martes, 31 de mayo de 2011

Bipartidismo, 15M y el teatro de la política

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(Este artículo forma parte de un vis-à-vis con Javier Solera y su artículo Breve reflexión española.)

Rubalcaba saca pecho. José Blanco sigue trabajando para el partido aunque cobra sueldo de ministro. (Yo me sigo preguntando qué fomenta el Ministro de Fomento.)

Rajoy y Cospedal, en la cúspide, felices y exultantes ante el éxito. Se visten de ganadores cuando no ganan, pierde el otro. Al líder de los populares no se le conoce profesión. Como él mismo dijo en la campaña de las locales y autonómicas en referencia a las críticas que llegaban desde las acampadas nacidas del 15M, lleva 30 años en el asunto de cobrar sueldo de los impuestos públicos.

En la calle un colectivo de ciudadanos clama al cielo. El movimiento no es de derechas ni de izquierdas pero unos y otros, o se mofan o intentan sacar algún rédito, por este orden y respectivamente. Mientras tanto, unos cuantos afirmamos que el Partido Socialista Obrero Español es la misma cosa, el mismo perro, pero con distinto collar, rojo en ocasiones, azul en otras, que el Partido Popular.

En la mayoría de los países democráticos, al menos los del Primer Mundo, el bipartidismo es la tónica general. En alguna ocasión puede encontrarse una tercera fuerza que hace de horquilla y que otorga el poder a unos u otros según el trozo de tarta que le dejen comer (a nivel autonómico, Coalición Canaria y su ejército de agradecidos, son el mejor ejemplo). Pero es lo que manda. Quizás así deba ser. En una ocasión me razonaron que los países o regiones con una excesiva fragmentación política no progresan a causa, precisamente, de ese mismo rompecabezas multicolor donde todos quieren ser el macho alfa. En realidad, no me convencieron. No progresan por el personalismo, por el afán de poder.

Yo no soy capaz de afirmar si, siendo como somos, como colectivo, es una cosa mejor que la otra. Pero sí sé, creo saber, que ahora mismo, la política de primera división de este país está muy alejada de mi realidad, de mis intereses. No me representan, ni de lejos, ni por casualidad. Ellos afirman saber lo que me conviene. Pero yo no tengo tan claro que lo que me toque sea cobrar 800 euros de sueldo medio para pagar, al mismo tiempo, vía impuestos desmedidos, las deudas ocasionadas por los descalabros de la banca privada y su avaricia desorbitada.

El 15M se enfría. El gol de Pedrito este pasado fin de semana abrió la puerta a una celebración multitudinaria en las calles de Barcelona. En un país donde casi 5.000.000 de habitantes no encuentran trabajo y las cifras que apuntan a un empobrecimiento grave de las clases medias empeoran cada día, sólo unos pocos (si vamos a ser sinceros) se movilizan para pedir justicia social, honradez en la gestión pública, que a los bancos, lo que les es propio, sus deudas para ellos.

Los ciudadanos, asustados, castigan al PSOE corriendo en desbandada hacia el PP. Como una manada de ovejas que huye de una jauría de lobos rojos, corre ciega hacia un río lleno de cocodrilos azules. Dentro de 10 meses empiezan los recortes salariales serios, la privatización del estado del bienestar, la degradación de la sanidad y la educación públicas, la priorización de los intereses del capital por encima de los intereses del individuo. Pero así somos. Es de lo que nos gusta comer.

Mientras, las alternativas se nos escapan. Poner fin, al menos momentáneamente, al bipartidismo, votando a partidos de tercera o cuarta fila, a los de Izquierda Unida, a los de UPyD, a los del Partido Pirata, a los verdes, con quien quiera que se hayan juntado, a partidos conservadores y católicos, a partidos hippies, a la innumerable lista de partidos con la maltratada palabra ciudadano, a los de... da igual. Dar poder, en definitiva, a las voces minoritarias. Romper con el bipartidismo que se va repartiendo, a temporadas, la tarta de lo público. Ya, éstos, los actuales, están muy gordos. Hay que ponerlos a dieta. A ellos y a sus correligionarios.

Castigar a cualquier partido que introduzca a un imputado en sus listas electorales: y en esto PSOE y PP son tanto lo mismo lo uno como lo otro. Castigar a cualquier partido que no anteponga los intereses y el bienestar de sus ciudadanos por encima de los intereses privativos de las grandes corporaciones: y en esto PSOE y PP, también, lo mismo. Castigar a cualquier partido que hoy afirma algo que mañana contradice sin rubor ni vergüenza: y en esto, los mentados partidos, calcados. Castigar a cualquier partido que no sea capaz de reconocer sus errores y señale siempre a los demás como los culpables de sus meteduras de pata: acaso hay diferencia en esto entre PSOE y PP.

Así de simple. Son la misma cosa, son las bases de un bipartidismo que ahoga a un país, entre mentiras y discursos populistas. Y el 15M podría haber sido la voz que pusiera el ¡alto, quién va!, a este manojo de engatusadores y canta-mañanas.

La pregunta es: ¿vamos a permitirnos el lujo de perder esta última oportunidad?

(Viñeta superior de Nik. Este artículo nace de una propuesta a dos junto con Javier Solera, de Delirios y Cosa Pública, y a raíz de una conversación en twittera sobre si, efectivamente, PSOE y PP son o no son la misma cosa.)

domingo, 29 de mayo de 2011

Como ganar seguidores e influir en los demás

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Quizás no sepas que uno de los libros más vendidos y leídos de nuestra historia moderna se escribió en 1936 y que está dirigido a algo tan peculiar como la generación de influencia y seguidores (el concepto te resultará conocido y moderno, seguro). ¡Qué cosas!

El autor norteamericano que lo escribió, Dale Carnegie, pensaba en el vendedor de aquellos años, puesto que él mismo había sido un talentoso profesional en su época. Al tiempo que realizaba su trabajo observó que sus técnicas de venta eran además unas potentes herramientas para mejorar la relación y el posicionamiento social, que eran útiles para mejorar la comunicación entre dos personas.

Unos 75 años después el mundo vive una recuperación de las relaciones sociales como valor fundamental de convivencia, y lo hace a través de la tecnología. Leer este libro es casi como leer una sucesión de artículos de bitácoras sobre reputación, generación de marca, relación interpersonal, coaching o superación personal.

Como ganar amigos e influir en las personas es una de sus publicaciones más populares, traducida a 25 idiomas, se han vendido más de 21.000.000 de ejemplares. En 2010 se reeditó su edición número 59 en castellano. Y a poco que googlees un rato, encontrarás alguna copia escondida en la red.

Te confesaré algo. Si yo veo un ejemplar de esta obra en la estantería de mi librería favorita, no lo compraría. Algunas de las portadas de sus ediciones, no tan antiguas, como su título y todo lo que promete, tienen ese halo de vendo duros a cuatro pesetas, quien los quiera, que me los compre, que tan a la defensiva me ponen. Por alguna razón, las promesas de éxito fácil y rápido me producen cierta desconfianza innata.

Ocurrió que llegó a mis manos un resumen de 8 páginas con las ideas principales del libro y, después de todo y pese a mis prejuicios previos, tras una rápida lectura, sólo puedo afirmar que Carnegie toca el sentido común. Sabe detectar aquellos atributos de los líderes de opinión más respetados y admirados. No dice nada que no sepamos y, al mismo tiempo, te señala esas evidencias sobre las que dirías... ¡aaaah! ¡si es verdad! ¡claro que sí!

Ahora bien, dentro de este contexto, tan pasado de moda, tan de otra época, tan fuera de lugar, tan de vendedor plasta de enciclopedia de adorno, te propongo un reto.

Leer estas recomendaciones, reglas, consejos, guías... lo que quieras... y evaluarlas, comentarlas, criticarlas o rebatirlas.

(Algunas de las frases las he reescrito bajo mi propia perspectiva y como he entendido, a título individual, las recomendaciones. Cada punto es explicado con ejemplos e historias de personajes famosos, sin embargo creo que se entienden bastante bien por sí solos.)

Para tratar con los demás:
  • No critiques, no condenes ni te quejes.
  • Demuestra aprecio honrado y sincero.
  • Despierta en los demás sus motivaciones.

