lunes, 28 de febrero de 2011
Famosos y redes sociales, como el agua y el aceite
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| Ilustración de Joaquín Secall: Twitter y los famosos, abr./10. |
Como bien decía Madrigal en un artículo suyo reciente, si eres famoso y quieres usar una herramienta social para estar en contacto con tus amigos, mejor usa el teléfono, yo añado, o abre un perfil en Facebook. Si usas una cuenta para que te sigan +310.000 personas, donde tú escuchas a -150, utilizada para agradecer alabanzas, promocionar lo que tus amigos venden u ofertan, hablar de tus proyectos, en definitiva, vender y facilitar tu marca personal, entonces deberías de asumir que estás en un púlpito y que pueden criticar lo que haces, con o sin razones, con o sin demagogia (como fue el caso). Yo no afirmo que Buenafuente no tuviera buenas razones para responder de esa manera, digo que es la respuesta que das en un bar a un zoquete que te increpa sin justificación. Pero el presentador cree estar por encima de la multitud, así lo parece, sobre todo después de presentar los Goya. No sólo se permite responder de esa manera sino que esa misma noche lo justifica en su programa de televisión.
A Jordi González, a la sazón presentador de programas de
Entre medias David Bisbal hizo famosa su frase sobre las pirámides y calentó la twittosfera durante días en uno de los hashtag más creativos, irónicos y humorísticos que se han dado hasta el momento en castellano, comparable (salvando las distancia) a las Chuck Norris facts, sin lugar a dudas. Este amigo no reconoció su metedura de pata. Primero se puso a la defensiva, calentado por algunas de sus seguidoras, también calientes, para luego borrar tweets a diestra y siniestra. A Bisbal lo escuchan en esta plataforma +1.120.000 usuarios, él escucha a -170. Nuevamente otro que viene a contar (o incluso, con mala suerte, cantar) su historia, a convencer sobre sus excelencias. A vender, en definitiva. Otro que no esperaba respuesta, sólo halagos y lisonjas sazonadas con ñoñerías varias. Pero eso de que critiquen o ironicen una frase suya. Mal trago.
Al menos Arturo Pérez-Reverte, aunque sin reconocer la metedura de pata, fue capaz de acoplarse, durante un rato, para terminar mostrando la arrogancia que lo ha hecho famoso justificando sus críticas mal construidas hacia los llantos de un ex-ministro Moratinos, despedido por la puerta chica.
Son sólo cuatro casos, los más sonados y cacareados en los últimos seis meses en el pío-pío español. No serán los últimos. Supongo que en los departamentos de marketing que se hacen cargo de vender la imagen de estas «marcas», donde persona y personaje se confunden, algún lumbreras habrá pagado 800 euros por un curso intensivo de community manager de 3 días. Acto seguido aconsejó al famoso comprar un iPhone y abrir una cuenta en Twitter, tras lo cual soltaría algo así como escribe ahí de tus cositas, que ya nos encargamos nosotros de los seguidores. Al principio fueron los fans, pero luego fueron otros ojos, los más críticos, los que no se creen los cuentos, los que no comulgan con el humor facilón y de púlpito, con la música empaquetada e interpretada siempre de la misma manera, con los grandes ventas que repiten una y otra vez los mismos esquemas de aventuras manidas cuyo objetivo es mantener unas ventas o con la
Para el final me guardo una historia personal, desconocida, contada en cuatro actos. Protagonista principal, El Hormiguero; papel secundario, un desconocido que escribe desde el otro extremo del país.
Primer acto, felicito públicamente la incorporación de Elsa Punset en la apertura de su nueva temporada; menos de una hora después me agradecen y retuitean la frase. ¡Vaya sorpresa! Están en la plataforma, escuchan y responden. Buena gestión. Segundo acto, si están escuchando, tal vez colaría algo de difusión a lo del 8 de octubre. Nada, silencio absoluto, ni para decir no. Tercer acto, critico a Pablo Motos por una afirmación espontánea con una frase lapidaria, el 90% de lo que se dice en Internet es mentira. ¡Vaya que si escuchan! Respuesta, explicación, disculpas a medias sí y a medias no e invitación a la grabación del programa. Se agradece, por mi parte, el gesto. Cuarto acto, bueno, pues parece que si escuchan, tal vez, si solicito un empujón a la campaña Letras en el Sáhara. Silencio. ¿Pero esta gente no escuchaba? Ni siquiera responden para decir no, gracias, o explicar que su manual de negocio no se lo permite. Nada.
¿Mi conclusión? ¿Tú que crees? Famosos y marcas personales no quieren conversar en las redes, quieren hacer más de lo mismo. Que tú y yo sigamos consumiendo su mensaje como borregos. Pues van jodidos.
(Ilustración de Joaquín Secall titulada Twitter y los famosos, publicada en El País el 9/4/2010. Puedes ver la obra del autor en www.joaquinsecall.com.)
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sábado, 26 de febrero de 2011
Un informático en la corte del marketing (#IniciativasDay)
Todavía tengo en casa, dando vueltas por las estanterías, la pequeña novela ilustrada de Mark Twain que tantas veces leí siendo un renacuajo de diez años. La verdad es que me siento un poco como el yanqui protagonista de la historia al llegar con un perfil técnico y desembarcar en la comunicación y el marketing. Uno se siente un poco fuera de lugar pero al mismo tiempo al observar la corte de marketers sabes que puedes aportar algo para mejorar la vida de estos profesionales. Cualquier informático con ganas de aprender y de compartir, interesado por lo que pasa a su alrededor, con una especial devoción por la comunicación, podría hacerlo, de hecho. Y unos cuantos ejemplos maravillosos hay en las islas.
Tuve la suerte de poder asistir al segundo Iniciativas Day, unas jornadas de un día de duración que se celebraron primero, y con notable éxito, en Las Palmas de Gran Canaria el pasado jueves 24 y sin tanta asistencia y con algo de agotamiento (razonable) por parte de organización y ponentes, en Santa Cruz de Tenerife, ayer, día 25. Organizado por el Clúster de Comunicación y Marketing de Canarias.
Como observación general sólo puedo decir dos cosas. El notable esfuerzo y éxito de los organizadores, según mi parecer, contrastado con una excelente respuesta en una isla y otra, no diré que mediocre pero si decepcionante, en la mía. Como bien se dijo en algún momento, es incomprensible. De noventa y tantos asistentes inscritos, no aparece el 30%, acudimos unos 60. A última hora de la tarde quedábamos en la sala 23 personas, incluyendo organizadores, ponentes y algunos acompañantes. No me digas que no es lamentable.
Yo quise aprovechar la ocasión que me daban, así tuviera que negociar con mi empresa y dar a cambio un día de mis vacaciones. No era una cuestión de pedir permiso. Teniendo la oportunidad iría, sí o sí. Y se la debo a Carmen Martín y Esther Pérez, para mí dos personas de referencia profesional en las islas.
La primera intervención, cambiando el orden del programa, corrió a cambio de Jesús Moreno, jefe de servicios de marketing en Nintendo Ibérica, seguido de Jesús Ortega, subdirector de relaciones externas de Spanair, quienes contaron a los asistentes su relación con las agencias y el uso del marketing en sus compañías para comunicar y fidelizar a sus clientes.
De ambos, aunque sus ponencias se centraban en su propia perspectiva, saqué algunas conclusiones. Una primera coincidencia es que aún hoy hay que mezclar medios. Esto es una obviedad para los publicistas tradicionales y un mensaje para los que piensan que el digital es el que debe imperar. La red, el 2.0, como herramientas, son un mecanismo más para llegar al usuario/cliente, pero no se pueden desechar los medios tradicionales. Se reconoce también que las nuevas redes sociales, tan populares ahora, dan voz al consumidor y lo convierten en un ente activo y participativo, abandonando su anterior papel limitado al pago y poco más.
Jesús Moreno citó algunos buenos ejemplos de grandes campañas relatando los perfiles profesionales que habían intervenido en cada caso, demostrando que la publicidad actualmente no está limitada a los especialistas sino que se compone de una multitud de funcionalidades que ejecutan personas de distinta formación y experiencia. Además, los equipos no están ya compuestos por un grupo pequeño y cerrado sino que son necesarios más profesionales. Puso en relevancia el puesto del responsable de integración. Una persona o pequeño equipo central con la capacidad suficiente para entender y hacer de nexo de unión entre todos los participantes en una campaña. También citó la relevancia que poco a poco ganan los cost controller, profesionales cuya actividad está en detectar oportunidades de reducción de costes.
Evaristo Nogales, profesor de marketing en la Universidad de Sevilla, publicaba hace pocos días un artículo de opinión sobre cómo las empresas se olvidan del cliente una vez realizada la compra. Sobre el particular también hablaba Moreno en su intervención al incidir en la idea de que la marca se gestiona con el marketing pero se construye y se genera en todos los eslabones de la cadena de proceso de una empresa, en cada uno de sus departamentos. No hay que olvidarlo.
Por último, después de poner en cinta a las agencias de publicidad y señalar su falta de adaptación y compromiso con la innovación (yo me anoté una frase mientras él lo explicaba: "venden humo pero no saben hacer fuego"), lanzó un capote a las agencias canarias. La red globaliza el mercado de servicios -no tanto el de productos gracias a nuestra particular manera de cerrar las aduanas en las islas, cosa que digo yo, no el ponente-, por lo tanto, cualquier agencia canaria con ideas, con motivación, con creatividad, puede competir por cuentas que pueden tener su sede central en cualquier parte del mundo (citando, de paso, la red de creadores IdeaBounty.com como fuente y ejemplo).
Si bien la intervención de Moreno fue la menos 2.0, personalmente, fue una de las que más me aportó. Había allí delante una gran cuenta diciéndole a las agencias qué quería, qué necesitaba, qué valoraba, qué apreciaba, por qué estaba dispuesto a pagar. No creo que fuera poca cosa, sin duda. Ortega, de Spanair se centró en la creación de una marca diferencial y emocional, aportación de gran valor desde el punto de vista de las redes sociales pero que él no limitó exclusivamente a ese soporte. Discrepo eso sí en su idea de la co-creación de marca en la que colaboran tanto empleados como clientes, ya que se entendía por tal, al menos según los ejemplos de la ponencia, a elegir mediante votaciones entre 2 ó 3 opciones, según el caso -logotipo, diseño de tarjeta de puntos-. Me parece que co-creación es algo más que dar un voto entre dos opciones, pero, es una opinión personal.
Puso en relevancia en varias ocasiones y de diferentes maneras el valor de escuchar al cliente (su compañía lo hace a través de ponavolartusideas.com). Escuchar permite a la marca unir personas y lugares que yo transliteré como la marca une personas e ideas si se consigue emocionar a través de características diferenciadoras que la hagan atractiva y, en última instancia, construyan comunidad alrededor de ellas. La idea de escuchar vuelve a aparecer en la explicación sobre el proceso de construcción: escuchar a las fuentes » obtener feedback » identificar acciones » lanzarlas; que yo asocio en sus dos primeros pasos con el concepto de vigilancia tecnológica, aquí de mercado, y las dos siguientes con la gestión de ideas y proyectos.
Luego llegó el turno a las agencias, de manos de Rosa Roy de Tiempo BBDO, quien relató su buen hacer con algunas de sus cuentas. Vuelve a insistir en que el marketing y la publicidad, hoy, es un hacer multidisciplinar y que la colaboración es parte del secreto del éxito y las buenas ideas. Espero no ser el único que anota este mensaje y que vaya calando por ahí.
De su intervención me anoto una pregunta nacida al oír sus palabras. ¿De verdad, tanto se sorprenden las agencias de que el cliente ahora sea activo, racional, comedido y haga uso de su voz y su voto? ¿Qué esperaban? ¿Acaso ellos mismos, cuando salen de su oficina y se quitan el traje, no son clientes de otras marcas? Me llama la atención que se hable del consumidor, el cliente o el usuario como si de un extraño se tratase, cuando todos lo somos, la mayor parte del tiempo, de algo o de alguien.
Rescata la idea del responsable de integración pero esta vez llevado al nivel de funcionalidad de la agencia. Y otra cosa, aparecen de nuevo los ecos del uso de bloggers e influencers, idea ya oída en eventos anteriores (se mantiene, como verás, la tendencia al uso de anglicismos, que resulta más cool). Y dio como ejemplo la campaña de Me llamo Fred. El asunto me molesta un punto. Puede que dos. Las agencias ponen los ojos en el público de los blogueros y personas influyentes y creadoras de opinión y tendencia dentro de la red. Si bien, toda la vida se ha pagado a celebridades para que actúen de mensajeros, me llama poderosamente la atención que ahora se recurra a la vanidad de algunos internautas de renombre para utilizarlos como megáfonos. ¿Perdón? ¿Cómo? No, verás. Si quieres que me haga eco de tu mensaje para que tu cliente venda algo, hablemos, negociemos. Y además, lo haré de manera abierta, informando a mis lectores sobre que lo dicho en mi bitácora forma parte de una campaña. Queda escrita mi opinión, que no sé si llegará a puerto.
