viernes, 30 de julio de 2010

El cinturón de seguridad, siempre

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Empiezan las vacaciones, los traslados, las colas, el calor...

En carretera, el cinturón de seguridad, siempre.

Por ti, por los que te aman, por los que amas.


Porque septiembre es un buen mes para seguir viviendo.




Seguridad Vial: ¿Estás seguro?



"¿Estas Seguro?" 06:24. Color. Ficción. Mini DV Dirección, edición y producción > Javi Jiménez Guión, Making y dir. de arte > Verónica Sáenz Jefe de Producción > Pep Rivas Dir. de Fotografía > Nacho Jiménez Op. de Cámara > Mario Rodríguez, Javi Jiménez y Raquel Durán Maquillaje y Peluquería: Soraya Galán Aydt. de Dirección: Alejandra Lehmann Música: Francis García y Gador. Script: Javier Rodrigo.

jueves, 29 de julio de 2010

Nacionalismo: una mentira moderna

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Pues pensaba escribir una retahíla sobre el chauvinismo nacionalista...

[...] creencia narcisista próxima a la paranoia y la mitomanía de que lo propio del país, o región, al que uno pertenece es lo mejor en cualquier aspecto. Fuente: Wikipedia.

Nacionalismos

... pero ya se retratan solos cada vez que abren la boca para justificar sus constantes contradicciones. Sean estos payasos del circo político defensores del nacional patriotismo español, del catalán o del canario o de Villa de Arriba. Uno por pelmazo, otro por repetitivo como la cebolla y otro por mediocre. Adivina tú a quién le pertenece qué calificativo.

Todos los nacionalistas, independientemente de su tamaño, color o siglas, coinciden en una cosa, todo lo que no está conmigo, está contra mí. ¿Por qué será? Y mientras ellos se pierden en discursos manidos, la ciudadanía sigue preocupada con su cotidianidad, aquella que atesora los problemas de verdad.

¡Buenas noches, allá dónde estés! Porque me da igual tu tierra, tu bandera, tu color, tu religión, tu partido... para mí eres ciudadano de este pobre planeta. Y con ese nacionalismo, me basta.

(Viñeta superior de Romeu, año 2007.)

miércoles, 28 de julio de 2010

MAC OS X y el humo de Apple: una visión emotiva

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iMAC, MAC OS X 10.6Lo reconozco. Mi primer ordenador fue un MSX, un ordenador cuyo sistema operativo era a un tiempo lenguaje de programación, aquel legendario BASIC. Luego mi vida como informático (término que define a la profesión de manera general y que actualmente está en desuso) fue bailando entre sistemas multiusuarios, herederos del UNIX, y los DOS, monousuarios, monotarea, frágiles, inestables... y con tanto éxito en la informática doméstica. Incluso toqué de lejos una mainframe de IBM y algunas minicomputadoras de Fujitsu que utilizaban un intrincado CSP/Fx. Luego pasé muchos años sufriendo y despotricando como el que más a los entornos de escritorio de Microsoft, los denostados Windows, hasta que hace algunos años, en cuanto tuve la oportunidad, me hice ubuntero, por sentido común y por pura pasión.

Pero nunca, absolutamente nunca, tuve entre mis manos un MAC (ni un Amiga tampoco). Y como todo llega en esta vida, ahora es mi momento mackero, acercándome al bonito mundo de Apple a través de un iMac y su MAC OS X 10.6 Snow Leopard. Sí o sí el MAC ahora forma parte de mi vida de programador (al menos desde hace unos días y hasta que el bueno de mi jefe me aguante). Lo que voy descubriendo me gusta, mucho, pero no me sorprende.

Si me permites el paréntesis y no tienes prisas, te cuento una anécdota. En la primera empresa que trabajé, finales de 1989, como programador -en Clipper sobre entornos Novell-, había por la biblioteca de la compañía unas revistas informáticas de 4 ó 5 años antes, entre ellas una de 1984. En una me llamaron la atención dos páginas de publicidad. En la primera se anunciaba un IBM-PC con su MS-DOS 1.0 y un prompt sobre una pantalla de fósforo verde que mostraba un ridículo a:/> (en aquel entonces un disco duro era un lujo absoluto). A sólo un par de páginas, se anunciaba el nuevo ordenador de Apple, un Macintosh con un sistema de escritorio (insisto, año 1984)... ¡y un ratón como periférico de entrada! ¡Qué tiempos! ¡Eso no lo han vivido las generaciones 2.0! Pero volvamos al presente...

Para los actuales usuarios de cualquiera de las distribuciones basadas en GNU/Linux, sobre todo aquellos habituados al escritorio GNOME, migrar a un MAC por necesidad o por decisión (y por ganas de hacer aún más rico al visionario Steve Jobs) no supone ningún trastorno ni complicación extra pues desde que el gigante de la manzana compró NeXT en 1996, demostrando nuevamente su capacidad para adelantarse al futuro del mercado, puso los ojos en los entornos Unix o herederos y los nuevos escritorios visuales que nacían a la sombra de éstos, tan históricamente ásperos para el usuario medio. Aunque para dar el salto definitivo esperaron hasta el año 2002. (Dos años después Canonical Ltd. lanzaba su primera distribución Ubuntu.)

Por eso no me sorprende su filosofía, su estructura, su escritorio ni su funcionalidad. Sí sorprende la fortaleza del sistema operativo, entre otras cosas porque la integración con su propio hardware es de un 100%. Hardware comandado, todo hay que decirlo, por un procesador Intel. Escondido detrás de un más que atractivo entorno visual siguen estando el chmod en el terminal, el protocolo SAMBA para compartir archivos en redes multiplataforma, la misma filosofía en las políticas de usuarios y permisos... Todo sigue estando ahí. ¿Qué vende entonces Apple, además de humo, aunque un humo muy bonito?

Tengo la sensación, al maravillarme con el iPad, el iPhone, el iMac o los MacBook, de estar ante una tienda de juguetes caros, bien diseñados, con clase, pero juguetes después de todo. Ser un buen geek ante nuestra clientela pasa hoy, esnobismo de por medio, por llevar encima o usar en nuestro despacho cualquier cachivache de Apple (y hacer feliz, de paso, insisto, a Steve). Apple se ha especializado en lo mismo que los japoneses en la postguerra: en fabricar lo que ya fabrican otros pero mejor, más rápido, más funcional, más bonito... y más caro (en eso último se diferencian). Un iMac de 21,5 pulgadas cuesta hoy casi 1.200 euros. Uno de 27 pulgadas casi 1.700 euros. Y hablamos de ordenadores personales de sobremesa porque aunque el Presidente de la marca vaya pregonando un mensaje distinto, seguimos hablando de un PC... de un personal computer... de un ordenador personal, iguales (pero infinitamente más avanzados) que aquellos 8086 con MS-DOS.

Aún así, no voy a negarlo. Sólo llevamos saliendo juntos por esas redes un par de días y ya me ha hecho suyo. Estoy encantado con tonterías como poder apagar mi iMac y encenderlo mañana, volviendo a tener un escritorio exactamente igual al que dejo hoy, listo para trabajar en pocos segundos (¡adiós a los interminables arranques!). En una cosa si estoy de acuerdo con Jobs: es Windows (y no el PC -en sus innumerables configuraciones-) quien tiene a medio plazo sus días contados (Microsoft Office, por ejemplo, más una larga lista de software de la marca, está ya disponible para MAC y su última versión de OS X, lo que resulta muy significativo).

Insisto en el mismo tema, Windows y sus interminables arranques, pero también las esperas para iniciar las aplicaciones medianamente complejas, sus eternas vulnerabilidades, sus desorbitados precios en licencias (ahora a la baja), son una competencia raquítica para lo que es el futuro hoy, los sistemas basados en Linux con distribuciones propietarias (lo que es el MAC OS X 10.6) o distribuciones libres donde el modelo de negocio se centra en el servicio y no en la venta de una licencia (caso de Canonical). Una buena muestra de esta segunda apuesta -desde el punto de vista del desarrollo de aplicaciones- es el proyecto OpenPYME.

En definitiva, satisfecho por tener esta oportunidad. Muy satisfecho con el producto, tanto en hardware como en software, de una innegable calidad en cuanto al diseño y el trabajo que hay detrás. Satisfecho porque, usando como metáfora a la Fórmula 1, tengo la oportunidad de conducir un Ferrari cuando habitualmente pilotaba un Renault; pero sin perder de vista que mi Renault igualmente me traslada de la misma manera por la ciudad de lo digital y, como está el tráfico hoy, casi a la misma velocidad y con la misma eficacia que ese rojo Ferrari. Aún así, quién se resistiría.