Para atraer su atención:
  • Muestra interés sincero por la otra persona.
  • Sonríe, simpatiza.
  • Recuerda y usa su nombre.
  • Escucha de manera activa.
  • Háblale de sus intereses.
  • Haz que se sienta importante de manera sincera.

Para generar recuerdo:
  • Evita enfrentamientos y discusiones.
  • Respeta sus opiniones y puntos de vista.
  • Si te equivocas, admítelo de manera sincera.
  • Empieza una relación de manera amigable.
  • Busca un "sí" antes que un "no".
  • Disuade y orienta antes que intentar convencer.
  • Permite a la otra persona que se exprese.
  • Empatiza o sé capaz de ponerte en la piel de la otra persona.
  • Muestra cercanía hacia sus ideas y pensamientos.
  • Busca motivaciones nobles, positivas, creativas.
  • Enfatiza tus ideas, cárgalas de emoción.
  • Lanza retos estimulantes.

Para influir en los demás:
  • Inicia el dialogo con reconocimiento sincero hacia la otra persona.
  • Señala los errores con tacto e intención de ayuda.
  • Habla de tus propios errores antes que de los ajenos.
  • Haz preguntas antes de dar órdenes.
  • Da un espacio de "salvamento" a la otra persona y no la acorrales con tus juicios y críticas.
  • Reconoce los avances y éxitos de la otra persona, por pequeños que sean.
  • Atribuye a la otra persona buena reputación para motivarla a mantenerla.
  • Aliéntala a afrontar problemas o errores, haz que los vea superables.
  • Busca que encuentre su propia satisfacción en lo que hace.

Lo más curioso es que lo que Carnegie escribió hace unos tres cuartos de siglo luego se repetirá en la formación de dirección de recursos humanos, en los manuales para ligar, en las guías de autoayuda, en los cursos de comunicación, en los libros sobre liderazgo...

¿Qué me sorprende? Que, pese a que en muchos aspectos la didáctica de la obra está dirigida a que el vendedor convenza y manipule al potencial cliente, lo cierto es que usamos estas mismas estrategias todos los días, si somos sinceros y capaces de reconocerlo. Las usamos con nuestros compañeros, con nuestros jefes, con nuestros subordinados... con nuestra pareja.

Son parte de nosotros mismos y quienes no tienen estas habilidades suelen quedar relegados, marginados. No cabe duda, somos terriblemente sociales y parece que, hagamos lo que hagamos, estamos abocados a ello.

Y ahora, te toca a ti...

sábado, 28 de mayo de 2011

A flor máis grande do mundo, unha historia de Saramago

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En los tiempos que corren sigue siendo urgente y necesario recuperar la capacidad de ilusionarse, de imaginar, de construir felicidad tras cada mirada o realmente, para el próximo 2012, no hará falta una tormenta solar para acabar con nuestra existencia.

Nos bastará con seguir por el camino de la intransigencia, la mentira, la violencia, el egoísmo... para encontrar ese tan ansiado y aciago fin. Para subrayar ese apocalíptico punto y se acabó que con tanto ardor anhelamos. Llevamos un par de milenios imaginándolo. Y como no llega pareciera que ahora que somos muchos y unos cuantos más, además de los que se supone que no caben, nos esforzamos en hacerlo real.

En los tiempos que corren, sigue siendo urgente parar a un lado del camino y dar tiempo a la memoria para recuperar la ilusión de aquel niño que, no quisiera creerlo, parece que dijo adiós.


Con pequeña y especial dedicatoria al gallego y periodista Alberto Quian y su bitácora McShuibhne.com, producto altamente recomendado por el bienestar causado en el circuito del sentido común.

martes, 24 de mayo de 2011

Seis principios para el contagio de ideas en los blogs

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Fuente de la imagen: El Arte de Presentar.
¿Qué hace que una leyenda ciudadana se propague una y otra vez durante años, incluso décadas? ¿Qué hace que el mensaje de un líder carismático enganche y emocione en un colectivo? ¿Qué hace que un determinado spot publicitario se convierta casi en un éxito televisivo?

Seguramente hay mucho escrito al respecto y las claves, probablemente, estén mucho más cerca de nosotros de lo que creemos. Las usamos prácticamente a diario. Las usa un padre cuando narra una historia a sus hijos, las usamos cuando en el bar contamos una noticia que hemos oído en el barrio de algo que le pasó a alguien y que, inevitablemente, va cuajada de nuestros propios adornos y matices.

Pegar y pegar es el título del libro escrito por los hermanos Cheap y Dan Heath, publicado en 2008, que analiza las seis claves esenciales presentes en toda historia que permanece y que son capaces de vencer a la «maldición del conocimiento», es decir, a la tendencia a ignorar (olvidar) lo conocido.

Lo interesante de estos seis ingredientes es que componen una receta que es perfectamente aplicable a la blogosfera, teniendo aún mayor interés para los redactores de bitácoras de organizaciones de todo tipo cuyo fin es captar la atención de sus interlocutores (usuarios, clientes, proveedores, empleados, prensa...) para transmitir un mensaje o idea concreto vinculado a su nombre, imagen o marca.

Simplicidad

Despojar nuestro mensaje de todo elemento innecesario que no aporte algo realmente relevante a la idea principal a transmitir. No incluir más de una o dos ideas subsidiarias. El máximo ejemplo de la simplicidad está en los refranes populares (y no tanto en la cita de los famosos).

Originalidad

Captar la atención a través de la sorpresa y lo inesperado, recordando que la atención impuesta genera un menor recuerdo a medio-largo plazo que la atención captada por la curiosidad o la expectativa de lo que va a suceder o se va a contar. Romper la rutina del receptor del mensaje es una manera excelente de atraer su mirada a nuestro contenido para, acto seguido, buscar mantener esa atención a través del interés.

Concreción

Otorgar a la historia o mensaje un sustrato concreto y tangible dentro de la realidad conocida por el interlocutor ancla el texto en su entorno habitual acercando lo uno a lo otro, el mensaje al receptor. En otras palabras, comunicar y codificar el mensaje desde la perspectiva de quien se espera lo reciba. Hacerse preguntas como: ¿Qué lenguaje entiende? ¿Qué metáforas o ejemplos comparativos le resultan cercanos? ¿Qué conocimiento previo podríamos esperar en el receptor relacionado con nuestro contenido?

Credibilidad

Nuestro mensaje debe ser coherente y solido en su estructura, no debe mostrar fisuras ni contradicciones. La credibilidad en un texto, por ejemplo, puede otorgarse a través de la mención de datos tomados desde fuentes externas o bien a través de la inclusión de pequeños detalles y adornos incluidos en el mensaje cuyo fin es ilustrar la idea principal, pero sin desviar la atención sobre la misma ni cobrar protagonismo propio.

Emotividad

Para que una historia permanezca en nuestro interlocutor debe tocar sus emociones e intereses más íntimos y personales. Cuanto más a fondo se llegue en este sentido mayor probabilidad de que el contenido cale en el lector. Las emotividad tiene mucho que ver con la motivación, es decir, aquello que mueve al individuo a satisfacer una entendida necesidad y, por lo tanto, a realizar una acción. ¿Qué le motiva y qué le emociona?

Cronicidad

Narrar la historia en una sucesión de hechos encadenados en los que los cinco ingredientes anteriormente citados tomar cuerpo y forma es vital para mantener atrapado al receptor del mensaje. Las grandes historias tienen la virtud de llevar al lector, si es escrita, de misterio en misterio y provoca la urgente necesidad de saber qué va a pasar a continuación. Los hechos narrados van pasándose una interrogante -idea- general o principal de uno a otro, manteniendo la expectativa de quien lee siempre detrás, hasta llegar al desenlace.

¡Sencillo! ¿Verdad? Ahora queda la ardua tarea de practicar una y otra vez hasta dominar los seis elementos y ser capaz de generar textos y contenidos atractivos, interesantes y atrayentes para nuestro visitante.

¡Ahí es nada! ;)

(Diseño de diapositiva superior encontrado en El Arte de Presentar, bitácora altamente recomendable para todos los interesados en la comunicación.)

lunes, 23 de mayo de 2011

Facebook Preguntas: otra forma de crear conversación

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Facebook, en su política de seguir añadiendo motivos para permanecer enganchado a su plataforma, incluyó a principios de mayo la opción Preguntas.

