delta sufrida en Canarias en el año 2005 tomé conciencia real de como la Naturaleza nos supera pero nos perdona como una madre que no puede dejar de sonreír con amor mientras sabe que debe reprender a sus hijos. Eso me hizo planificar unas pequeñas modificaciones en mi hogar así como tener preparado un pequeño kit de urgencias para solventar de la mejor manera posible estas situaciones.
Son cosas obvias, nada originales, que cualquiera, sentado en la mesa de la cocina, junto a un par de cafés, una hoja de papel y un bolígrafo, puede concluir que son convenientes tener cerca en según qué circunstancias. Yo dividí aquel plan, hace cuatro años, en tres partes. Quizás aquello te sirva a ti también porque, tal y como van las cosas, la supervivencia ya no es algo limitado a experimentar en lejanas y desoladas tierras. Una lluvia que deje en tu pueblo o barrio unos 200 litros por metro cuadrado puede poner tus posesiones, tu familia y tu propia vida en jaque.
Kit básico
Una de las cosas que hice fue buscar un lugar específico para guardar una serie de cosas para solventar problemas leves como la falta de luz, de información y de la capacidad de preparar alimentos.
Como en la mayoría de los hogares de hoy en día, en casa tenemos una cocina vitrocerámica que funciona con electricidad. Si tienes niños en casa, quedarte sin luz significa no poder preparar un biberón, por ejemplo. Así que en ese kit básico hay que añadir una pequeña cocina de camping, además de su correspondiente bombona de gas, que no debe de estar montada para evitar pequeños escapes que de manera imperceptible hará que cuando la necesitemos, no podamos usarla.
Otro elemento básico durante un fenómeno meteorológico adverso es la información, incluso antes que la luz. Para eso hay que añadir una pequeña radio de bajo consumo (lo suficientemente buena para entender y comprender lo que se oye cuando se enciende y no un ruido ininteligible). Además pilas sin usar y, como pasa con la pequeña cocina a gas, las pilas no deben de estar puestas en el aparato de radio. Quizás suene exagerado pero yo propondría incluso un receptor de radiofrecuencia, de esos casi-prohibidos que captan las emisoras de ambulancias, policía, bomberos...
Por último, la iluminación. No sólo hay que contar con linternas, mejor incluso son las lámparas a pilas pues pueden dejarse en cualquier sitio e iluminan el entorno como una lámpara normal. Incluso antes que linternas de mano mejor es un frontal (como los de espeleología). En las tiendas de deportes o especializadas en camping y montaña pueden encontrarse tanto las lámparas como los frontales a precios muy asequibles que ya utilizan leds en vez de pequeñas bombillas, que dan más luz con un menor consumo. El frontal es una herramienta muy útil en caso de falta de luz al dejarnos las manos libres e iluminar siempre la zona hacia donde miramos. Por supuesto, pilas sin usar que no deben de estar montadas.
Unas pilas no duran muchas horas aunque sean alcalinas y una noche de tormenta puede hacerse muy larga, así que las tradicionales velas y fósforos serán elementos indispensables en este kit básico. A esto deberíamos de añadir un pequeño kit sanitario de emergencias que puedes adquirir en farmacias o en tiendas de montañismo (lo básico para curar alguna herida, quemadura...). Obviamente, no solo es conveniente tenerlo, también saber usar sus elementos (poner una venda, curar una quemadura, hacer un torniquete, etc.).
Todas estas pequeñas cosas deben de tener un sitio específico y estar destinadas a un momento de necesidad que, habitualmente pueden suceder un par de veces durante el invierno preferentemente. Además, todos los habitantes adultos del hogar deben de conocer su existencia y saber como usar cada elemento (parece absurdo, pero ya te digo yo que te llevarás muchas sorpresas desagradables producidas por nuestra actual inutilidad a la hora de reaccionar ante una emergencia).
No está de más tener algunas cosas extras en esta caja de emergencias como una pequeña herramientas multiuso, preferible incluso antes que una navaja multiuso. Algunos cordeles o cualquier otro elemento de sujeción y amarre también son convenientes, por ejemplo.
Pequeñas reformas
Una vez que has evaluado y valorado esas pequeñas cosas que te pueden hacer falta en un momento de fenómeno meteorológico grave (yo te he citado arriba algunas muy elementales) es conveniente evaluar tu vivienda y sus puntos débiles. Por ejemplo, ante fuertes rachas de viento, cómo pueden comportarse tus ventanas. En mi caso particular, por ejemplo, cambie la instalación de gas, que es por bombonas, para que estuvieran ubicadas en el exterior de la casa y no en el interior.
