Sin ir más lejos, si bien siento cierto orgullo (lo reconozco) porque en el colegio mis hijos aprenden informática utilizando software libre (Ubuntu, OpenOffice.org, entre otros); ahora que están aprendiendo a "escribir", no lo hacen con una metodología correcta. En realidad, lo hacen sin ninguna metodología. Sencillamente un programa le muestra letras y ellos las teclean.
Hacía unos 23 años que no medía mis "pulsaciones por minuto" (ppm). En aquel entonces, recién terminada mi formación profesional de primer grado, alcanzaba las 300. Aprendí con máquinas de escribir mecánicas, ni tan siquiera las primeras electrónicas que causaron furor a principio de los años noventa. No sé el motivo, pero cuando tenía 14 años, en ese verano, mi madre me apuntó a clases de mecanografía. Luego, en el ciclo de administración realizábamos una hora diaria de prácticas... así durante 3 años. Y esas prácticas, como administrativo, se reducían a machacar una gigantesca máquina de escribir, creo recordar que de Siemens.
Cuando llegué a los módulos profesionales de informática, escribir correctamente con un teclado qwerty, es decir, hacerlo rápido y hacerlo sin errores -con un mínimo número de ellos- resultó ser una indudable ventaja.
Hoy, instalando Klavaro (en Ubuntu, vía Terminal, sudo apt-get install klavaro, quedando instalada la aplicación en el menú Educación), desarrollado para entornos Linux, aunque con una versión disponible para Windows, diseñada para aprender mecanografía con un ordenador, probé su módulo para medir la velocidad. Actualmente mis 10 dedos alcanzan entre las 500 y las 560 ppm, lo que vendrían a ser entre 8 y 9 letras por segundo, unas 80 a 85 palabras de promedio por minuto y con un 97% de acierto (o un 3% de error tipográfico). Bueno, tampoco debería ser una sorpresa ya que llevo machacando teclados unos 35 años.
¿Qué ventajas tiene? Aunque he conocido a muchos profesionales (se me ocurren ahora algunos médicos, abogados, ingenieros, geólogos...) que utilizan un ordenador diariamente, durante muchas horas, ninguno de ellos mecanografia correctamente y, pese a la experiencia, apenas (calculo a ojo) podrán llegar a las 150 ppm.
Teclear, no digo ya a 500 ppm sino a 300 ppm, sin mirar el teclado y con un mínimo porcentaje de error tipográfico permite al usuario centrar su atención de manera plena en la tarea que está realizando, dejando la acción física de pulsar teclas a la memoria aprendida de los movimientos mecánicos. Cuando más aumenta tu frecuencia de tecleo más rápidamente puedes plasmar las ideas o desarrollar una actividad, mientras que teclear despacio frena tu capacidad para desarrollar un texto o programar, por ejemplo.
Tener que buscar las teclas con los ojos, alargar el tiempo de tecleo de una palabra en exceso, los continuos parones para corregir errores y faltas, suponen un serio contratiempo, sobre todo cuando ésto forma parte de tu trabajo habitual.
¿Cuál es la manera correcta de mecanografiar? La técnica básica es simple. Se utilizan las dos manos, los diez dedos (sí, ya sé que parece obvio, pero no sabes tú lo que he visto por ahí). Cada mano utiliza un 50% del teclado (más o menos), el que le corresponde por lógica, obviamente. Cada dedo se emplea para una franja vertical de teclas, así el meñique izquierdo teclearía 1qaz, mientras que el derecho teclearía 0pñ-. Los dedos índices, sin embargo, se encargarían de las cuatro franjas centrales. El índice izquierdo teclea 4rfv y 5tgb mientras que el derecho teclea 7ujn y 6yhn. La barra espaciadora sería la única tecla utilizada indistintamente por los dedos pulgares de ambas manos.

Cuando colocamos las manos sobre el teclado, éstas se aposentan sobre la fila intermedia, es decir, que los dedos meñique, anular, corazón e índice de la mano izquierda se colocan sobre asdf, mientras que los mismos dedos, en el mismo orden, de la mano derecha se colocan sobre ñlkj. Desde esta posición base los dedos teclean hacia arriba a la fila de letras inmediatamente superior y la fila de números o hacia abajo a la única fila inferior.
Esta es la base, pero ahora pasemos a la técnica. Por ejemplo, para incrementar la velocidad de frecuencia, en el uso de teclas combinadas se emplean las manos alternas, es decir, que la A se teclearía pulsando el [shift] derecho más la a (meñique izquierdo). Esto evita tener que levantar la mano para pulsar el [shift] del mismo lado que la letra a para escribir en mayúscula.
Otra mejora es la pulsación de la tecla espaciadora, que se haría con la mano contraria a la última letra pulsada. Por ejemplo, si la última letra de una palabra es la o (dedo anular derecho), el espacio que vendría a continuación se teclearía con el dedo pulgar izquierdo. O si la última letra pulsada en una palabra es la r (dedo índice izquierdo), el espacio se teclearía con el pulgar derecho.
En mis años del ciclo de administración hacíamos ejercicios físicos con unas curiosas tablillas que ejercitaban la velocidad y fuerza, por un lado, y la flexibilidad por el otro. Resultaba muy curioso tener las manos encima de la mesa, sobre aquellas curiosas tablas de madera, haciendo los citados ejercicios sobre los que, por cierto, no he podido encontrar ninguna información en la red (software para aprender, muchísimo, tanto de pago como gratuito).