Un sencillo mecanismo donde un usuario puede crear una pregunta y un conjunto de respuestas en la que los que responden pueden, además, añadir nuevas respuestas, o no, según la configuración que prefieras. No hay muchas más alternativas y ni tan siquiera hay políticas de privacidad asociadas a la herramienta, por ahora, así que evita hacer aquellas que no te gustaría hacer en público o que pudieran dejarte en evidencia. Aunque eso siempre es posible según quien te esté mirando.

¿Cómo acceder?

Facebook PreguntasHay varias vías para gestionar esta nueva utilidad y como siempre, tanta alternativa puede despistar a los usuarios noveles o menos hábiles con el uso del ordenador. Desde tu muro (Inicio), a la izquierda, junto al enlace de Aplicaciones o Invitaciones a juegos (puede depender de la configuración de cada perfil), verás el enlace Preguntas. La otra manera es desde Perfil, en el área central, parte superior, junto a las pestañas de publicación de Estado, Foto, Enlace y Vídeo, verás al final, Pregunta.

En la primera manera de acceder, verás aparecer un muro específico con las preguntas que han hecho tus amigos, las que tú has respondido (si usas Tu actividad, arriba y a la derecha). Las preguntas que tú has hecho aparecen mezcladas con el resto. Para ver tus preguntas, de manera exclusiva, accede a Perfil, luego en Preguntas (lateral izquierdo, bajo tu imagen), por último, en la parte central, en el enlace Tus preguntas.

¿Cómo hacer?

Facebook PreguntasEn el muro de preguntas, enlace Pregunta, verás aparecer un formulario para crear una. Escribe el texto descriptivo y luego utiliza Añadir opciones de respuesta.

Debajo encontrarás una opción muy interesante bajo el título Permitir que cualquiera añada opciones. Si la dejas marcada, el tipo de respuesta es múltiple y además, los usuarios pueden añadir nuevas respuestas posibles. Si la desmarcas, la respuesta es simple (sólo puede escogerse una) y, por supuesto, los usuarios no pueden añadir nuevas alternativas. Un funcionamiento, cuanto menos, curioso.

Al crear una pregunta (o al editarla) encontrarás un botón para Preguntar a mis amigos. Bien, cuando publicas una pregunta, ésta se publica en tu perfil y todos tus contactos la verán y podrán responderla. Cuando esto sucede se comparte en su propio perfil y los contactos (amigos) de éstos podrán hacer lo mismo. Esto es independiente de tu política de privacidad.

Debes de tener en cuenta, por lo tanto, que las preguntas son SIEMPRE públicas. Si quieres incrementar la probabilidad de respuesta, puedes utilizar ese botón o enlace que te menciono al inicio del párrafo. Funciona como el habitual envío de invitaciones al que ya estamos acostumbrados. Permite buscar, seleccionar y enviar una invitación a responder la pregunta.

Las preguntas pueden convertirse, además, en un pequeño foro, ya que admiten los habituales comentarios y respuestas por parte de los usuarios que participan. De esta manera, la posibilidad de responder y comentar la convierten en una excelente herramienta para recabar opiniones o generar discusiones muy concretas alrededor de un tema muy específico.

¿Cómo editar o eliminar?

Facebook PreguntasSe puede editar una pregunta después de creada, aunque el asunto no está muy visible. En tu muro (Inicio) accede a Preguntas (lateral izquierdo). Busca en Actividad de tus amigos (opción por defecto) o en Tu actividad (si tú mismo votaste en tu propia pregunta) la que quieras editar. Verás que aparece una publicación tal que así: «Fulanito de Tal ha respondido a "Una pregunta que yo hice" : "Esta respuesta concreta"». El nombre del usuario, el título de la pregunta y el título de la respuesta son enlaces activos. Haz clic en la pregunta o en la respuesta.

Otra forma, explicada más arriba: Perfil, Preguntas, Tus preguntas, escoger pregunta a editar.

En la ventana emergente encontrarás todo lo que necesitas. Las respuestas y el número de veces que se han escogido, los usuarios que lo hicieron. También Editar opciones, que sólo sirve para borrar respuestas concretas, por ahora. Debajo de las respuestas puedes hay un recuadro con la leyenda Añade una opción, para lo obvio, con las respuestas. El enlace Eliminar hace desaparecer la pregunta completa, así que no confundas su uso. Y Compartir, para lo ídem en tu muro, como siempre.

Muy interesante, aquí volverás a encontrar el botón Pregunta a tus amigos que te permite enviarles una invitación a que respondan.

¿Preguntas en las fanpage?

Para publicar una pregunta en tu página accede como administrador y ve a su muro, ahí encontrarás la opción publicar Pregunta, al igual que puedes publicar un Enlace, Vídeo, Foto o un simple comentario.

La pregunta no está vinculada a la página sino al usuario que la hace, tenlo en cuenta. Lo único que cambia con respecto a hacerlo en tu muro es dónde publicas la pregunta, nada más. Sin embargo, si has dejado por defecto publicar en tu página con el nombre de la misma y no con tu nombre de usuario, el resultado final es que la pregunta la publica la fanpage.

Y al contrario, si has configurado que en el muro de tu fanpage publicas con tu nombre de usuario personal, la pregunta aparecerá asociada a ti y no a la página.

Más información en: facebook.com/help/?page=1145

¿Es un sustituto/competidor de Quora?

No, en absoluto. Si Facebook pretende competir con su herramienta Preguntas frente a una red social construida específicamente alrededor de éstas (al igual que YouTube se ha construido alrededor de los vídeos), entonces, desde luego, demuestra muy poca fe en sus usuarios.

Una cosa y la otra no tienen nada que ver. Se puede entender la nueva opción de la gigante social como una manera informal de dialogar con tus contactos (como verás, evito usar el término amigo). Mientras que Quora es una herramienta que se ubica -casi- al nivel de una wiki de creación compartida.

sábado, 21 de mayo de 2011

Nada cambia con las revoluciones si no cambian las personas

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Cuando tenía 16 años tuve una discusión que aún hoy, con 40, no olvido. Hablábamos de revoluciones, en aquel entonces, como hoy, también había jóvenes que pretendían, pretendíamos cambiar el mundo. Yo afirmaba con absoluta seguridad que la revolución social era imposible si antes no se producía una revolución individual. Nunca olvidaré la respuesta despectiva de mi interlocutor al asegurar que no sabía de lo que hablaba y que sólo repetía lo que había oído a otros.

Lo cierto es que esa afirmación, para mí, se ha convertido en un axioma y hoy sigo absolutamente convencido, si las personas no cambian, si no encuentran otra manera de vivir en sociedad, da igual el color con el que se tiñan las ideologías, el resultado final siempre será el mismo.

Hoy he vivido una anécdota en la acampada de Santa Cruz de Tenerife que me ha hecho recordar aquello y me ha producido un gran desaliento, me ha entristecido profundamente. Y de nuevo me marché con la misma pesadumbre que entonces, con los mismos pensamientos.

Pasé esta mañana por la Plaza de La Candelaria, donde se está produciendo ahora mismo la acampada en esta provincia y durante una hora, más o menos, estuve tweeteando lo que veía, sacando fotos a los eslóganes y pintadas en los cartones, a las frases escritas por ciudadanos hartos de un sistema falso y demagógico donde prima el capital por encima de las personas.

Me acerqué a un cartel que me llamó mucho la atención dirigido a las fuerzas del orden. Me impactó porque en él está implícito la manera en que veo cómo una revolución debe incluir a todos los individuos al tiempo que se produce; que somos nosotros los que cambiamos y no hacerlo porque otros nos induzcan -fuercen u obliguen-:

MENSAJE PARA LAS FUERZAS DEL ORDEN: Esto también va por ustedes, por vuestros hijos y nietos. Estaréis hartos de que os pongan como los malos de la película. Así que ÚNANSE, también sois CIUDADANOS.

Cuando sacaba esa fotografía, junto a mí había dos señoras y una persona que les explicaba la diferencia entre abstención, voto nulo, voto en blanco o votar a los partidos pequeños. Como las señoras preguntaban y la persona mostraba alguna duda, intervine en la conversación. Luego, vi que se molestaba por mi interferencia, así que le pedí disculpas por entrometerme. No pasa nada, me dijo. Pero sí que pasaba.