Volveré a escribir sobre el asunto cuando mi nuevo romance informático ya haya madurado algunos meses, empiecen los primeros desencuentros serios y hagan acto de presencia los primeros reproches.

(Por cierto, eso sí... el diseñador del teclado y el ratón inalámbricos, minimalistas en extremo, de los nuevos iMac, debe ser un sádico que pretende extender el síndrome del túnel carpiano entre los trabajadores del teclado. Como mínimo yo le recomendaría algo de formación en ergonomía.)

martes, 27 de julio de 2010

Tortugas marinas en Canarias

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Tortuga LaúdDe las anécdotas que atesoro de mi breve experiencia como buceador aficionado (unos dos años y no más de 20 ó 25 inmersiones) lo que más recuerdo es un breve encuentro con una tortuga boba, nombre común de la caretta caretta, a una profundidad de apenas 3 metros y en la playa semi-artificial de Las Teresitas, a unos 8 kilómetros escasos de la capital de la isla, Santa Cruz de Tenerife. Un entorno de arena blanca y rompeolas fabricado sobre un entorno natural de típica playa volcánica, abierta al mar, de arena negra y callados.

Cuando buceábamos ya de regreso, al atardecer, la tortuga pasó al lado nuestro, entrando en la playa. Reconozco que cuando sientes o intuyes que algo se acerca por detrás una décima de segundo antes de notar una sombra a tu lado y hasta que reconoces la forma, el susto no es pequeño. Era un ejemplar adulto, grande para lo que es el tamaño habitual de esta especie en nuestras aguas, calculo a ojo que aquel animal superaba el metro de longitud con facilidad aunque el tiempo que pudimos observarla, con intento de persecución incluido, fue muy poco.

Canarias por su posición atlántica es un excelente punto para el estudio de la gran fauna marina, muestra de ellos es el reconocido internacionalmente Instituto Canario de Ciencias Marinas ubicado en la isla de Gran Canaria.

Las aguas insulares son tránsito habitual para al menos cinco especies de tortugas marinas, siete según algunas fuentes consultadas. Habituales en nuestras aguas aunque no resultan fáciles de ver, sobre todo hoy en día debido a la excesiva ocupación de nuestras costas, a la contaminación y al gran daño que producen redes y otros aparejos a la deriva, son la tortuga verde (chelonia mydas), la tortuga boba (caretta caretta), la tortuga carey (eretmochelys imbricata, una tortuga muy peculiar y hermosa), la tortuga golfina (lepidochelys kempii) y la tortuga laúd (dermochelys coriacea); ocasionalmente también pueden encontrarse ejemplares de la tortuga olivácea (lepidochelys olivacea).

La tortuga boba, la protagonista de mi pequeña historia, suele distribuirse en regiones marítimas templadas, tropicales y subtropicales en los océanos Pacífico, Índico y Atlántico; también se han localizado ejemplares en el Mediterráneo. Aunque los ejemplares jóvenes viven en alta mar buscando la protección de algún objeto flotante, los adultos se acercan más a la costa y por ese motivo suele ser avistada más habitualmente que otras tortugas. Aunque no suele superar un tamaño de 100 ó 120 centimetros y rondar los 100 kilos hay registros de ejemplares atlánticos cercanos a los 500 kilos (477 es el máximo datado) e incluso hay referencias de ejemplares gigantes que alcanzaron los 700 kilos.

La tortuga golfina, sin embargo, es una auténtica rareza en nuestras costas. Nidifica habitualmente en las costas mexicanas y a causa de las corrientes marinas pueden encontrarse en las costas de los archipiélagos macaronésicos (Azores, Madeira, Canarias y Cabo Verde) de manera esporádica. Al igual que la boba, gusta de las zonas costeras en la edad adulta mientras que permanece en alta mar mientras son pequeñas crías.

También podemos encontrar por nuestras costas a la tortuga carey, un hermoso ejemplar de caparazón muy vistoso y cabeza más afilada que los otros ejemplares. Junto a la golfina son las especies más pequeñas de las que pueden arribar a nuestras playas, con una media inferior en ambas especies por debajo de los 100 centímetros aunque existen registros en ambos casos que superan esas medidas de manera ocasional.

La tortuga verde es la más viajera de todas ellas entre otras cosas porque utilizan al menos tres hábitats distintos durante su vida, uno para la reproducción y las puestas (o nidificación), otro cuando los ejemplares son recién nacidos y un tercer hábitat empleado por los ejemplares adultos para la alimentación y descanso durante el año excepto en las épocas de procreación o puestas de huevos. Se han documentado desplazamientos de más de 3.000 kilómetros en menos de 3 meses.

La tortuga laúd es sin duda la más bella de todas las que visitan Canarias, habitual o esporádicamente, con un tamaño promedio que supera los 170 centímetros, aunque se han documentado ejemplares que superan los dos metros (244 centímetros es el máximo tasado, superando los 800 kilogramos de peso). Tiene un cuerpo afilado, preparado para los grandes viajes marinos. Este gigante de los mares puede encontrarse desde Alaska hasta Nueva Zelanda, de igual manera en aguas templadas que en aguas frías. No es fácil localizarlas pues su hábitat adulto natural es la alta mar. Este hermoso animal posee otros registros sorprendentes: son capaces de realizar inmersiones ocasionales a 1.000 metros de profundidad y de unos 30 minutos de duración (aunque lo habitual es que no superen el medio centenar de metros).

La naturaleza y el mundo animal nos sorprende a cada paso, si sabemos mirar, aprender y aprehender de nuestro entorno. Y la próxima vez que estés en una playa piensa que es el hábitat natural para cientos de especies, tanto menudas como enormes. Respeta tu entorno. También tú te beneficias.

(Fuente: Canarias, Tortugas Marinas, folleto informativo de la Fundación Neotrópico editado en colaboración con el Área de Medio Ambiente del Cabildo Insular de Tenerife ya hace unos años y reeditado en varias ocasiones. Imagen superior de un ejemplar gigante de la tortuga laúd tomada en las costas indonesias, publicada en el 3º Volumen Anual del Informe de la Situación de las Tortugas en el Mundo (2008), y encontrada en el blog AVAFES Zaragoza Blog.)

lunes, 26 de julio de 2010

Melocius.com: nuevo directorio y agregador social

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Con una filosofía a caballo entre Bitácoras.com y Paperblog.com llega a la ciudad un nuevo forastero con ganas de armar jaleo y entrar en la batalla por ocupar el sitio que Menéame.net se ha negado a llenar al dar la espalda a la blogosfera.

Melocius.com, en clara pero no reconocida alusión a del.icio.us o haciendo un similar juego fonético, se presenta como directorio social orientado a bloggers y webmasters donde además cumple una función de agregador de noticias al permitir indexar los RSS de nuestros bitácoras, haciendo que los artículos aparezcan sobre aquella plataforma con una gran probabilidad de que aparezcan en portada, quizás más que en otras.

Incorpora también, al estilo de las ya citadas, un sistema de votos o puntuación mediante el que los usuarios más activos pueden acumular popularidad y estar mejor posicionados dentro de esta nueva herramienta social. Al igual que Alianzo.com, por ejemplo, llevan a cabo una comprobación manual de los blogs y webs registradas para evitar aquellas que su equipo considere inapropiadas.

El sistema de registro es muy simple y rápido, quizás de los más accesibles que he visto hasta ahora, tal vez porque están en fase de lanzamiento y no es cuestión de poner complicaciones a los nuevos usuarios. Sea como fuere me ha supuesto no más de cinco minutos, literales, darme de alta y registrar cinco sitios, entre blogs y webs.

Melocius.com

¿Por qué apoyar esta nueva propuesta? Porque ofrece el tres en uno que hasta ahora ninguno de los grandes han sabido ofrecer, una interesante y prometedora mezcla de del.icio.us, Bitácoras y Paperblog. Es decir, que ofrece servicios de directorio social y de agregador de noticias en sus dos vertientes, abreviada y completo (al respecto, leer comentario del siguiente párrafo). Además ofrece un servicio de directorio tradicional cuya novedad podría estribar en el proceso de selección y en intentar mantener unos estándares de calidad que lo hagan atractivo dentro de la muy amplia oferta disponible en la red en este sentido.

Me gustaría destacar que el acceso al contenido completo en la fuente origen está mucho, pero mucho, más clarificada que en Paperblog, por ejemplo. Mientras que en este último agregador social es casi una suerte que uno de sus usuarios acaben en tu blog, como Melocius mezcla con esta idea el concepto de Bitácoras, resulta muy sencillo y mucho más probable que un usuario de este nuevo directorio social acabe visitando la fuente original. Podría, de hecho, romper la tendencia de los agregadores citados a "capturar" al visitante utilizando los contenidos de terceros y ser una excelente fuente de tráfico. Todo pasa porque su popularidad se catapulte lo necesario.

