miércoles, 23 de febrero de 2011

De lo que perdimos y lo que ganamos

El grupo editorial SM publicó el pasado mes de noviembre de 2010 una nueva edición de su estudio Jóvenes Españoles, realizado durante ese mismo año sobre algo más de 4.000 entrevistas domiciliarias y que refleja cómo se ven a sí mismos los españoles de entre 15 y 24 años como generación.

El estudio destacada que estas nuevas olas de adolescentes y jóvenes adultos serán las primeras que habrán asimilado el pesimismo sobre el futuro como parte de su visión personal de la vida y que opinan, de forma mayoritaria, que en un futuro estarán peor que sus padres. Reflejan lo que los medios de masas han estado vendiendo durante los últimos 5 ó 6 años. ¡Todo se hunde! ¡Nos vamos al garete! Agradezcamos a quienes han portado el mensaje y a quienes lo han promovido por tan brillante actuación y tan mensurable consecuencia.

Ironías personales aparte, destaca el estudio la desconfianza generalizada en los jóvenes hacia lo social y lo colectivo. Baja en picado el interés por el asociacionismo, se diluye el perfil definido que se licua en una forma de ser donde prevalece el individuo polifacético. Gana peso lo cercano, los amigos, la familia, los padres y pierde lo lejano, la política, la cultura, la religión. Hay una desconfianza palpable por los que quieren convencer de cómo debe la realidad de nuestro presente o quieren vender su propia e interesada visión de los hechos presentes.

Al mismo tiempo es la generación más conectada. El 98% utiliza teléfono móvil y 1 de cada 2 utiliza un ordenador diariamente. El ocio y los medios de comunicación se priorizan como intereses personales. Y la televisión sigue jugando un papel preponderante aunque se empieza a notar un franco retroceso en comparación con la importancia que gana Internet, y en especial las redes sociales, como sustitutivo.

Si ahora hablara de lo que éramos en los ochenta o lo que eran mis padres en los cincuenta o mis abuelos en los veinte quedaría como un carcamal, seguramente. Un retrógrado. Uno de esos que lleva siempre en la boca la máxima de cualquier tiempo pasado fue mejor. Pero no es así. Sólo tenemos un tiempo y es el presente. En él nadamos y en él sobrevivimos o nos ahogamos. Tengamos la edad que tengamos.

Habiendo interiorizado nuestras nuevas generaciones el pesimismo como forma de vida, lo que inevitablemente les ha llevado a acentuar el individualismo, a cerrarse en sus círculos más cercanos, aquellos que les proporcionan seguridad y estabilidad, la generación de adultos que hoy ronda los 35 a 45 años (30 a 50 si se quiere) también será la primera que estará obligada, lo quiera o no, a actuar de puente entre unos valores que han pasado a la historia y una modernidad digital y fluida impuesta por los medios de comunicación y los grandes intereses partidistas y económicos.

Mis abuelos, nacidos en la primera década del siglo XX vivieron grandes penurias y privaciones. Vieron pasar ante sí dos guerras mundiales y las consecuencias de una guerra civil. Crecieron con los primeros aviones y los primeros automóviles. Pero su cultura agrícola y solidaria -tal vez impuesta por la necesidad- se mantuvo estable, pese a todo, durante décadas. Mis padres fueron emigrantes, a Suiza, donde estuvieron unos años hasta que regresaron. No se adaptaron, me decían. Ellos vieron llegar la televisión y el teléfono. Pero nuevamente, había en el aire unos valores generales de convivencia heredados de sus predecesores, que se mantenían estables. Mi generación es la recibió al ordenador, la que escuchó por primera vez la palabra Internet. La que aún se manifestaba y corría delante de los anti-disturbios, bien para pedir una mejor formación o para decir NO a la OTAN.