Luego un descubrimiento personal. Había leído algo sobre su trayectoria pero no había mostrado un interés directo en la persona. Mario Tascón, periodista muy involucrado directamente en lo que ha sido y es el desembarco de la prensa española en Internet desde hace más de una década y uno de los asesores de LaInformación.com, así como socio-director de Prodigioso Volcán, quien no aportó una visión de los medios de comunicación como mecanismos de difusión de las estrategias de marketing y las campañas publicitarias sino que habló de la tormenta de cambios a la que el periodismo está sometido desde hace 15 años. Su ponencia me pareció corta y me quedé con ganas de oír más. Una lástima porque ya enumerar su currículum y trayectoria sería cosa de escribir un artículo sólo para eso.
Recalcó que hoy son tres los personajes que intervienen en la comunicación bidireccionalmente, por un lado los usuarios o consumidores y los profesionales, por el otro introdujo a los algoritmos, bajo los que engloba tanto el hardware como el software que dan soporte a la red. Insiste en que los profesionales de la comunicación ya no están sólos en el proceso de construir información (captar » elaborar » almacenar » producir » distribuir). Ahora, todos los integrantes del proceso, tanto humanos como técnicos, están presentes de manera activa en cada paso.
Almuerzo y rapidísima intervención de Juan Ramón Rodríguez, presidente de la Asociación de Industrias Técnicas del Audiovisual Español, que realizó un sprint citando las nuevas tendencias y tecnologías en medios audiovisuales, dando especial relevancia, por su impacto, al videomapping y a las posibilidades para desarrollar nuevas estrategias en street marketing. Acto seguido presentación de mesa redonda, no tan redonda ni tan mesa, que apenas dio para una breve segunda exposición de los ponentes y 3 ó 4 preguntas. La sala ya se iba reduciendo en audiencia.
Por cierto, una anécdota. Los ponentes tienen miedo a Twitter. Ahora vigilan lo que dicen, sus expresiones, sus mensajes, sus anécdotas, porque saben que lo que emiten ya no se queda en la sala, sale inmediatamente fuera a través de alguno de los ya habituales twitteros que suelen estar presentes (ayer comunicando a través del hashtag #iniciativasday).
Y por último, ya con apenas una veintena de personas en la sala, contando entre ellos a la organización, los ponentes finales y sus amistades (¿cuántos quedábamos interesados en oír el contenido?) se acabó por presentar propuestas innovadoras empresariales que se están desarrollando en las islas: e-Cléctica y SMétrica. Te invito a que tires del hilo de los enlaces y descubras estas tres interesantes ideas.
Una cosa más, a los responsables del Hotel Escuela, no es de recibo ir encontrando wifis abiertas por el hotel y que la única operativa y funcional sea la de recepción. La Tagoror no tenía absolutamente ninguna utilidad. En los tiempos que estamos, dar servicio de organización de eventos y no disponer de wifis abiertas para los asistentes sería comooo... ¿Qué te digo yo que suene a cosa de tiempos pasados y poca capacidad de adaptación?
(Imagen encontrada en MK Monagas.)
Tuve la suerte de poder asistir al segundo Iniciativas Day, unas jornadas de un día de duración que se celebraron primero, y con notable éxito, en Las Palmas de Gran Canaria el pasado jueves 24 y sin tanta asistencia y con algo de agotamiento (razonable) por parte de organización y ponentes, en Santa Cruz de Tenerife, ayer, día 25. Organizado por el Clúster de Comunicación y Marketing de Canarias.
Como observación general sólo puedo decir dos cosas. El notable esfuerzo y éxito de los organizadores, según mi parecer, contrastado con una excelente respuesta en una isla y otra, no diré que mediocre pero si decepcionante, en la mía. Como bien se dijo en algún momento, es incomprensible. De noventa y tantos asistentes inscritos, no aparece el 30%, acudimos unos 60. A última hora de la tarde quedábamos en la sala 23 personas, incluyendo organizadores, ponentes y algunos acompañantes. No me digas que no es lamentable.
Yo quise aprovechar la ocasión que me daban, así tuviera que negociar con mi empresa y dar a cambio un día de mis vacaciones. No era una cuestión de pedir permiso. Teniendo la oportunidad iría, sí o sí. Y se la debo a Carmen Martín y Esther Pérez, para mí dos personas de referencia profesional en las islas.
La primera intervención, cambiando el orden del programa, corrió a cambio de Jesús Moreno, jefe de servicios de marketing en Nintendo Ibérica, seguido de Jesús Ortega, subdirector de relaciones externas de Spanair, quienes contaron a los asistentes su relación con las agencias y el uso del marketing en sus compañías para comunicar y fidelizar a sus clientes.
De ambos, aunque sus ponencias se centraban en su propia perspectiva, saqué algunas conclusiones. Una primera coincidencia es que aún hoy hay que mezclar medios. Esto es una obviedad para los publicistas tradicionales y un mensaje para los que piensan que el digital es el que debe imperar. La red, el 2.0, como herramientas, son un mecanismo más para llegar al usuario/cliente, pero no se pueden desechar los medios tradicionales. Se reconoce también que las nuevas redes sociales, tan populares ahora, dan voz al consumidor y lo convierten en un ente activo y participativo, abandonando su anterior papel limitado al pago y poco más.
Jesús Moreno citó algunos buenos ejemplos de grandes campañas relatando los perfiles profesionales que habían intervenido en cada caso, demostrando que la publicidad actualmente no está limitada a los especialistas sino que se compone de una multitud de funcionalidades que ejecutan personas de distinta formación y experiencia. Además, los equipos no están ya compuestos por un grupo pequeño y cerrado sino que son necesarios más profesionales. Puso en relevancia el puesto del responsable de integración. Una persona o pequeño equipo central con la capacidad suficiente para entender y hacer de nexo de unión entre todos los participantes en una campaña. También citó la relevancia que poco a poco ganan los cost controller, profesionales cuya actividad está en detectar oportunidades de reducción de costes.
Evaristo Nogales, profesor de marketing en la Universidad de Sevilla, publicaba hace pocos días un artículo de opinión sobre cómo las empresas se olvidan del cliente una vez realizada la compra. Sobre el particular también hablaba Moreno en su intervención al incidir en la idea de que la marca se gestiona con el marketing pero se construye y se genera en todos los eslabones de la cadena de proceso de una empresa, en cada uno de sus departamentos. No hay que olvidarlo.
Por último, después de poner en cinta a las agencias de publicidad y señalar su falta de adaptación y compromiso con la innovación (yo me anoté una frase mientras él lo explicaba: "venden humo pero no saben hacer fuego"), lanzó un capote a las agencias canarias. La red globaliza el mercado de servicios -no tanto el de productos gracias a nuestra particular manera de cerrar las aduanas en las islas, cosa que digo yo, no el ponente-, por lo tanto, cualquier agencia canaria con ideas, con motivación, con creatividad, puede competir por cuentas que pueden tener su sede central en cualquier parte del mundo (citando, de paso, la red de creadores IdeaBounty.com como fuente y ejemplo).
Si bien la intervención de Moreno fue la menos 2.0, personalmente, fue una de las que más me aportó. Había allí delante una gran cuenta diciéndole a las agencias qué quería, qué necesitaba, qué valoraba, qué apreciaba, por qué estaba dispuesto a pagar. No creo que fuera poca cosa, sin duda. Ortega, de Spanair se centró en la creación de una marca diferencial y emocional, aportación de gran valor desde el punto de vista de las redes sociales pero que él no limitó exclusivamente a ese soporte. Discrepo eso sí en su idea de la co-creación de marca en la que colaboran tanto empleados como clientes, ya que se entendía por tal, al menos según los ejemplos de la ponencia, a elegir mediante votaciones entre 2 ó 3 opciones, según el caso -logotipo, diseño de tarjeta de puntos-. Me parece que co-creación es algo más que dar un voto entre dos opciones, pero, es una opinión personal.
Puso en relevancia en varias ocasiones y de diferentes maneras el valor de escuchar al cliente (su compañía lo hace a través de ponavolartusideas.com). Escuchar permite a la marca unir personas y lugares que yo transliteré como la marca une personas e ideas si se consigue emocionar a través de características diferenciadoras que la hagan atractiva y, en última instancia, construyan comunidad alrededor de ellas. La idea de escuchar vuelve a aparecer en la explicación sobre el proceso de construcción: escuchar a las fuentes » obtener feedback » identificar acciones » lanzarlas; que yo asocio en sus dos primeros pasos con el concepto de vigilancia tecnológica, aquí de mercado, y las dos siguientes con la gestión de ideas y proyectos.
Luego llegó el turno a las agencias, de manos de Rosa Roy de Tiempo BBDO, quien relató su buen hacer con algunas de sus cuentas. Vuelve a insistir en que el marketing y la publicidad, hoy, es un hacer multidisciplinar y que la colaboración es parte del secreto del éxito y las buenas ideas. Espero no ser el único que anota este mensaje y que vaya calando por ahí.
De su intervención me anoto una pregunta nacida al oír sus palabras. ¿De verdad, tanto se sorprenden las agencias de que el cliente ahora sea activo, racional, comedido y haga uso de su voz y su voto? ¿Qué esperaban? ¿Acaso ellos mismos, cuando salen de su oficina y se quitan el traje, no son clientes de otras marcas? Me llama la atención que se hable del consumidor, el cliente o el usuario como si de un extraño se tratase, cuando todos lo somos, la mayor parte del tiempo, de algo o de alguien.
Rescata la idea del responsable de integración pero esta vez llevado al nivel de funcionalidad de la agencia. Y otra cosa, aparecen de nuevo los ecos del uso de bloggers e influencers, idea ya oída en eventos anteriores (se mantiene, como verás, la tendencia al uso de anglicismos, que resulta más cool). Y dio como ejemplo la campaña de Me llamo Fred. El asunto me molesta un punto. Puede que dos. Las agencias ponen los ojos en el público de los blogueros y personas influyentes y creadoras de opinión y tendencia dentro de la red. Si bien, toda la vida se ha pagado a celebridades para que actúen de mensajeros, me llama poderosamente la atención que ahora se recurra a la vanidad de algunos internautas de renombre para utilizarlos como megáfonos. ¿Perdón? ¿Cómo? No, verás. Si quieres que me haga eco de tu mensaje para que tu cliente venda algo, hablemos, negociemos. Y además, lo haré de manera abierta, informando a mis lectores sobre que lo dicho en mi bitácora forma parte de una campaña. Queda escrita mi opinión, que no sé si llegará a puerto.
Luego un descubrimiento personal. Había leído algo sobre su trayectoria pero no había mostrado un interés directo en la persona. Mario Tascón, periodista muy involucrado directamente en lo que ha sido y es el desembarco de la prensa española en Internet desde hace más de una década y uno de los asesores de LaInformación.com, así como socio-director de Prodigioso Volcán, quien no aportó una visión de los medios de comunicación como mecanismos de difusión de las estrategias de marketing y las campañas publicitarias sino que habló de la tormenta de cambios a la que el periodismo está sometido desde hace 15 años. Su ponencia me pareció corta y me quedé con ganas de oír más. Una lástima porque ya enumerar su currículum y trayectoria sería cosa de escribir un artículo sólo para eso.
Recalcó que hoy son tres los personajes que intervienen en la comunicación bidireccionalmente, por un lado los usuarios o consumidores y los profesionales, por el otro introdujo a los algoritmos, bajo los que engloba tanto el hardware como el software que dan soporte a la red. Insiste en que los profesionales de la comunicación ya no están sólos en el proceso de construir información (captar » elaborar » almacenar » producir » distribuir). Ahora, todos los integrantes del proceso, tanto humanos como técnicos, están presentes de manera activa en cada paso.
Almuerzo y rapidísima intervención de Juan Ramón Rodríguez, presidente de la Asociación de Industrias Técnicas del Audiovisual Español, que realizó un sprint citando las nuevas tendencias y tecnologías en medios audiovisuales, dando especial relevancia, por su impacto, al videomapping y a las posibilidades para desarrollar nuevas estrategias en street marketing. Acto seguido presentación de mesa redonda, no tan redonda ni tan mesa, que apenas dio para una breve segunda exposición de los ponentes y 3 ó 4 preguntas. La sala ya se iba reduciendo en audiencia.
