domingo, 2 de mayo de 2010

De la calidad de los blogs y la blogosfera

Blogosfera, éxito y calidad¿Hay blogs malos? Esto es como la discusión de la telebasura, que existir, existe, pero su definición y categorización depende del televidente, más que otra cosa. Él, y solamente él, es quien decide, con su mando, qué es telebasura. Mal que nos pese reconocerlo, telebasura sería pues aquello que no se consume.

Últimamente he leído algunos buenos artículos en El Mosquitero escritos por Antonio Zafra y cruzado algunos interesantes y enriquecedores comentarios por tal motivo. Nuestras tesis, similares en casi todo, difieren en algo. En el culpable de la calidad (o falta de calidad para precisar) de la blogosfera. Uno afirma que los blogueros, yo que los lectores (consumidores para ser más exacto).

Mi tesis es que no hay bitácoras malos o que, al menos, como en la telebasura, esto depende de quién los consuma. Para cada lector, sus blogs de referencia son los mejores, los de éxito, los que merecen la pena, los de calidad. Y sus blogueros, los que saben hacerlo bien. Sin duda se trata de una percepción subjetiva y muy personal. Pero muy personal.

Quizás, en esta discusión, ayudaría definir algunos conceptos. ¿Qué es un blog de éxito? (¡Por ejemplo!) Desde mi perspectiva este rincón digital que lees tendría éxito si me permitiera, gracias a la publicidad u otro medio de ingresos, vivir de él, o más concretamente, de lo que escribo en él pero sin hipotecar mi vida ni hacerla depender de un teclado las 24 horas del día. Entonces consideraría, al margen de opiniones terceras, que he tenido éxito. ¿Tú no? ¿Y cuántos pueden decir eso? Y si lo pueden afirmar, los 1.500 ó 2.000 euros al mes, limpios, que se puedan ganar, a qué precio en tiempo, se paga. ¿12 horas diarias, 7 días a la semana, sin bajar nunca el ritmo?

La gran diferencia entre la producción televisiva y la red es la cantidad de opciones disponibles a la hora de consumir contenidos. Eso es evidente. La blogosfera no es sino un "canal" más dentro de una variedad limitada pero a su vez de tamaño inimaginable. Es decir, tenemos los foros de siempre, los agregadores que ya van llegando a su zona valle, las redes sociales y su escandaloso boom, los chats que van decayendo estrepitosamente, las webs que nunca pasan y poco más. Pero en cada categoría que podamos imaginar, el número de opciones se dispara hasta cifras que resultan difíciles de asimilar. Millones de blogs, cientos de miles de foros, incontables chats, miles de millones de páginas webs, decenas de gigantescas redes sociales con millones de usuarios. Cuando hablamos de opciones en la red no bajamos del apelativo millonario.

Lo que cada uno de nosotros alcanza a ver desde nuestro monitor es una insignificante parte de una cantidad de recursos de información, por añadidura interactivos, que hasta hoy nunca antes hemos tenido entre nuestras manos. Cierto es que en cada hueco o nicho o colectivo alrededor de un servicio de red determinado, existe siempre ese porcentaje de inquebrantables, de endógamos consumidores y, generalmente, productores de contenido en ese lugar virtual. Son/somos los que "creemos" ver la realidad de lo que ocurre o deja de ocurrir, lo bueno y lo malo, lo aconsejable y lo desaconsejado. Son/somos los que establecen costumbres a la hora de escribir en los chats y los que idean coletillas o chascarrillos en los foros, los inventores de la netiqueta y de los consejos para el éxito en la blogosfera, repetidos una y otra vez según el tiempo y la moda del momento.

Así que, vuelvo al principio. ¿Hay malos blogs, malos blogueros? Si apenas un puñado desconocido e insignificante del millonario ejército de manos que ahora mismo están tecleando un espacio sobre Blogger, Wordpress o alguna otra plataforma menos popular, podría decir que tienen éxito, que pueden vivir de lo que escriben (un sueño para muchos, entre los que me incluyo), mientras que el resto nos tenemos que conformar con volcar en ese pequeño rincón digital nuestras añoranzas y nuestras experiencias, a veces con faltas de ortografías y otras sin un buen estilo de redacción, cómo podríamos afirmar que tal o cual rincón "es malo". ¿En base a qué?

