jueves, 4 de noviembre de 2010
Mano con esfera reflectante (Escher)
Maurits Cornelis Escher descubrió algo.
Estoy convencido. Un secreto que atrae aun desconociendo de qué se trata. Una magia que envuelve sus litografías. Encerró en sus trazos lo que muchos andan buscando incesantemente, aun de manera inconsciente. Y no fue en los últimos años de su vida, sino en su joven periodo italiano, en 1935, con apenas 32 años, justo antes de emigrar a Suiza.
El título de la litografía describe lo que ve el que mira, Hand with reflecting sphere, pero no lo que observa quien nos mira, construye la metáfora de la ignorancia y del saber, todo en un mismo paquete.
De verdad, por mucho que lo intente, no entiendo los motivos, las formas y el objetivo de según quién y su particular cómo. Supongo que, pese a todo, para amargura de las ideas y las utopías, el ser humano es la cosa que es y poco más se le puede pedir: un cacho de carne lamentable que, en momentos iluminados es capaz de obras maravillosas; pero solo en momentos específicos, concretos, puntuales, que representan un grano de arroz dentro de una cosecha medida en toneladas de sinsentidos, brutalidades, memeces y un gran abanico de mediocridades.
Yo no me excluyo. Ando en ese potaje. Tú, tampoco te escapas. Pérez-Reverte, también está.
(Fuente: The Official M.C. Esther Website.)
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)

1 comentario:
Siéntete parte de la mentira; siéntete parte de su desaparición .
http://no-me-falles.blogspot.com/
Publicar un comentario en la entrada