Por cierto, una anécdota. Los ponentes tienen miedo a Twitter. Ahora vigilan lo que dicen, sus expresiones, sus mensajes, sus anécdotas, porque saben que lo que emiten ya no se queda en la sala, sale inmediatamente fuera a través de alguno de los ya habituales twitteros que suelen estar presentes (ayer comunicando a través del hashtag #iniciativasday).
Y por último, ya con apenas una veintena de personas en la sala, contando entre ellos a la organización, los ponentes finales y sus amistades (¿cuántos quedábamos interesados en oír el contenido?) se acabó por presentar propuestas innovadoras empresariales que se están desarrollando en las islas: e-Cléctica y SMétrica. Te invito a que tires del hilo de los enlaces y descubras estas tres interesantes ideas.
Una cosa más, a los responsables del Hotel Escuela, no es de recibo ir encontrando wifis abiertas por el hotel y que la única operativa y funcional sea la de recepción. La Tagoror no tenía absolutamente ninguna utilidad. En los tiempos que estamos, dar servicio de organización de eventos y no disponer de wifis abiertas para los asistentes sería comooo... ¿Qué te digo yo que suene a cosa de tiempos pasados y poca capacidad de adaptación?
(Imagen encontrada en MK Monagas.)
jueves, 24 de febrero de 2011
Guía de supervivencia 2.0 para PYMEs: LinkedIn y Twitter
Hace una semana escribía una primera parte de esta guía de supervivencia improvisada, escrita a modo de tormenta de ideas, dedicada a PYMEs y autónomos. En aquella ocasión describí lo que a mi juicio son las bases, sentadas sobre el sentido común, para un uso y explotación de Blogger y Facebook. La motivación para escribirlo, las preguntas sin respuestas que evento tras evento oigo al terminar cada ponencia donde se exponen las bondades de las redes sociales, se promueve su uso, pero no se explica cómo.Lo cierto es que no hay un cómo definido y claro, pero si hay unas muy buenas intuiciones que comparten la mayoría de los profesionales del social media. Lo primero es un cambio de mentalidad. Pasar de un sentido unidireccional de la comunicación empresa » cliente a otro bidireccional proveedor «-» prosumidor, donde quien proporciona el servicio o producto está al mismo nivel que quien lo demanda.
Desembarcar en cualquier red social con nuestro catálogo debajo del brazo y un monólogo en la boca es un pasaporte seguro al fracaso. No son pocas las cuentas en Twitter de marcas que siguen a 1.500 y son seguidas por 70. Miras su timeline y todo lo publicado hace referencia a su objetivo de venta. Aburren, no motivan, no convencen, no colaboran, no responden. Al final, los responsables no reconocen su deficiencia al gestionar la cuenta, que resulta abandonada explicando que "según su experiencia, Twitter no tiene ningún uso productivo".
Usando Twitter
Así que lo primero es ese cambio en las maneras de hacer y de relacionarse con el otro, con el que sustenta nuestra actividad, con el que paga la factura en definitiva. Dicho esto y con las ideas claras en nuestras manos abre tu cuenta. Si pudiera escoger abriría una cuenta vinculada a una persona relacionada con la empresa o marca (si eres profesional independiente, es más fácil). Incluso podrías usar dos cuentas, una para la persona, otra para la marca como canal de información oficial. Configura el perfil incluyendo información relevante en la bio (descripción que define e identifica). Incluye la dirección de tu web oficial o blog. Haz lo mismo en sentido inverso. Enlaza tus perfiles sociales desde tus canales oficiales de divulgación de contenidos. Este enlace de ida y vuelta sirve, además, para dar veracidad a los perfiles ahora que el proceso de verificación en Twitter se ha cerrado y está restringido para algunos pocos casos.
Busca una masa inicial de seguidores en tu agenda de contactos. Evitar "invitar" a los que no estén dados de alta. Se trata de localizar a los que sí están. Síguelos, salúdalos a través de la plataforma. NO añadas de manera masiva, no tengas prisa. Me parece más importante conseguir que te sigan 10 ó 20 personas que tienen alguna relación comercial contigo a que te sigan 100 ó 200 que no tienen o puedan tener ningún interés, presente o futuro, en tu actividad. Sigue también a perfiles que aporten contenido de interés para ti, como profesional y como marca.
En cuanto al contenido, la idea básica es generar valor y utilidad. Divulga enlaces que puedan ser útiles para aquellos que te siguen porque están interesados en lo que haces/vendes/publicas. Ayuda a divulgar lo que hacen los que están en tu misma línea, aunque parezca una contradicción, la idea que subyace es compartir/cooperar/colaborar. Demuestra que observas a la competencia. Aporta un valor social a tu perfil. No sólo vendes cosas o servicios, también te importa lo que sucede a tu alrededor. Responde, siempre y a la mayor brevedad posible. ¡Responde incluso para decir no! Actúa con la idea de sugerir antes que convencer. Por favor, disfruta con lo que haces.
No tienes que mantener una atención constante sobre Twitter. Úsalo no sólo para divulgar y conversar, también para recibir y aprender, haciendo una buena selección de a quienes sigues. Desde tu perfil de marca, sigue a quien te sigue previa evaluación de su perfil. Evita los spammers, bots y timadores varios que, como en toda viña, siempre encontrarás.
Recuerda que estás en un púlpito, en público. Evita las descalificaciones que por otro lado parece que se están poniendo de moda en los famosos que usan esta plataforma. No sigas sus pasos, no son buen ejemplo. Respeta y pide respeto. Trata como quieres que te traten. Sé paciente. Escucha. Escucha mucho. A los que colaboran contigo, a tus clientes, a tus competidores... a quien quiera que tenga algo interesarte que aportarte.
Usando LinkedIn
La red social LinkedIn tiene un enfoque distinto al de Twitter o Facebook. Sobre todo si eres un profesional independiente, tienes que estar. En especial para las relaciones B2B (generación de negocios empresa «-» empresa). Dedica un buen tiempo, no cinco minutos, en rellenar debidamente tu perfil, con veracidad.
No publiques aquello que no quieres dar a conocer realmente pero tampoco te des de alta pensando en mantener un alto grado de privacidad con tu información profesional. Ambas cosas no son coherentes dentro de una red social. Exponerte da confianza a los que se acercan a ti o a aquellos a los que tú te acercas. LinkedIn es un escaparate de trayectorias profesionales. Piénsalo antes de dar el paso.
Utiliza tu agenda de contactos para buscar a personas, compañeros de trabajo de tu actual empresa o anteriores, compañeros de estudios, de proyectos, clientes, colaboradores, colegas en asociaciones y agrégalos. No caigas en la paradoja de sentir vergüenza a pedir recomendaciones. Es absurdo, todo lo contrario. Si has tenido una relación profesional o laboral con algunos de tus contactos, o bien han sido tus clientes, pídeles una recomendación a través de tu plataforma. Y pídelo sólo una vez. No exijas ni empujes. No comprometas.
Si alguien no te recomienda, puede ser debido no sólo a que no quiera, sino a que pasa por alto la petición, a que tenga por costumbre no hacerlo u otra causa. No saques conclusiones. Si te piden recomendaciones, devuelve la petición, de manera sincera y directa, o bien rechaza cortésmente la petición. Explica los motivos de una manera neutra. Evita seguir a personas con las que no deseas o querrías tener contacto profesional por motivos pasados.
Si eres el representante legal de tu organización, crea la página de empresa. Pide a tu equipo que participe también en LinkedIn, que contacten con los clientes a través de esta plataforma, si la usan. Valora la posibilidad de utilizar grupos cerrados para determinados proyectos.
Busca grupos abiertos de discusión vinculados a tu actividad, escoge donde quieres participar y donde vas a encontrar información útil. Participar en grupos es una buena manera de entrar en contacto con nuevos colaboradores o encontrar nuevos clientes. Participa en ellos de manera moderada, aporta valor, no capitalices los temas con tu presencia. Se trata de compartir, no de dar discursos.
Busca preguntas abiertas realizadas en la plataforma ligadas a tu especialidad y ayuda a responderlas, eso ayudará a crear reputación y a demostrar tu valía.
Configura tu perfil público y enlázalo desde tu blog profesional. Vincula tu cuenta de Twitter, si ya la usas, pero no envíes todas las actualizaciones entre ambas plataformas, selecciona manualmente. Si las has vinculado, en Twitter añadiendo el hashtag #in, en LinkedIn marcando la casilla al uso justo debajo de la actualización de estado.
Haz un esfuerzo por mantener vivos tus contactos en la plataforma, salúdalos en fechas señaladas. Evita las generalizaciones, personaliza tus mensajes. Busca obtener productividad a través de la herramienta, encontrar perfiles profesionales adecuados para algún proyecto o dar un paso adelante ante una oferta determinada. En definitiva, haz lo mismo que haces habitualmente con tu teléfono, lo que has hecho siempre con los mailing, lo mismo que has conseguido con tus tarjetas de presentación... pero utilizando LinkedIn, que sirve para exactamente eso: socializar en un ámbito profesional.
Las claves del éxito
En definitiva, usa Twitter como un canal de información social bidireccional y LinkedIn como una red social profesional... ¡también bidireccional!
Y como terminé diciendo en la ocasión anterior, usa el sentido común como guía, la honestidad como manera de ser, aprende a aceptar los éxitos y a reconocer los errores.
No temas utilizar las redes sociales. Son herramientas. Nada más. Tú les das sentido con el uso. No muerden.
¡Ah! Tres cosas para el final: agradece. Da las gracias honestamente por la atención y la ayuda que te puedan prestar. Frente a los errores, pide disculpas y busca soluciones. Invierte una parte de lo que haces en los demás. Si los que te rodean, mejoran, tú lo haces mucho más.
Poco más que aportar. Hay mucho que entresacar y sobre lo que explayarse a gusto. Esta guía, como decía inicialmente, es un batiburrillo de consejos prácticos, pero sin mucho orden. Por tu parte queda el googlear sin miedo, buscar manuales, seguir blogs especializados, formarte e informarte, escuchar y aprender.
Y cuando tengas dudas, pregunta. Verás que sorpresa te llevas.
miércoles, 23 de febrero de 2011
De lo que perdimos y lo que ganamos
El grupo editorial SM publicó el pasado mes de noviembre de 2010 una nueva edición de su estudio Jóvenes Españoles, realizado durante ese mismo año sobre algo más de 4.000 entrevistas domiciliarias y que refleja cómo se ven a sí mismos los españoles de entre 15 y 24 años como generación.
El estudio destacada que estas nuevas olas de adolescentes y jóvenes adultos serán las primeras que habrán asimilado el pesimismo sobre el futuro como parte de su visión personal de la vida y que opinan, de forma mayoritaria, que en un futuro estarán peor que sus padres. Reflejan lo que los medios de masas han estado vendiendo durante los últimos 5 ó 6 años. ¡Todo se hunde! ¡Nos vamos al garete! Agradezcamos a quienes han portado el mensaje y a quienes lo han promovido por tan brillante actuación y tan mensurable consecuencia.
Ironías personales aparte, destaca el estudio la desconfianza generalizada en los jóvenes hacia lo social y lo colectivo. Baja en picado el interés por el asociacionismo, se diluye el perfil definido que se licua en una forma de ser donde prevalece el individuo polifacético. Gana peso lo cercano, los amigos, la familia, los padres y pierde lo lejano, la política, la cultura, la religión. Hay una desconfianza palpable por los que quieren convencer de cómo debe la realidad de nuestro presente o quieren vender su propia e interesada visión de los hechos presentes.
Al mismo tiempo es la generación más conectada. El 98% utiliza teléfono móvil y 1 de cada 2 utiliza un ordenador diariamente. El ocio y los medios de comunicación se priorizan como intereses personales. Y la televisión sigue jugando un papel preponderante aunque se empieza a notar un franco retroceso en comparación con la importancia que gana Internet, y en especial las redes sociales, como sustitutivo.
Si ahora hablara de lo que éramos en los ochenta o lo que eran mis padres en los cincuenta o mis abuelos en los veinte quedaría como un carcamal, seguramente. Un retrógrado. Uno de esos que lleva siempre en la boca la máxima de cualquier tiempo pasado fue mejor. Pero no es así. Sólo tenemos un tiempo y es el presente. En él nadamos y en él sobrevivimos o nos ahogamos. Tengamos la edad que tengamos.