Creo que en base a lo mismo que calificamos la telebasura. Lo que no nos complace, lo que nos contradice, lo que nos irrita, lo que nos desagrada, lo que nos molesta, indistintamente de la persona que hay detrás, de su circunstancia personal, de si pudo terminar unos estudios básicos o no, del mundo de creencias en el que fue criado, es calificado como malo. Y ya está. Luego, si somos "productores" de contenido, probablemente, tarde o temprano, acabaremos redactando una retahíla de consejos que desaconsejan seguir esos caminos y esas maneras. Creemos con fe casi religiosa que el éxito está en la senda que cada uno de nosotros andamos.

Pero lo cierto es que luego visitas el rincón, la bitácora de una joven adolescente que escribe con abundancia de Kas y de lenguaje SMS a mansalva, que cuenta sus penurias en el instituto o sus desamoríos quinceañeros repitiendo la misma palabra una y otra vez, cada cinco tecleadas. Y miras su relación de comentarios y su lista de seguidores y tu boca dibuja un ooohhh de asombro y estupor. ¿Cómo podrías afirmar que con tus 92 seguidores y tus 2 ó 3 comentarios de media por artículo tienen éxito frente a los 400 ó 500 seguidores y 90 ó 100 comentarios por artículo de la adolescente enamorada? ¿De verdad lo que "tú" haces es "lo que se debe"?

Al final, ni hay blogs malos ni hay consejos ni secretos. Ni tan siquiera Dans o Galli o Escolar, más sometidos a la dependencia de tener lectores o usuarios registrados que ninguno de nosotros, los del populacho blogosférico, tienen la llave del éxito en este ambiente tan peculiar. La red ha estado llena, desde hace dos décadas, de rincones de éxito. Ya nadie recuerda la campaña televisiva de iBazar o apenas se habla ya del buscador AltaVista, aún vivo. ¡Olé! es un viejo recuerdo para los más veteranos. Muchos rincones han desaparecido o han sido absorbidos; y muchos de sus gurús han pasado a un segundo plano, cuando no están en paro técnico, perdidos en algún despacho en no se sabe donde.

Somos todos, cuando actuamos como consumidores, los que definimos dónde está el éxito y qué cosa no lo tiene. Son nuestros clics los que deciden dónde aterrizará la inversión y quienes serán escuchados o tomados como referencia. Somos, desde nuestras casas, con nuestro mando televisivo o con nuestro teclado, los que encumbramos a las Esteban, los que inflamos la valiosa mala vena de la Patiño, los que endiosamos a los Ronaldo y los Kaká. Nosotros, tú y yo, convertidos en consumidores, los que lo hacemos, escogiendo.

Cada quién, en definitiva y volviendo a los blogueros, construye su rincón como mejor puede, como mejor sabe y como mejor le es dado hacerlo, con la mejor de las intenciones, tal vez queriendo desahogarse o tal vez buscando ser querido (a través del participio "leído"). Tal vez añada publicidad excesiva, según tú-mi gusto, se adhiera a tal o cual manifiesto inadecuado, según tú-mi gusto, escriba sobre famosos, sobre cocina, sobre fútbol o sobre cualquier otro tema alejado de la actualidad más rabiosa, según tú-mi gusto, porque, sencillamente, su blog es su escapatoria, su reflejo y no busca nada más.

Para concluir y si has tenido la paciencia de leerme hasta aquí (ya te mereces una buena cerveza -o lo que apetezca- por eso) sólo puedo afirmar que NO puedo señalar quién se equivoca y quién no. Quién construye buenos blogs y quiénes pueden ser etiquetados de malos blogueros. Soy incapaz de definir eso. Y tampoco puedo dar las claves sobre cómo generar sitios de calidad, para tener éxito, para ser "lo más" en esto de la escritura aficionada. Porque si fuera capaz de hacerlo, ahora mismo, cada una de las letras que estás leyendo, tendrían un buen precio y pagarían mi hipoteca.

(Imagen superior encontrada en Daniel García Peris - Blog.)

9 comentarios:

Senovilla dijo...

Con tu disertación tan acertada me has hecho recordar una canción de Jose Luís Perales que decía para nosotros:

Cuanto ganaría mi blog si en vez de si diría no.
Cuanto ganaría mi blog si en vez de español fuera ingles.
Cuanto ganaría mi blog si en vez de yo diría tú.

