¿Sabes el cuento de la vieja majadera? No abuela, cuéntamelo. ¿Que si sabes el cuento de la vieja madera? No abuela, pero cuál es. ¿Pero no conoces el cuento de la vieja madera? Que no abuela, dímelo ya. Que si...Con este juego de palabras mi abuela se entretenía un rato tomándome el pelo y haciéndome reír, años hace ya de eso. Exactamente, pero sin hacerme reír, es el cuento con el que los políticos canarios (y sospecho que como mal generalizado de ámbito nacional) nos han entretenido en relación a los beneficios del turismo de masas.
Esto que te voy a contar es una opinión y como tal debe ser tomada. No digo tener razón, digo cómo ve este sencillo ciudadano el asunto después de haber escuchado las historias personales de muchos y muchas que conocen bien el sector, pero no porque dirijan ni tomen decisiones sino porque están a pie de calle. Porque trabajan o trabajaron en hoteles o en establecimientos de primera línea en zonas de turismo masificado; o en la construcción de esas mismas infraestructuras; o en el recobro de morosos y deudas; o en la seguridad privada en esos mismos sitios, dando porra a jóvenes ingleses que se bajan borrachos del avión, se mantienen borrachos durante una semana y se suben igualmente alcoholizados de vuelta a su país, del que no deberían de salir.
Son los que te cuentan decenas, cientos de anécdotas relacionados con las mafias no reconocidas en las áreas turísticas canarias, de los delitos de sangre y atracos encubiertos que apenas si ocupan un pequeño titular en la prensa local, de cómo fulano conoce a mengano a la sazón concejal de este o aquel ayuntamiento, oportunamente implicado en la recalificación de tal o cual suelo, por ende protegido... hasta ese momento recalificativo. Son los que te cuentan como se cobran las comisiones por seguridad, como se mueve la prostitución y la trata de blancas, como se expolia el suelo y los recursos, como se ha fomentado el abandono de los estudios y la formación profesional gracias a sustanciosos sueldos por puestos precarios en épocas de vacas gordas que, a la larga, ha provocado que casi el 80% de los parados en las zonas turísticas no tenga estudios o apenas tenga una formación básica.
Ajustes de cuentas, desaparecidos en alta mar, sicarios... algunas de las historias que oyes te harían temblar, creerías sin dudar que vives en otro país, de esos que salen en los reportajes y donde las historias de miseria y delincuencia son el pan de cada día. Creerías que son exageraciones, invenciones, mitos populares, historias que corren de boca en boca, donde cada lengua le añade su propia mentira para hacerla más interesante; si no fuera por el casi medio millón de entradas en Google con los términos "asesinato canarias" y otras tantas para "robo canarias". Algo indicarán esas curiosas cifras.
Hace ya 20 años que alguien me contó que el verdadero negocio en las zonas turísticas no era tanto el sector en sí mismo sino la construcción de infraestructuras relacionadas. En concreto y para ser exactos me dijo que "el negocio, en el sur -área turística-, es el blanqueo de dinero asociado a la construcción". Lo cierto es que nuestros políticos se complacen con sus millonarias estadísticas: casi 8.000.000 de visitantes en 2009 (para todo el archipiélago), eso contando con una disminución frente a años anteriores del 13%. El promedio de estancia de un turista es de casi 9 días así que que dividiendo y calculando podríamos hacer un acercamiento al peso poblacional que eso supone en nuestros recursos: cada semana unos 200.000 turistas -o pseudo- viven, duermen, comen, mean y cagan en las islas. Eso supone un peso sobre la población residente del 10%.
Doscientas mil personas que necesitan otras tantas habitaciones, o al menos la mitad suponiendo que todos vinieran en pareja, como mínimo; su consumo de agua, el tratamiento de desechos, la alimentación... todo, alrededor de esa ingente cantidad de personas resulta ser un sustancioso negocio multimillonario que pone los dientes largos a muchos brutos con dinero, mucho dinero, de los que en las islas los hay por decenas. Pero de todos estos negocios, si hay uno que realmente enciende la avaricia de cualquiera es el de las infraestructuras: autopistas, carreteras y viarios de todo tipo, servicios ciudadanos -alcantarillado, luz, agua-, construcción de recintos públicos y zonas comerciales, playas y puertos y todo lo que puedas imaginar. ¡Hasta un tren, ahora "tan" necesario!
Canarias ha sido para grandes constructores locales, algunas grandes corporaciones y puede que hasta para alguna multinacional, la gran gallina de los bloques de oro (al igual que otras regiones de España). Nuestro problema, ese que nadie quiere mirar y que se tapa con diversas excusas (de las que te hablaré en un momento), es la evidente limitación de espacio físico y recursos disponibles.
Ya hace varias décadas que algunas tímidas voces se han levantado defendiendo otro modelo para el sector turístico. La idea es muy simple, absolutamente elemental, menos turistas con mayor nivel de ingresos que gasten más dinero consumiendo menos recursos de mayor calidad. No hay que dar muchas vueltas al asunto para entenderlo. Pero, obviamente, ya lo habrás intuido, 10 turistas, por mucho dinero que gasten en las islas gracias a su alto poder adquisitivo, sólo necesitan un hotel con 10 habitaciones. El negocio de la construcción se acaba. Además, este tipo de enfoque necesita un entorno muy protegido y cuidado, una formación profesional alta. Nada de esto beneficia la cartera de los brutos con -mucho- dinero.