Y, también hay que decirlo, hay que apoyar esta nueva propuesta porque es el prometedor esfuerzo de dos jóvenes emprendedores, diseñadores de entornos web, ambos de 24 años, José María Sampedro, de Teoobe, y Sergio Ruíz Sánchez, de Ruta Relativa.

¡Os deseo suerte y éxito para ambos y para Melocius, otra forma de promocionar tu web!

domingo, 25 de julio de 2010

¿Qué quieres ser de mayor?

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Modelo Icebert
Fórmate tú en vez de esperar a que te formen y modelen, Herbert Spencer.

No hay más que una educación y es el ejemplo, Gustav Mahler.

No todos los niños nacen para ser futbolistas ni todas las niñas actrices de renombre. Ni todos nuestros hijos e hijas son abogados en potencia o tienen vocación de médicos, arquitectos o ingenieros. Aún así hay muchos padres que esperan de sus hijos esa vocación que a su particular juicio es un seguro para una vida adulta. Eso por no citar a los que inexplicablemente piden al cielo para que sus vástagos se presenten a una oposición y terminen sus días laborables como quemados funcionarios. No lo entiendo. ¿Cómo se puede desear tan triste futuro a un hijo/a? :)

En cierto modo nuestra cultura latina está hundida en un sistema familiar que educa para el fracaso y desde esa perspectiva aspira que los descendientes consigan aquello que los padres no pudieron, no supieron o no se atrevieron a conseguir. No hay confianza en las posibilidades y en las características individuales de nuestros hijos e hijas. Dudamos si una carrera deportiva, una vida de viajes y aventuras, una trayectoria como escultor o cualquier profesión mal vista en nuestro círculo pueda alimentar, o lo que es más importante, transmitir felicidad cuando los infantes de hoy traspasen la frontera de la pubertad.

En otras palabras, no se fomenta la vocación. ¡Cuánto menos seremos capaces de enseñar que además, con el tiempo, ésta madura, evoluciona y cambia! Son tantos a los que oigo esa frase tan actual hoy: ¡quiero un trabajo! (Y con razones y necesidad, por supuesto, no lo pongo en duda ni lo critico.) El interés por desarrollar determinados intereses personales como vocación profesional es insignificante y limitado a unos pocos locos. Muchos intentarán ser los mejores sólo porque les enseñaron a competir, les dijeron y repitieron hasta la saciedad que tenían que ser los primeros, que no era una cosa de estar a gusto con lo que se hace, de disfrutar en aquello que les fuera designado. Personas que pasan su vida adulta esperando a los 30 días de gracia en los que pueden permitirse, tal vez, sólo un poco, ser lo que desean y sueñan. Eso cuando no están cargados de obligaciones familiares de todo tipo o están tan vacíos de objetivos y metas personales que no saben qué hacer con ese tiempo.

Cuando hay vocación no hay trabajo ni vacaciones. Ambos conceptos pierden sentido pues lo que haces lo disfrutas, forma parte de ti, te llena y te complace. No piensas en las horas que dedicas ni estás contando el tiempo que falta para terminar tu jornada laboral. Hemos crecido copiando un modelo donde el éxito se mide no en un sentimiento interno de satisfacción, de complicidad con tu propio bienestar, sino en base a las posesiones (o las deudas acumuladas por tenerlas). Y pretendemos dejar esa herencia a las siguientes generaciones. Han de competir en la carrera del tener y para eso han de ejercer las profesiones con mejores promesas, no importa lo que se haya que invertir. ¡Por un hijo/a se hace de todo! Es lo que dicta la norma. Aunque al final nuestras buenas intenciones sobre su futuro derivan en malas acciones presentes, en acciones que siembran inseguridad, infelicidad e insatisfacción a recoger mañana.

Yo no lo quiero hacer todo por mis hijos, quiero que ellos sean capaces de alcanzar sus sueños, de desarrollar su vocación, de aspirar a su propia felicidad con independencia de los agentes externos que les rodeen en cada momento, sin endeudar sus sentimientos de por vida ni hacerlos dependientes de terceros. Ni mucho menos comprometer su trayectoria por el corto andar de la vida sometidos a tener aquello que otros programan y establecen como lo esperado.

Cuando mi hija dice que quiere estudiar Bellas Artes y alguien, tal vez cercano, con buenas intenciones, pero demostrando una ignorancia perfectamente alineada con su entorno, le espeta que no tiene futuro, que no conseguirá trabajo, reacciono rápidamente de manera visceral desmintiendo esas afirmaciones. Refuerzo sus sueños, la educo para buscar sus propias aspiraciones y, lo que creo más importante, para disfrutar en el camino, para no depender del reconocimiento ajeno, para encontrar satisfacción en sus adentros y no en la mirada aprobatoria de un tercero.

¿Qué deseas para tus hijos? ¿Qué repliquen la vida que se espera de ellos? ¿Qué sean buenos trabajadores, buenos padres y madres, qué cumplan con un sistema que tú nunca te has cuestionado, que sean ciudadanos/as ejemplares? Yo espero que mis hijos, tomen las decisiones que tomen, alcancen la felicidad y la plenitud que da el sentirse realizados. Que disfruten del viaje hacia sus propias metas. Si mi hijo aspira a ser padre de familia, bienvenida sea su decisión. Si su aspiración es ser un gran abogado, que disfrute en su carrera por la justicia y el derecho. Pero si aspira a ser un viajero, un aventurero, allí estaré para poner la mochila sobre los hombros mientras le recito a Machado:

Todo pasa y todo queda, pero lo nuestro es pasar, pasar haciendo caminos, caminos sobre el mar. [...] Caminante, son tus huellas el camino y nada más; caminante, no hay camino, se hace camino al andar. Al andar se hace camino y al volver la vista atrás se ve la senda que nunca se ha de volver a pisar. Caminante no hay camino sino estelas en la mar...

Y si me equivoco, el tiempo lo dirá...

(Imagen superior del blog de Mikel Agirregabiria, experto en innovación educativa.)

sábado, 24 de julio de 2010

Descubriendo los Blogs & Gofio

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Blogs & Gofio XXVII
Gofio.- El gofio, harina tostada o ñaco es una harina de cereales tostados originaria de las Islas Canarias que es consumida también en República Dominicana, Cuba, Puerto Rico, Venezuela, Uruguay, Argentina y Chile. Fuente: Wikipedia.

Tiempo es lo que hace falta para estar al día de todo lo que sucede a tu alrededor, pero cuando tienes las miras puestas en tantas cosas atractivas, tantos temas interesantes, tanto cine que ver, tanto por leer, tanto por aprender, es difícil. Y hasta ahora he estado tan ensimismado mirando fuera de las islas que no ha sido hasta que me ha faltado tiempo para dedicarlo a navegar, a descubrir la blogosfera, que no he empezado a mirar lo que tenía cerca.

Ayer asistí a la reunión de bloggers programada dentro del Tenerife Lan Party 2K10, una mesa redonda moderada por Esther Pérez Verdú (de Atarecos.com) y en la que participaban Javier Peláez (de La Aldea Irreductible), Miguel (de Canarias Bruta), Víctor Ruíz (de Linotipo, creador de Blogalia y editor en Barrapunto) y un recién llegado, según se clasificaba él mismo, aunque muy conocido en el mundo deportivo insular, Manoj Daswani (de Tribuna Alta).

Asistentes, muy pocos, debido en parte a la gran cantidad de actividades simultáneas que se celebraban en el Lan Party (lo normal durante los cinco días de celebración). Los temas, haciendo honor a nuestro reconocido y simpático ombliguismo bloguero, no podían ser otros que la definición de un bloguero -o materia prima con la que se fabrica-, si están muertos o no los blogs, la influencia de las redes sociales, la rentabilidad económica y, tema estrella aunque no de manera pretendida, el troll, ese ser mítico-místico del espacio digital.

Después de una hora y media, más o menos, de oír con satisfacción a los interlocutores descubro el Blogs & Gofio, una iniciativa que va por su edición XXVII, ahí es nada, auspiciada por el también recién descubierto e inagotable Jose Frechín (de Tunel Carpiano) y que reúne de manera informal a un grupo de blogueros de Canarias; donde pude poner cara a Sildavia.net, El Ornitorringo Enmascarado o El Rincón de Ninguno, además de a los propios ponentes de la mesa celebrada momentos antes, por supuesto. Pero no fueron los únicos ya que más de 20 jinetes del teclado hicieron acto de presencia en una típica comida canaria disfrutada en un self-service chino (¡sic!). Bueno, hasta los blogueros tenemos nuestras incongruencias. ¿Qué pasa? :)

Y hay que decir que si se ha de valorar la blogosfera isleña por la cena de ayer, ésta es está muy cargada de testosterona (eminentemente masculina), básicamente interesada en la ciencia y muy adicta a la cultura del siglo XX-XXI, sazonada con unas enormes raciones de curiosidad, ganas de emprender y ansias por comunicar.