Una cosa tengo clara en este tipo de aseveraciones, distinguir lectores de visitas, un blog es bueno cuando tiene lectores y las visitas son anécdotas SEO como bien sabes que valen para posicionarse.

Sí buscas triunfar puedes hacerlo, pero como bien dices, ¿a que precio?, si buscas gustar también lo puedes conseguir, pero un buen blog simplemente triunfa por sus "lectores", ellos te alzan o ten hunden, hagas lo que hagas.

Bueno amigo es profundo el debate, pero más para mirar nuestros ombligos que para soñar con un blog triunfador.

Un abrazo.

Amio Cajander dijo...

Buena reflexión.

No obstante a veces me parece que en la Blogosfera se mezclan distintas cosas expectativas, necesidades y realidades.

Es como si habláramos de construcción naval hablando de Astilleros y gente que ne su casa se divierte haciendo maquetas o metiendo barcos en botellas.

Antonio E. Zafra dijo...

Vaya, pues no puedo más que estar de acuerdo contigo. Justamente en el post sobre el mito de de cómo enseñar a tener un b log de éxito escribí esto que reproduzco aquí:

Es verdad que los que escriben de estas cosas tienen una parte de culpa, pero la mayor de todas ellas recae sobre los propios lectores, que son los que los auspician, valoran positivamente, votan en rankings y retwitean sin descanso...

Así que ya ves, no nos distanciamos tanto en nuestra percepción de la realidad en la que vivimos jejeje

Luisa Santiaga dijo...

Podría ser cuestión de suerte, la verdad no creo que hayan blogs buenos o malos, solo considero perversos a los que hacen solo corte y pegue de otros blogs, sin ni siquiera citar la fuente

Angel Cabrera dijo...

@Senovilla, o para decir que la virtud de la red es que cada quién hace a su manera y que la única regla válida es la de la legalidad vigente :)

@Amio, lo has definido a la perfección y con muchísimas menos palabras.

@Antonio, yo creo que no, que vemos las cosas de manera muy parecida. Salvo que los culpables de la mediocridad en la blogosfera o en la televisión, mediocridad desde mi perspectiva, no son otros que los lectores o televidentes o consumidores o lo que toque. Los blogueros, cada quién, hace lo que le resulta mejor o más fácil, unos con trabajados y originales artículos, otros, como dice @Luisa, copiando y pegando.

@Luisa, te entiendo y comparto contigo ese sentimiento de desprecio pero creo que es algo sin solución. Una vez un amigo me decía que iba a dejar de publicar cosas en la red. Yo le dije que si lo hacía, fuera por su propia satisfacción, dejando de lado todo lo demás, pero que si no quería que le respondieran de manera desagradable o que le copiaran... entonces que no lo hiciera, que no publicara, que no participara, que se convirtiera en un elemento pasivo.

Un abrazo a todos y gracias por vuestra retroalimentación ;)

Abuela Ciber dijo...

Interesantisimo como se ha plantado el tema.

Realmente nunca pense que el éxito fuera solo a base cçde cuanto dinero me daria un blog, pero bueno soy de otra época.

Cariños

Angel Cabrera dijo...

Abuela Ciber, cada quien mide su éxito en base a sus propias metas. Pero si entramos en decirlo que los demás hacen bien o mal, lo que "deberían" o "no deberían" hacer, entonces deberíamos de aceptar algo de autocrítica y buscar un baremos para los que son señalados porque hacen algo mal y para los que señalan. ¿No sería cierto? No lo digo por ti, ni por muchos, sino por algunos en concreto cuyo contenido básico es criticar y señalar lo que los demás hacen.

Maribel Rodríguez dijo...

Muy buenas reflexiones. Solamente añadiría que sí tiene que haber unos criterios que definen los mejores blogs. Supongo que tendrá que haber unos mínimos y que el criterio no lo puede dar la mayoría, como sucede con las audiencias televisivas.

Se agradece un texto bien redactado, una aportación interesante, algo que da que pensar o aprender. Prefiero calidad a cantidad y no me sirve el todo vale, porque no todo me vale.

Saludos

Maribel

Angel Cabrera dijo...

Maribel, pues creo que lo has resumido perfectamente, con muchísimas menos palabras. Creo que esa es exactamente la idea.