Al rato vino a interrogarme. ¿Quién era? ¿Qué hacía allí? ¿Había grabado la conversación? A intimidarme de manera amenazante. ¿Sabes que es un delito grabar conversaciones en la calle? ¡Es que hay muchos infiltrados! ¡Es que hay infiltrados de los partidos y de la policía!

Reconozco que soy tímido por naturaleza, muy vergonzoso. Me cuesta abrirme a personas desconocidas y tiendo a ponerme un poco nervioso. Me sentí intimidado, retraído, expulsado. Le tuve que demostrar varias veces en la pantalla del smartphone el timeline de Twitter y las fotografías, explicarle quien era, que pensaba. Incluso la invité a leer este blog para que conociera mi pensamiento. Y aún así no creo que se estuviera enterando de lo que veía en la pequeña pantalla. Después de eso le dije que no se puede hacer nada bajo el miedo, le pregunté si creía que se había cometido un delito por parte de los acampados que justifique tener miedo. Luego me marché.

Esta anécdota personal NO clasifica al colectivo NI a las ideas NI a los manifiestos. En absoluto. Pero sí me hizo reflexionar. Tengo 40 años y desde que era adolescente he participado con mayor o menor medida en concentraciones, movilizaciones, manifestaciones y distintos colectivos. Siempre de manera prácticamente anónima, sin querer destacar, con un apoyo silencioso cuando era posible, propagando las ideas.

Hay dos cosas que he aprendido a ciencia cierta, que para mí son axiomas incuestionables. Cuando una revolución social actúa bajo el miedo (y adopta posturas defensivas) y organiza su mensaje (el colectivo o el grupo como tal se empodera sobre el individuo), da igual el color, el mensaje de fondo, lo que sembró aquel movimiento o reivindicación en cuestión. Todo está perdido. El resultado final último, si se consigue un cambio, es más de lo mismo.

Acabaremos construyendo una nueva sociedad, con nuevas estructuras, donde los que son diferentes serán rechazados de nuevo, donde los disidentes serán arrinconados a causa de su opinión. Y nada, al final, habrá cambiado.

Si en la spanish revolution y todas sus acampadas se empieza a actuar bajo el miedo, si se adoptan posturas de rechazo hacia según qué ciudadanos, su procedencia, su apariencia, su opinión. Si se empieza a discriminar quien parece «de los nuestros» y quien no. Si se empieza a seguir a «nuevos» líderes. Si empiezan a construirse normas sobre lo que es legítimo opinar o no. Si se empiezan a adoptar símbolos y renegar de lo diferente...

Entonces, no habremos hecho nada. No conseguiremos absolutamente nada. Porque lo que hoy tiene que cambiar es el individuo, la persona, el hombre y la mujer. Dejar de actuar bajo parámetros sociales que nos convierten en algo secundario, en un número, en una nada confundida en un mar de cabezas.

Y eso, de eso, ya no quiero más. Esta es la reflexión que dejo aquí, para la gente de las acampadas, para que sean conscientes de que tienen en sus manos el verdadero cambio, el cambio de las personas. Para que eviten caer en lo que han caído todas las revoluciones anteriores, cambiar, finalmente, un sistema por otro, instaurar nuevos regímenes de mayorías que sustituyen a los anteriores y que siguen minusvalorando a la persona.

viernes, 20 de mayo de 2011

¿Qué pasa si no votamos ni al PSOE ni al PP? #VotaAOtros

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Me considero una persona sencilla, que no simple, me parece. No soy revolucionario ni reaccionario ni apocalíptico ni de izquierdas ni radical ni de derechas ni extremista. Soy un ciudadano, mal que le pese a César Vidal y a La Razón (que la portada de mañana, eso sí que se encuadra en -casi- todos esos calificativos). ¡Qué gente más incendiaria y anti... social!

Por cosas que no vienen al caso he andado cerca de políticos y de la política desde 1989, incluso ya antes, pero eso es otro cuento. Los vi en ayuntamientos y en algún cabildo insular y los vi actuar en la comunidad autónoma que me tocó en el boleto de mi nacimiento.

No dudo, en absoluto, que en política haya un buen puñado de gente con ganas de trabajar por los demás, con proyectos e ilusiones. He conocido a unos cuantos. Les he visto trabajar. Existen. Seamos realistas, si no fuera así el asfalto no llegaría a la puerta de tu casa y las alcantarillas no se llevarían tus desechos, no tendrías derecho a prestación por desempleo (el que queda, al menos) ni tendrías educación -laica, por favor- ni sanidad pública (aún con sus más y sus menos).

Pero según madura nuestra democracia el bipartidismo y la corruptela, cuando no la corrupción más cruda, se enquista en el sistema. En torno al PSOE, al PP y a los partidos regionalistas con mayor presencia en los parlamentos autonómicos han crecido todo tipo de intereses, que cuando no son directamente ilegales en su ejecución, son de dudosa justificación moral y política.

Se han convertido en cuasi corporaciones empresariales donde medrar y obtener sustanciosos réditos a cambio de ser capaz de soltar una elaborada palabrería que sólo pretende postergar a las personas en sus asientos. Lo peor del caso es que señalamos a los grandes líderes de unos y otros como a los culpables cuando lo peor, los elementos que manchan realmente la labor de la política, no están en las presidencias ni rigiendo alcaldías (salvo excepciones) sino en los directores generales, en los concejales locales o en los consejeros autonómicos, en la larga lista de asesores, en los hijos de, primos de, esposas de, maridos de, concubinas de, amigos de, en el periodista de, en el abogado de, en el pincha papeles de...

Si este próximo 22 de mayo votamos a otros, a los partidos pequeños, a los de segunda, tercera o cuarta fila (y los hay para todos los gustos), si votamos a partidos ecologistas o al Partido Pirata o a UPyD o a IU o los partidos de ámbito municipal o a las agrupaciones independientes o a los partidos ciudadanos... al menos habremos lanzado un toque de atención hacia las dos grandes máquinas publicitarias en las que se han convertido PSOE y PP.

Digamos entre todos a charlatanes incendiarios e irrespetuosos como González-Pons o Blanco (uno de cada color) que no somos idiotas ni somos borregos a los que basta con tirar de la anilla. Somos ciudadanos, queremos honestidad en la gestión pública, queremos una administración de personas para personas, queremos pluralidad y respeto en la dialéctica, queremos libertad de expresión y de manifestación, queremos representación directa, queremos una política limpia, no ya de corruptos, también de imputados, queremos ser escuchados.

Votar a otros el 22 de mayo es dar la alternativa. Dejar que entre aire fresco a los ayuntamientos, a los cabildos (Canarias), a las comunidades autónomas, es apostar por la renovación total y absoluta de las caras y los discursos a los que estamos habituados, de los que estamos aburridos.

Sí, efectivamente, el asunto puede acabar siendo un más de lo mismo, pueden acabar despilfarrando los presupuestos, haciendo mal sus tareas o pactando con los partidos de siempre... Pero, en todo caso, dejar las cosas como están, dejar que el pastel del amiguismo y el favoritismo se lo sigan comiendo de manera alternativa PSOE o PP (y en las comunidades autónomas partidos como CiU o CC), no es la opción. Ya no es la opción.

Quienes se preocupan por mantener su sillón de director general, de gerente de alguna empresa pública, de asesor del cargo de turno, de concejal, de primo del consejero... están verdaderamente preocupados con la spanish revolution porque significa que, tal vez, a poco que los ciudadanos espabilen, van a perder sus prebendas, sus coches oficiales, sus altos sueldos, sus dietas y el poder para beneficiar o perjudicar a quien se tercie por el hecho de ostentar un cargo que debería, en todo caso, estar al servicio del ciudadano y no al revés.

Este es mi alegato político. Mi megáfono es mi teclado. Hoy no estoy en la Puerta del Sol, las obligaciones del día a día ni siquiera me dejan espacio para estar en la acampada de Santa Cruz de Tenerife, pero eso no quita para que deba o tenga que permanecer callado.