Las vías de ferrocarril que encauzan los cambios sociales permiten el tránsito de un tren que carga comunicación. El cambio oculto que trajo el avance en los medios de transporte fueron las consecuencias, positivas y negativas, de unir a más personas. Los primeros medios de comunicación de masas, radio y televisión, y el primer dispositivo de comunicación a distancia en tiempo real y efectivo, el teléfono, se encargaron de transportar las ideas y creencias, las múltiples visiones del mundo de manera casi instantánea.

Hoy, inmersos en una existencia multi-tarea, donde la personalización es llevada a extremos, o ignorada y castigada o premiada y exaltada de manera casi fanática, adoptamos la cultura del avestruz para protegernos, nos refugiamos en lo poco que queda estable y seguro a nuestro alrededor: aquellos pocos amigos que nos acompañan, el núcleo familiar que nos acoge.

Toda sociedad, como están demostrando los actuales sucesos en Túnez, Egipto, Libia y el resto de países árabes sometidos a dictaduras, necesita de la fuerza revolucionaria y de cambio que traen bajo el brazo, siempre, las nuevas generaciones. Necesita de su actitud contestataria, de las ganas de cambiar y crear un nuevo mundo, porque pese a todo, ningún tiempo pasado fue mejor. Una adolescencia consumista y pasiva, indiferente, adocenados tras una tarjeta de crédito, no es buena señal ni tan siquiera para nuestro presente, no aventuraré lo que pueda suponer para el futuro cercano.

No nos engañemos. Las causas no están en ellos, nuestros chavales, están en nosotros, esos MASP a los que hacía referencia no hace mucho en este mismo bitácora, en las adultas clases dirigentes, en los padres y madres, en los departamentos de marketing, en una sociedad que prima, ante todo, el consumo incoherente y masivo, como manera de sustentar unos valores endebles y siempre cambiantes fundamentados en el materialismo extremo. Al final de esta historia, no hay nadie más sino nosotros, los causantes, los que tenemos la llave de la caja que guarda celosamente el mayor tesoro de nuestros jóvenes: la ilusión por crear un futuro nuevo y distinto.

11 comentarios:

Chema Barragán dijo...

Ummm, no entiendo tu referencia al decir "pesimismo como forma de vida" ¿crees que los Rayajos expresan pesimismo?... Como dato comentarte que todo aquel que me conoce sabe que soy una de las personas más "cachondas" que han conocido, no lo digo yo... lo dicen ellos. ¿Que se cuece en los Rayajos?... Bueno, opiniones hay muchas, pero bajo mi punto de vista lo que hay en mi bitácora es, arte, crítica social, cultura, grafismos, videos de humor y humor, personales, escritos, opiniones, música, realidad y un largo etc... ¿pesimismo? No me mal interpretes, respeto tu opinión aunque no la comparta, lo único que, me reitero, no entiendo esa referencia ¿me lo explicas?

Un fuerte abrazo

Angel Cabrera dijo...

Chema,

Partiendo de la base de que disfruto con lo que compartes en tu blog y de que el vídeo sobre "consu-MISMO" me pareció muy bueno, al enlazarlo como un referente al pesimismo es por el mensaje en sí.

Porque llevamos años transmitiendo ese mensaje. Las cosas van a mal, las cosas van a peor...

Aún haciéndolo divertido y simpático, con creatividad, el mensaje de transfondo permanece. Lo enlacé porque justo cuando escribía ese párrafo veía aparecer la publicación del vídeo.

Por ahí va el asunto. No es una generalización sobre tu contenido, por favor, en absoluto.

:)

PD: Yo mismo soy un portador de ese virus de pesimismo, en una y en veinte ocasiones.

Chema Barragán dijo...

Gracias Ángel, ufff... ya me habías asustado... jaaajajaja, gracias de verdad por la aclaración... Desde un punto de vista muy personal he de decirte que, si bien no tengo trabajo y no encuentro nada ni debajo de las piedras, sigo luchando cada día y no me vengo abajo, sólo faltaba eso... Intento tomarme la vida tal como viene y hacer lo posible para que mejore... es algo que he aprendido con los años y la experiencia de vivir con las alegrías y los desengaños. Al final siempre me quedo con lo positivo, dejando la negatividad guardada para cuando necesito desahogarme con alguna opinión. No quiero que pienses que me molestó tu referencia, sólo que no la entendía... ahora ya conozco toda la verdad y nada más que la verdad... jaaaajajajaja

Un fuerte abrazo :)

Angel Cabrera dijo...

