Hoy me di cuenta que mi carnet de conducir, o permiso de conducción, si queremos ser precisos, había caducado hace unos seis meses, en el pasado mes de septiembre. La verdad, fue algo casual. Una de esas situaciones en las que para gestionar A te das cuenta que te hace falta B pero resulta que B lo tienes que ir a recoger a C donde te piden D y ahí salta la alarma, D, en este caso el carnet, está caducado.El asunto es que en C me dicen, pasado ya el medio día, que vaya corriendo al centro médico (es un decir lo de ese título) que allí me lo arreglan sobre la marcha (¡!). Y allí fui corriendo.
- ¡Bueeenooos díaaas!, me espeta una señorita ya entrada en fase de maduración, con tono cantarín y forzada prolongación vocal.
- Sí, verá, es que tengo el carnet de conducir caducado y..., le intento explicar pero sin poder terminar cuando me interrumpe para soltar una manida retahíla de frases aprendidas en un bucle infinito, machacado incesantemente entre las ocho de la mañana y las tres de la tarde, de lunes a viernes, de enero a diciembre...
- Dooos fotoos, la fotocopia del carneeet, nooo, ese nooo, el del dniii... Este tono me anima a renovar cada seis meses si hace falta.
Salgo corriendo en busca de un estudio fotográfico que, casualmente, está justo al lado; justo al lado de una sucursal bancaria que necesitaré para sacar los setenta euros con algunos céntimos que me rascará la situación. Todo muy bien estudiado y todo alrededor de la Dirección Provincial de Tráfico correspondiente. Es curioso como algunas administraciones públicas se convierten en un generadoras de PYMEs en su alrededores. Algunas muy lucrativas. Dos portales más allá, una autoescuela, especializada en los que pierden puntos. Por allá, otro sitio para exámenes médicos. Dos estudios fotográficos más en la misma manzana. Todo ello salpicado por bares y baretos que se disputan a la clientela de todo ese entramado comercial.
De regreso a mi cantarina y afanada administrativa de mostrador, previo pago del trámite. Es decir, una vez desembolsado lo necesario, su voz alargada se convierte en un duro rap callejero.
- Primeroasálado, luegotré. Esperequí. ¿Qué pasó? ¿Qué le hice?
Entro en lasálado (la sala dos, conseguí entender). La enfermera (o lo que fuera, al tiempo que estudiante de un curso de dirección de recursos humanos entre pregunta y pregunta), me señala a la silla.
- Siéntese aquí. Levántase la camisa.
¡Coño! Me intimidan las mujeres lanzadas. ¿Los pantalones? No, eso no, supongo, pero tampoco pregunto.
- Aguante aquí, ponga el dedo aquí. Y el aparato pipitea durante un rato. Espere. Entre en la cabina, los cascos. ¡Qué asco de cascos! ¡Por Dios! ¡Si es que esto podría pegarte hasta el mal humor! Aunque lo pienso, no se lo hago notar, no me atrevo. Piii, piii, piii, acompañado de un repetido lo oye, lo oye, lo oye. Pero no pregunta, lo afirma.
Con un ok me manda a lasalatré (a la tres, supuse). ¡Respeto me impone! Un cartel pone psicología. Me da hasta cosa entrar. ¿Qué me preguntarán? ¿Qué complejas preguntas someterán a un terrible tormento mis más íntimas pesadillas?
- Agarre aquí, agarre allí, manténgase en las líneas blancas. Y después de un rato de jugar con una playstation de 1981, como muy moderna, me lanza otra patada en forma de ok y algo nuevo. A lasaluno.
Al salir, al fondo, una puerta con un uno, por lo que imaginé que ese era el destino llamado lasaluno. Oftalmología ponía. Vaya, alguien serio, me mirará los ojos. ¿Fuma? ¿Bebe? ¿Drogas? ¿Operaciones? ¿Enfermedades? ¿Toma medicamentos? ¿No era esto oftalmología?
