
Antes de empezar me gustaría aclarar algunas cosas. Lo primero es que esta reflexión no va sobre el éxito (a secas) ni sobre el éxito personal; discurre exclusivamente sobre el
éxito social en lo que se ha dado en llamar lo 2.0, es decir, las herramientas sociales que tantos usuarios han cosechado en los últimos cinco años.
Otra cuestión importante es declarar la base de la que parto. En una pequeña proporción se fundamenta en la experiencia personal, pero de manera mínima porque
el éxito social en la red requiere de una fuerte inversión... en tiempo. La reflexión también nace en observar lo que hacen otros -de los que podría decir que tienen éxito- y en un buen puñado de lecturas
blogueras; pero sobre todo observar a los más seguidos, a los más leídos, a los más enlazados.
También conviene aclarar lo que quiero decir con éxito social 2.0 en este artículo, midiendo éste por el
número de seguidores/visitas y la retroalimentación media. Es decir, desde el punto de vista de esta reflexión tiene más éxito un
blog con 1.000 visitas diarias y un promedio de 20 comentarios de media por artículo que otro con un par de decenas de visitas y sin comentarios en la práctica.
Y, por último, el objetivo del artículo es compartir y debatir unas conclusiones para intentar evaluar su validez.
Dicho esto...
El éxito en la blogosfera
Dice
Senovilla en su
blog, y con acierto, que el secreto del
éxito para el bloguero está en escribir y hacerlo de manera asidua. Pero esto es la tarea elemental. No se puede pretender tener éxito en las redes sociales sin generar contenido. Parto de que esta tarea está hecha.
Para comparar el éxito entre
blogs tendrían que medirse las estadísticas habituales de cualquier otro sitio
web, pero además sus seguidores, lectores y suscriptores a su
RSS, por un lado, y el promedio de comentarios por artículo. El número de seguidores es indicativo del número de lectores, que no es lo mismo que visitas (que en un altísimo porcentaje provienen de buscadores). El número de comentarios es indicador del interés que capta un
blog.
Para aumentar estos parámetros hay que
socializar el blog. La
blogosfera también es conversación y como en otro tipo de redes sociales para ganar lectores la mejor manera es relacionarse con otros bitácoras. Leerlos de manera asidua, seguirlos y comentarlos. Esto mueve la curiosidad de otros
blogueros y casi sin pretenderlo, de sus lectores.
El éxito en Twitter (microblogging)
En la red de los 140 caracteres se puede medir el
éxito social por el número de seguidores básicamente. Y no sólo basta con seguir sino hay que conseguir que te sigan. Como en un bitácora, obviamente, lo primero es hacer la tarea más elemental: generar contenido de interés para los posibles lectores, en este caso seguidores básicamente.
Algo que hacen muchos
twitteros es saludar o dar la bienvenida a sus nuevos seguidores. Esta estrategia es útil para mantener el interés en tu
time line. Relacionarte con otros usuarios de
Twitter, participar en las conversaciones, agradecer los
retuiteos (cuando otro usuario te cita).
Para iniciar conversaciones algunos trucos muy utilizados pasan por dar los buenos días y despedirte al finalizar tu sesión con Twitter, algo muy habitual en los usuarios más activos y, por ende, más seguidos. Es decir, utilizar las 140 letras de cada frase tanto para generar contenido, expresar opinión o mostrar conocimiento como para hacer alto tan
tradicional como
chatear.
Para promocionar tu cuenta fuera de Twitter una estrategia excelente y necesaria es enlazarla desde cualquier otro recurso que utilices, ya sea otras redes como Facebook, LinkedIn o XING como desde tu propio
blog.
El éxito en Facebook (redes sociales)
Facebook es la red social por excelencia donde la socialización es la herramienta más eficaz para ganar seguidores, sin embargo a diferencia de un
blog o de Twitter, la relación es por pares, donde ambos han de aceptarse como
amigos. Tú sigues, te siguen; te siguen, tú sigues.
Por otra parte en esta red hay un gran colectivo de usuarios que sólo seguirán a personas que conocen. Una buena manera de ganar una masa inicial de relaciones es a través de perfiles asociados a empresas u entidades quienes habitualmente buscan eso mismo, el mayor número de relaciones. Facebook resulta una red muy productiva pero también es la que más esfuerzo requiere para obtener
éxito.
Por lo que he podido contrastar con otros usuarios es que a partir de los 400
amigos empiezas a recibir peticiones de amistad que tú no solicitas. ¿Por qué?
Facebook propone a sus usuarios nuevos contactos, nuevos amigos, en base a las relaciones de éstos. Y la tendencia es que tú seas presentado como perfil de interés para conocer cuanto más contactos y relaciones has establecido. Recientemente Twitter ha implementado un sistema similar llamado "
a quién seguir".
Como en Twitter, los usuarios más activos y más seguidos, los más interesantes, socializan con sus seguidores. Igualmente saludan al iniciar su sesión y se despiden al cerrarla, aportan contenido de interés y generan valor.
XING,
NING o
LinkedIn son redes similares a Facebook pero orientadas en un 100% a las relaciones profesionales. Los mismos principios explicados son aplicables a estos entornos salvo por un detalle interesante.
En Facebook los grupos se cuentan por miles pero su funcionamiento es prácticamente nulo proporcionalmente. Los usuarios de esta red se adhieren a los grupos porque les gusta o sienten afinidad con un determinado tema pero es muy difícil que se consiga concentrar cierto dinamismo. En LinkedIn y las redes profesionales es justamente al contrario. Con un mínimo de esfuerzo los grupos adquieren cierto dinamismo y participar en uno de ellos es la mejor manera de generar nuevas relaciones.
En conclusión
Como verás, siempre se gira alrededor de las mismas ideas. Lo primero, lo más básico, es
generar contenido de valor e interés. Para esto es útil especializarte en aquello que te motiva. No conviene intentar crear
personalidades que no encajan con nuestra manera de ser. Es mucho mejor
mostrarse tal y como se es, generar un estilo y una firma propia. En resumen, generar contenido a través de perfiles que nos representan, en mayor o menor grado, pero siempre con el máximo de veracidad posible.
Teniendo la carta del contenido jugada sobre la mesa, el siguiente aspecto es
la socialización, es decir, generar relaciones en la red social de turno y sumar lectores a tu contenido. Es muy útil dedicar un tiempo para aprender y
aprehender las costumbres y hábitos de los usuarios de allí donde actúas. Y tan importante es saber qué gusta como saber y tener en cuenta qué no gusta y qué causa rechazo, aunque a este respecto todo es muy relativo al círculo de contactos que te hayas hecho.
Socializar en lo 2.0 implica participar,
aportar valor a otros; conviene para esto mantener un
perfil transversal identificable de manera fácil a través de distintas herramientas utilizando el mismo nombre de usuario e imagen de perfil -a ser posible que muestre quién eres-, por ejemplo, pero también mantenimiento un estilo común, haciendo valer unos mismos intereses y valores, aportando personalidad a
nuestra firma.
Y para todo esto se requiere tiempo y constancia. O una gran inversión de recursos para que otros lo hagan por ti, invirtiendo y pagando su tiempo.
Personalmente creo que no hay mayor secreto. Salvo que hayas sido el primero, porque tal y como demuestra la primera de
las 22 leyes inmutables del marketing,
sigue siendo mejor ser "el primero" que ser "el mejor". Pero como ya no es nuestro caso habrá que recurrir a los otros 21 dictados...
(Imagen superior encontrada en INDOLINK Consulting.)