martes, 13 de septiembre de 2011

Vendo cursos, cómpramelos baratos que luego tienes trabajo seguro

Cursos de diseño web... y acceda a miles de puestos de trabajo. Ese era el titular de una oferta de formación que llegó hoy a mi correo electrónico. No miré quién lo ofrece ni pongo en duda al formador ni al programa formativo o al contenido.

Lo que critico, lo que señalo como detestable es el hecho de realizar promesas imposibles de cumplir, aprovechando la circunstancia actual de necesidad de trabajo, vinculándolo a una oferta formativa. Así lo reflejé en Twitter, cosa que animó la conversación en mi timeline.

No muy lejos de aquí cierta academia publicita en su portal web ofertas de empleo que luego, al rascar un poco, resultan ser ofertas de empleo público. O en realidad, cuando te citan a una entrevista de trabajo para las citadas y pretendidas ofertas, lo que se destapa es la intención real: vender sus clases de preparación de oposiciones.

La formación profesional es importante. Para muchas personas sin titulación alguna realizar cursos de preparación en centros privados o promocionados por organismos públicos puede abrirle puertas, ponerlo delante de nuevas alternativas, mejorar un poco económicamente, ser más competitivo. Pero no es de recibo, desde la perspectiva del contratante, exigir lo mismo a un titulado universitario, a un titulado en un ciclo formativo medio o superior y a una persona que ha realizado un curso para desempleados.

Aún así, la calidad profesional viene dada por la eficacia en el trabajo. Es decir, que el desempeño de tu actividad se ajusta a la necesidad. Un neurólogo puede ser un chef horroroso. La perfección no existe, el conflicto siempre está presente, forma parte del proceso de aprendizaje continuo. No considero que las lanzas tengan, pues, que afilarse y aventarse contra quienes buscan mejorar en su vida.

Como norma general recomendaría, a quienes buscan la opción de aprender habilidades nuevas, huir de las academias y centros privados que recurren a las promesas de trabajo exitoso y fácil anunciándose en la sección de turno de un periódico. Huir de lo que podría ser tachado de estafa y engaño, de mensajes que aseguran que vas a entrar en un sector profesional de éxito, sea diseño web, riesgos laborales, técnico en calidad, gestión inmobiliaria o cualquier otro. En los últimos años hemos visto ejemplos en todos los sectores.

El éxito profesional, en cualquier sector, viene medido por el esfuerzo personal, por las ganas de aprender y reciclarse de manera continua, por hacer una apuesta permanente por mejorar todos los días, al menos un poco en algo.

Lo otro, la formación, provenga de donde provenga, formal o informal, reglada o no, privada o pública, concertada o pagada, sólo nos provee de herramientas basadas en conocimientos y técnicas. Pero nosotros, tú y yo, somos los que las ponemos en marcha y hacemos de nuestra experiencia laboral una vivencia profesional y una oportunidad de crecimiento personal.

Tú eliges. Pero no elijas, si me lo permites, el engaño ni las promesas de éxito fácil y rápido.

2 comentarios:

Mark de Zabaleta dijo...

Excelente razonamiento. Debemos huir de las promesas tipo "Reyes Magos"....

Saludos
Mark de Zabaleta

Delfi_r dijo...

Lo he leido en Tweeter y no he podido evitarlo, aunque sabía qué nos contarías, no está de más. Vamos a repetirlo todos: no todo lo que llaman formación lo es, y como todo, hay que huir de promesas fáciles y contenidos inexistentes.