sábado, 28 de agosto de 2010

De Internet libre y los mitos infantiles

¿Internet libre?Este no será un texto amable. Ni claro. Ni acertado. Lo advierto de entrada. Intenta, de una manera u otra, sin ton ni son, meter los dedos en la ingenuidad del internauta, en especial en la del pacotilla-narquista. Intenta ser objetivo con la falsa idea de "Internet debe seguir siendo libre". ¡Cómo si lo hubiera sido en alguna ocasión!

La red no es libre ni auto-suficiente. Es como un mastodonte, es enorme, es difícil de gestionar y con multitud de agujeros y escondrijos. Como las mega ciudades de este planeta tiene de todo en el sitio más insospechado. Y sus sorpresas no siempre son agradables. Pero no es libre. Y no debe seguir siéndolo por una razón muy simple: hasta ahora nunca lo ha sido.

Internet es corporativa, a medio camino entre la manipulación de las grandes multinacionales de la comunicación digital y las distintas administraciones y sus medios públicos e institucionales. El status quo de la red simplemente permite. La red, sus sostenes, son permisivos con aquello que no perjudica directamente a su economía, básicamente, poco más importa desde su perspectiva. Mira para otro lado cuando algo no daña sus intereses, para ser más exactos.

Y los pacotilla-narquistas, los principales defensores de una Internet libre que no existe, embutidos en sus camisetas negras, tecleando en la penumbra, desde su habitación, en casa de papá y mamá, alardean sobre la libertad de expresión, en nombre de un anarquismo que ni conocen ni les importa en realidad. Justifican una libertad de expresión buscada para dar paso a la agresión verbal.

Aprendices de hacker con graves deficiencias en sus relaciones sociales cuyo ideario pasa por compartir opiniones tan libertarias como etiquetar a todas las mujeres de este o aquel penoso calificativo; comentar en un blog que, nos guste o no a los detractores y críticos con el asunto, la pedofilia no está penada por la Ley y, por lo tanto, no se puede controlar en la red; eso sí, son los primeros en trollear todo aquello que no les gusta ni comparten para provocar su censura o eliminación (o lo que es más grave, por pura diversión -y hay que estar idiotizado para divertirse agrediendo-).

El anarquismo es una forma y filosofía política que en España alcanzó mayor importancia que en cualquier otro lugar durante los primeros años del siglo XX. La CNT era el principal sindicato del país antes de la Guerra Civil, un ejemplo de participación libre y voluntaria, de ejercicio colectivo de los derechos fundamentales.

Con la llegada de la II República (1931), el número de afiliados a la C.N.T. se incrementó espectacularmente, llegando a contabilizarse hasta 1.200.000 trabajadores organizados en los sindicatos confederales. Durante este período a parte de las luchas por conseguir las mejoras laborales más inmediatas la C.N.T. participó, cuando no propició directamente, varios movimientos revolucionarios.

Fuente: CNT.es.

Las alternativas han existido siempre: en plena transición, la Comuna de Azuara, en Aragón, que no tuve buen término pero que fue ejemplo para las ecoaldeas que luego surgirían a mediados de los ochenta del pasado siglo XX. Son iniciativas con un fin donde un grupo de audaces luchan por encontrar otra manera de vivir en sociedad.

La libertad, el hito del libertario, llevada a la red se traduce en una lucha callada, honesta y responsable por la idea de una Internet libre, ajena al control corporativo, pero responsable; no se hace ni se consigue desde la desordenada habitación que mamá me recoge por las mañanas ni a través del ADSL que paga papá cada dos meses con la paga del paro. No se busca a través del insulto, del menosprecio y de la ruindad hacia terceros.

La libertad de expresión y acción no se busca para que unos, adultos, puedan justificar los abusos a menores, ni para alardear de macho espanyol o exponer el sexismo o la desigualdad o el racismo o xenofobia como banderas ideológicas. Porque la libertad que promueve la diferencia, la desigualdad, el abuso y la violencia, no debe etiquetarse como tal sino como incitación al delito, al menosprecio del ser humano, a la indiferencia frente a la dignidad de todo hombre y mujer.

Sé que son utopías. Hace ya unos años que un buen e-amigo me lo dijo. Después de todo, tenemos el país que tenemos, la clase política que hemos escogido y una sociedad que beatifica a personajes tan insulsos como el elenco de contratados en alguna de nuestras televisiones privadas. Así que...

¿Importa algo? ¿Merece la pena?

(Imagen superior de Árbitros de fútbol. ¡Curioso! Y en un artículo titulado Por una Internet libre, más curioso aún. Esto del copia y pega sin reflexión, tiene estas cosas.)

2 comentarios:

Jose Antonio Gabelas dijo...

Primero te felicito por tu sitio y te animo a seguir en el tajo. Tu comentario responde a una realidad de internet y sus usos. Podemos tomar esta posición apocalíptica, o la otra ingenua. O una intermedia,integradora. En cualquier caso estoy de acuerdo en romper mitos en uno y otro lado. La tecnología vende ilusiones, pero los que hemos pasado de los treinta no podemos estar en nuestras murallas que diría Baricco. Te invito a seguir estas reflexiones en mi blog y también los comentarios, claro.
José Antonio Gabelas
http://habitacionesdecristal.blogspot.com/2010_01_01_archive.html

Angel Cabrera dijo...

José Antonio,

Gracias por tu visita y por tu lectura. Este texto es de esos que se leen poco, en los que difícilmente se transmite lo pretendido y menos aún se comprende. Por eso me ha encantado contar con tu opinión. En ocasiones puedes escribir sobre lo que ves, acertado o no, pero otra cosa es saber si se ha sabido transmitir lo observado.