Otro pequeño cambio que hice fue buscar un calentador de agua a gas e instalarlo en paralelo junto al eléctrico de tal manera que si me quedo sin luz durante unos días, sobre todo en invierno, puedo seguir disponiendo de agua caliente. Otra idea, aún no llevada a cabo, es preparar un pequeño habitáculo en el exterior para instalar un pequeño generador de electricidad que funcione con gasolina. Claro, evidentemente estas pequeñas reformas se adaptan a mi necesidad concreta ya que vivo en una zona rural aunque su uso hoy día sea el residencial. Tú deberás de evaluar las tuyas propias. No es lo mismo vivir en un piso que en un adosado que en un duplex que en un barrio del extrarradio que en el centro de una ciudad o pueblo.
Formación e información
Este es el último enfoque en este plan personal de seguridad en mi hogar. Por un lado la información. Sobre todo en invierno suelo estar atento a las noticias del tiempo, sobre todo las locales, obviamente, que son las que me afectan.
Otro nivel de información es, sencillamente, estar atento a tu hogar, evitando en la mejor manera posible cosas como que una noche de tormenta no haya bombonas de gas llenas en casa o que falten botellas de agua. Cuando oigo en las noticias que hay una prealerta o alerta por meteorología intento reponer la despensa con aquellos elementos básicos que puedan estar a punto de agotarse.
Otra recomendación interesante es disponer en la caja de kit básico de una agenda con números de teléfono y direcciones de todo tipo (todo lo que el 112 no nos pueda resolver como por ejemplo los números de servicios de la proveedora de electricidad, de gas, de telefonía..., así como los números de contratos o pólizas que nos puedan solicitar para identificarnos en una notificación de avería). Tampoco está de más conocer nuestro entorno, nuestro barrio, donde y qué tiendas tenemos cerca, como están configuradas las calles, evaluar por donde podría venir una riada, por ejemplo. Esta información, sobre todo si tenemos precedentes, evitarán que aparquemos el coche en tal o cual calle por la que, estando en estado de emergencia por fuertes lluvias, ya sabemos que hay una alta probabilidad de que haya una riada en ese lugar concreto. Quizás por allí pasaba algún barranquillo, hoy sepultado por la especulación inmobiliaria.
Y por último, dando un paso más, la formación en primeros auxilios y reparaciones básicas de hogar. La formación básica sobre emergencias (acción y reacción) la puedes obtener, por ejemplo, en la sede de Cruz Roja de tu ciudad. La cuestión de las reparaciones básicas se solventa con un par de libros sobre bricolaje básico (no me refiero a cómo hacer una mesa bonita y decorativa sino a cómo reparar un tubería, por ejemplo). Por lo demás, no está de más el tener una caja de herramientas con algunos elementos básicos.
El objetivo
En España este tipo de actitud preventiva resulta algo extraña, sin embargo en países como Australia, Japón, Estados Unidos o los Países Nórdicos resulta lo natural y esperado dentro de los hogares familiares. Ahora que empezamos a estar en las noticias a causa, sobre todo, del agua y la nieve, no estaría de más copiar esas buenas costumbres de auto-protección.
Nota: Es conveniente disponer de algo de efectivo en casa.
5 comentarios:
Es cierto lo que dices. Aquí nos despreocupamos un todo de este tema y siempre nos acordamos de Santa Bárbara cuando truena.
Un abrazo y feliz día.
Ya te digo Rampy. Verme encerrado en casa a cal y canto durante la tormenta tropical del 2005 y luego varios días sin agua, casi una semana sin luz eléctrica, lluvias torrenciales...
Si la Naturaleza estornuda no tenemos nada que hacer, salvo estar mínimamente preparados para dejar pasar el momento.
Abrazos!
Pues según estas las cosas, va siendo hora de plantearse algo asi sin que te tachen de alarmista. basta ver las imágenes de Xerez.
Carpe Diem
Cuando lo empiezas a ver de cerca y lo que resultaba tremendamente inusual empieza a ocurrir un año al otro también. Pues ya no es alarmismo.
en todo caso es mejor prevenir que lamentar y estar preparados ante cualquier calamidad, asi aumentaremos nuestras posibilidades de sobrellevar las cosas
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