domingo, 6 de junio de 2010

El fanatismo justifica los asesinatos

FanatismoEl fanatismo lo justifica todo. No admites réplicas ni opiniones contrarias. Justifica los asesinatos. Para un fanático o estás con él o contra él. Y si estás contra el fanático, según su perspectiva, según sus miras, no mereces vivir, no deberías de existir. Tiene, necesita exterminarte.

Vivimos los tiempos del fanatismo, como nunca antes, del fanatismo llevado a extremos. Y afirmo que como nunca antes por la ingente cantidad de información, cultura y posibilidades disponibles ahora mismo, capaces de generar nuevas perspectivas y enfoques de convivencia. Los fanáticos integristas de las religiones monoteístas estructurados en organizaciones casi-empresariales... o en gobiernos legales... son capaces de poner justificaciones al tiro a quemaropa en defensa propia (¡!). ¿En defensa propia?

¿Has oído hablar a un fanático religioso, sea este judío, cristiano o musulmán? Todo aquel que no se encuadra perfectamente en sus creencias es, por definición, enemigo. El fanático justifica su posición radical en su historia pasada, pero no aprende de ella, sino que la repite, a la inversa. Los perseguidos y castigados ayer se convierten en ejecutores hoy. En definitiva, el fanatismo es odio. Un odio justificado en la religión.

Y cuando el mundo señale al fanático y denuncie su acción, éste justificará aún más su miseria, su mentira. Dirá que "tenía derecho" a apretar el gatillo, a matar, a silenciar voces porque todos están contra él. Además, un dios, su dios, tan malvado como sus propios demonios, se lo ha dicho, se lo ha comunicado en alguna escritura sagrada.

Cuando el fanatismo se instaura en una persona la vuelve peligrosa. Si ese fanatismo aprovecha la situación de represión de un colectivo determinado entonces, el peligro, se convierte en hechos de terrorismo lamentable, siempre encontrará individuos con sed de venganza capaces de inmolarse y asesinar, perpetuando los odios mutuos. Pero cuando el fanatismo, el integrismo, se instala en un gobierno, entonces la incongruencia de las ideologías y sus acciones con su propia historia llega a un extremo que no debería ser aceptado por la comunidad internacional.

The Israelis tried to dehumanise the Palestinians, just like the Nazis tried to dehumanise me. Nobody should dehumanise any other and those who try to dehumanise another are not human.

(Los israelíes intentan deshumanizar a los palestinos, igual que los nazis intentaron deshumanizarme a mí. Nadie debería deshumanizar a otro y aquellos que intentan deshumanizar a otro no son humanos.)

Fuente: HeraldScotland.com

No lo dice un antisemita, sino Hajo Meyer, un judío superviviente del campo de concentración de Auschwitz, de 86 años de edad, autor de varios libros y activista político, director de A Different Jewish Voice. Denuncia que Israel utiliza métodos contra los palestinos que recuerdan a los que sufrieron los judíos en la Segunda Guerra Mundial. Denuncia también el uso del genocidio judío con un exclusivo interés político orientado, sobre todo, a tachar de antisemitas a los críticos del Estado Israelí.

Termino con las palabras de Hashim Cabrera publicadas en webIslam.com sobre el fanatismo y la religión:

Si realmente se apuesta por el reconocimiento, por la convivencia pacífica y por la libertad de conciencia, habremos de actuar de igual a igual, no desde el esquema binario tradicional de “conocedores y conocidos”, “definidores y definidos”, aprender tal vez del otro que, a pesar de las diferencias, pertenece tanto como uno a la Humanidad como conjunto.

Ese puede ser el principio básico que nos ayude a conjurar los fanatismos, objetivo que la mayoría de los pueblos han expresado como deseable de una u otra forma.

(Sobre la viñeta superior, del que ignoro su autor al carecer de firma, enseña una de las muchas caras de la ceguera del fanatismo. Y muestra además esa cualidad del integrismo que es capaz de señalar los "males ajenos" sin ser capaz de verse a sí mismo.)