sábado, 26 de junio de 2010

Las redes sociales hablan... de redes sociales

Redes Sociales, Social Media, NetworkingResulta llamativo que haya tanto profesional hablando en las redes sociales sobre... las redes sociales. Es el monotema principal en muchas conversaciones virtuales de ciertos círculos profesionales y técnicos. Hay quien lo abarca desde lo que se debe hacer y quién desde lo que no se debe. Hay quien da las claves del éxito y quién dicta aquello que nos augura un fracaso seguro. En el mundo bloguero los hay quienes sólo tienen ojos para lo mal que lo hace el resto, son los que escriben constantemente sobre lo que iba a ser..., debió ser..., nunca llegó a ser... y nunca llegará a ser... en la blogosfera. Algo muy aburrido a la larga. La cuestión es afirmar algo, por inspiración o por imitación, pero afirmar algo que aparente. Simplemente, que aparente.

Pero esto es como aquel que va al médico para hacerle una consulta sobre algún remedio para la calvicie y el buen doctor es tan o más calvo que el paciente. Y aún así, el paciente confía en el remedio propuesto. Pues mire usted...

Hay otra vida más allá del ombliguero impulso de hablar sobre la herramienta que se usa. Son aquellos que comparten un poco/un mucho de sí mismos. Expresan una opinión, gritan ante una injusticia, valoran lo que les gusta o reflejan su disgusto a través de palabras digitales. Ahí está el contenido que me atrae, personalmente, el que me gusta, el que me aporta, el que me hace crecer. Que cualquier bienintencionado experto me dicte una serie de normas o recomendaciones tiene un interés puntual. Pero me intereso más cuando se deshace de su disfraz de experto y se convierte en un buen profesional de alguna cosa o un sencillo ciudadano compartiendo su visión de la realidad, no necesariamente coincidente con la mía.

Tener éxito en lo que últimamente se viene citando como vida virtual a través de las estrategias que se crean convenientes y oportunas, después de haberte empapado de un sinfín de recomendaciones no tiene ningún secreto esotérico al que se acceda a través de alguna extraña iniciación; salvo el de un trabajo constante, bien dirigido a través de unas metas claras, y teniendo unos objetivos bien definidos. Llevar ese éxito virtual a lo real (desde la ampliación de tu círculo de contactos hasta el beneficio neto en tu cuenta corriente) es un arte que igualmente se sustenta en el trabajo y la motivación, pero sobre todo, el tiempo. Mucha dedicación y tiempo.

La calidad, en las redes sociales, no pasa por el filtro de las recomendaciones ajenas, sino por el de la propia elección. Ya sé que si alguien escoge por ti, pues es una comodidad. No tienes que pensar ni decidir. Ya sabes. Pero hoy, sobre esta plataforma, seleccionar bajo tu criterio, responsabilidad e interés en lo que consumes es esencial. Aquí, ahora, necesitas transformarte en un consumidor proactivo. ¿Por qué perder el tiempo en aquello que no te aporta nada? ¿Qué compensación aporta invertir un solo minuto en rebatir y contradecir? (No me refiero como algo que forma parte de una conversación sino como actitud repetitiva y constante.)

En alguna ocasión he reflexionado sobre si atino o no al escribir sobre lo que me place, al comunicar lo que necesito y quiero comunicar, aunque no se trate de programación PHP ni software libre ni diseño de aplicaciones ni trucos de JavaScript. Profesionalmente no aporto casi nada desde mi blog y, por ende, pierdo la oportunidad de que éste se convierta en mi currículo como técnico. También me he cuestionado lo contrario, si, por ejemplo, al meter el dedo en el ojo a la clase política, en alguna que otra ocasión, no me ganaré alguna enemistad cercana y si eso no puede suponer, en algún momento, un problema laboral. O cuántas veces quedaré como un idiota al opinar, simplemente opinar, sobre un tema del que no tengo gran conocimiento.

Pero, porque hay un pero, menos aún me gusta el disfraz de experto que visten algunos -con todos mis respetos-, cuyo único tema de conversación parece ser la tecnología o la innovación de turno. Como bien decía una excelente profesional, ella sí, hace poco en un cursillo intensivo sobre lo 2.0, no puedo separar lo personal de lo profesional en las redes, para mí es un todo. Hasta ese momento yo aún no estaba convencido sobre este extremo; hoy le doy toda la razón.