Ahora, libremente, haz lo que dicte tu razón, tu sentido común, tu intuición, tu corazón. Y si lo que dictan todos ellos es el bipartidismo, adelante. Pero si te dicta quiero algo diferente, entonces, no lo dudes...

VOTA A OTROS

(Cartel superior encontrado en los foros de Noticiero Digital.)

miércoles, 18 de mayo de 2011

#DemocraciaRealYa, lo que no es (manual para periodistas y políticos)

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Viñeta del maestro Forges.
(Dedicatoria especial de última hora a los de #acampadatenerife.)

Te confieso algo, este pasado domingo me perdí una buena movida impulsada a través de las redes sociales. Me gusta ser testigo y, si es posible, partícipe, de aquello que nace de colectivos sociales sin liderazgo claro, que coincide con mis criterios existenciales, por decirlo de alguna manera fissna. Fue un domingo de offline absoluto, de familia, hacer el vago en la hamaca, recostado bajo dos hermosos flamboyanos, plantados de semilla con estas manos hace ya unos cuantos años... Es decir, estaba viviendo a otro ritmo.

Y mientras eso ocurría en mi minúsculo rincón del planeta, algo se estaba cociendo este pasado 15 de mayo en unas 40 grandes capitales de este país, miles de manifestantes, convocados de manera espontánea a través de las redes sociales, tomaban las calles de manera pacífica bajo el lema democracia real ya (si sientes curiosidad, atrévete a leer el manifiesto que hay tras este movimiento ciudadano).

Se vio el domingo y se viene observando en estos dos últimos días, en las acampadas, sentadas y las nuevas concentraciones, mucha gente joven que rompe, de esta manera, con el absurdo mito del ni-ni para construir un nuevo lema, el de los ni indiferentes ni ignorantes. Pero también había por allí abuelos, maduros profesionales independientes, funcionarios, desempleados de todo tipo y condición, progresistas, conservadores, creyentes, ateos y una estupenda amalgama sociocultural (recomiendo leer la crónica de ReadWriteWeb.es) que pide el fin del bipartidismo, la representación directa, la honestidad en la ejecución del cargo público y electo, la lucha contra la corrupción en todos sus colores y formas y, sobre todo, una administración por y para las personas y no un gobierno facilitador y al servicio de los intereses de las grandes corporaciones.

Habiendo escrito ya sobre todo esto, me centro ahora en las reacciones de los estamentos tradicionales y su perplejidad a la hora de afrontar, relacionarse con este nuevo jugador, ahora presente en el tapete del reparto de poderes gracias a una cosa que se suponía tendría que servir para controlar y fomentar el consumo y que está favoreciendo, realmente, mal que le pese a unos cuantos pesimistas y detractores, las conexiones y la comunicación. Ahora, tú o yo mismo o los del #nonosvamos, tenemos voz, que si no es oída por los partidos, las administraciones y los medios tradicionales, sí es escuchada, y de manera muy activa, por otros ciudadanos, con similares o parecidos intereses e inquietudes.

En estos dos días he sido testigo maniatado de todo tipo de frases y explicaciones en boca de periodistas, de uno y otro color, tradicionales en sus formas y discursos, que realmente no tienen ni puñetera idea de cómo abordar e informar sobre lo que está ocurriendo. (Y digo maniatado porque se desvelan sus palabras en aquellos medios donde sólo puedo recibir, pero no emitir mi propio juicio.) Están desorientados porque no hay un gabinete de prensa al que llamar. No hay ningún representante de tal o cual organización. Su informador no es ya una organización, son miles de ciudadanos juntos, miles de voces. Cómo transliterar ese mensaje, máxime cuando lo que se espera es un comunicado oficial de algo, desde algo. Eso desestabiliza su estatus de informador profesional. Afirmaciones que van desde el «creo ver ciertos tintes antisistema y anarcoides que no me gustan» hasta el «si no nace un líder claro y se organizan, el movimiento se desvanecerá en poco tiempo» demuestran su incapacidad para entender los hechos.

Frases apocalípticas como «habrá que ver quién está detrás de todo esto» siguen demostrando que las burradas y estupideces que se han vertido y se seguirán vertiendo en los próximos días, ojalá que semanas o meses, en los medios tradicionales (unidireccionales) serán recordadas en unos años como aquellos graves errores de información que pusieron el punto y final al periodismo tradicional y de masas. La incapacidad de nuestros informadores, honrosas excepciones que han sabido seguir la noticia a través de los canales donde se genera -las redes sociales- a un lado, sólo se debe a un motivo, son absolutamente incapaces de entender las implicaciones que trae Internet bajo el brazo. El gran cambio que ha introducido como medio de comunicación masivo: la bidireccionalidad absoluta.

Otro ejemplo que roza la repugnancia y resulta ser un atentado a la inteligencia más simple es el intento electoralista de barrer este movimiento hacia determinados colores políticos. Intentos que no sólo se observan entre el PSOE o Izquierda Unida, como quieren pintar aquellos que intentan disfrazar los hechos con tintes ideológicos («son gente de izquierdas descontentos con»). El Partido Popular parece estar feliz porque, también abocado a no entender la semilla de lo que hoy se siembra entre la ciudadanía, cree que son disidentes, votantes del PSOE que abandonan ese barco. Nada más lejos de la realidad. Unos y otros no entienden que están frente a una ciudadanía indignada, formada y organizada sin liderazgo evidente. Ciudadanos que a diferencia de las otrora generaciones que lucharon contra situaciones de injusticia, hoy pueden hablar, susurrar, comentar, sin sentirse observados ni manipulados ni coaccionados.

Y, por último, lo más importante. Creo que es lo más relevante de toda esta marea de gritos de indignación. Rogaría al periodista o político de turno que tenga a bien acercarse por estas palabras que lo lea muy despacio. NO es un movimiento contra la democracia. NO se promulga la abstención, tampoco (puede que haya personas que vean ésta como una forma de protesta pasiva). En realidad se trata de votar, pero de manera alternativa.

Hoy, a cuatro días de las elecciones, te invito, como simple ciudadano, como uno más, que tiene una voz y un voto, a que des una oportunidad a nuevos políticos, que des paso a los que quieren traer otras ideas y otras maneras o al menos tienen la intención. Pueden equivocarse, pueden resultar tan deshonestos o corruptos como los de siempre, pero serán otros y serán, son, una nueva oportunidad. Vota por cercanía, vota por ideología, hay un amplio abanico de partidos de tercera o cuarta fila que están ahí, esperando recibir tu apoyo.

Vota a otros y observa lo que ocurre durante los próximos cuatro años. Si no funciona, al menos habremos ganado algo. Estoy seguro de que todos los que han hecho de la política, su profesión, habiendo perdido o visto peligrar su sillón, repensarán lo que están haciendo, repensarán sus discursos, repensarán sus mentiras, repensarán su estúpido populismo de manual. Como bien decía Rajoy hoy en un mitin, «es fácil desacreditar a los políticos, pues les diré que yo llevo 30 años en la política...», no creo que haya que añadir mucho más para entender de qué se habla y contra qué se dirige la indignación popular.

Todo queda en tus manos.

(Yo tampoco sé lo que es el dispar y heterogéneo movimiento democracia real ya, pero sí sé lo que NO es. Y desde luego NO es lo que se ha afirmado en estos días, tanto desde la clase política como por el periodismo despistado.)

martes, 17 de mayo de 2011

Arte sobre chapa: Flora Biosca

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¿Qué es el arte? Supongo que ni para los expertos debe ser una pregunta de fácil respuesta. Si por arte entendemos la expresión creativa o la realización artística o aplicación de técnicas plásticas hay muchas cosas en este recién estrenado milenio que podrían ser entendidas como tales y que no están expuestas en los museos.

Una de esas expresiones es la decoración con aerografía de vehículos, que en EEUU tiene una larguísima tradición expresada a través del custom (personalización y creación de vehículos únicos), hoy más conocido como tuning (dejarte la cartera en la tienda de accesorios), aunque desde mi perspectiva individual, según mi opinión, ambas cosas no tienen anda que ver.

En España también pueden encontrarse grandes artistas del custom y la personalización. Concretamente de la aerografía sobre chapa. Es más, una de esas grandes artistas, referencia internacional, es mujer, y no hombre, como cabría esperar según los tópicos al uso.

