sábado, 6 de marzo de 2010

A mis casi-40 que dicen que tengo

Vivencias y nueva vida, pasado y futuro39, para ser exactos, recién cumplidos. Dejando atrás al joven adulto para entrar en el adulto maduro. Eso dicen. Esta vida nuestra tan mediatizada está tan llena de calificativos, listas, etiquetas y clasificadores que vetan la realidad de la existencia a nuestros ojos. Decía Ramón Gómez de la Serna que la pulga hace guitarrista al perro y a mi me da que los años hacen al individuo adulto o maduro de la misma manera, sólo por la apariencia de lo que tal vez no se es. Yo me siento incapaz de aplicarme calificativos o clasificativos.

Vivo la vida por décadas. Nacido en los setenta y educado en los ochenta, tracé el rumbo de mi vida profesional en los noventa pasando una desierta década de ostracismo laboral en la primeriza década del siglo XXI, en una paupérrima empresa sin gestión ni dirección, pero pública, eso sí, fiel a la tradición política, convertida en vaca dadora de favores y beneficios. Nunca me rendí, siempre buscando, cultivando alternativas, con una doble vida profesional, como única forma de combatir la desidia enraizada en lo que era, y supongo sigue siendo, una organización agonizante.

Y tengo suerte. Suerte y una insaciable curiosidad, unas ganas irremediables de vivir y de experimentar la vida. Tracé mi camino para salir de un entorno viciado por los personalismos y ese final llegó. Tracé mi destino con optimismo y el apoyo de una familia que me ama y a la que adoro, siempre presente, sin reproches, aceptando, conviviendo, dando y recibiendo. Con amigos, siempre compartiendo a manos llenas, mucho más de lo que era capaz de devolver. Ahora inicio una nueva y prometedora década, la de 2010, en una nueva empresa con nuevos retos y renovada ilusión, con muchos nuevos amigos, con nuevas pasiones en mi olfato.

Tengo suerte y como la tenía la cultivé en buena tierra. Sembré contactos, sembré formación, sembré paciencia y hoy los primeros brotes empiezan a aparecer. No sé que depara el futuro. No sé si llegaremos más allá de 2012, quieren los catastrofistas que no pasemos tan fatídia fecha. No lo pienso. Deseo vivir este presente, este instante en el que escribo con la ilusión de que un despistado lector me regale su mirada durante un rato, vivo este instante con plenitud, absolutamente consciente de lo que sucede, porque es mi única posesión ahora.

Y que queden tras de mí mis obras y mis palabras, mis actos y mis decisiones. Que ellas hablen de mí a los más íntimos y a los que oyeron de lo que oyeron. A mis hijos, en herencia, herramientas para valerse por sí mismos, para no ser dependientes, para sonreír ante la adversidad y disfrutar con la abundancia que nos rodea. A mis amigos un granito de arena a la montaña de su vida quisiera aportar, en lo que ya viví y en lo que me queda. A mi amada, que sepa de mi amor sin dependencia, de mi pasión sin obligación.

No lo sé. Quizás sea acercarme sigilosamente, a hurtadillas, a esos temidos 40. Dicen que da crisis, que uno se replantea la vida. Y que si en ese replantar no cambia, ya no cambia hasta su fin. Quizás sea que en el border line de los 40 se empieza a adquirir un concepto sobre un futuro no tan perpetuo, falsamente inacabable, un futuro que creímos estúpidamente interminable. Las prioridades se revuelven en las tripas. Las más plebeyas se arman de razones y sentimientos lanzándose a una lucha sin cuartel, en una revolución que busca desbancar a las, hasta hoy, viles reinantes.

Yo, otra cosa no puedo hacer, me limito a soplar mis velas, a sacar pecho y evitar esa lágrima feliz que recompensa las voces de un cumpleaños feliz perfectamente entonado, entonado a la perfección porque es sincero. A disfrutar del ritual de descubrir menos regalos y muchos más besos. A descubrir los mil detalles escondidos en una coqueta, acogedora y familiar fiesta de cumpleaños. Es el momento, mi momento, ese momento.

Será porque me acerco a los 40, pero me parece que todo empieza otra vez, que vuelvo a nacer, que la vida cambia y que el futuro está en blanco esperando a este pintor de brocha gorda con gordas intenciones.

Seguramente, será por eso.

(Viñeta superior de autor que no he podido identificar encontrada en devengo bloguera.)

3 comentarios:

Senovilla dijo...

Feliz cumpleaños amigo.

Un abrazo.

© Reina dijo...

Pues será por eso: porque nunca te rendiste, porque vives la vida, porque tienes suerte (ese suerte sembrada que mola más) y porque soplas la velas.

Felicidades!! :-)

Angel Cabrera dijo...

gracias, a los dos :o)