Habiendo interiorizado nuestras nuevas generaciones el pesimismo como forma de vida, lo que inevitablemente les ha llevado a acentuar el individualismo, a cerrarse en sus círculos más cercanos, aquellos que les proporcionan seguridad y estabilidad, la generación de adultos que hoy ronda los 35 a 45 años (30 a 50 si se quiere) también será la primera que estará obligada, lo quiera o no, a actuar de puente entre unos valores que han pasado a la historia y una modernidad digital y fluida impuesta por los medios de comunicación y los grandes intereses partidistas y económicos.
Mis abuelos, nacidos en la primera década del siglo XX vivieron grandes penurias y privaciones. Vieron pasar ante sí dos guerras mundiales y las consecuencias de una guerra civil. Crecieron con los primeros aviones y los primeros automóviles. Pero su cultura agrícola y solidaria -tal vez impuesta por la necesidad- se mantuvo estable, pese a todo, durante décadas. Mis padres fueron emigrantes, a Suiza, donde estuvieron unos años hasta que regresaron. No se adaptaron, me decían. Ellos vieron llegar la televisión y el teléfono. Pero nuevamente, había en el aire unos valores generales de convivencia heredados de sus predecesores, que se mantenían estables. Mi generación es la recibió al ordenador, la que escuchó por primera vez la palabra Internet. La que aún se manifestaba y corría delante de los anti-disturbios, bien para pedir una mejor formación o para decir NO a la OTAN.
Las vías de ferrocarril que encauzan los cambios sociales permiten el tránsito de un tren que carga comunicación. El cambio oculto que trajo el avance en los medios de transporte fueron las consecuencias, positivas y negativas, de unir a más personas. Los primeros medios de comunicación de masas, radio y televisión, y el primer dispositivo de comunicación a distancia en tiempo real y efectivo, el teléfono, se encargaron de transportar las ideas y creencias, las múltiples visiones del mundo de manera casi instantánea.
Hoy, inmersos en una existencia multi-tarea, donde la personalización es llevada a extremos, o ignorada y castigada o premiada y exaltada de manera casi fanática, adoptamos la cultura del avestruz para protegernos, nos refugiamos en lo poco que queda estable y seguro a nuestro alrededor: aquellos pocos amigos que nos acompañan, el núcleo familiar que nos acoge.
Toda sociedad, como están demostrando los actuales sucesos en Túnez, Egipto, Libia y el resto de países árabes sometidos a dictaduras, necesita de la fuerza revolucionaria y de cambio que traen bajo el brazo, siempre, las nuevas generaciones. Necesita de su actitud contestataria, de las ganas de cambiar y crear un nuevo mundo, porque pese a todo, ningún tiempo pasado fue mejor. Una adolescencia consumista y pasiva, indiferente, adocenados tras una tarjeta de crédito, no es buena señal ni tan siquiera para nuestro presente, no aventuraré lo que pueda suponer para el futuro cercano.
No nos engañemos. Las causas no están en ellos, nuestros chavales, están en nosotros, esos MASP a los que hacía referencia no hace mucho en este mismo bitácora, en las adultas clases dirigentes, en los padres y madres, en los departamentos de marketing, en una sociedad que prima, ante todo, el consumo incoherente y masivo, como manera de sustentar unos valores endebles y siempre cambiantes fundamentados en el materialismo extremo. Al final de esta historia, no hay nadie más sino nosotros, los causantes, los que tenemos la llave de la caja que guarda celosamente el mayor tesoro de nuestros jóvenes: la ilusión por crear un futuro nuevo y distinto.
El estudio destacada que estas nuevas olas de adolescentes y jóvenes adultos serán las primeras que habrán asimilado el pesimismo sobre el futuro como parte de su visión personal de la vida y que opinan, de forma mayoritaria, que en un futuro estarán peor que sus padres. Reflejan lo que los medios de masas han estado vendiendo durante los últimos 5 ó 6 años. ¡Todo se hunde! ¡Nos vamos al garete! Agradezcamos a quienes han portado el mensaje y a quienes lo han promovido por tan brillante actuación y tan mensurable consecuencia.
Ironías personales aparte, destaca el estudio la desconfianza generalizada en los jóvenes hacia lo social y lo colectivo. Baja en picado el interés por el asociacionismo, se diluye el perfil definido que se licua en una forma de ser donde prevalece el individuo polifacético. Gana peso lo cercano, los amigos, la familia, los padres y pierde lo lejano, la política, la cultura, la religión. Hay una desconfianza palpable por los que quieren convencer de cómo debe la realidad de nuestro presente o quieren vender su propia e interesada visión de los hechos presentes.
Al mismo tiempo es la generación más conectada. El 98% utiliza teléfono móvil y 1 de cada 2 utiliza un ordenador diariamente. El ocio y los medios de comunicación se priorizan como intereses personales. Y la televisión sigue jugando un papel preponderante aunque se empieza a notar un franco retroceso en comparación con la importancia que gana Internet, y en especial las redes sociales, como sustitutivo.
Si ahora hablara de lo que éramos en los ochenta o lo que eran mis padres en los cincuenta o mis abuelos en los veinte quedaría como un carcamal, seguramente. Un retrógrado. Uno de esos que lleva siempre en la boca la máxima de cualquier tiempo pasado fue mejor. Pero no es así. Sólo tenemos un tiempo y es el presente. En él nadamos y en él sobrevivimos o nos ahogamos. Tengamos la edad que tengamos.
Habiendo interiorizado nuestras nuevas generaciones el pesimismo como forma de vida, lo que inevitablemente les ha llevado a acentuar el individualismo, a cerrarse en sus círculos más cercanos, aquellos que les proporcionan seguridad y estabilidad, la generación de adultos que hoy ronda los 35 a 45 años (30 a 50 si se quiere) también será la primera que estará obligada, lo quiera o no, a actuar de puente entre unos valores que han pasado a la historia y una modernidad digital y fluida impuesta por los medios de comunicación y los grandes intereses partidistas y económicos.
Mis abuelos, nacidos en la primera década del siglo XX vivieron grandes penurias y privaciones. Vieron pasar ante sí dos guerras mundiales y las consecuencias de una guerra civil. Crecieron con los primeros aviones y los primeros automóviles. Pero su cultura agrícola y solidaria -tal vez impuesta por la necesidad- se mantuvo estable, pese a todo, durante décadas. Mis padres fueron emigrantes, a Suiza, donde estuvieron unos años hasta que regresaron. No se adaptaron, me decían. Ellos vieron llegar la televisión y el teléfono. Pero nuevamente, había en el aire unos valores generales de convivencia heredados de sus predecesores, que se mantenían estables. Mi generación es la recibió al ordenador, la que escuchó por primera vez la palabra Internet. La que aún se manifestaba y corría delante de los anti-disturbios, bien para pedir una mejor formación o para decir NO a la OTAN.
Las vías de ferrocarril que encauzan los cambios sociales permiten el tránsito de un tren que carga comunicación. El cambio oculto que trajo el avance en los medios de transporte fueron las consecuencias, positivas y negativas, de unir a más personas. Los primeros medios de comunicación de masas, radio y televisión, y el primer dispositivo de comunicación a distancia en tiempo real y efectivo, el teléfono, se encargaron de transportar las ideas y creencias, las múltiples visiones del mundo de manera casi instantánea.
Hoy, inmersos en una existencia multi-tarea, donde la personalización es llevada a extremos, o ignorada y castigada o premiada y exaltada de manera casi fanática, adoptamos la cultura del avestruz para protegernos, nos refugiamos en lo poco que queda estable y seguro a nuestro alrededor: aquellos pocos amigos que nos acompañan, el núcleo familiar que nos acoge.
Toda sociedad, como están demostrando los actuales sucesos en Túnez, Egipto, Libia y el resto de países árabes sometidos a dictaduras, necesita de la fuerza revolucionaria y de cambio que traen bajo el brazo, siempre, las nuevas generaciones. Necesita de su actitud contestataria, de las ganas de cambiar y crear un nuevo mundo, porque pese a todo, ningún tiempo pasado fue mejor. Una adolescencia consumista y pasiva, indiferente, adocenados tras una tarjeta de crédito, no es buena señal ni tan siquiera para nuestro presente, no aventuraré lo que pueda suponer para el futuro cercano.
No nos engañemos. Las causas no están en ellos, nuestros chavales, están en nosotros, esos MASP a los que hacía referencia no hace mucho en este mismo bitácora, en las adultas clases dirigentes, en los padres y madres, en los departamentos de marketing, en una sociedad que prima, ante todo, el consumo incoherente y masivo, como manera de sustentar unos valores endebles y siempre cambiantes fundamentados en el materialismo extremo. Al final de esta historia, no hay nadie más sino nosotros, los causantes, los que tenemos la llave de la caja que guarda celosamente el mayor tesoro de nuestros jóvenes: la ilusión por crear un futuro nuevo y distinto.
lunes, 21 de febrero de 2011
Este artículo es machista

La reflexión empieza con una noticia. Los aspirantes a bomberos de la Comunidad Autónoma de Madrid no tendrán todos las mismas oportunidades. Las aspirantes femeninas han denunciado las pruebas por desigualdad. La desigualdad se fundamenta en tratar por iguales a hombres y mujeres. No se considera de justicia, según las denunciantes. La decisión decimonónica ha sido premiar con diez puntos a las mujeres que alcancen los mínimos. Sólo por ser mujeres. Eso me hizo recordar la ocasión en que pedí información sobre ayudas a emprendedores y las mujeres recibían 1.000 euros más que los hombres al iniciar un negocio, por ser mujeres.
Mi posición, como hombre, sobre el asunto es mostrar dudas, cuando menos. Si me atrevo a escribirlo es porque no vengo aquí a ser correcto sino a reflexionar sobre lo que no tengo claro. Quizás vengo a escribir sobre mis propias limitaciones y a darme cuenta de lo que pesa mi educación sexista. Lo reconozco, tal vez por como habré sido educado, tal vez por no comprender cuales son los fundamentos de la igualdad.
Creía, sigo pensando, que la igualdad era otorgar las mismas condiciones para todos. No sería justo que yo lo afirmara cuando en casa no soy de los que comparten ni reparten sino de los que ayudan. Y no es que me sienta orgulloso, en absoluto. No me justificaré al respecto. Pero al mismo tiempo, las limitaciones individuales nos hacen diferentes. Yo no pude aspirar a presentarme a unas oposiciones de bomberos en mis años jóvenes por mi pequeña dificultad de visión. Es un caso muy habitual. Lo mismo ocurre con las personas bajas, no pueden ser policías ni bomberos. ¿Se les discrimina porque se establecen límites de estatura?
Durante mis veinte años de vida laboral he trabajado en empresas donde, en la mayoría de los casos, he tenido más compañeras que compañeros, sobre todo en las administraciones públicas. He tenido jefas como jefes. Y en no pocas ocasiones he tenido un nivel salarial inferior, incluso con misma titulación y similar experiencia. Ha sido la situación que se ha dado en cada caso. Nunca me he quejado.
La pregunta que me surge es por qué hoy hay tanto miedo a aceptar las diferencias. Obviamente la historia está plagada de maltrato y violencia, de segregación y desigualdad por causa de diferencias de género, religión, raciales o condiciones físicas. Hay que batallar para que todas las personas tengan las mismas oportunidades. Pero tengo la sensación de que no hemos puesto la moneda de pie sino que le hemos dado la vuelta. O pretendemos darle la vuelta, para justificarnos.
Hablar de diferencias es ser tachado directamente de machista o sexista. Si dices "yo no soy igual a una mujer" inmediatamente eres señalado. No es aceptable. ¡Qué incorrección! Pero no soy mujer. ¿Cuál es el perjuicio de asumir la diferencia? ¿Por qué suponemos que ser diferente es ser mejor o peor, superior o inferior? ¿Por qué? Hay personas más altas y otras más bajas. Hay personas más inteligentes y otras menos inteligentes. ¿Debo denunciar a una administración para que rebaje la puntuación en un examen que evalúa la memoria -que no es mi fuerte-?
¿Es lícito que en compensación de años, siglos, milenios de cultura machista, pasemos hoy a la situación contraria? ¿Por qué a una mujer se le ha de dar 10 puntos -o un 10% más de puntuación, según la fuente de la noticia- sólo por ser mujeres en las pruebas físicas de acceso al cuerpo de bomberos? ¿Por qué, sólo por ser mujer, ha de recibir más subvenciones, que un hombre, para montar una empresa?
Yo no soy mi padre ni mi abuelo. Las personas más significativas en mi vida han sido, siempre, mujeres. He trabajado con mujeres, profesionalmente brillantes. Pero en algunas ocasiones, sin comerlo ni beberlo ni provocarlo, parece que tuviera que pagar la historia que los hombres de antaño escribieron.