Hablo de Flora Biosca, a quien he tenido el placer de conocer (virtualmente) gracias a una feliz coincidencia. Un colaborador de ArteCar24.com publicó un artículo sobre una concentración de camiones decorados y allí aparecía una de sus magníficas obras. Me escribió y después de un cruce de varios correos tuve la oportunidad de publicar un extenso reportaje gráfico sobre su trayectoria y trabajo, así como sus proyectos actuales entre los que destaca Road & Colors.

Para que sepas de qué te hablo, nada mejor que algunas imágenes...

Flora Biosca, camiones decorados, aerografía

Flora Biosca, camiones decorados, aerografía

Flora Biosca, camiones decorados, aerografía


Para ver más:
http://www.artecar24.com/Interesante/Galeria-11/Flora-Biosca-arte-aerografia-y-carrocerias.html

lunes, 16 de mayo de 2011

Yo-mi-me-conmigo en busca del sentido de la vida

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¿Qué tal? ¿Cómo estás? Con un poco de suerte, o no, si estás leyendo esto según sale del horno, en tu currito. Tal vez estás en casa, preparando tu estrategia de búsqueda de empleo.

Tengo ahora un momentito introspectivo que, si tú tienes otro momentito de ganas de lectura, me gustaría compartir. Siéntate por aquí. ¿Café? Tengo refresco en la nevera. Cuando era niño y repartía pan con mis padres, callejeando con el saco al hombro, las abuelas siempre me ofrecían refresco. El refresco, para los niños. Ojalá tenga siempre refresco para ese niño que se refugia por aquí dentro. Y para el tuyo.

Esta mañana la he empezando leyéndome a mí mismo en una entrevista que Francisco Alcaide publicó en su bitácora el pasado mes de marzo y que se centraba en éste, quién te escribe. He dedicado un ratito al yo-mí-me-conmigo, así, sin vergüenza. Me he pulido el alma, le he sacado brillo. Me he extasiado en la observación de eso que se supone soy yo. ¿Lo has hecho alguna vez? Supongo que sí. ¿En esos momentos de tú-ti-te-contigo has observado el correr de los segundos? ¡Qué bárbaro es el reloj! Un vil dictador maleducado que nunca espera. O estás o te pierdes.

Adelantas una línea de código sobre la otra o bien empuñas tu teclado frente a ese informe rebelde o arrancas la carretilla elevadora o preguntas si alguien desea algo para tomar nota. Es como vivir en un hormiguero. ¿A que somos como las hormigas de Barón Rojo? Dicen que estas pequeñas levantan no-se-cuántas veces su peso. ¿Acaso los hombres y las mujeres no levan otras tantas veces el suyo en forma de responsabilidades?

Tengo una rara enfermedad. En mi cabeza anidó una pregunta desde que era niño. Está ahí, aguijoneando constantemente, la muy cabrona. En realidad es una pregunta, o muchas, que se enquistan en los pensamientos de todos los niños pero que el tiempo cura con el olvido. ¿Qué es eso papi? A mí no me funcionó la cura de los años. No pulí ese callo en mis neuronas. Puede que a la mayoría realmente tampoco y lo que ocurre es que disimulan. ¿Tú disimulas? Tal vez es eso, yo no aprendí a disimular, aunque sea bueno con las mentirijillas de buena fe. Dicen eso de mí quienes me han observado muy de cerquita. Básicamente ella, la mujer que desde hace 24 años acompasa su tiempo al mío o el mío al suyo, que nunca sé como es realmente la cosa.

¿Qué? ¿Cómo? ¿Por qué? Las preguntas del sentido de la vida, la búsqueda desprestigiada de un motivo, una causa, una justificación para dar un paso y seguirlo con otro. No encuentro las respuestas y eso, a ratos me tortura, a otros me espabila. En ocasiones me deja perplejo, pétreo ante el transcurrir de un mar de locos que zarandean caderas y rodillas en la calle. Deprisa, deprisa, que a todo se llega tarde, siempre tarde. En otros momentos se me adormecen las razones y pierdo la atención.

Al final parece que sentido, lo que se dice sentido, en el sentido estricto de la palabra sentido, no tiene otro que aquel que quieras otorgarle. No tiene sentido alguno. Tú dibujas sobre el lienzo de las horas. Vivir es lo mismo que hacer pasteles. Cocinas un recubrimiento con un relleno usando los mejores ingredientes al alcance de tu mano. A veces queda amargo, otras un poco soso. Pero a poco que te esfuerces, su sabor es inigualable. Así que, si no hay respuestas, mejor centrarme en ese conjunto de galleta y crema. ¡Chocolate para mí, por favor!

Ya sé que esto es una verdadera parida, poco apropiada para la mañana del lunes, donde lo que se tercia es dar vueltas a la tuerca. Un sueldo está en juego. La hipoteca está ahí. Putas deudas. Pero hoy, sin tu permiso y sin vergüenza, prefiero sentarme sobre esta piedra, en la esquina de un cruce, para verte pasar a ratos y cerrar los ojos a otros. Que buen día hace, un calor agradable, una mañana fresca pero no fría. Porque como dice Fito, puedo escribir y no disimular, es la ventaja de irse haciendo viejo, no tengo nada para impresionar, ni por fuera ni por dentro.

Tengo, eso sí, unos cuantos ases en la manga. Me gusta lo hermoso, disfrutar observando la belleza que esconde cada rincón de la vida. Una buena conversación. Escuchar y oír los sonidos acompasados del movimiento continuo que produce este palpitar. No, seguramente el secreto de la vida, el sentido de estar aquí tecleando estas palabras, no alcance nunca mi raciocinio. Eso no quita para rendirme ante la evidencia. Es el equilibrio de cada piedra que compone el rompecabezas que arde dentro de esta cosa llamada cuerpo lo que estira sin esfuerzo mis comisuras hacia las orejas y me provoca esa cara de bobo feliz, de satisfecho con el misterio de la vida.

La vida es hermosa y es hermoso estar vivo para ver su hermosura. ¿No te parece?

¡Qué tengas un hermoso día!

(El banner superior aparece en multitud de páginas y bitácoras, o al menos en unas cuantas. Reproduce una frase del escritor norteamericano James Frey, polémico como el que más.)

miércoles, 11 de mayo de 2011

¿Qué necesita aprender un "community manager"?

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Después de describir el proceso de formación de un community manager (CM), idéntico al de cualquier otro perfil profesional no reglado y sin titulación oficial, que pasa por
  1. la formación especializada a través de cursos en entidades privadas, que te cobrarán -y no barato- y que exigirán por tu parte un buen proceso de selección y de exigir al centro posteriormente ciertos mínimos en su calidad formativa;
  2. más la formación continua diaria basada en lecturas relacionadas con el ejercicio de esta actividad profesional al tiempo que fijarse en lo que hacen otros especialistas;
  3. más, por último, la experiencia basada en los aciertos pero también en los errores,
toca relacionar la temática que, a mi juicio, no exento de errores, debería de formar parte del elenco de herramientas de un buen CM.

Lo que ese artículo no aclaraba era qué temas interesan a un responsable de comunidades digitales, traducción que parece estar aceptándose como alternativa al termino anglosajón. Para elaborar este guión de temas he consultado unos 20 cursos de especialización, posgrados, másters, jornadas y otro tipo de eventos para compararlos, obtenidas unas conclusiones generales, con mis propias impresiones personales.

Obviamente, al final, cada uno de nosotros necesitaremos formación específica para desempeñar funciones concretas o afrontar aspectos determinados que sólo se dan en nuestro puesto de trabajo. Un ejemplo obvio, no es lo mismo el/la CM de una marca de automóviles que la/el CM de una administración u organismo público relacionado con la promoción del empleo, puesto que en cada caso hablaremos lenguajes distintos.

Aunque separo las áreas de conocimiento, lo cierto es que para un relaciones públicas virtual todos estos temas se entremezclan en un potaje donde todo se pone en práctica al mismo tiempo. Es decir, a la vez que detectamos un comentario -por ejemplo-, evaluamos sus consecuencias en ventas o en reputación o en otro tipo de variables, transmitimos su impacto hacia dentro y extraemos una acción hacia fuera, medimos su presencia y alcance o hacemos un seguimiento en el tiempo.

