Community manager significa, traducido y literalmente,
administrador o responsable de comunidad, entendida como tal en el ámbito de Internet, a una comunidad de usuarios sobre cualquier determinada herramienta.
Adolfo Suárez, de
Cosechadel66.es, ha propuesto recientemente en un
twett la traducción
gestor de grupos. Lo cierto es que, más o menos, con leves diferencias en algunos matices, todas las fuentes “fiables” que puedes consultar al respecto, desde
Wikipedia -y puede que para algún
community español en este caso la
Wiki no sea fiable, por puro interés- hasta
Maestros del Web y muchas otras, lo definen de la misma manera.
Yo, particularmente, me quedo con el párrafo introductorio de mi
Wiki querida, que a su vez repite a otras, más o menos literalmente:
El community manager o responsable de comunidad es la persona encargada de crear, gestionar y dinamizar una comunidad de usuarios en Internet con independencia de la plataforma que empleen. La figura se remonta al origen de las comunidades virtuales como The WELL y luego siguió teniendo relevancia en el ámbito de las listas de distribución, los grupos de noticias y los foros web.
Los primeros CM -su abreviatura- podría decirse que fueron los moderadores y administradores de listas de distribución, grupos de noticias y foros, semillas de lo que hoy son las redes sociales, cuyas funciones eran desempeñadas habitualmente por técnicos informáticos.
En los últimos años han desembarcado a las empresas profesionales del
marketing, la gestión de recursos humanos, el periodismo o la comunicación
(un inciso, periodismo es a comunicación como queso a lácteo, no sé si me explico) con una clara orientación e interés por la tecnología y, sobre todo, por Internet. Estos han re-evaluado el papel y el perfil del tradicional
webmaster -chico para todo podría llamarse- y han encontrado un nuevo hueco profesional en el que medrar. Ellos no eran machacas del teclado pero sabían vender, relacionarse y comunicar, bondades todas ellas de las que -todo el mundo lo sabe- carecemos la mayoría de los esclavos del monitor, en cualquiera de sus variedades (programador, analista y un larguísimo etcétera).
Estos nuevos profesionales han dado peso y validez a la tarea de gestionar la reputación de una marca en lo que ya es evidente, el mano a mano que Internet planta como
mass media a otros circuitos tradicionales -prensa, radio y televisión, básicamente-. Las marcas se han percatado, por fin, al menos las grandes compañías, que hoy se
VENDE a través de Internet. Algunas incluso han comprendido aquello de
el mercado es conversación, aunque hayan tardado diez años para eso. Ya no es una cuestión de teorías plasmadas en un
powerpoint y lanzadas al aire en una ponencia delante de un atento aforo en alguna Cámara de Comercio. Es una realidad objetiva. Se comprende, se está y se aprovecha o se pierde el tren. No hay otra.
La mercadotecnia y la publicidad desembarca con todas sus armas, sus estudios y sus teorías en un nuevo terreno y descubren a un informático metido dentro de un cubículo peleándose con una masa de
foreros en el
vBulletin instalado para los clientes de la empresa, casualmente por sugerencia propia y frente a la oposición de sus jefes.
Escasos como andan, los del
marketing, se entiende, de clientela y de puestos, muchos aspirantes a dirigir un departamento de esos, a medio camino entre el zen y la bolsa, absorben las funciones del tipo de las gafas de pasta con la cabeza destartalada de tanto código y las hacen propias.
La relación con los clientes es nuestra función, no la del informático, cuya labor principal es seguir encerrado en su cubil. Digamos que ese es el razonamiento planteado, ironizando.
Y entonces surge una corriente defensora del
community. En España,
AERCO, que sigue la estela de lo sucedido en otros países. Expertos en vender, se venden a si mismos. No podía ser de otra manera. Boquiabierto, aspirando yo mismo a desempeñar funciones de
community a tiempo completo, y no en este
a demanda -chico para todo-, presencio una activa campaña en defensa del -no tan- nuevo perfil profesional. Básicamente porque lo que yo veo, desde mi modesto mirador de 14 pulgadas, es que hablar de un CM es hablar de un publicista con perfil en
Facebook. Bueno, va, venga, lo reconozco, es una exageración... peeero de manera inocentemente irónica, es eso.
No es que dude de la función de la Asociación. En absoluto, valgan mis teclas como
testigas de ello. Creo que
para el sector hace una gran labor. Sin embargo dudo de hasta donde deban de llegar sus atribuciones. Y en mi opinión no más allá de ser lo que ahora es. No me gustaría ver a una
AERCO juez y parte. Porque ya se sabe que quien parte y reparteee...