- Apóyese aquí, línea 6, línea 8 (¿gané 60 euros?). Ok. Ahora, línea 6, línea 8 (¿bingo? ¿dónde está el cartón?). Vaya al mostrador. ¡Qué rápido! Recuerdo hace 21 años, cuando saqué el permiso por primera vez, además de un largo trámite, las colas y un inconfesable e inexplicable miedo frente a un tenebroso funcionario de Tráfico. No lo hecho de menos, me gusta más este nuevo sistema.
Me dan un justificante de haber solicitado la renovación y me mandan a tomar por... carreteras. A callejear con total tranquilidad. Mi carnet está en fase de renovación. Menos mal que un buen amigo me alertó de que tenía que decir cuatro veces sí en la prueba auditiva. Menos mal que mi adicción a los videojuegos me ha preparado durante años para esa prueba de las palancas de marras. Menos mal que no le dije lo que fumaba, lo que bebía, el arsenal médico que consumía. Menos mal que me prestaron unas gafas para leer de cerca. Menos mal. Si no son esas mentirijillas piadosas me quedo sin renovar mi carnet. Y eso no, eso si que no.
Tráfico controlará más los tests médicos para conducir
Están a punto de agotarse los días en que una persona entra en un centro psicotécnico y sale a los pocos minutos con el certificado médico bajo el brazo con ganas de correr la voz sobre lo fácil que ha sido. El Consejo de Ministros aprobará en breve un nuevo reglamento para los centros de reconocimiento de conductores con un doble fin: liberar a los funcionarios para que realicen inspecciones que desemboquen en una mejora de la calidad, y que los centros tramiten el informe vía telemática de forma que el ciudadano pueda pagar las tasas allí mismo y evitar el paseo hasta la jefatura de tráfico.
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(Imagen superior encontrada en La Aldea Irreductible, perteneciente a una imagen de 1949 que presentaba los nuevos tests para obtener los permisos de conducción, probablemente en EEUU, con el siguiente encabezado: “Alinear los coches miniatura en esta máquina de percepción de profundidad no es tan fácil como se podría pensar. Durante años se ha exigido a los pilotos de avión pasar un prueba similar; ahora se ha incluido en la mayoría de los cursos de conducción”.)
7 comentarios:
jajajajajajajaja
Es otra cosa màs que està globalizada jajajaja y no para bien,por supuesto, tràmites insufribles, empleados salidos de una novela surrealista, profesionales sin escrùpulos, la risa no es de gracioso, es por no llorar a gritos.
Irresponsables, que brutos son! y por aquì igual y detràs del volante hay cada personaje que no deberìa conducir ni una bicicleta.
Ah! que el Santo patrono de las rutas te cuide, porque el gobierno mira hacia otro lado. Besos
Cantares, quizás haya tanto desequilibrado al volante gracias a esas "rigurosas" pruebas y tests médicos.
Vamos, que se lucen.
:)
"[...] y que los centros tramiten el informe vía telemática de forma que el ciudadano pueda pagar las tasas allí mismo y evitar el paseo hasta la jefatura de tráfico."
A veces soy un poco erótico-conspirativo, pero es que este tipo de cosas globalizadas, como dicen algunos, me dan mala espina, la impresión de que luego desembocan en muchos peores beneficios para el ciudadano, que mejores.
Si esto será como cuando mi padre sacó el carnet, que fue allí una mañana, firmó, rellenó un cuestionario y salió con el carnet. :D
¿Y eso sería bueno o malo? :-)
¿Te lo imaginas? ¿Como en EEUU? Un test con 14 años y venga, a conducir.
¡¡¡Se me ponen los pelos como escarpias!!! De hecho me parece que hay personas que no sé cómo han obtenido el carnet.
:)
Me lo imagino me lo imagino, es que no estaba seguro si te referías a eso, pero sí, tremendo, entre otras cosas.
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