Detesto que se rechace a una mujer en un puesto de trabajo por el hecho de ser mujer. Rechazo cualquier discriminación en cualquier sentido, por cualquier motivo. Que en este país sólo un pequeño porcentaje de los puestos de alta dirección estén ocupados por mujeres creo que es sólo producto de una época. Me pregunto cómo variarán esa estadística si la segmentamos en generaciones.
No, no tengo nada claro que la igualdad se consiga creando una situación de desigualdad positiva en la que se premia a una persona por su género para compensar una época histórica de desigualdad. Me parece que es darle la vuelta a la tortilla. ¿Queremos igualdad? ¡Luchemos por la igualdad! Dando las mismas oportunidades a todos y en igualdad de competencia, no premiando a las personas que no pueden alcanzar las metas establecidas en cada situación. Luchemos por una educación igualitaria y pongamos los ojos en las personas que realmente sufren discriminación por causas verdaderamente acuciantes para que sí tengan las mismas oportunidades.
Y ahora, me siento a un lado, con la cabeza algo agachada, lo reconozco, más un buen puñado de dudas. Ahí tienes los comentarios. Todo tuyo.
(Imagen encontrada en Género Igual.)
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reflexión
domingo, 20 de febrero de 2011
En tu blog, cita tus fuentes
![]() |
| Original en: JRMora.com |
A su vez, otra forma de plagio, éste si deleznable, es el que últimamente se ve realizar a las grandes marcas (últimos casos con Inditex o Carrefour como primeros actores, no siendo los primeros casos ni creo que sean los últimos) hacia creadores pequeños que presentan y promueven su trabajo en la red, haciendo uso de obras que no les pertenecen para realizar una explotación industrial o comercial sin reconocimiento de autoría ni el abono del correspondiente beneficio que se deriva.
Todo esto sin entrar a calificar la larga lista de replicadores que hay en la blogosfera, es decir, aquellos que copian contenidos íntegros de terceros para generar su propio bitácora.
Pero todo esto se sale de la intención de este artículo que intenta responder a varias preguntas. ¿Cómo citar? ¿Cuándo citar? ¿Qué hacer para citar? Preguntas para las que, salvo que seamos expertos en al materia, como periodistas o bibliotecarios, o bien estemos acostumbrados a escribir artículos para publicaciones científicas, rara vez se tienen respuestas. Pero incluso, la manera formal y establecida de citar fuentes puede resultar engorrosa y poco atractiva para la blogosfera. Creo que en este asunto manda el sentido común y la máxima de reconocer siempre la autoría o citar la fuente original o desde donde copiamos aquel material que usamos para redactar nuestro contenido.
Usando textos de terceros
Cuando copiamos párrafos, frases o hacemos citas me parece que otorga mayor peso a lo que escribimos el citar su fuente, o al menos, si no a su autor porque lo desconocemos, sí del sitio desde donde copiamos. Basta con añadir al final del texto replicado (que a ser posible se resaltará con otro tipo de tipografía o entrecomillado) y entre paréntesis, la palabra fuente seguida del nombre de la misma y que éste sea un enlace activo al original.
Si no copias de manera íntegra sino que escribes sobre un tema determinado y utilizas una o varias fuentes para documentarte e inspirarte, así como para dar datos concretos como cifras, fechas, nombres..., también es conveniente citar al final bajo el epígrafe fuentes del artículo. Además de añadir veracidad y peso a lo que tú cuentas, das la posibilidad de seguir investigando a aquellos que se interesen por lo que cuentas. (Más, si tú te equivocas es porque se equivocan tus fuentes, por cierto.)
Igualmente creo conveniente que si inicias la redacción de un texto motivado por una declaración, un tweet, una noticia o un artículo leído en otro bitácora (como es el caso del texto que estás leyendo), inicia la entradilla informando sobre el particular y enlazando a eso que origina tu reflexión.
Una manera de extender la citación de fuentes, relacionado aunque no siendo lo mismo, es incluir enlaces en el texto que dirijan a fuentes que amplíen o refuercen lo que contamos, pero sin abusar, sólo escogiendo unas pocas realmente interesantes y que aporten valor. En este sentido la máxima es ser útil al lector.
Usando imágenes de terceros
En mi caso reconozco que uso muchas imágenes sin citar autoría porque encontrar el autor de una determinada fotografía o composición gráfica en la red puede ser prácticamente imposible. Ni tan siquiera utilizando herramientas tan curiosas como Google Googles (una aplicación para móviles) que hace un reconocimiento y una búsqueda posterior de patrones gráficos. En este caso, lo que intento hacer siempre, salvo despiste o que la imagen haya sido copiada tantas veces y aparezca en tantos sitios que ya ni merezca la pena citar la procedencia, es enlazar al sitio web o blog desde donde la copio.
Si busco una viñeta, generalmente porque el artículo es de opinión o crítico o ironiza, intento buscar, de la que deseo añadir, una copia que sea lo suficientemente nítida como para que su firma sea legible. Eso me permite además buscar información en la red sobre su autor y citar, si tiene, su propio rincón digital. A cambio de un uso desautorizado, hay que reconocerlo, intento mitigar el asunto promocionando su trabajo. En muchas ocasiones, si hay un medio de contacto disponible, envío una petición al autor de la viñeta para solicitar su permiso (y hasta ahora siempre que lo he pedido, me lo han dado). Pero muchas veces es harto difícil -sobre todo en el caso de los ilustradores más famosos- o, si lo es, no responden a los correos. Un claro ejemplo pueden ser los dibujantes de El País, prácticamente inaccesibles, por citar sólo un conjunto de casos, pero no únicos.
Creo que un caso especial es la multimedia, sobre todo el vídeo que podamos incrustar desde YouTube o plataformas similares. En este caso reconozco que sólo busco y añado la autoría si se trata de obras originales que provienen de creativos noveles. No suelo añadir reconocimiento si se trata de marcas o de famosos grupos musicales, por ejemplo, pero sí intento añadirlo en el caso de animaciones digitales enlazando las distintas fuentes que estén relacionadas (autor, su web o blog, el concurso en el que participó o ganó, etcétera).
En el caso de presentaciones gráficas, la reflexión es la misma que en el caso del uso de textos. Aquí suele ser muy sencillo nombrar al creador de la presentación, incluso de varias maneras. Es conveniente hacerlo e, incluso, ponerse en contacto con su autor para notificarle que hemos usado su slide o su infografía.
En definitiva, escribimos en blogs, pero no somos expertos en todo, más bien en casi nada. Y eso es positivo. Citar las fuentes es decir a quien nos lee que hacemos un esfuerzo por documentarnos, por dar peso y veracidad a lo que escribimos, por hacerlo cada vez mejor. Es reconocer el esfuerzo ajeno, ayudarnos también a promocionar lo que hacemos si nos tomamos la molestia en contactar con los autores citados, porque lo que solemos recibir a cambio es siempre agradecimiento -ya que citar no es una actitud generalizada-.
Y cuando haya dudas sobre cómo hacerlo, cómo citar, utilizar siempre el sentido común, nuestro mejor consejero.
(Viñeta superior del dibujante y humorista gráfico Juan Ramón Mora. Puedes ver su obra en www.jrmora.com, donde también puedes contactar con el autor.)
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viernes, 18 de febrero de 2011
Guía de supervivencia 2.0 para PYMEs: Blogger y Facebook
En las últimas charlas o jornadas a las que he asistido sobre redes sociales o marketing online estoy observando el mismo patrón. Persona de relevancia hace una exposición de hora y media, más o menos, que no va más allá de una introducción a conceptos para pasar luego a una sesión de ruegos y preguntas donde pequeños y medianos empresarios o profesionales autónomos reclaman ayuda concreta sobre temas muy específicos. Ayuda que nunca consiguen.Este artículo pretende ser un punto de partida práctico, algo desordenado. desde el que iniciar el proceso de gestionar nuestra presencia digital. Cada frase es un consejo directo. No se habla de muchas herramientas sino de usar dos muy concretas y muy populares con el objetivo de sacarles rendimiento. Nada es fijo ni estable en la red (como en la vida real, por otra parte). Nadie sabe a ciencia cierta qué hacer para obtener un pleno al quince. Pero sí sabemos que la red es conversación, intercambio y colaboración. En la red, los profesionales mentirosos y las empresas mediocres caen antes llevadas por el peso de las críticas de sus clientes. No hay que dedicar una gran cantidad de tiempo sino sumar muchos poquitos de manera constante. No conviertas la gestión de tus perfiles digitales en una «ladrona de tiempo».
Esta guía rápida está orientada para los que son pocos, pero valientes (para los más pequeños en número que no en ganas). Internet y las redes sociales no son una moda, lo primero es un nuevo medio y lo segundo las herramientas que facilitan la conversación. Y, como en la vida, hay conversaciones productivas, otras interesantes, muchas que causan indiferencia y algunas pocas de absoluto espanto. Las hay incluso delictivas, aunque sean pocas. Advertido esto, pasemos al bombardeo.
Contenido: tu tarjeta de presentación.
Recomiendo crear un blog sobre la plataforma Blogger, usando su diseñador de plantillas para personalizar su aspecto. Esta herramienta funciona a modo de menús y opciones. ¿Por qué esta plataforma y no otra? Porque la indexación de artículos en Google es inmediata, se produce casi en el instante de su publicación. Sobre otras plataformas hay un cierto tiempo de retraso y sobre un sitio web el tiempo hasta que una página es indexada es aún mayor. Si quieres aprovechar una ola o moda determinada, esta inmediatez es un gran valor.
Alquila un dominio vinculado a tu marca o producto estrella y configúralo para utilizarlo en lugar del dominio blogspot.com que genera la plataforma de Blogger. Utiliza las páginas estáticas para la información de contacto o la descripción de qué es/hace tu empresa o tú como profesional. Decide si en el blog hablas tú o habla tu negocio. La redacción y las formas son distintas de una manera u otra. Yo optaría preferentemente por la personalización del mensaje.
Aporta contenido vinculado a tu actividad, prioriza el uso de un grupo determinado de palabras. Estas palabras no sólo son las que mejor te describen, son ante todo aquellas por las que es más probable que se busque lo que tú haces o vendes. No hace falta escribir textos largos sino escribir de manera continuada y mantener cierta periodicidad. Con textos de unas 300-400 palabras que transmitan ideas muy claras y directas, todos los días, estarás generando una dinámica excelente. Tiempo a dedicarle, unos 30-40 minutos. Asegúrate de la veracidad de lo afirmado en el mensaje. No lo compliques con tecnicismos pero tampoco los eludas. Tú o tu empresa son expertos en ese tema. Explicar un tecnicismo es, per se, un artículo con entidad propia, por ejemplo.
No recargues tu bitácora con accesorios innecesarios (widgets), utiliza los imprescindibles y prioriza el contenido. Evita copiar, intenta aportar utilidad a tus clientes. Eso no quiere decir que desveles tus secretos empresariales, se trata de que te contraten o te compren, pero no escribas para vender, escribe para ser útil. Busca ese equilibrio. Es muy importante facilitar todas las vías de contacto contigo o tu negocio. Si no es fácil encontrar esta información puedo afirmar que el blog no tiene utilidad alguna.
Se escrupuloso con el uso de las etiquetas, no utilices un número infinito de ellas, concreta y hazlo siempre alrededor de ese grupo de palabras claves que te definen profesionalmente o definen tu actividad, producto o servicio (recuerda la filosofía de estas palabras, son las que te definen y también por las que evalúas que te buscarían o buscarían información de tu sector los potenciales clientes).
Busca ayuda técnica personalizada para mejorar la apariencia de tu bitácora si crees que la necesitas, evita las chapuzas visuales, se coherente. Sobre todo, si lo estimas oportuno, para añadir ese extra de utilidades que marca la diferencia, como por ejemplo la iconografía que vincula tus redes sociales, seguidores, caja para búsqueda de contenidos... Salvo que tengas cientos de miles de lectores, añadir publicidad (pestaña Monetizar) no te aportará sinos unos cuantos céntimos al día (con una media de 500 a 1.000 páginas vistas diarias). No merece la pena y puede introducir sorpresas desagradables. Recuerda, no hablamos de un blog genérico ni personal, sino de la voz de tu actividad o producto.
Socializando: tu contenido hace vida social.
Como no se trata de ser un experto en social media sino de intentar usar unas pocas de éstas redes, hacerlo bien y hacerlo de manera productiva, propongo centrar la actividad en tres/cuatro de carácter horizontal (Facebook, LinkedIn, Twitter y Tuenti) más algunas verticales dedicadas a tu sector. Hoy te contaré cosas en forma de tormenta de ideas sobre la más importante.
