Estos insignificantes insectos estaban antes que el automóvil, antes que la Inquisición quemara personas en nombre de una religión salvaje, antes que las Pirámides y antes que el primer mono se irguiera sobre sus dos patas dejando atrás, muy atrás, el sentimiento de lo que somos y de lo que formamos parte.

¡Ah! Quién me diría a mí que lo que fuera una mosca molesta, luego alimento de una nueva generación de hormigas, sería presa del objetivo de mi cámara y causa de una reflexión despistada al filo de la tarde del Día Internacional de los Trabajadores.
Y no olvides, como estos insectos, en ocasiones somos moscas, pero mientras tanto sigamos siendo laboriosas hormigas.
¡Feliz día!
:)
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