Un placer Chema. Muchas gracias por preguntar y por no quedarte con la duda, de verdad.

En algún momento hay que darle la espalda al círculo del catastrofismo que tan bien le vienen a los medios para ganar audiencias y montar otra manera de ver y de hacer.

Y esa tarea me la apunto para mí también.

:)

PazzaP dijo...

La verdad es que no llevo tanto tiempo siguiéndote, por eso desconocía tu faceta filósofa que tanto gusto me va dando.

El futuro será nuevo en muchos aspectos y distinto en otros. Pero crear ilusión tiene una doble vertiente: por un lado, entregarse a una idea falsa de lo nuevo sin haber comprendido la esencia de lo viejo, y por tanto adentrarse en la vía muerta de un patológico individualismo. Por otro, motivarse poderosamente con la integración de lo consciente y lo inconsciente, y permanecer atento a lo que hay trascendiendo lo ineficaz del juicio y de todas sus secuelas.

Con esa salvedad, estoy contigo: creemos motivación para un futuro nuevo y distinto.

Canoso dijo...

Mientras no vuelva la cultura del esfuerzo no hay arreglo posibe, no se puede premiar la asistencia a una clase con un aprobado simplemente porque no se molesta, cuando no se aporta mucho más que un armario. En la escuela el que no supere unos mínimos debe suspender y si es necesario repetir curso, pero ahora esgrimiendo que no se debe 'traumatizar' a un alumno porque se quede atrás se bajan los niveles, igualándolo al más bajo.

Pero no se puede perder la esperanza o la única solución estará en llenar la maleta y marcharse a otro lado.

saludos

Angel Cabrera dijo...

PazzaP, Canoso,

Gracias por vuestra visita y por compartir vuestra opinión. Yo soy de la opinión de que cada generación debería ser el trampolín de la siguiente. Si la siguiente generación no está consiguiendo saltar más alto, igual no es que fallan ellos sino que fallamos nosotros, los "trampolines" :)

Mark de Zabaleta dijo...

Pesimismo, desconfianza hacia lo social, generación más conectada que implica individualismo y aislamiento...refugio en la unidad familiar. Finalmente necesidad contestataria.
Menudo cóctel. Afortunadamente la sociedad consumista nos distancia de los problemas de Egipto, Libia...

Saludos

Angel Cabrera dijo...

Mark, sí, un cóctel del que nadie, ahora mismo, tiene claro sus consecuencias.

Pero uno ya va pa'viejo y miras hacia atrás esperando a ver a lo lejos un tropel de jóvenes con ganas de comerse el mundo y nada. No hay polvareda. ¿Dónde están? Te acercas y... están comprando. Ya sé que es generalizar.

Es el tipo de sociedad que le hemos preparado y donde los hemos refugiado los que somos un poco más mayorcitos. :)

Espero que terminen por rebelarse contra un entorno que pretende dibujarles lo que se debe y no se debe en todo momento. Que sean ellos los que decidan, equivocándose o no.

:)

sagitaire17 dijo...

Hola Ángel,
A mi me parece que está generación tiene toda la razón de ser pesimista.Porque de una generación que ha perdido,ente muchas cosas,hasta la ilusión...nada bueno se puede esperar...
Mis felicitaciones por este excelente articulo.
Un saludo.

Angel Cabrera dijo...

Sagitaire17, gracias. Ahora nos falta, si estamos de acuerdo, ponernos manos a la obra para intentar cambiar las cosas. No es el futuro que quisiera para mis hijos, vivir inmersos en el pesimismo y la desidia. :)