Pero si digo que esas voces han sido tímidas es porque desde las propias administraciones, locales -cabildos y ayuntamientos- y autonómicas, se han procurado acallar con demagogia y crítica sin sentido. He oído y he leído afirmaciones tan idiotas como decir que afirmar, contar, narrar lo que yo aquí opino, es ser anti-canario. En Canarias las cosas están así, tú, como ciudadano, no puedes circular con tu bicicleta por una pista de montaña en el Parque Nacional del Teide, pero una gran producción de cine sí puede plantarse en medio del Parque para lo que guste y necesite. ¿Adivinas cuál es la excusa esgrimida desde el Cabildo de la isla? Sí, efectivamente, la promoción (turística).
Porque aquí, pese a la crisis, pese al deterioro del territorio, pese a las mafias, los delitos y la inseguridad ciudadana, se sigue en las mismas posiciones. Más turismo, más infraestructuras. Esa es la mágica solución a la profunda crisis de nuestras islas. De hecho ya se oyen voces, roncas y falsas voces, íntimamente ligadas por familia, parentesco o almuerzo pagado en elcorteinglé, que aseguran, sin vacilar, que la solución a la crisis del turismo pasa por disponer de MÁS infraestructuras.
Adoro mi país, Canarias, nuestra gente es ejemplar, trabajadora y luchadora. Pero lamentablemente, nuestra clase dirigente, política y empresarial, los de la vieja guardia -y algunos de las nuevas filas-, muy relacionados con los brutos con -mucho- dinero, componen un elenco que podría codearse entre lo peor que se pueda encontrar a nivel nacional. Y es que siempre se ha insinuado aquella broma de el día que Garzón venga pa' Canarias, destapará un nuevo Gürtel... Y Lanzarote es sólo un ejemplo... muy pequeño...
(Y sí, esto me lo ha inspirado el asesinato de un vecino, desconocido, pero vecino, a manos de dos jóvenes turistas, irlandeses para más señas, lo que no resulta ya una noticia extraña en nuestro entorno. Extraña no, pero cubierta y pasada por alto, sí.)
(Imagen superior original de Canarias Insurgente.)
(Para ver de otra forma lo que no se quiere mostrar de las islas, recomiendo visita, para reír y llorar, a Canarias Bruta, y para ponerse serio, a Crisis en Canarias, entre otros muchos sitios.)
6 comentarios:
Vaya pelicula de terror. A los de Santa Cruz os encanta todo estas historias del "salvaje sur". Lo cierto es que cuando se produce mas violencia y mas peleas es cuando los santacruceros bajan al "mago" en Semana Santa o en el puente del dia de canarias a montar la caseta en la playa que mas le gusta. Ahí si que hay corrupción y violencia.
Mientras la capital se beneficia de los impuestos que genera el turismo, los santacruceros (¿o tiene nombre guanche nuevo?) siguen despreciando el turismo y a las zonas turisticas con esa superioridad auténtica del que no trabaja y se burla del que saca sus cosas adelante por medio del trabajo duro.
@Manuel, está bien disentir. Como digo al principio. Es una opinión y como se suele decir, "como los culos, cada cual tiene el suyo".
;)
Pues yo no puedo más que has expresado la pura y dura realidad de lo que tenemos en Canarias.
Pese a quien le pese... todo el que lo lea no dejará de identificar realidades que se producen desde hace muchos años en el Sector...
Saludos desde Fuerteventura.
Antonio Barragán.
Querido Antonio (@ConoceCanarias), agradezco tu comentario sincero y sobre todo tu tiempo para hacer una lectura de este artículo.
Muchísimas gracias, de verdad.
Realmente yo que soy foránea y que jamás os he visitado, veo un poco así como lo has descrito tú, el asunto. Es realmente triste leer todo lo que has escrito, cuando nos venden en la península el paraíso en el que vivís, y de algunos otros de la penísula o también de las Baleares, muchas veces me pregunto si no se están pasando, no en lo que describen, no me mal interpretes, sino en la explotación que de vuestra tierra - y las otras- hacen. Hubo un tiempo en que me interesó el trabajo de César Manrique, corrígeme si me equivoco, que creo que quería para Lanzarote la conservación del entorno y una planificación urbanística racional y respetuosa, me pareció espléndido...estas explotaciones masivas de los lugares turísticos me parecen una aberración por una parte porque toda la riqueza del lugar es aniquilada al igual que su identidad - que pasa a ser otra costa más con altos hoteles- y porque como siempre se enriquecen los menos merecedores, comienza la inseguridad ciudadana (no sabía lo de ese asesinato, pobre hombre) para los habitantes, por supuesto, jamás para los turistas que se refugian en sus hoteles-cárceles de oro...
Un abrazo Ángel :)
Canarias ha padecido lo que la costa mediterránea española, Baleares y las grandes zonas turísticas. Se convierten en productos para los mega-operadores a quienes sólo les preocupa vender "mucho". Allá los municipios con sus problemas, la cultura local si se pierde. Todo eso les da igual.
Aquí nos hemos centrado durante décadas en traer cada vez más millones de turistas. Es que se dice rápido pero casi 12.000.000 de turistas en un año. ¡Eso es una barbaridad!
Yo hubiera preferido 1.000.000, pero exclusivo, que gastase lo que esos 12. No por una cuestión de clases ni de esnobismo sino por una cuestión de rentabilidad y de consumo del territorio.
Personalmente considero que el turismo, en Canarias, ha fracasado y, ocultamente, nuestros políticos se han dado cuenta e intentan enderezarlo. Pero, cómo, ahora.
Gracias por tu comentario Lucía.
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