Personalmente no puedo decir otra cosa salvo que fue una grata experiencia; me lamento de no haber descubierto a este tropel de desinquietos escritores, narradores de la modernidad, mucho antes, máxime cuando están tan cerca de casa. No sé por qué motivo, pero cuándo tenía tiempo descubría la red hilando por tema y no por geografía. Y es ahora, cuando el tiempo a dedicar a lo bueno y lo divertido de lo digital me escasea, que empiezo a mirar la gran calidad de lo que se hace en las islas y para el mundo.

Lo cierto es que tengo la sensación de ser testigo del futuro. Muchos de los jóvenes -o casi ya no tanto sino más bien grupo de treintañeros- que he conocido en estos últimos meses son los que mañana tomarán decisiones, ocuparán puestos de relevancia y definirán el presente de lo que está por venir. Y hoy, lo digital promueve que estos emprendedores, los más interesados en la innovación, establezcan lazos directos y múltiples traspasando ese contacto a la vida real, facilitando y reforzando esos lazos gracias a la red.

Espero tener la suerte de poder repetir la experiencia. Mi conclusión, imitando a un orador de la iglesia -una cualquiera- diría: vosotros, hijos míos, desvirtualizaos, porque está por venir lo mejor de la red.

jueves, 22 de julio de 2010

Serotonina, de la felicidad al síndrome

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(A lo largo del texto encontrarás enlaces a artículos que hablan e inciden en el tema aquí tratado, algunos con mucha más profundidad. Además, te recomiendo buscar el término serotonina en Google -ten mucho cuidado con los que venden humo en forma de medicamentos de fácil adquisición-. Lo que aquí lees es un resumen que he realizado para mi uso personal y que comparto contigo. No soy experto en el tema, así que busca, indaga e infórmate. ¡Merece la pena!)

La serotonina está de moda, es el cable de la felicidad. Una parte de nuestra química cerebral (un neurotransmisor) que tiene una incidencia directa sobre el estado de ánimo, la sexualidad, el apetito, el sueño, además de inhibir y controlar reacciones como el enfado, la agresión e incluso la ira.

Se fabrica en nuestro cerebro y, pese a lo que estás pensando, no puede administrarse como medicamento al ser humano porque la que es ingerida con la alimentación no es capaz de traspasar la barrera hematoencefálica que aísla el cerebro del resto del cuerpo sirviendo de frontera y aduana para oxígeno, sangre, pero también a tóxicos y otros elementos que serían nocivos para ese indispensable órgano -pese a la inactividad a la que algunas personas someten el suyo-. Pero sí lo hace el triptofano, uno de los principales componentes en la elaboración de la serotonina, así como otras moléculas metabolizantes, en concreto las 5-HTP. Y tanto una como otra pueden obtenerse a través de la alimentación.

La ansiedad, el estrés, el nerviosismo y en general el aumento de la adrenalina en nuestro cuerpo, así como algunas situaciones fisiológicas como un nivel elevado de azúcar en sangre provocan que bajen los niveles de serotonina. Andar cortos de esta gasolina del bienestar es la causa o tiene relación directa con la depresión, agresividad, problemas con el sueño y, se sospecha, según algunos estudios, que también tiene relación con otros trastornos más graves relacionados con la salud mental, tales como la esquizofrenia. El cuerpo del hombre produce y consume un 50% más que el de la mujer, siendo más sensible a sus variaciones. En la mujer, sin embargo, los niveles de serotonina se ven afectados por los cambios hormonales (en los niveles de estrógenos). (¡Tú, marido, ya te puedes explicar sus cambios de humor!)

La búsqueda de la hormona de la felicidad, nombre también aplicado a la dopamina, ha hecho de los Estados Unidos se haya convertido en un país enganchado al Prozac, al punto que en MedLine Plus ya se advierte de la aparición de casos de síndrome de la serotonina causado por un excesivo nivel de esta sustancia en nuestra sangre.

Es una reacción farmacológica potencialmente mortal que hace que el cuerpo tenga demasiada serotonina, un químico producido por las neuronas. [...] uno puede desarrollar este síndrome si toma medicamentos para la migraña, llamados triptanos, junto con antidepresivos, llamados inhibidores selectivos de la recaptación de la serotonina (ISRS) e inhibidores selectivos de la recaptación de la serotonina/norepinefrina (ISRSN). Los ISRS populares abarcan: Celexa, Zoloft, Prozac, Paxil y Lexapro. Los ISRSN abarcan: Cymbalta y Effexor. Las marcas comerciales de los triptanos comprenden: Imitrex, Zomig, Frova, Maxalt, Axert, Amerge y Relpax.

Así pues, la mejor manera de regenerar los niveles de nuestra serotonina es a través de hábitos saludables desarrollados con el ejercicio físico, a través de la alimentación y ciertos cambios conductuales. Ya se ha demostrado que la práctica de la relajación o la meditación, o la realización de ejercicios de yoga (o sistemas similares) aumentan sus niveles, así como el ejercicio moderado continuado, como bailar. Es curioso que durante siglos, desde diversas culturas, diversas tradiciones ya explicaban lo mismo, aunque con un aura místico que escondía, tras el desconocimiento, el funcionamiento de esta química feliz. Curiosamente, iniciar nuevos proyectos, cambiar hábitos, motivar la curiosidad y la atención por elementos novedosos que modifiquen nuestra rutina habitual ayudan a aumentar la producción de serotonina.

Estos cambios de conductas y adquisición de hábitos saludables deben estar acompañados con una alimentación pensada para la busca del triptofano; que no difiere -mira tú por donde- excesivamente de la dieta mediterránea -quizás por eso los latinos somos más felices que los centroeuropeos y nórdicos, salvo ahora, que cambiamos nuestros hábitos-.

El triptofano es un aminoácido que el cuerpo es incapaz de producir y que se ha de adquirir a través de lo que se come. ¿Adivinas un alimento mítico con un gran contenido en este elemento? ¡Chocolate! Sí, por supuesto, pero... ¿Cuántas veces has oído aquello de lo bien que sienta un vaso de leche caliente por la noche? La leche contiene elevadas cantidades de triptofano, además el cuerpo produce más serotonina al atardecer y mucho menos al amanecer. Cuando bebemos ese buen vaso de leche antes de acostarnos estamos, en realidad, echando gasolina a nuestra fabrica de bienestar mental, aportando triptofano que facilita la generación de serotonina, además facilitando el buen sueño porque ésta es un elemento regulador de nuestro descanso nocturno.

Las carnes de aves, en especial el pollo y el pavo -los huevos-, son ricos en triptofano. También el pescado. El arroz, algunos frutos secos como las nueces, las almendras y las avellanas, no deberían de faltar en nuestra alimentación antidepresiva. Muy importante, por todos los beneficios que nos aportan en forma de minerales y vitaminas son las frutas -muy interesante el plátano, por su aporte de magnesio, si es de Canarias, mejor- y las verduras, en especial la soja.

Algunos investigadores afirman que con una alimentación equilibrada o incluso que priorice estos alimentos, podrían llegar a sustituirse la medicación de trastornos como la ansiedad o las depresiones leves. También es válido buscar información sobre la alimentación rica en omega-3, muy relacionados con los aquí mencionados.

En todo caso, NUNCA te automediques, consulta SIEMPRE con tu especialista, busca información y contrasta las fuentes que encuentras, sobre todo en la red; haz un esfuerzo -que no lo es tanto- en cambiar tus hábitos, sobre todo aquellos de los que sabes conscientemente que te perjudican: practica deporte habitualmente (sería deseable al menos tres días a la semana, dedícate un tiempo a ti mismo/a, recupera la dieta mediterránea en tu menú y, sobre todo, recuerda que si no tiene solución, no es un problema.

(Imagen superior encontrada en Andar es Salud.)

miércoles, 21 de julio de 2010

Escribir 700 palabras no daña la salud

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palabrasPara tener éxito con un blog, al menos eso demuestran los más seguidos o admirados, hay que darle ritmo a tu cuerpo Macarena. Quiero decir que mensajes y textos cortos con unos cuantos vídeos o fotos impactantes más un punto de banalidad, parece ser el cóctel más pedido en esos bares bitacóricos, atestados de clientes.

Nos estamos acostumbrando a k cuantas - letras s scriban, mejor que mejor; cayendo en la frivolidad de: a) dar por hecho; b) vivir de la suposición.