Cuando el
webmaster era lo que hoy es el CM, en cuanto a cosa nueva, nunca me encontré a una asociación que defendiera lo que en aquel momento era el
machaca del
HTML -los informáticos somos unos introvertidos-. Si en ese entonces alguien se hubiera acercado a mí y me hubiera dicho,
tú no eres webmaster hasta que lo certifique nuestra asociación, yo le hubiera respondido,
estás tonto o qué.
Tampoco vi nunca asociación alguna que defendiera a los diseñadores gráficos, a los traductores de juegos, a los administradores de bases de datos, a los del CAD/CAM -que no es un baile pícaro- y a cualquiera de los innumerables perfiles profesionales que la informática ha dado y parido en estos últimos 20 años. Por la misma razón, el CM no deja de ser uno más dentro de ese abanico de posibilidades. Y éste no se adquiere por haber hecho un máster en
marketing online ni por haber estudiado periodismo. Son perfiles profesionales circunstanciales. Un buen día, estabas allí y cuando te fuiste a dar cuenta, ya lo eras. O lo ejercías, para ser más exacto.
Claro que puede aludirse que, efectivamente, hoy toda empresa debería de incorporar un CM dentro de su organigrama -y según algunas tesis no poco espabiladas, lo más arriba posible en el citado-. Lo que me pregunto es si una PYME de 5 empleados contrataría a un director de
marketing. ¿Lo haría? ¿Lo necesita? ¿Se lo puede permitir? Si la respuesta es no. ¿Cómo se justifica la contratación de un CM?
Lo cierto es que hoy, yo mismo cuando realizo alguna de sus funciones -porque no dedico el 100% de mi tiempo a ello- lo que hacemos, sobre todo en las PYME, es suplir una carencia formativa y de habilidad en el uso y explotación de las herramientas digitales, en especial aquellas etiquetadas como 2.0 y sociales. Soy consciente, eso sí, de mis graves carencias en las cuestiones de vender y de entender los mercados, cosa por otro lado habitual en los profesionales técnicos de todo tipo.
Haciendo cábalas sobre el futuro, desde mi perspectiva, creo que cuando las empresas estén inmersas en el mundo digital, entiendan como parte de su conocimiento básico que la
web corporativa es otra sede, la virtual, y como tal ha de ser tratada. Que necesita dinamismo para generar tráfico y, por ende, generar relaciones en el mercado. Cuando los gestores de recursos humanos entiendan que en las redes sociales
la persona vende más que la marca; cuando sea habitual el uso diario de los canales sociales como lo es ya el
correo electrónico, pero antes el móvil y mucho antes la telefonía fija y el fax... En ese momento, muchos CM carecerán de la mayoría de sus funciones.
Muchas empresas con buenos líderes de equipo al frente, innovadores y pro-activos en su labor profesional, ya lo saben y en vez de contratar un CM distribuyen sus funciones a través de la estructura de la empresa.
En el último caso del que he tenido conocimiento directo, una PYME de referencia internacional en su sector, ha hecho lo siguiente: el
blog estará gestionado por la directora de la empresa, las páginas en
Facebook por el responsable comercial, la gestión y búsqueda relacionada con la reputación
online por el personal de administración, las decisiones las seguirán tomando los accionistas, que son los que manejan las
perritas. En definitiva, no contratarán a un CM sino que conociendo, entendiendo y asumiendo su necesidad, desmiembran el perfil y lo distribuyen a través de los departamentos que tradicionalmente vienen ejerciendo esas mismas funciones utilizando los canales habituales.
Así que si un día alguien me dice que para ejercer de CM en algún sitio debo de poseer el certificado de... quién sea... le responderé,
estás tonto o qué. Yo, en todo caso, seguiré siendo un informático que se adaptará a las circunstancias de aquellos que utilizan los ordenadores y seguiré ejerciendo la principal función de mi profesión:
facilitar que las herramientas resuelvan las necesidades.
(Por cierto, pronto empezaré a ejercer de buscador de información en Internet. ¿Tendré que inventar un nuevo perfil profesional descrito con una palabra en inglés -con lo que mola- para eso? ¿Y si me va bien? ¿Tendré que crear una asociación de buscadores de información?)(Al commu... payaso me lo encontré en El Blog de Albert Barra, especialista en marketing hotelero y de distribución, con especial interés por el 2.0 en estos campos.)
(Y una última nota, el artículo ha sido publicado con nocturnidad y alevosía, por si quedaban dudas.)