La temática intenta tener un orden lógico, pero no muy exhaustivo. Incluyo tanto conocimientos que domino con mayor o menor profundidad como otros en los que actualmente me estoy formando o en los que tengo pensado profundizar. En realidad, es una rueda sin fin. Hay puntos que tanto pueden estar en un apartado como en otro, como el SEO, que es tecnológico pero con un claro objetivo de marketing.

Lo más importante, en esta lista faltas tú y tus propios intereses, así que complétala en los comentarios.

Formación tecnológica
  • Internet: fundamentos de sus tecnologías (protocolos).
  • Creación y diseño de hipertexto, la web (HTML y CSS).
  • La web dinámica (los scripts): javascript, PHP, Perl...
  • Herramientas de generación de contenidos y comunidades.
  • Tres ejemplos elementales: Joomla!, Wordpress, phpBB.
  • Evolución desde el contenido estático al dinámico y al social.
  • Cambio de paradigma: del dato al perfil.
  • Redes sociales clásicas: listas de distribución, grupos de discusión, foros y tablones.
  • Redes sociales modernas: Facebook, Tuenti, Twitter, LinkedIn, Xing...
  • Redes sociales de contenidos: YouTube, Spofity, Quora, Flickr...
  • El blog como puente entre la web clásica y la web social.
  • Plataformas: Blogger, Wordpress.
  • Diseño, modificación y adaptación de plantillas en blogs.
  • Estadísticas y medición de tráfico.
  • Analítica web: vincular tráfico e impacto a inversión y retorno.
  • Usabilidad, accesibilidad y ergonomía en la web.
  • ... y todo lo que se te ocurra.

Formación en comunicación
  • Internet como nuevo mass media.
  • Fundamentos de la comunicación.
  • La comunicación hipertextual.
  • Las comunidades virtuales: qué son, cómo funcionan, estrategias.
  • Redacción de contenidos, orientación a objetivos.
  • Trabajar sobre cinco conceptos claves.
  • Tematización y estructura.
  • La comunicación visual: fotografía y vídeo.
  • Divulgación de contenidos en Internet.
  • Cultura digital: la netiqueta.
  • Buenas y malas prácticas en redes sociales.
  • Particularidades y costumbres: Facebook, Tuenti, Twitter, LinkedIn...
  • La conversación digital.
  • ... y todo lo que se te ocurra.

Formación en marketing
  • Conceptos y fundamentos del marketing.
  • Cluetrain y el social media management.
  • E-commerce, el B2C y el B2B.
  • El long tail.
  • Objetivos en el marketing digital.
  • Estrategias en marketing digital.
  • Banners y publicidad en buscadores.
  • Publicidad en redes sociales.
  • El landing page.
  • La reputación online.
  • El monólogo versus la conversación.
  • E-mail marketing.
  • ROI y monetización, seguimiento de costes.
  • IOR o evaluación del impacto de las relaciones sociales.
  • ORM, gestión y explotación de datos.
  • Posicionamiento web (SEO): implicaciones en la redacción de contenidos.
  • SEO, SEO natural.
  • SMO y posicionamiento social.
  • SEM en buscadores y en SMM en redes sociales.
  • Herramientas de seguimiento y gestión en redes sociales.
  • Entusiasmar versus convencer.
  • ... y todo lo que se te ocurra.

Normativa vigente
  • Ley de Servicios de la Sociedad de la Información y del Comercio Electrónico (LSSI)
  • Ley Orgánica de Protección de Datos (LOPD)
  • Normativas y reglamentos de calidad según el sector de actuación.
  • Normas no escritas y aceptadas por los colectivos donde nos movemos.
  • ... y todo lo que necesites.

Desarrollo de actitudes y cualidades
  • Liderazgo.
  • Comunicación dentro de la empresa.
  • Atención al cliente y relaciones públicas.
  • Protocolo.
  • Negociación.
  • Gestión de conflictos.
  • La formación autodidacta.
  • Creación de marca personal.
  • Dinamización de grupos.
  • ... y todo lo que te guste.

Para terminar, una sugerencia... ¡Aprende MECANOGRAFÍA! :)

domingo, 8 de mayo de 2011

De Bildu a Bin Laden, ida y vuelta

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Hay un hilo conductor que une los asuntos de Bildu y la muerte del asesino Bin Laden. Es un camino en el que la democracia sustentada en los derechos fundamentales pierde su inocencia y las segundas dejan de ser las columnas que sostienen el discurso de las libertades y la justicia.

Viñeta de Andrés Faro Lalanne.
Ya sé que el sábado acaba de irse y aún transcurren las primeras horas de un domingo apenas consumido. Los fines de semana, después de todo, son para un buen..., fútbol, cerveza y dormir la mañana (si los críos te dejan). Pero también es buen momento para llevar la contraria, para no relinchar a coro. ¿Qué quieres que te diga? Las estadísticas lo confirman, el fin de semana es el momento en que menos se leen... los blogs. Así que es el mejor momento para según qué disertaciones. Allá vamos.

Bin Laden era el ideólogo que proporcionaba excusas a los fanáticos para que en nombre de un no-se-cómo-describirlo justificar la inmolación y el asesinato en masa. Ante su dios presentará la carga de la responsabilidad de miles de muertes, inocentes que tuvieron la desgracia de pagar con su vida, una vez más, el vaivén del juego de la política internacional. Bin Laden merecía la muerte, es lo que nos dicta íntimamente el corazón. No así la razón de la justicia.

Bildu, ya en casa patria, es la historia del huerto donde se han colado algunas malas yerbas. Dijo la ertzaintza que más o menos entre el 10% y el 20% de sus listas electorales estaban contaminadas. Algunos entendieron que era buen momento para dejar a 150.000-200.000 electores fuera de las elecciones o incluso llevarse unos cuantos votos a su propia olla. Algunos nombres de las listas Bildu no merecen estar en las urnas como opción porque, precisamente, no creen en ellas. No creen en el voto. Creen en las balas. Es lo que dicta el sentimiento. Pero no la razón de la justicia.

(Bildu ha declarado que condena toda las violencias, incluida la de ETA. Espero que también condene la violencia de las amenazas a los concejales que no le son propios, espero que condene la violencia callejera, espero que condene la política del terror y la extorsión, porque esas tampoco pueden permitirse. La independencia no se gana por la fuerza del miedo, se gana con las razones, si es que ha de ganarse.)

A estas alturas puede que te preguntes qué hilo lleva de una cosa a la otra. En ambos temas, los que quieren vivir en libertad, en democracia, los que anteponen los derechos y libertades fundamentales del hombre y la mujer sobre el rencor, el odio y la venganza, se la han tenido que jugar. Y aquellos para los que democracia se escribe con letra chica y tiene valor sólo cuando les beneficia, les ha deparado un sonoro suspenso. En ambos asuntos vemos a los que hablan de convivencia y libertades un día como el otro se congratulan del asesinato de un asesino; ya sólo falta recuperar la pena de muerte. Son los mismos que se rasgan las vestiduras porque aquellos que enarbolan banderas contrarias van a estar compitiendo en la batalla de la democracia, la única permisible, la que se hace con las ideas.

Bin Laden tendría que haber sido apresado y puesto a disposición del Tribunal Internacional de la Haya por crímenes contra la humanidad. Debió de ser juzgado, declarado culpable y encarcelado de por vida en algún oscuro agujero. Un país que dice defender la democracia y las libertades no utiliza el terrorismo de estado, el ajuste de cuentas, el ojo por ojo y diente por diente, porque debería de estar por encima de los criminales a los que se persigue. El terror no se combate con terror, se combate con justicia.

Bildu debe de estar en las elecciones del 22 de mayo porque los derechos de elegir y ser elegido, fundamento de la democracia, se han visto gravemente dañados al utilizar la justicia preventiva y el sistema del cobro a justos por la deuda de los pecadores. Cada concejal, cada representante que acceda a un cargo ha de ser vigilado muy de cerca y utilizar los mecanismos que la vigente modificación de la Ley de Partidos pone a disposición de la justicia para arrebatarle su acta si se demuestra que ha incumplido con la promesa del rechazo a la violencia.