Como hay que escribir poco para que nuestro consumidor lo lea y, a ser posible, lo disemine cual abeja digital, hay que afirmar categóricamente verdades absolutas (cualquier cosa vale), demostrando seguridad aunque se caiga el cielo de los unos y los ceros de la pura vergüenza.

Y como los lectores, yo el primero, no somos ni adivinos ni prestidigitadores del entendimiento, mezclamos esos ridículos párrafos con nuestra propia vivencia, atiborrada de creencias y opiniones, subjetivas todas, para sacar un cóctel de suposiciones y conclusiones tan sólidas como el vapor de un guiso. Lo que en la mayor parte de las ocasiones no es malo pero en algún que otro momento se convierte en un verdadero quebradero de cabeza. Sobre todo cuando interlocutor e interlocutando (toma palabra inventada) inician un cansino debate sobre lo que uno quiso decir -realmente- y lo que el otro entendió -sin lugar a dudas-.

Pero escribir 700 palabras. Eso es harina de otro costal. Juntar frases utilizando la vieja técnica del decir lo que se va a decir, decirlo y decir lo que se ha dicho; construyendo párrafos que hilan una introducción, un desarrollo y una conclusión... Eso no se lleva, no es geek ni tan siquiera friki ni acaso chupiguay. Es un rollo soporífero.

¿Por qué 700 palabras? No lo sé. Hace tiempo me encargaron un artículo para una revista más algunas fotografías. ¡700 palabras, más o menos! Eso fue lo que me pidieron y me aconsejaron, cuya consecuencia era, a un tamaño decente para la lectura sobre el papel, dos páginas cuché, brillantes, bonitas y a color. Todas unas señoras dos páginas. Y arriba, en negrita, mi nombre. ¡Qué bonito! ¡Qué subidón! ¡Anclas de tres toneladas tuve que amarrarme al ego durante una semana! Claro que bastaron cuatro o cinco encargos similares para que la ilusión se fuera disipando y la cosa entrara en la normalidad; para luego pasar a la desilusión cuando los emolumentos prometidos a cambio de la labor realizada eran algo menos que etéreos. Cosas de la crisis, debe ser.

Aún así me quedé con la cantinela: 700 palabras. Que tampoco es tanto. Más tiempo te lleva documentar tu propuesta, hilar un guión previo sobre lo que quieres comunicar, aunque sea mentalmente (si eres hombre, puedes elaborarlo utilizando cualquiera de las dos cabezas que tienes, preferentemente con la que tengas más práctica; si eres mujer, entre la casa, los vecinos, los niños, el trabajo, la hipoteca, la madre, la suegra y tu marido, que reclama usar su cabeza, ya te lo piensas). Una vez hecho el trabajo pesado, escribir no es tan tedioso ni cansino. Es divertido. Te lo prometo. Pesado será luego leer una y otra vez, hasta que acabes harto o recitando de memoria el texto, para pulir y corregir errores (luego, dos días después, descubrirás unos gazapos como elefantes, es ley del escriba).

Yo, con la tontería, llevo ya algo más de quinientas y pico, pero un pico largo, aunque no tantas como para redondear mercantilmente diciendo seiscientas. No. ¡Qué va! Más bien, casi seiscientas. Pero a lo tonto, a lo tonto, como quien no quiere la cosa, te explico esta innecesaria aclaración y casi me monto en las seiscientas trece, con el trece incluido en ese cálculo.

Y ahora, repasa visualmente este texto, usa avanzar y retroceder página. Míralo como quien mira un cuadro poco afortunado, la pintura de un aprendiz al que no se quiere herir. ¿De verdad parece un texto largo? Puede que su lectura sea más amena o menos aburrida, en cualquier caso yo no salgo perjudicado. Pero largo, lo que se dice largo, no lo es. Además, toda la vida obsesionados con el tamaño y ahora primamos lo corto. Un contrasentido.

(Hermosa imagen superior encontrada en Manelh's Corner. Y este paréntesis no se suma en las 700 palabras. Ya lo sabes, por si tienes curiosidad y las cuentas.)

lunes, 19 de julio de 2010

¿Una vuelta en bicicleta de montaña?

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Imágenes de la Pista de Las Torrillas, en los municipios de Santa Úrsula y La Victoria, y Pista de Benijos, en el municipio de La Orotava, todos en el norte de la isla de Tenerife.

Y es que aún nos queda mucho a salvo de los hooligan quinceañeros que suelen traernos los touroperadores a las zonas de turismo masivo.

Más del 36% del territorio en Canarias está protegido. A cambio, el otro 75% ha sido presa del mayor de los despropósitos urbanísticos. En algunas islas, de manera individual, este porcentaje supera el 50%.

Tenerife es una de las que proporcionalmente reserva mayores extensiones paisajísticas protegidas, todo hay que reconocerlo, gracias a la gestión, no del Gobierno Autonómico (en absoluto), sino a su Cabildo Insular y en concreto, a un político (yo, que siempre tengo motivos para lanzar críticas a la profesión): D. Wladimiro Rodríguez Brito, su Consejero de Medio Ambiente y Paisaje.

Todo es criticable y mejorable en esta vida (incluso las críticas) pero considero que su labor será reconocida, no hoy, pero será reconocida y valorada en su justa medida, tarde o temprano. Incluso por los que, como yo, en alguna ocasión, hayamos señalado su gestión en algún aspecto.

D. Wladimiro, mis respetos.

Pistas, Montes de Tenerife

Pistas, Montes de Tenerife

sábado, 17 de julio de 2010

La innovación en política: del convencer al hacer

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Innovación PolíticaNo hablo aquí de las políticas de innovación sino de la innovación en la propia política. Y no lo escribo como experto y ni mucho menos con la pretensión de tener las claves de lo que será mejor para el futuro de mi ciudadanía, del mundo. Es absurdo pretenderlo. Lo que narro lo hago como ciudadano, intentando utilizar el sentido común.

Resulta a la vez sorprendente (y un tanto lamentable) ver a políticos ya maduros, hechos en la clandestinidad de los últimos años del franquismo y madurados en la transición, hablar de innovación en política utilizando los mismos métodos, anclados en las mismas maneras y formas que antaño fueron tan necesarias. Hasta la década de los noventa del pasado siglo XX o incluso los primeros años del XXI era necesario convencer. La política del convencer era (y sigue siendo) la herramienta básica de un trabajador de las palabras. Por activa o por pasiva, construyendo en positivo o lo que ha venido siendo más habitual (y lamentable) en negativo (claro ejemplo, la actual línea de acción del Partido Popular).

Largos discursos insustanciales que giran como norias aburridas sobre un mismo concepto sin aportar decisión ni acción allí donde es necesario. Aspirantes a líderes, a ocupar un sillón, si no en alguno de los partidos tradicionales ya fundados, en alguno nuevo que se pueda crear para la ocasión. Son como trompos lanzados a la calle cuya única función es girar sobre sí mismos, ciegos a las necesidades de la ciudadanía que en teoría representan.

A algunos de estos estudiosos, cargados de teorías llenas de metáforas escritas por algún guionista o copiadas de algún libro, no se les caen los anillos al hablar de innovación en política utilizando las mismas viejas estrategias, la del convencer en negativo, la del desprestigio y la acusación falsa o el puro despropósito, sin ningún reconocimiento de error cuando por fin se demuestra lo desacertado de sus afirmaciones.

La innovación en política, pues, no puede defenderse desde posturas tradicionales, desde discursos ya manidos basados en el ataque y derribo del contrincante. Estos monólogos están desfasados y aunque intentemos disfrazarlos de nuevos sólo consiguen perpetuar lo tradicional. Tampoco se innova en política creando un nuevo partido, máxime cuando sabemos que finalmente las estructuras que se armaran, sus estatutos y reglamentos, su democracia interna, pero sobre todo su actuación en el terreno de lucha por la representatividad electoral, acabarán imitando casi por necesidad a los ya existentes.

Reconociendo que no tengo las claves para la innovación en un aspecto tan importante y vital en la sociedad como lo es la política y que lo plasmado aquí es la voz de un ciudadano, uno de esos a los que los innovadores pretenden, al menos de gesto, escuchar, si tengo al menos mis propias propuestas.

Uno de los cambios fundamentales en la política es emigrar de la citada tradición del convencer hacia una política del hacer. Hoy día, en el Primer Mundo democrático, padecemos de un excesivo nivel de representación. Parlamentarios europeos, nacionales y autonómicos por no hablar del ejército de concejales que viven a costa de los erarios públicos, se suplen unos a los otros en las mismas funciones y objetivos, peleándose entre ellos por las ya reconocidas transferencias. Innovar pasa, por lo tanto, por mejorar la representatividad electoral hacia un modelo más justo y equitativo donde no ocurra que una de las fuerzas más votadas del país se encuentre con que tiene un sillón parlamentario (caso de IU) o bien que la fuerza más votada de una región no tiene el mayor número de parlamentarios electos (PSOE en Canarias), al mismo tiempo que se disminuye el número de representantes, redundando en una mayor efectividad en el gasto presupuestario.