Mi vida no es promulgar un día sí y otro también que Ubuntu es un magnífico y competitivo sistema de escritorio, libre y gratuito, a la altura de los dos grandes privativos, Windows y MAC. Eso es tan solo una piedra en un montón muchísimo más grande. Mi vida es mi familia, mis intereses y mis aficiones, mis libros y mi música, unos buenos amigos para compartir una conversación y una buena cerveza, más un enorme y largo etcétera; casi como la tuya, que ahora me lees, pero con otros colores. Y este blog no es otra cosa que eso, refleja ese extremo. Y los bitácoras que me gusta leer, los timeline de Twitter que me gusta seguir, aquellos a los que chismorreo en el Facebook o persigo con interés en LinkedIn... son personas que igualmente, o al menos es lo que aparentan, tampoco pueden separar lo uno de lo otro. No parecen ser capaces de vivir constantemente con la chaqueta y la corbata a cuestas. Son entes virtuales que son personas físicas, esa es la sensación. Los otros, los eternamente expertos, son entes virtuales que son... sólo eso, clichés virtuales.

Las redes sociales, en definitiva, a mi juicio y sin intención de sentar cátedra y ni mucho menos aparentar experiencia o tratar de dar consejo o advertir de peligro alguno, no son otra cosa que un medio, un forum muy moderno, muy de hoy, en definitiva, una vía para compartir relaciones humanas. Y las relaciones se constituyen por un variado y colorido elenco de experiencias, conocimientos, actitudes y pensamientos. Esta variedad y no la apariencia de un conocimiento experto y monocromático es lo que le otorga el interés y la riqueza actual a lo denominado 2.0, esa es la elegancia del comportamiento en las redes sociales, humildad y sencillez, antes que la corbata o darse por conocedor de lo que en realidad se ignora.

¿O irías a tomar café tooodos los días de la semana, tooodos los meses del año, con la misma persona y su único tema: los balances contables?

Lo que escribo lo hago desde una perspectiva personal, no de la experiencia ni desde el éxito ni desde el fracaso. Es un decálogo de lo que me gusta y de lo que busco y desde luego NO es una crítica a quienes prefieren sacar un uso exclusivamente profesional -de apariencia- a las redes sociales.

(La imagen superior la he visto en multitud de sitios, sobre todo blogs, de muy diversos temas y ámbitos. Esta versión circular, en concreto, la hallé en {Festina lente}.)

4 comentarios:

McShuibhne dijo...

Soy de la misma opinión, ya lo sabes. Y creo que hay mucho oportunista en las redes sociales intentado esculpir un perfil profesional y personal que en la vida real no era tal cual quieren mostrar ahora. Personas que intentan proyectar una nueva imagen de sí mismos a través de sus nuevas identidades, las digitales. Quizá por complejos en la vida real, quizá por ansia de poder, éxito y dinero, quizá por necesidad de atención debido a carencias en la vida real...

Qué aburrido debe ser ir a tomar una cerveza con alguien que sólo te hable de HTML y PHP, o de widgets para blogs, o de herramientas 2.0 para periodistas. Las personas monotemáticas nos aburren en la vida real. ¿Por qué entonces se les alaba y encumbra en las redes sociales? Misterios del ser humano sin resolver.

Me quedo con esto que has escrito: "Los otros, los eternamente expertos, son entes virtuales que son... sólo eso, clichés virtuales".

¡Saludos!

Angel Cabrera dijo...

Hola McShuibhne, encantado de verte por aquí. Ciertamente, en ocasiones me pregunto si beneficio o perjudico mi perfil profesional, pero yo no puedo ni deseo evitar ser quien y lo que soy.

:)

McShuibhne dijo...

Entonces, ¿qué hacemos? ¿Seguimos creando falsos perfiles, falsas identidades? Hay quien evita o reniega de ser quien es, hay quien usa disfraces para ser lo que no se atreve a ser, hay quien se traiciona a sí mismo para ser lo que los demás quieren que sea. En esos casos, para mí la existencia pierde toda sustancia y sentido. Uno puede ser quien quiere ser o ser lo que los demás quieren que sea, pero en este último caso uno deja de ser.

Saludos!

Angel Cabrera dijo...

Pues no lo sé, no tengo respuestas ciertas. Pero sé lo que me gusta hacer. Escribir. :) Y para eso, salga como me salga, he de arrancar de las entrañas ;).

¡¡¡Un abrazo!!!