Tienes que estar en Facebook. Por un motivo exclusivamente, porque es la más popular. Es como cuando tienes que escoger en qué feria vas a estar presente. Elegirás aquella/s a tu alcance donde estimas que serás visto por el mayor número de visitantes y por lo tanto sea mayor la probabilidad de generar negocio. Esto es lo mismo.
Crea un perfil con tu nombre y apellidos. No utilices nombre de empresa o marca, eso es un error. Pero, aprovecha que es un error muy común para agregar de manera masiva a aquellos que sí lo hacen y que son de tu interés, bien porque son competencia o proveedores o porque son potenciales clientes. Al agregar amigos etiquétalos en listas. Al publicar contenido en tu muro utiliza las listas para orientar y filtrar quien lo puede ver.
Es decir, crea un perfil con tu nombre, rellena la información que te identifica con especial interés en la descripción de lo que haces y tus intereses, busca un equilibrio entre tu vertiente profesional y personal. Utiliza esas palabras que utilizas en el blog de manera prioritaria en la descripción de quién eres.
Busca y añade partiendo de tu agenda de contactos y listas de correo electrónico a tus amigos. Etiquétalos en familia, amigos, alumnos, competencia, proveedores, clientes, zona geográfica, interés específico... Luego, por ejemplo, si vendes mantelería y menage para restauración busca perfiles presentes en la red social que estén vinculados a este tipo de negocios y que usan el nombre comercial y no personal. Añádelos indiscriminadamente pero no de manera masiva. Evita el bloqueo por agregar a muchos de una tajada (notarás que Facebook te pregunta si realmente conoces a).
El éxito está en invertir y hacer un poco cada día, pensando en el medio-largo plazo cuando se parte de cero. Etiqueta siempre en listas, insisto. Utiliza varios tipos de clasificaciones, por categorías, de lugar, por relación... Por ejemplo, restaurante, comida casera, zona-tal, cliente... Pueden usarse las listas para que una publicación (texto, enlace, vídeo, fotografía) sea visto oir un determinado grupo o bien para lo contrario, que la vean todos excepto un determinado grupo. (Eso se hace utilizando el pequeño candado que verás justo debajo del área donde indicas el contenido a publicar.)
La imagen que quieres dar en tu perfil es: Pepe García, comercial de mantelería y menage para restauración, aficionado al buceo, le gusta la música y las novelas de aventura, cargo-que-corresponda de la empresa Tal.
El uso de las listas de amigos es, quizás, una de las mejores herramientas para segmentar el contenido a quienes nos están escuchando dentro de Facebook, evitando la saturación por envío de contenido inútil a quienes no lo necesitan ni le interesa realmente.
No envíes correos masivos generalizados a tus contactos. No borres la cadena de mensajes que puedas tener con un tercero, no confíes en tu memoria. Contacta personalmente, dirigiéndote de manera directa, que sepa que le estás hablando a él, que no es un mailing. Intenta conocer a tu interlocutor visitando su perfil antes. ¿Cómo escribe? ¿Cómo se vende? ¿Qué busca? ¿Qué puede necesitar? ¿Con quién contacta? Dedica un tiempo a cada caso. Recuerda, no es hacer mucho hoy, decepcionarte y abandonarlo todo ante la falta de resultados; es hacer un poco todos los días, construyendo paso a paso un conjunto sólido.
Configura tu nombre de usuario en tu perfil (tipo facebook.com/paco-garcia) dentro de las opciones de configuración. Enlaza desde tu blog ese perfil. Inclúyela en la firma de tu correo electrónico (también la dirección del blog). La diferencia entre un contenido y otro es que en las redes sociales siempre se tiende a ser breve, conciso y directo. En los bitácoras puedes extenderte y profundizar. Y ambos formatos de mensaje pueden vincularse. (Sé hacer ésto, si quieres más, visita aquí.)
Gestiona tu muro y tu mensajería como vías de contacto igual que tu teléfono. Responde siempre incluso para decir no. Da la bienvenida y las gracias a cada amigo que se vincule a tu perfil, pero no intentes vender nada directamente. Sólo que te conozcan. Mejor insinuar que empujar.
Ya puesto en marcha tu perfil, sería el momento de dedicar un poco más de esfuerzo en crear una página en Facebook, ésta sí, orientada a tu marca o producto o servicio. Tu perfil eres tú, tu página es la cosa que haces o vendes. Queda claro, espero.
No busques hacer filigranas como las que ves a las grandes marcas. Busca ayuda técnica para mejorar el nivel visual y de interrelación/vinculación entre contenidos del blog y su socialización en la red. Es mejor utilizar pocas opciones (muro e información) y gestionarlo bien, antes que muchas y mal.
En tu perfil, utiliza una foto donde aparezcas tú, que de confianza (yo no soy buen ejemplo en eso); en tu página utiliza tu logotipo, una ilustración con un eslogan, una fotografía del producto o una imagen alegórica al servicio prestado.
Utiliza bien los campos de la pestaña información, piensa que el buscador de Facebook los utiliza para mostrar tu página en los resultados. Configura en modo abierto tu página para que sea indexada por Google. Utiliza esas palabras claves que centran la atención del contenido de tu blog. Incluye su dirección en el campo sitio web, por supuesto. En el muro de la página haz que hable la marca, no el perfil (opciones de configuración de la página). Esto te permite hacer un me gusta a tu propio contenido y que aparezca en tu perfil personal.
Invita a tus amigos etiquetados como clientes y proveedores (o incluso a la competencia) a que visite tu página, buscando el me gusta, pero no lo pidas, deja que sean tus visitantes los que decidan. A continuación envía invitaciones a tu agenda de contactos. Estas herramientas aparecen al crear la página, exclusivamente para ti, como administrador, en la pestaña Comenzar.
Intercala mucho contenido de valor entre tu contenido de autobombo (destinado a promocionar lo que haces o vendes). Lanza ofertas especiales a través de tu página, exclusivamente para quienes te hagan pedidos o contraten servicios a través de este medio. Con un poco de habilidad o con un mucho de ayuda técnica, añade en tu blog la caja de Facebook que permite a tus lectores visitar tu página en esa plataforma.
Utiliza herramientas como TwitterFeed.com para que al publicar nuevo contenido en tu blog éste se envíe a tu página. TwitterFeed puedes utilizarlo para enviar contenido a la página de Facebook que provenga de revistas del sector, por ejemplo, o de blogs de tendencias, otra muestra.
Recuerda, en tu perfil hablas tú, en tu página habla tu cosa, lo que sea que hagas o vendas, insisto. Por ejemplo, en nuestro caso, Paco podría publicar un enlace a un artículo sobre últimas tendencias para ropa de cama destinada a hoteles y añadir, como comentario personal, que la tendrá disponible en breve y que ofrece un 5% de descuento para los pre-pedidos a través de la esa plataforma. Podría hacer sobre esa publicación en el muro de la página un me gusta que hará que aparezca en su perfil personal. Luego podría escribir un artículo de opinión sobre las nuevas tendencias en su blog y comentar, de pasada, que quienes hagan pedidos previos sobre la nueva temporada desde la página de Facebook se beneficiarán de un 5%.
Realiza estas campañas cuando observes que empiezas a generar cierta dinámica, lo que conseguirás inicialmente gracias a lo que aportas. En el ejemplo, ya que se quiere atraer la atención de restaurantes, por ejemplo, podría ser interesante publicar algunas recetas para hacer con productos de temporada. Tener muchas vinculaciones no significa tener muchas personas a las que interese lo que haces realmente. El asunto estará funcionando cuando observes que hay conversación en tu página o en tu perfil.
Dedica un tiempo diario a incrementar la lista de amigos asociados a tu perfil, a la lista de seguidores a tu página, aporta contenido y valor en cada uno, responde a las conversaciones que se abran o participa en los perfiles de terceros, buscando atraer la atención hacia tu actividad. Recuerda, no actúes de manera indiscriminada ni violenta, selecciona tus objetivos y utiliza la sutileza.
Añade a tu perfil imágenes informales sobre ti realizando tu actividad habitual. Filtra quién ve lo aportado, utilizando las listas y la política de privacidad. Añade a tu página imágenes sobre los productos que vendes, si es el caso, etiqueta aquellos perfiles a los que crees realmente pueda interesar ese producto o servicio. No etiquetes innecesariamente a todos tus contactos. No satures. Evita molestar y evitarás crear un efecto rebote.
Las claves de tu éxito en la red.
Sé paciente, sé constante, utiliza el sentido común, no hagas lo que no te gusta que te hagan, no abuses, sé honesto, sé sincero, sé útil, sé sencillo, actitud de predisposición a ayudar, aprende a decir no, a dejar claro tus límites pero sin animadversión, informa claramente, no uses subterfugios engañosos, acompasa el buen servicio real a la buena promoción virtual. Y créetelo. Para todo lo demás, busca ayuda, haz alianzas y socializa, no seas salvaje.
¡Ah! Utiliza los comentarios en este artículo para preguntar. Te responderé lo que buenamente sepa y lo que no, intentaré ayudarte a buscar repuestas. Aviso a marineros, no soy gurú.
(Este artículo tendrá una segunda parte orientada al uso de LinkedIn y Twitter, de especial interés para profesionales independientes.)
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martes, 15 de febrero de 2011
Introducción a las redes sociales (charla de Alicia Feliciano)
De la mano de la Cámara de Comercio de Santa Cruz de Tenerife y la empresa Woll Consultores llega hasta la isla Alicia Feliciano para presentar su libro Quiero ser digital, acto que se repetirá posteriormente en el Casino de Tenerife. El título de la charla, Taller de comunicación: cómo posicionarse en la web 2.0 para que tus clientes te encuentren.Si tuviera que resumir las casi dos horas de duración te diría que tirases de éstos hilos: teoría de los seis grados de separación; leer la ayuda de Facebook, Twitter y LinkedIn (más, de vez en cuando, Social BlaBla); buscaría algo sobre branding no sólo de marcas sino también personal (por ejemplo, Marca Propia de Andrés Pérez); y leería una comparativa sobre herramientas para gestionar perfiles en múltiples plataformas publicada en Eroski en abril de 2010 y parcialmente replicada en varios bitácoras.
Dicho esto, cumpliría con Carmen Martin (Mujer Móvil, e-cléctica) y Lula (TenerifePaintball), que me transmitían que esperaban mi crónica... Demasiada confianza depositan en este simple observador.
Me falta algo. Resumir lo que yo me llevo. Del ponente, vuelvo a encontrar el mismo perfil, personas con una larga trayectoria y carrera profesional; con perfiles profesionales tradicionales -no quiero que suene peyorativo-; de los que aprender mucho por su experiencia; con buenos contactos y relaciones gracias a esa dilatada carrera; que se encuentran ante un nuevo escenario y advierten, con inteligencia, que han de adaptarse. Y el primer paso, como todo profesional que se precie, es venderse. Que mejor manera que convertir la «evangelización 2.0» en una oportunidad de negocio per se, gestionando con gran habilidad su reputación a través de, por ejemplo, nuevos libros -todas las editoriales ahora quieren tener el suyo-.
Primero, una observación para todos los MASP que como buenos inmigrantes digitales (recuperando términos) nos integramos a la era del social media en Internet. Los valores, o más bien, los prejuicios tradicionales ya no son válidos. Ya no podemos descartar a un candidato porque su correo electrónico sea elmasfriki@unservidor.algo; es un gran error considerarlo una falta de seriedad cuando en realidad estaríamos ante una falta de adaptación y desconocimiento de la vitalidad de un nuevo medio por parte de quien evalúa.
Me gustó la recomendación para realizar algunos ejercicios previos a la creación o introducción de una marca en las redes sociales. Lo primero remarcar el valor de las palabras y su relevancia como claves. Nunca lo había visto así y me parece realmente acertado. Alicia Feliciano propone escoger no más de cinco y hacer converger nuestra actividad alrededor de ellas. Es una propuesta interesante que además facilita la tarea al SEO y al SEM, si fueran a emplearse. Lo segundo fue definir la misión como profesional o empresa en 140 caracteres, vinculando esa frase a la twittosfera y a un ejercicio tradicional (conversación del ascensor) que debería de hacerse a menudo: venderse en 2-4 minutos.
Luego me hizo sentir curiosidad por sacar mayor productividad a LinkedIn que, reconozco, apenas uso para mantener mi currículo al día, gestionar/participar en algunos grupos de discusión y mantener vivos contactos profesionales. Por lo pronto tengo ya apuntado en mis pendientes explorar la idea de participar en las preguntas que se realizan de manera abierta en esta plataforma como forma de generar reputación profesional (una filosofía similar a Quora.com) y, además, explorar las posibilidades de las «páginas de empresa» lanzadas en noviembre de 2010 y que apenas he curioseado brevemente. Tareas que me agendo.