Otro de los cambios necesarios en esta nueva política del hacer es separar lo que es ideología de lo que es gestión pública. A los ojos de los ciudadanos suelen pasar desapercibidos los miles de cargos por libre designación nombrados a dedo por los políticos elegidos en las urnas, desde directores, subdirectores, secretarios generales, secretarios técnicos y diversos subsecretarios, jefes de servicio, de sección o de negociado, viceconcejeros hasta gerentes de entidades públicas o presidentes de instituciones a mansalva. ¿Quién controla a toda esta prole de personas, ejecutores en última instancia de los presupuestos?

La gestión pública debiera de profesionalizarse y estar sometidas a criterios de exigencia de resultados iguales (o superiores) que en la empresa privada. El gerente de una fundación, el director general de un consorcio, el presidente de una sociedad de fomento deberían de estar sometidos a perfiles profesionales, cuyo acceso a ese puesto fuera dado por un concurso competitivo de méritos donde se asegurase que los ciudadanos pudiéramos disponer de los mejores allí donde los necesitamos.

En definitiva, para asfaltar la carretera que va hasta el pueblo no necesito pagar el sueldo de un parlamentario nacional y otro autonómico, al concejal del ayuntamiento y al gerente de la empresa pública encargado del mantenimiento de carreteras y vías públicas. Me basta uno sólo, que disponga del presupuesto necesario y que trabaje por los objetivos para los que ha sido contratado. Después de todo, yo, ciudadano, soy su jefe. Yo, ciudadano, soy el socio capitalista mayoritario de la empresa que gestiona el político, por lo tanto los réditos, el respeto y a quien se debe de rendir cuentas es a mí, no al revés.

Otro aspecto clave en la innovación en política es el acceso a los órganos decisión de aquellos ciudadanos implicados directamente en las normas dirimidas por los citados instrumentos de gobierno a través de mecanismos sencillos que hoy pueden estar sustentados en las ya no tan nuevas tecnologías de la información y la comunicación (esas que los políticos tradicionales citan y llaman TICs aunque realmente no entienden). Sin embargo, innovar NO es utilizar esas mismas TICs para que un grupo de privilegiados, aquellos que creen estar en posesión de una verdad determinada, prevalezcan sobre el resto de los ciudadanos, sobre aquellos que por falta de formación no pueden o no saben hacer uso de esas mismas herramientas. Es muy fácil que hoy, un grupo de tecnólogos bien formados y preparados generen un foro de discusión y valoración sobre innovación en el que, directamente, quedan excluidos todos aquellos que no son usuarios de la herramienta en cuestión.

En resumen, creo que la política democrática daría un paso de gigantes si consiguiera mejorar la representatividad electoral al tiempo que disminuye el exceso en el número de representantes; evoluciona en sus modos de una política basada en el convencer a una política basada en el hacer; aprende a separar eficazmente la lucha ideológica de la gestión pública, profesionalizando ésta última; y, por último, facilita el acceso de los ciudadanos a los órganos de representación y toma de decisiones, sobre todo y especialmente a aquellos que estén directamente implicados y afectados por las normas dictadas.

¿Serán estos retos alcanzables? ¿Como sociedad, estaremos capacitados para alcanzar la madurez necesaria para buscar estos objetivos?

(Imagen superior encontrada en el blog Pateando el Mundo, en su artículo Innovación, una actitud para el cambio.)

viernes, 16 de julio de 2010

La vida que desconoces (cuando sueñas)

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sueño lúcidoDesde que tengo recuerdos he sentido interés por el mundo onírico, por lo que ocurre en ese tercio de la vida que se nos olvida tan pronto ponemos los pies en el suelo y estiramos los músculos. Es un interés ancestral que se ha venido reflejando en cada época y cultura de una manera u otra, siempre ensortijado por el misterio y por esas explicaciones tan hermosas que nos inventamos los hombres cuando no entendemos lo que ocurre.

La ciencia acepta hoy que el acto de soñar se torna presente desde el mismo instante del nacimiento y no nos abandona hasta nuestra muerte. La capacidad para recordar estos sueños y hacerlos presentes en nuestro tiempo de vigilia va disminuyendo, si no se entrena, con la edad. Y pese a esta omnipresencia en nuestra vida los miramos con desdén, como se mira a todo aquello que excede a nuestro conocimiento, a la razón y a la lógica.

¿Para qué la naturaleza nos ha dotado de una cualidad o función que, en apariencia, no tiene ningún valor? Ya Heráclito afirmó que despiertos, los hombres sólo pueden compartir la experiencia de un mundo mientras que en el reino del sueño cada uno se inscribe en el ámbito de su propia singularidad.

El sueño es universal y son las interpretaciones culturales las que tiñen y barnizan la reacción de los soñadores con respecto a lo soñado. Unos encuentran un marcado carácter de mensaje, señales predictivas que dictan las decisiones en las horas de sol. Para otros, como decía mi abuela, no son sino rebujatos de los que no merece la pena acordarse, potajes de recuerdos sin ningún sentido. En algunas épocas fueron motivo de castigo y muerte, justificación para etiquetar a brujas y quemar a inocentes. Lo cierto es que tiene poco de mitológico y sí mucho de incomprendido y desconocido.

El sueño cumple un papel biológico y parece ser una función común a todas las especies vivas, habiéndose demostrado al menos su presencia sobre todo entre los mamíferos. Una de las paradojas del sueño, definido por este mismo adjetivo, es el estado de plena actividad mientras ocurre, detectable hoy en día a través de grabaciones poligráficas y cuya duración oscila en una media de 15 minutos, intercalados en periodos dentro de la fase de sueño profundo -dormir, a secas- en los que no se produce el sueño paradójico, repitiéndose unas 4 ó 5 veces por noche, si bien esta frecuencia, como ya dije, parece disminuir con la edad.

Baudelaire sugirió que el hombre tiene dos grandes tipos de sueños. Los primeros, llenos de detalles sobre su vida cotidiana, preocupaciones, deseos y vicios, se combinan de una manera más o menos extraña con los objetos entrevistos durante el día y que se han fijado indiscretamente sobre la amplia tela de la memoria humana. A este tipo de sueño se le denomina natural; es el hombre mismo. Pero hay otra clase de sueño: el sueño absurdo, imprevisto, aquel que no tiene relación ni conexión alguna con el carácter, la vida y las pasiones del durmiente; este sueño, que llamaré aquí jeroglífico, representa evidentemente el lado sobrenatural de la vida y es precisamente su naturaleza absurda lo que determina que los antiguos le atribuyeran una naturaleza divina.

Se atribuye a Freud, quien a través del psicoanálisis metódico se acerca por primera vez de manera objetiva al mundo onírico, el retorno de la investigación del sueño, dando forma a su trabajo en La ciencia de los sueños (o La interpretación de los sueños, según traducción). Este mítico científico de finales del XIX y principios del XX no estaba sólo y comparte con Jung estos méritos, pero éste va más allá de lo que fue Freud, quién da un profundo significado sexual a la interpretación del mensaje onírico. Jung da mayor importancia a los sueños y su valor como mensajes para el soñador, restando el peso de la sexualidad como combustible esencial en la recreación de los mundos soñados. Jung da nacimiento al concepto de inconsciente colectivo y rescata la idea de los arquetipos como fundamento de sus investigaciones interpretativas.

Y mucho más se podría hablar de los sueños, pero giramos aquí en un cruce de la narración histórica con lo personal, porque esta entrada tiene por objetivo contarte de manera muy breve, como testimonio, una vivencia personal. Luego, tú, explicas, valoras o experimentas.

Uno de los aspectos que más me llama la atención del mundo de los sueños es su aparente desvinculación con el soñador. Es como si a un tiempo fueras espectador y actor de una obra de teatro escrita circunstancialmente momentos antes de su representación. Hace ya algunos años descubrí una idea realmente sugerente: el sueño lúcido. Y aún más, lo reconozco, me atrajo el nombre de aquellos que buscan o practican esta técnica, por llamarlo de alguna manera: onironautas. ¡No me digas que no resulta sugerente!

¿Qué es el sueño lúcido? Podríamos decir en resumen que su objetivo primero es buscar la consciencia dentro del sueño. Saber que estas soñando, durante el sueño, dentro de la historia del sueño, e interactuar de manera voluntaria con algo que, a priori, se supone funciona a un nivel inconsciente y fuera de nuestro control. La primera referencia de estudio sobre este fenómeno data de 1867 de manos de Saint-Denys.