Por último, lo ideal es seguir un método que refuerce el aprendizaje por tacto (método pantadactilar) que se basa en memorizar el movimiento físico de los dedos. Para ello se realizan ejercicios de repetición, que hay que decirlo, son tremendamente aburridos pero inevitables; sin ellos resulta imposible memorizar la mecanización del tacto de manera correcta y eficaz. Klavaro, por ejemplo, sigue este método de aprendizaje. En Monografías.com puedes encontrar una interesante guía realizada bajo el Método ESCRI-MATIC; y hay otros muchos desperdigados por la red.
Básicamente hay que realizar repeticiones de tecleados de un reducido número de teclas durante un periodo de tiempo más o menos largo. Por ejemplo, mi hija hoy ha empezado su primera lección tecleando la f y la j en diferentes combinaciones de cinco letras: ffjjf jjffj jfjfj jjjff fffjj...
Hay que ser paciente, los ejercicios van ganando en complejidad, pero no deberíamos de pasar al siguiente hasta dominar el que toque en turno y eso no sólo incluye hacerlo muy rápido, sino hacerlo muy rápido sin faltas tipográficas. Considero que un error superior al 5% es motivo suficiente para repetir una tabla de ejercicios el número de veces que sea necesario.
Aprender a teclear correctamente, eficazmente, no es divertido sino resulta un trabajo mecánico, aunque reporta, a medio plazo, una gran ventaja. Creo, personalmente, que es una tarea pendiente para muchos que aspiran a escribir de manera profesional o aficionada (y no hablo ahora de escribir = teclear). Si parte de tu labor diaria es el "teclear" entonces aprender mecanografía es casi obligado.
¡Y ojo! Cuesta mucho más una vez que has iniciado un camino autodidacta adquiriendo multitud de vicios (escribir con dos o tres dedos de una o ambas manos y hacerlo de manera cruzada son las maneras erróneas más habituales) pues entorpece bastante el posterior aprendizaje correcto ya que hay que desandar el camino para volverlo a iniciar.
En definitiva, queda dicho, la mecanografía hoy es una asignatura casi olvidada al tiempo que nunca como hasta ahora debería ser tan necesario su aprendizaje. Si te convencí, entonces descárgate algún programa gratuito y a practicar...
(Diagrama encontrado en Lápices Negros.)
7 comentarios:
El otro día comentaba con mis padres lo bien que nos han venido aquellas clases particulares. Todavía guardan la Olivetti Lettera 12 que nos trajeron los Reyes Magos. http://www.donbarato.com/comprar/maquina_escribir_nueva_28495/
Mi vicio sigue siendo que termine con la mano que termine la palabra siempre pulso el espaciador con el dedo gordo de la mano derecha, cuando debería hacerlo con el de la mano contraria a la de la última letra.
@Interdomin, las Olivetti, madre mía, todavía me acuerdo de la tienda de Santa Cruz de la marca. ¡Qué máquinas! :)
@Logio, tengo un vicio parecido y es que sólo pulso la barra espaciadora con el pulgar derecho, rara vez con el izquierdo, así que en mi caso sólo uso 9 dedos :)
Esta es una de mis asignaturas pendientes.
Me ha gustado mucho tu post, es muy didáctico y muy útil.
La verdad es que llevas mucha razón con lo del tiempo que nos ahorraríamos si supiéramos mecanografía.
Muchas gracias Ángel.
Feliz fin de semana!!! :)
Y fíjate que es muchísimo más difícil, creo yo, re-aprender, que cogerle el punto al asunto cuando empiezas :)
Es muy importante que la mecanografía sea considerada como una asignatura o materia educativa, no podemos pretender que mediante la utilización de juegos, se le de la importancia que realmente tiene.
Que Educación apueste por introducir ordenadores portátiles en las aulas y modernice la enseñanza esta muy bien, pero no olvidemos que para escribir se utiliza un teclado.
Seria un error no tener en cuenta la importancia de la enseñanza de la mecanografía, como algo fundamental y necesario ante esta nueva situación.
Alguien puede pensar, para introducir datos/textos en el ordenador, no es necesario que el alumno sepa escribir correctamente con todos los dedos, utilizando 2 o 3 ya hay suficiente, irá mas lento pero es igual, ya aprenderá cuando sea mayor o lo necesite realmente.
El problema no esta en la rapidez o lentitud, el grave problema vendrá en un futuro, cuando este alumno quiera, “necesite” aprender mecanografía, ya que tendrá tantos vicios mecanográficos adquiridos, que le resultará realmente difícil conseguir velocidad y perfección.
Por este motivo mecasoftPRO, aconseja tomar medidas al respecto y adquirir un curso de mecanografía por ordenador, acorde a la calidad y profesionalidad de la enseñanza impartida en los centros.
Que nadie crea que lo de teclear o la importancia de la mecanografía es de ahora y sino podemos comprobar este texto:
Es de desear que la mecanografía sea difundida en nuestras escuelas y centros docentes, establecimientos comerciales y empresas industriales, siendo declarada de utilidad manifiesta para la enseñanza, que ganará mucho con su divulgación."
Este texto corresponde a Faustino Rodríguez San Pedro, exministro de Instrucción Pública y Bellas Artes, extraido de un libro de mecanografía de 1929.
Excelente comentario @mecasoftPRO, gracias por compartirlo. Muchísimas gracias.
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