Por cierto, otra observación, relativa a una pregunta que se haría al final del evento. En Facebook (en las redes sociales de manera genérica) los perfiles están vinculados a personas. Si el formulario de registro recopila un nombre y unos apellidos no es para escribir Empresa Tal, SA. Para eso existen otras opciones, en este caso, las fanpages. (¡Y pages viene de páginas, no divaguemos!)
Buena descripción de lo que es una cadena de administración de comunidades y presencia online: arranca, siembra, escucha, procesa y decide. Es decir, esto lo añado yo, inicia el proceso de estar, contribuye con tu contenido creando marca, escucha a los que pretendes llegar -estás en una vía de doble sentido, recuérdalo-, actúa en consecuencia generando relaciones, evalúa los resultados para aprender/mejorar y reinicia el proceso. El círculo se va repitiendo, mejorando tus habilidades en base a la experiencia, haciendo crecer a tu comunidad, no tanto en cantidad sino en calidad -entendiendo por ésta la cercanía real y el potencial de esa relación entre los que te escuchan con respecto a lo que vendes/lo que ofreces/lo que comunicas-.
Y ya está. Reconozco, mea culpa, que en algún momento me distraje y perdí la concentración sobre la ponencia. Termino destacando tres detalles finales, muy personales. El primero para mí, no olvidar lo importante que es mantener siempre la humildad como valor profesional, recibido a través de un tweet de Elena del Real (Diario de una mujer actual), aunque todo no es nuevo, me gusta que me lo recuerden, hay que aprender de todo y de todos. ¡Gracias por compartirlo!
Lo segundo el comentario humorístico de uno de los asistentes que preguntaba qué nueva moda vendrían a contarnos dentro de 4 ó 5 años. Eso me hizo preguntarme si no se está consiguiendo, vendiendo tanto humo, crear una falsa visión de las redes sociales y su valor, cuando es importante transmitir la idea de que no se trata de una moda, como no lo era el teléfono móvil ni lo fue la televisión. Internet es un nuevo medio que democratiza la comunicación y abarata drásticamente los costes de la misma.
Y lo tercero, termino, en estas charlas y talleres observo que en los turnos de ruegos y preguntas hay muchos que ya están dando pasos y que tienen dudas reales, sobre la cuestión práctica, cuestiones tangibles. No hablan de metáforas o ideas, hablan de opciones, de acción, de qué hacer o no hacer, de cómo conseguir tal o cual objetivo. Por eso yo propondría a la Cámara talleres no muy masivos -repetidos en varias sesiones si fuera necesario- en los que los asistentes pudieran venir con sus dispositivos móviles y en dos horas se pudieran impartir sesiones prácticas con objetivos muy concretos y definidos, describiendo exactamente el nivel de destreza requerido para acceder, lo que se va a hacer y los objetivos a conseguir. Estos talleres podrían darse por profesionales de la isla, cercanos, a quienes podría servir de plataforma para dar a conocer sus servicios; a los asistentes, para mejorar las habilidades 2.0; y a la Cámara para dar un servicio formativo y de orientación, real y práctico, sobre el asunto.
Punto final... no doy más la vara.
(Imagen de portada del libro encontrada en Nuevo viernes, nuevo libro.)
Inditex, las blogueras y el plagio de la camiseta
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| Imagen del bitácora Trending Topic. |
Esta mañana, en el desayuno, comentaba con mi pareja el asunto, llevado más por el ombligo y la empatía bloguera que por el análisis basado en la observación. ¡Cómo pueden hacer eso! ¡Es sorprendente! En fin, lo que seguramente leeremos en los siguientes días sobre el caso en la blogosfera, nacional y europea, si el caso continua incendiándose. De hecho, algunos medios masivos vienen haciéndose eco del asunto, aunque aún tímidamente. Pareciera que están esperando a ver la reacción en Internet para darle mayor o menor bombo.
Ella, mujer y con más vista que este pobre que te escribe, me hizo una reflexión que me dejó perplejo y que hizo encajar las piezas de una manera diferente. ¿Y si no es un error? ¿Y si es intencionado? ¿Y por qué no? Desde que empecé a hablar del tema, tenía a la empresa y sus marcas en mi boca («hay solamente una cosa en el mundo peor que hablen de ti, y es que no hablen de ti», Oswal Wilde). Los blogueros y blogueras de referencia, a los que se ha imitado -creo que es el término justo, en vez de hablar de plagio- su imagen no son desconocidos, todo lo contrario. En cada uno de los países o ciudades europeas vinculadas a los imitados son una referencia de cierto alcance y fama.
Trending Topic cuenta hoy que el fabricante ha retirado las camisas y ha pedido perdón públicamente:
El diseño de las camisetas proviene de uno de estos proveedores externos, con el que Inditex se ha puesto en contacto para confirmar si poseen los derechos necesarios para estampar las imágenes de las blogueras, algo que la multinacional exige a sus colaboradores habitualmente. En cualquier caso, los tengan o no, han optado por retirar las prendas rápidamente y hablar con las jóvenes afectadas, que ayer expresaban su sorpresa y su indignación por lo sucedido.
Lo que a continuación describo es una suposición de hechos, no hay pruebas que lo avalen, pero las cosas pudieron suceder tal que así. (Insisto, son suposiciones personales que nos hemos hecho durante un desayuno como ejercicio de análisis de observación.)
Un equipo de marketing con experiencia en la red sabe dos cosas a ciencia cierta, independientemente de que sean moralmente aceptables o no. Una, el personalismo y la vanidad -no hablo en sentido peyorativo- de quienes adquieren, consciente o inconscientemente, cierta fama y prestigio según aumenta su número de seguidores. Dos, el impacto positivo que hay tras una disculpa. Según algunos estudios -Franc Carreras hacía mención al asunto en una charla hace algunos días- los clientes insatisfechos que reciben algún tipo de gratificación, no necesariamente económica sino de disculpas o reconocimiento por parte de una marca, tienden a una valoración posterior positiva superior y a un recuerdo con valoración favorable mayor que los que demuestran una satisfacción inicial positiva. Es decir, que si yo valoro mal a una marca determinada por un problema concreto, ella lo reconoce, lo subsana y me pide disculpas, mi valoración final positiva probablemente sea mayor que si desde un principio muestro una opinión favorable. Rebuscado, pero cierto.
¿Qué ocurre si ambos factores se ponen juntos sobre la misma mesa al mismo tiempo? ¿Qué ves tú? Esto es lo que yo veo. Generas un agravio a un grupo de blogueros y blogueras de referencia en ciudades importantes europeas, que además tengan o puedan tener cierta vinculación o interés en la moda o lo cool, de los que se pueda disponer de imágenes porque las hayan publicado en algún medio en la red. Imágenes, todas ellas por cierto, que en muchos casos han sido tomadas por fotógrafos profesionales, así que no hablamos de pilladas espontáneas, sino de otra cosa más cercana a la pose.
Esperas a que el caso estalle, un día, una semana o un mes. No lo provocas, pero te mantienes a la escucha (primera obligación del community management). En el momento en que veas que la mecha se enciende y amenaza la tormenta retiras de manera inmediata el motivo del agravio y pides disculpas. Acusas a un tercero del error, a un proveedor o fabricante subcontratado y lejano. Prometes que investigarás el asunto, que aumentarás tu control y contactas directamente con los/las afectados/as.
¿Qué obtienes? Una marea de voces hablando de unas determinadas marcas en un momento dado (y una tendencia a que este ruido se mantenga durante un tiempo). Al afectar a personas influyentes en la red, provocas que hablen de ti, primero como denuncia por el desagravio, luego en positivo aceptando las disculpas y las recompensas que convengan recibir. Todo esto manteniendo, sin embargo, una filosofía de «no publicidad». Fundamento que tanta fama, como caso de estudio, ha dado al fabricante gallego.
Mi señora me hizo esta pregunta: ¿Crees que Inditex no tiene profesionales del marketing cualificados, que no han estudiado las implicaciones legales, que se les ha pasado algo tan evidente por alto, lo que les pueda suponer, en una maniobra tan aparentemente arriesgada? Claro que, puestos a sospechar, me preguntaría incluso si los/las (o alguno/a de los/las) afectados/as por imitación -insisto, no lo llamaría plagio, hay una sutil diferencia- estarían también en el ajo del asunto. Serían parte del teatrillo, si fuera tal y como lo narro. Luego hicimos otras reflexiones. ¿El cliente de Zara o Stradivarius, compra con la razón o con el impulso? ¿Qué tipo de cliente tiene?
Y añadió, ahora mismo, si acabase de leer la noticia, iría caminando por la calle con el refresco de la marca Stradivarius o Zara en mente y si tropiezo con una tienda, quizás entraría a curiosear, a ver si veo una de esas camisetas. O incluso, si lo leo en un blog, tal vez buscaría en la tienda online. Y si viviese en una de esas ciudades y fuera seguidor/a de uno de esos bloguero/as, probablemente la compraría.
Pero lo dicho, son elucubraciones.
A mí, desde luego, las preguntas que me hizo sobre el particular, me han dado que pensar. Las claves están ahí, las piezas se pueden juntar y encajan perfectamente. Eso no significa que la reflexión sea cierta. Ahora tú, o yo, decidimos si creer la versión oficial o no. Tampoco nos afecta mucho. En todo caso, aunque no viene a cuento, a mí me gustó ver Seducir al consumidor: neuromarketing. ¡Ejem!
¿O sí nos afecta?
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lunes, 14 de febrero de 2011
Cuando a ellos les falta y a nosotros nos sobra
Hoy es día de los enamorados, de los amantes, de los apasionados. Y justo venía escuchando esta canción de Juan Luis Guerra en el coche. Un autor que ha cantado al amor y a la pasión, pero también ha denunciado con ternura la injusticia y la corrupción.
Me senté delante del ordenador y miré a la pantalla. Absorto. En la cabeza una idea, una guía de supervivencia 2.0 para PYMEs, una continuación de algo que escribí hace meses.
Pero reconozco que tengo el día algo tontín, quizás sea por la fecha. Por una mezcla de cosas, realmente. Algo de restos de gripe, un no ya esperado aunque de esos que no deseas oír (cosas laborales, nada más)... Y esta canción me devolvió a una realidad 0.0 que no sucede tan lejos. Pero lo lejos que parece cuando vamos limitando nuestro campo de visión voluntariamente hasta que conseguimos vernos sólo el ombligo.
Siendo lo mío el rock y la estridencia resulta que Juan Luis Guerra es una de las muchas excepciones que tengo entre mis favoritos. Por su amable música y por sus letras, muy a menudo comprometidas pero sin que apenas se note...
El Niagara en bicicleta es, quizás, una de las mejores.
Me senté delante del ordenador y miré a la pantalla. Absorto. En la cabeza una idea, una guía de supervivencia 2.0 para PYMEs, una continuación de algo que escribí hace meses.
Pero reconozco que tengo el día algo tontín, quizás sea por la fecha. Por una mezcla de cosas, realmente. Algo de restos de gripe, un no ya esperado aunque de esos que no deseas oír (cosas laborales, nada más)... Y esta canción me devolvió a una realidad 0.0 que no sucede tan lejos. Pero lo lejos que parece cuando vamos limitando nuestro campo de visión voluntariamente hasta que conseguimos vernos sólo el ombligo.
Siendo lo mío el rock y la estridencia resulta que Juan Luis Guerra es una de las muchas excepciones que tengo entre mis favoritos. Por su amable música y por sus letras, muy a menudo comprometidas pero sin que apenas se note...
El Niagara en bicicleta es, quizás, una de las mejores.
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sábado, 12 de febrero de 2011
MASP: Maduros, aunque suficientemente predispuestos
Joven, aunque sobradamente preparado, o JASP, un concepto que pondría de moda en España la marca Renault en el año 1995 con el lanzamiento de un remodelado Clio dirigido a los jóvenes profesionales que en aquellos años eran... éramos... el futuro del país. No vestíamos trajes pero sabíamos idiomas -bueno, yo, el inglés chapurreado y nada más-, leíamos a los clásicos, nos formábamos y disfrutábamos de un buen concierto de rock. Todo junto y sin inmutarnos.Aquel concepto, aunque permanece, ha ido pasando de moda sustituyéndose por otros relacionados directamente con las nuevas tecnologías. De un primer análisis establecido en los primeros años del nuevo milenio sobre los nativos digitales versus los inmigrantes digitales, llegó luego el boom de las generaciones Y o ahora la Z en contraposición a la X (la mía, por cierto).