Para conseguir llegar a este objetivo hay que empezar por mostrar interés en el sueño, intentar recordarlos y auto-inducirnos a ser conscientes durante el mismo, pero insisto, esto sucede mientras soñamos. Y, objetivamente, se consigue. Parece que las mujeres tienen una mayor facilidad para acceder al mundo de los sueños; y como ya dije los jóvenes más que los adultos o los mayores. En mi caso he tenido pocas experiencias con el sueño lúcido, pero te invito a visitar una página que lleva más de 16 años publicada -desde 1994- y ha servido de guía de referencia a muchísimos practicantes: onironautas.org; o su nuevo blog.

En la primera ocasión sufría una agobiante pesadilla en la que era perseguido y acosado. En un momento dado fui consciente de que estaba soñando. En ese momento cambié radicalmente la historia. La pesadilla dejo de ser tal y la persecución cesó. A partir de ese momento el sueño fue lo que yo quise que fuera... durante el sueño paradójico en el sueño profundo. Insisto.

En la segunda ocasión decidí experimentar la sensación de volar. Recorrí paisajes sintiendo el aire en la piel. Ascendiendo y descendiendo. Sabía que estaba soñando y estaba experimentando aquello que deseaba experimentar. Es decir, no era un sueño que sucedía, era un sueño que dirigía conscientemente. He tenido otras experiencias curiosas con el sueño pero, sin duda alguna, ha sido la práctica del sueño lúcido la más objetiva.

Durante el sueño lucido las sensaciones físicas se multiplican y se tornan más reales. Por ejemplo, durante el sueño en el que decidí volar, experimenté la sensación del roce del aire en la piel. Las imágenes del sueño también se vuelve más vividas, más reales. Los colores se tornan más vivos. En aquellas experiencias tuve la impresión de que se hacía de día. Como si mis sueños habituales ocurrieran en penumbra, durante la noche o apagados.

El sueño lúcido no es una experiencia en la que se cree o no. No necesitas pagar a un charlatán para experimentar. Tampoco representa ningún tipo de peligro. El éxito no se asegura. Por motivos desconocidos hay personas para las que resulta casi natural tener sueños lúcidos mientras que para otras puede suponer un reto inalcanzable.

Si tienes curiosidad, investiga (he ido dejando una serie de enlaces a lo largo del texto que tal vez te interesen), experimenta... ¡y compártelo! Y si no, si eres un ser de razón y lógica, de números y de tecnología, recuerda que también sueñas, todas las noches, varias veces por noche. Y un día de estos, podrías llevarte una sorpresa.

¡Por cierto! Tengo que preguntártelo. ¿Has tenido alguna experiencia curiosa, interesante, llamativa o fuera de lo común con los sueños?

(Imagen superior encontrada en el blog Peregrinos Oníricos.)

jueves, 15 de julio de 2010

Europa y la investigación en enfermedades raras

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Enfermedades RarasEuropa inicia este pasado mes de abril un proyecto de tres años auspiciado bajo el Segundo Programa de Acción Comunitaria en el Campo de la Salud Pública.

El proyecto, denominado BURQOL-RD, tiene como objetivo generar modelos de cuantificación de los costes socio-económicos y evaluación de la calidad de vida relacionada con la salud de los pacientes de, al menos, 10 enfermedades raras a través de un estudio transversal en diferentes países europeos, entre ellos España.

Los modelos desarrollados servirán para medir las diferencias entre los distintos sistemas de atención social y sanitaria de los estados miembros permitiendo generar políticas comunes para la atención de las enfermedades raras en su conjunto; las grandes olvidadas por los canales tradicionales de investigación en salud, además de las grandes compañías farmacéuticas.

Liderado desde el Servicio de Evaluación del Servicio Canario de la Salud, el proyecto BURQOL-RD incorpora en el estudio a instituciones educativas y centros de investigación de España (además del citado, al Instituto de Salud Carlos III), Italia (Instituto Superior di Sanita y la Università Commerciale "Luigi Bocconia"), Bulgaria (Bulgarian Association for Promotion of Education and Science), Reino Unido (London School of Economics and Political Science), Francia (University Paris val de marne "Paris 12"), Suecia (The Swedish Institute for Health Economics), Hungría (Centre for Public Affairs Studies Foundation) y Alemania (Leibniz University Hannover), así como a organizaciones y federaciones de pacientes de estos países. Entre las agrupaciones de afectados y sus cuidadores participa la Federación Española de Enfermedades Raras.

Pero, qué es o qué se entiende por una enfermedad rara. La EC Regulation on Orphan Medicinal Products ha definido como tales a aquellas que afectan a menos de 1 ciudadano por cada 2.000 de una población determinada. En Estados Unidos, sin embargo, sus administraciones públicas califican una enfermedad rara como aquella que afecta a menos de 200.000 de sus ciudadanos. En Europa, extrapolando su propia definición, estaríamos hablando de un límite de 185.000 afectados en Europa o de 20.000 sólo en España.

Pero para una persona puede ser aún peor cuando su prevención, diagnóstico o tratamiento depende de alguno de los medicamentos huérfanos, definidos estos como aquellos necesarios casi exclusivamente para alguno de estos problemas de salud. Las grandes multinacionales y compañías farmacéuticas son reacias a la inversión en investigación y fabricación de estos medicamentos por una cuestión exclusivamente de rentabilidad económica.

Por otra parte, actualmente hay censados unos 7.000 problemas de salud que entrarían dentro de esta calificación. En 2003, el conjunto de pacientes afectados por alguna de estas enfermedades en Europa se estimaba en 30 millones, aproximadamente al 6% de su población. Pero este gran porcentaje de población no puede ser tratado de forma homogénea como un colectivo único ya que cada patología difiere en gran medida del resto y, como característica común, comparten una gran complejidad en cuanto a su diagnóstico y aún más, en muchos casos, en cuanto a su prevención cuando es previsible -herencia genética- o su tratamiento.

Piensa que si ya es difícil afrontar una enfermedad grave, es un verdadero calvario, tanto para los afectados como para sus familias, que ésta sea una gran desconocida para el sistema sanitario que utilice (presumiblemente, el público). Si es tu caso, tienes a tu disposición el Servicio de Información y Orientación de FEDER, al que puedes acceder a través del número 902 181 725. Si deseas ayudar, puedes realizar donativos a esta organización, destinados a su mantenimiento y la subvención de un gran número de proyectos.

(Imagen superior encontrada en el manifiesto Por un pacto de todos por las enfermedades raras.)

martes, 13 de julio de 2010

Medios, redes sociales y privacidad

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Medios, redes sociales y privacidadHoy llegué a casa justo a tiempo para ver de pasada el programa de Gente, de RTVE. Justo en el momento en el que entraba en casa, pasando por delante de la televisión, cuando están hablando de las fotos de Puyol (y otros jugadores de la selección española) en su Facebook o de frases otorgadas a este nuevo héroe en su Twitter. No digo que se haya hecho sin permiso, pero surgen algunas dudas sobre el asunto.

No es la primera vez que veo, escucho o leo algo similar. Los grandes personajes y las grandes compañías que manejan sus nombres como marcas están descubriendo las redes sociales y los medios están descubriendo estos perfiles como fuente de chismorreo continúo. En ocasiones éstos, los perfiles, no tienen otro objetivo que el puro marketing, pero, como en el caso de Reverón, que narro más abajo, las fotos salen de una cuenta de usuario atribuible a una persona real (por diferenciarlo de alguna manera).

Hace ahora medio año, la Concejala de Urbanismo del Ayuntamiento de Santa Cruz de Tenerife, Luz Reverón, saltó a los medios locales por unas fotografías publicadas en la cuenta de Facebook de alguno de los funcionarios del consistorio que, junto con ella, se dieron un viajecito en primera clase a Madrid para conocer en vivo La Noche en Blanco, gastando un buen pico del presupuesto público. En fin, la historia se sale del hilo de la reflexión y, sin que suene a justificación para un comportamiento tan bochornoso (todo lo contrario), ambos casos (Puyol y Reverón) motivan la misma pregunta.

Cuando los medios copian contenido del perfil de un usuario, además de vulnerar un derecho de autoría no reconocida, usando además sin un permiso explícito contenido generado por terceros, vulnera un derecho a la privacidad sobre el que, si no me equivoco, la Agencia Española de Protección de Datos debería de actuar.

¿O podemos presuponer que si un perfil es público, como mi cuenta en Twitter, eso es señal de que se puede utilizar su contenido libremente, sin ningún tipo de restricciones? ¿Es así? Y si un usuario inexperto abre una cuenta en Facebook y no configura apropiadamente sus políticas de privacidad. ¿Igualmente debemos presuponer la misma conclusión? Quizás antes de responder a estas preguntas habría que tener en cuenta que publicar un contenido en la red no significa explícitamente liberarlo para su uso, básicamente porque son los usuarios, a través de sus búsquedas, los que acuden a ese contenido generado y no al revés.

Puedo publicar fotografías personales o que otra persona lo haga, etiquetarme luego (en Facebook) y aquellos que "me busquen", podrían encontrarme. Pero ésto es algo absolutamente distinto a que un medio copie esa información personal y la re-difunda sobre su propio soporte. Además, sin la autorización expresa del implicado. Se mezcla aquí de todo: privacidad, derecho a la información y propiedad intelectual; en un batiburrillo anudado que resulta difícil de aclarar.

Sin embargo, siendo realista, qué consecuencias podría sufrir un periódico o una televisión por hacer un uso ilícito de esta información privada o, cuando menos, sujeta a una autoría no reconocida (como mínimo). Tras un juicio que durará meses o incluso años, una indemnización de unos pocos de miles de euros y la obligación de difundir una nota de corrección o disculpa pública en su propio soporte. Algo que se cumplirá al estilo El Mundo, en una página central, casi oculto y sin repercusión, haciendo real aquello de esconder la mano que tira la piedra. Ocultando su mal hacer.

No me hago esta pregunta como especialista en ninguna de las materias implicadas en este asunto, sino como ciudadano: dónde está el límite del derecho a la información. ¿Quién está legitimado para establecer esos límites? ¿Quién los establece, por tanto?

¿Son los implicados? Puede un periodista difundir un delito pillado por casualidad en una conversación telefónica. ¿O prevalece la privacidad? El sentido común, como ciudadanos, nos pide que el periodista difunda y denuncie el citado asunto. Pero y si el "delito" es una nueva novia. ¿También vale?

¿Son los responsables de venta de espacio publicitario? Puede un comentarista de pacotilla salido de algún granhermano vomitar mierda sobre cualquiera al más puro estilo Patiño-vena-inflada, aireando la vida privada de terceros con el único pretexto de subir la audiencia. ¿O tendría que ser censurable, denunciable, enjuiciable y condenable?

¿Son las empresas? Pueden los medios manipular la información, difundir mentiras (o medias verdades o afirmaciones engañosas o juegos de palabras confusos) en pos de su propio interés o de aquellos a los que defiende (léase la ya tradicional vinculación El Mundo/PP o Público/PSOE).

¿Dónde, cómo y quién pone los límites? ¿Cuándo el uso indebido de una fuente deja de ser el libre ejercicio de la información y pasa a ser un ataque a la privacidad, cuando no a la honorabilidad de las personas afectadas? ¿O una apropiación indebida de la autoría de una imagen o texto?

Entiendo, por mi parte, que una cosa es que yo publique algo en Twitter y otra leer esa frase en un periódico o verla en la pantalla del televisor ya que mi intención es que tú, que llegas hasta ese rincón digital, leas, o si llegas a mi galería en YouTube, veas (por ejemplo), pero no busco hacer el trabajo de un redactor ni facilitarle un copy & paste. Y en último caso, si ocurre, al menos que se cite la fuente. O si algún aspecto de mi privacidad se escapa a mi control, espero que se respete y quede limitado allí donde se ha publicado.

Si entiendo, espero y pido esto para mí, un perfecto desconocido, por qué no querría lo mismo para otros, aunque sean conocidos y reconocidos, famosos o famosillos de poca monta, tan respetables los unos como los otros (es un decir). ¿Debo de esperar que aquellos a los que la fama señala se les niegue derechos que yo ni tan siquiera me planteo que se pongan en duda si me afectan?

La verdad es que cuantas más vueltas le doy al asunto menos claras tengo las respuestas. Salvo por una cosa. Ningún derecho debería de estar sometido a los balances económicos de una empresa mediática. Pero esto, ya lo sabemos, es una utopía y las consecuencias, si las hay, en todo caso, irrisorias.

Aquí me quedo pero te invito a seguir con la reflexión en los comentarios. No escribo todo esto de manera cerrada, sino abierta, porque como simple ciudadano, aún no tengo claro este lío ni el orden de preferencia entre privacidad, honorabilidad, información y autoría, que es todo lo que da sabor a este potaje, aderezado siempre con buenas dosis de intereses comerciales, eso sí, más algo de sazón política.

(Imagen encontrada en tecnowebstudio.com.)

lunes, 12 de julio de 2010

En verano, cuidado con el fuego

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Incendios ForestalesEs verano. Y ya se sabe. Por estas fechas una lamentable estadística estival vuelve a nosotros: la de las hectáreas quemadas. El fuego no es cosa de unos pocos, tampoco de las administraciones ni de las fuerzas de seguridad.

El fuego es asunto de todos.


Estas son las recomendaciones para la prevención de incendios que ha publicado en un folleto la Oficina de la Participación y el Voluntariado Ambientales de Tenerife, gestionada por la sociedad pública Ideco Gestión y dependiente del Cabildo Insular de Tenerife.

Repartían las octavillas este pasado fin de semana, en las carreteras de acceso a las zonas de monte de la isla. Las recomendaciones son extensibles a todos, en cualquier lugar.

PARA EVITARLO:

  • Asegúrese de encender fuego sólo en lugares habilitados.

  • Conserve una franja limpia de vegatación y de residuos.

  • No arroje colillas ni basura.

  • Si quiere quemar residuos solicite autorización.

  • Acampe sólo en zonas habilitadas.

  • Conozca las vías de evacuación de la zona que habita.


PARA PROTEGERSE:

  • Si el fuego es pequeño, puede apagarlo usted mismo. ¿Cómo? Golpee con ramas, vierta agua o eche tierra de golpe sobre la base de las llamas.

  • Si no puede apagarlo RETÍRESE inmediatamente y llame al 112.

  • Aléjese por las zonas laterales. Evite lugares de vegetación.

  • No se interne en barrancos ni escape pendiente arriba.

  • No atraviese carreteras o caminos afectados por el fuego o el humo.

  • Si le rodean las llamas, haga lo siguiente:

    1. Huya hacia la zona más llana y sin vegetación.

    2. Si no puede: túmbese en el suelo y cúbrase el cuerpo con tierra.

  • En caso de evacuación, recuerde:

    1. Hágalo cuando los Cuerpos de Seguridad se lo indiquen.

    2. No pierda la calma y salga de forma ordenada.

    3. Desconecte el gas y retire las cortinas de tela de ventanales y cierre puertas y ventanas.

    4. Llévese los documentos de valor.


Contra el fuego: ¡PODEMOS!

(Imagen del sitio de Greenpeace que corresponde a uno de los últimos y peores incendios ocurridos en Galicia.)

domingo, 11 de julio de 2010

¡Podemos con todo! ¡Ahora a por la crisis y el paro!

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Podemos: el eslogan que inventó Cuatro para la Europacopa y que hemos llevado a Sudáfrica. ¡A por ellos! El nuevo lema, el que ha sacado las ganas, la fuerza, el ímpetu y el coraje que era necesario para llegar a ser campeones del Mundo. Y lo conseguimos. Con justicia, peleando duro. Ellos lo hicieron, los jugadores, pese a las patadas y los codazos del contrario. Luchando contra una Holanda que traicionó su propia escuela. Ganó España, ganó el buen fútbol. Perdió el juego farrullero, sucio y sin técnica.

Hoy un país de 46.000.000 de personas vibran, soñaron y vieron cumpliendo su sueño. España, campeona del Mundo de fútbol (bueno, puede que hoy Carod-Rovira esté triste, pero es de esas excepciones que confirman la regla).

¿Y ahora qué?

No olvides el podemos. No abandones el a por ellos. Hazlo tuyo, llévalo a tu día a día. Ahora podemos con la crisis, podemos con el paro, podemos con los índices negativos de la economía, podemos con los especuladores, podemos con los embargos y con las hipotecas inalcanzables.

Este país, cada uno de sus ciudadanos, independientemente de su tinte y su color, de su voto o de su tendencia, puede.

Esto lo arreglamos entre todos, porque podemos, porque somos capaces, porque tenemos lo que necesitamos. Porque si 11 jugadores hicieron soñar a un país entero, ese país entero puede hacer lo que se proponga, conseguir lo que quiera, alcanzar las metas que sean necesarias; por muy altas, complicadas o esquivas que sean.

Podemos. Lo podemos todo. No abandones el sentimiento del podemos. Hazlo tuyo. ¡A por ellos! A por todos los que no quieren, a por todos los que nos ponen la zancadilla, a por todos los avariciosos, a por todos los corruptos, a por todos los que nos roban la vida, la ilusión, el empuje y el ánimo.



Este país, puede.