Me parece ver en los orígenes de estas definiciones vanos intentos por diferenciar a las nuevas hornadas de consumidores que cada década deja tras de si, de aprovechar ese ímpetu irreflexivo y característico que los etiqueta, como nos etiquetó a los que ya se nos pasó esa sana enfermedad, como pretexto para mantenerlos enganchados a un escaparate, ahora en un tamaño que se mide en pulgadas. Pero la sociedad no es el reflejo de lo que las grandes marcas quieren. La sociedad hoy es madura y avanza hacia una preponderancia de la vejez. En 2007 la población española mayoritaria, acaparando algo más del 25%, tenía entre 30 y 44 años, al mismo tiempo la franja de edad inmediatamente superior, de 45 a 59 años, equivalía prácticamente al tamaño de población menor que contaba entre 15 y 29 años.
Ahora que ya estoy llegando a la puerta de los 40 empiezo a oír a gente de mi generación, los de aquella X que lo íbamos a revolucionar todo, lamentarse porque en las empresas no les dan oportunidades. Los ven mayores. Mujeres sobradamente preparadas y con una larga trayectoria, con 45 ó 50 años de edad, a las que aún queda una media de 20 años de ejercicio profesional, tienen un miedo atroz a perder su trabajo o se sienten rechazadas en las entrevistas. Lo mismo ocurre entre los hombres.
Jugamos contra una idea falsa, contra la publicidad que vende la juventud como valor, porque la juventud consume más, por inercia irreflexiva, porque no sabe bien aún que es lo que quiere y busca su lugar (lo sé, porque pasé por allí cuando me tocó y tú, hoy, si estás en esa tesitura, acabarás donde yo estoy, si el destino lo permite). Ahora, nosotros, los de 30 a 59, tenemos que vender otra idea.
Las empresas quieren jóvenes, no porque sean JASP sino porque son baratos. ¿Qué podemos ofrecer nosotros, los MASP? Perspectiva y experiencia. No se trata de competir contra las nuevas generaciones, entre otras cosas porque los hombres y mujeres de entre 15 y 29 años han de buscar su sitio en este mundo. Los que pasamos ese meridiano no debemos ni podemos poner freno, nunca, a los que nos suceden. Sin embargo, no hay que olvidar que los maduros, aunque suficientemente predispuestos (o MASP, cosa que acuño aquí y ahora) tenemos la experiencia y la visión de perspectiva que ésta ofrece, es nuestro valor.
Con 40 años aún me quedan 27 ó 30 años de ejercicio profesional. Muchos más que los que ya he vivido previamente en el ámbito laboral. Me siento mejor que nunca, con ganas de seguir aprendiendo y haciendo. Y no soy el único. Es la tónica general en la generación X. No se quedó atrás, no está obsoleta ni caducada, ha madurado, se ha convertido en MASP. Tenemos algo que decir y algo que aportar al mundo que nos rodea. Tenemos la fuerza y las ganas para cambiar las cosas. No se trata de volver a ser lo que ya no somos, unos chiquillos y chiquillas correteando a media noche con sobrecargas hormonales, robando besos en portales. Ahora los besos son de otra manera. Distintos y mejores.
Se trata de hacer valer lo que aún somos, un puente entre los que nos siguen y los que nos precedieron. Encontrar ese lugar en el mundo. Y los empresarios mediocres, aquellos que sólo piensan en términos monetarios, sean de la generación que sean, que de todo hay en todas las edades, que se pongan las pilas y capten el mensaje, porque cumplir 40 ó 50 no significa perder, sino ganar. Y a los que los cumplen, que no se dejen vencer por el desánimo frente al bombardeo publicitario. Piensa que ya no eres tan apetecible para la mercadotecnia porque tú, con tus varias décadas a cuestas, ya tienes más claro qué quieres y qué no, no resulta tan sencillo manipularte.
¡Así que, MASP, sacúdete esa desidia, tira ese puto sillón que te tiene atrapado o retenida delante de un televisor al carajo, levanta el culo de ahí y demuestra que la madurez es un valor, no un castigo ni una carga! ¡Ni mucho menos una pérdida! ¡Es una ganancia! ¡Y hazlo ahora!
(Y no seas rancio, no mires a los que te siguen en edad con desconfianza ni a los que te adelantan con desdén, mira hacia los dos lados para aprender.)
(Fotografía superior encontrada en la web de la empresa Maestras de Ceremonias.)
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reflexión
Atrapado por las horas nocturnas
Ahora que aterriza el fin de semana toca relajarse un poco, guardar la máscara de técnico, profesional, especialista u otra cosa al uso para enfundarse una barba de tres días, un pijama ya gastado y unas cholas con menos suela que un papelillo de liar tabaco pero que siguen siendo las más cómodas y calentitas. La fuerza de la costumbre, que tiene su aquel.
La charla a la que asistí ayer sobre marketing en redes sociales terminó casi al borde de la media noche, poco faltaba ya para ver morir al jueves y oír los primeros llantos del viernes. Acaso hora y media, pero no más.
Caminar por una ciudad que ya recogía a sus amantes en cajones de setenta metros nada cuadrados; caminar por una calle comercial vacía, sin estatuas vivientes, sin repartidores de octavillas no permitidas pero consentidas, con los jóvenes de Ayuda en Acción ya en casa, pegados a una pantalla, no sé si de televisión, de ordenador o de microondas, con las últimas dependientas tirando embalajes de la mercancía que, si los hados de la fortuna quieren, esperan vender mañana, al menos lo suficiente como para escapar otro mes; caminar por este esqueleto sin su ya habitual músculo social, desvanecido a esas horas, me trajo recuerdos de otro tiempo, de una infancia que empieza a tener algo de sabor a rancio por causa del correr del tiempo antes que otra cosa. De cuando la infancia está a una distancia prudencial, suficiente como para que los jóvenes voluntarios de tal o cual organización te llamen con un disculpe señor.
Me atraen las horas nocturnas. Pero no las que tienen fiesta y bullicio ni las de fines de semana ni las madrugadas carnavaleras. Son las noches que se fabrican como una pausa entre un día y su fotocopia. Ese momento en que casi todo se paraliza y las horas cabalgan rápidas sobre los sueños y las esperanzas dormidas. Son horas que son droga y vicio y cualquier otro sinónimo. El mejor momento para observar la inexistencia, para escribir, para observar, para meditar con alboroto y bullicio apagado y silencioso.
Todo empezó hace 35 años. Mis padres eran repartidores de pan, de los que ya no quedan o se cuentan con un par de dedos. Empezaban la faena a las cinco de la mañana, la hora en la que el mundo todavía hundía su percepción en el más profundo de los sueños, con un saco de 60 ó 70 panes al hombro, colgando sacas de pan de portón en portón. Aquí dos, que estén blanquitos, allí ocho porque son muchos y pasan putas penas putas. Más allá la señora Tomasa lo quiere bien tostado.
Y siendo mi infancia la infancia de la transición aún estuve sometido a la cultura de los hijos que ayudan. Si los padres tenían venta o tienda, el chiquillo trabajaba las tardes y los fines de semana en el negocio familiar. Y si tenían reparto de pan se levantaba a su hora porque un saquito de 40 panes lo estaba esperando. Fue en aquellas tediosas madrugadas de verano, cuando caminaba por las calles desiertas en las zonas residenciales, mientras miraba con envidia los grandes juguetes abandonados en los jardines, cosas que llegaban a mi vista a través de la verja donde colgaba la bolsa, seis y que estén buenos... cuando me aficioné a contarme historias, a imaginar, a divagar.
La soledad de la madrugada de un lunes, un martes o un jueves, los olores a los primeros cafés, las primeras luces encendidas en los dormitorios, la señora que abre la puerta aún adormilada -se trasparenta el camisón-, el ladronzuelo que sale a escape cuando aparecemos por la esquina de la calle noctámbula, los perros vagabundos en busca de algún olvido del camión de la basura. Todo estaba ahí para saturar mi infantil imaginación, adormilada y desatendida. Quizás sea que haya algún placer de mirón avergonzado que explique mi atracción hacia la vigilia forzada de las horas nocturnas.
Caminar un rato por una ciudad encendida en luces y apagada en calor humano me trajo un maremoto de recuerdos en forma de olores y ruidos ausentes que no he podido evitar volcar, cual bolígrafo impagado, a este texto y a esta hora donde ya muerto el viernes, se ve sonreír a un recién nacido, a un esperanzador sábado. Quizás el nuevo día tenga a bien depararnos una nueva revolución blanca donde durmientes ciudadanos despiertan de una pesadilla para gritar basta ya de tanta opresión.
¡Quién lo sabe!
(Imagen encontrada en El Urbanoscopio.)
La charla a la que asistí ayer sobre marketing en redes sociales terminó casi al borde de la media noche, poco faltaba ya para ver morir al jueves y oír los primeros llantos del viernes. Acaso hora y media, pero no más.
Caminar por una ciudad que ya recogía a sus amantes en cajones de setenta metros nada cuadrados; caminar por una calle comercial vacía, sin estatuas vivientes, sin repartidores de octavillas no permitidas pero consentidas, con los jóvenes de Ayuda en Acción ya en casa, pegados a una pantalla, no sé si de televisión, de ordenador o de microondas, con las últimas dependientas tirando embalajes de la mercancía que, si los hados de la fortuna quieren, esperan vender mañana, al menos lo suficiente como para escapar otro mes; caminar por este esqueleto sin su ya habitual músculo social, desvanecido a esas horas, me trajo recuerdos de otro tiempo, de una infancia que empieza a tener algo de sabor a rancio por causa del correr del tiempo antes que otra cosa. De cuando la infancia está a una distancia prudencial, suficiente como para que los jóvenes voluntarios de tal o cual organización te llamen con un disculpe señor.
Me atraen las horas nocturnas. Pero no las que tienen fiesta y bullicio ni las de fines de semana ni las madrugadas carnavaleras. Son las noches que se fabrican como una pausa entre un día y su fotocopia. Ese momento en que casi todo se paraliza y las horas cabalgan rápidas sobre los sueños y las esperanzas dormidas. Son horas que son droga y vicio y cualquier otro sinónimo. El mejor momento para observar la inexistencia, para escribir, para observar, para meditar con alboroto y bullicio apagado y silencioso.
Todo empezó hace 35 años. Mis padres eran repartidores de pan, de los que ya no quedan o se cuentan con un par de dedos. Empezaban la faena a las cinco de la mañana, la hora en la que el mundo todavía hundía su percepción en el más profundo de los sueños, con un saco de 60 ó 70 panes al hombro, colgando sacas de pan de portón en portón. Aquí dos, que estén blanquitos, allí ocho porque son muchos y pasan putas penas putas. Más allá la señora Tomasa lo quiere bien tostado.
Y siendo mi infancia la infancia de la transición aún estuve sometido a la cultura de los hijos que ayudan. Si los padres tenían venta o tienda, el chiquillo trabajaba las tardes y los fines de semana en el negocio familiar. Y si tenían reparto de pan se levantaba a su hora porque un saquito de 40 panes lo estaba esperando. Fue en aquellas tediosas madrugadas de verano, cuando caminaba por las calles desiertas en las zonas residenciales, mientras miraba con envidia los grandes juguetes abandonados en los jardines, cosas que llegaban a mi vista a través de la verja donde colgaba la bolsa, seis y que estén buenos... cuando me aficioné a contarme historias, a imaginar, a divagar.
La soledad de la madrugada de un lunes, un martes o un jueves, los olores a los primeros cafés, las primeras luces encendidas en los dormitorios, la señora que abre la puerta aún adormilada -se trasparenta el camisón-, el ladronzuelo que sale a escape cuando aparecemos por la esquina de la calle noctámbula, los perros vagabundos en busca de algún olvido del camión de la basura. Todo estaba ahí para saturar mi infantil imaginación, adormilada y desatendida. Quizás sea que haya algún placer de mirón avergonzado que explique mi atracción hacia la vigilia forzada de las horas nocturnas.
Caminar un rato por una ciudad encendida en luces y apagada en calor humano me trajo un maremoto de recuerdos en forma de olores y ruidos ausentes que no he podido evitar volcar, cual bolígrafo impagado, a este texto y a esta hora donde ya muerto el viernes, se ve sonreír a un recién nacido, a un esperanzador sábado. Quizás el nuevo día tenga a bien depararnos una nueva revolución blanca donde durmientes ciudadanos despiertan de una pesadilla para gritar basta ya de tanta opresión.
¡Quién lo sabe!
(Imagen encontrada en El Urbanoscopio.)
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