Bildu, en el país vasco, Bin Laden, en el lejano oriente, han puesto contra la pared a las bocas democráticas y muchos han suspendido en la asignatura de justicia. Aquí, los tribunales Supremo y Constitucional han jugado su particular partido de tenis anteponiendo la búsqueda de la objetiva verdad al interés y la manipulación partidista. Allá, los auto-impuestos garantes de la justicia resuelven el valor que dan a los derechos humanos con un tiro en la cabeza.

Y los que sentimos en la distancia el dolor de los muertos de cada asesinato provocado por cada fanático terrorista, tanto cercano como lejano, pero aún así creemos que la democracia es el tablero donde se ha de jugar el único combate posible, el de las ideas, asistimos con pavor a la felicitación internacional ante el asesinato de estado cometido contra quien, no cabe la menor duda, era más que culpable. Asistimos, al mismo tiempo, con estupor, a la manipulación de la justicia para dejar fuera del juego electoral a una parte de la población sólo porque no gusta a las mayorías. Y en esto último hemos escogido tirar el saco entero de manzanas, aunque sólo estuvieran podridas un puñado de ellas.

Y esa no es la manera. Así no se construye ese mundo libre y justo que añoramos. De esa forma se construye un mundo donde la justicia está en manos del más fuerte y donde las minorías quedan fuera del juego del elegir y ser elegido. Un mundo donde el rencor, el odio y la necesidad de venganza anteponen y dictaminan las acciones de los estados y sus órganos de justicia. Realmente, esa no es la manera.

¿Qué será lo próximo?

jueves, 5 de mayo de 2011

¿Como se forma un "community manager"?

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Nota previa

Escribo este artículo porque esta mañana he ironizado en un par de tweets cierto curso sobre community management, aunque no daré aquí referencias directas del evento en cuestión porque no es mi intención desprestigiar. Lo criticaba porque se venden unas jornadas de 3 días, de unas 25 a 30 sesiones de unos 30 minutos cada una, bajo la etiqueta curso, o lo que es más disparatado curso de especialización. Todo eso por 470 euros, u 800, porque el ejemplo no es único.

Desde mi punto de vista no se crean ni se forman profesionales (de ninguna especialidad) en 3 días y menos ofertando un currículo temático tan amplio en un espacio temporal tan breve que apenas da para introducir a los asistentes en una multitud de conocimientos teóricos muy dispersos. El evento en sí es interesante, los ponentes son profesionales con experiencia y tienen mucho que mostrar, pero lo que van a poner sobre la mesa son hilos de los que tirar, puntos de partida para iniciar una verdadera formación. Pagar un precio alto por eso no deja de ser una nueva manera de acudir a la solución rápida. O para entendernos, una manera de comprar un título a costa de evitar invertir tiempo y esfuerzo en una buena formación.

Otro aspecto a tener en cuenta es a qué nos referimos, y sobre eso mucho se ha escrito, para luego aclarar que la formación profesional, en cualquiera de sus aspectos y niveles de titulación, puede ser reglada y reconocida (un electricista) o no reglada y sin reconocimiento (programador de automatismos). Las segundas suelen ser consecuencia del surgimiento de nuevas necesidades en los mercados y pueden partir de uno o varios grupos profesionales genéricos (mecánico...) que van adquiriendo un determinado perfil a través de la formación continua y la experiencia (... de motos acuáticas).

Dicho esto, considero que cualquier nueva profesión que surja y que no está reconocida ni reglada se debería fundamentar en la formación especializada a través de cursos de media o larga duración (recomendable hacer varios con distintos enfoques) si están disponibles -como es el caso-; más la formación autodidacta, siempre; y, tanto o más importante, la experiencia.

Formación especializada

El community manager (CM) no es un ser infalible e inaccesible, un santón digital, ni aún Gaby Castellanos con su dialéctica llena de tacos que tanto impresiona y atrae (¡si me lee etiquetándola de CM!). No va a proyectar hacia el éxito seguro la imagen, la reputación o el negocio de una organización. Pero, es un profesional que va a trabajar en ese sentido y con ese objetivo usando unas determinadas técnicas que se basan en el conocimiento de la comunidad de usuarios objetivo de su labor. Es una nueva especialización profesional en la que los marketers, periodistas, psicólogos, sociólogos o informáticos, entre otros, con ganas de un cambio, con interés profesional o motivados para abrir nuevos horizontes (o incluso aburridos de la programación), encuentran un nuevo hueco, un nuevo nicho donde desarrollarse.

¿Y por qué tanto ruido alrededor de los CM? Pues ocurre lo mismo que con los profesionales de la mercadotecnia. Éstos, especializados en vender, han utilizado casi de manera abusiva las mismas estrategias para publicitarse a sí mismos o sus consultoras. Los CM, especializados en las relaciones entre usuarios y organizaciones a través de medios virtuales, utilizan estos mismos medios, igualmente casi de manera abusiva, para publicitarse a sí mismos o sus consultoras. No hay otra explicación más compleja. Es así de simple y ciertos «guruses» deberían de evitarnos el lamentable espectáculo de rasgarse las vestiduras en público, porque ya no cuela.

El perfil del CM está siendo tan demandado, tanto desde las organizaciones como por personas que miran hacia esta nueva profesión como una opción laboral, que multitud de empresas dedicadas a la formación (y alguna asociación que otra) se dedican a vender cursos, que empezaron costando muchos miles de euros para rondar ahora los 1.500 a 3.000 los de larga duración (+200 horas) y por debajo de 1.000 los de duración media (50 a 200 horas), dicho esto de manera aproximada y no exenta de errores.

En esto, al igual que ocurriera con los técnicos de calidad o los técnicos de riesgos laborales, por citar dos ejemplos, rige el sentido común. ¿Qué pensarías si te digo que te voy a dar un curso título como técnico en riesgos laborales en 3 días y a cambio de 800 euros, si sabes, por la experiencia -y porque has tenido curiosidad- que cualquier curso de los impartidos por las organizaciones empresariales o sindicales -los de mayor reconocimiento ahora mismo en este tema- duran más de 50 horas y no son nada raros los de 150 ó 200, incluso teniendo en cuenta la teleformación?

Ahora mismo creo que es muy interesante realizar un máster, un posgrado o un curso de especialización en un centro de cierto reconocimiento y prestigio (lo mejor para evaluarlo es hablar con alumnos y ex-alumnos) si te lo puedes financiar. En caso contrario habrá que esperar a que este tipo de formación entre dentro de los circuitos habituales financiados por las administraciones públicas. Este tipo de formación extra, si cuentas con una base previa, te será útil para afrontar la pregunta «¿eres autodidacta?». Sin embargo, su principal valor reside en que aportará un conocimiento y un marco teórico-funcional básico, además de dar una estructura coherente a la experiencia que se pueda tener, si es el caso.

(NUEVO) En cuanto a la formación del CM, no deberíamos de caer en el error de limitarnos a la específica, a la que tiene estas palabras en su título. Hay multitud de habilidades profesionales tremendamente útiles: atención al cliente, habilidades comunicativas, relaciones públicas, protocolo, diseño web, usabilidad, lenguajes script más utilizados en web, diseño gráfico, gestores de contenidos (o CMS), posicionamiento (o SEO), marketing (tradicional y digital), administración de plataformas (phpBB, vBulletin, elgg, Joomla!, Drupal...), HTML y CSS, estadística, paquetes ofimáticos (sobre todo hojas de cálculo)... puedes continuar tú la lista. Seguro que se te ocurre algo.

La observación constante (¡el Google Reader!)

La segunda baza para formar a un CM es la formación continua o, yo lo prefiero, la observación constante. Los profesiones de la informática, el derecho o todos los vinculados con la salud -tres buenos ejemplos- están habituados al proceso de actualización constante. La lectura técnica forma parte de su día a día. El CM tiene que entrar en esa dinámica, o como me acaba de decir no hace muchos minutos Alberto Rodríguez, hacerse aliado de un lector de noticias como Google Reader que traiga hasta su pantalla, al minuto, todo tipo de artículos y nuevas publicaciones sobre la especialidad.

Es aconsejable, si no tienes mucho tiempo, intentar leer, al menos, 2 ó 3 buenos artículos todos los días (pueden ser breves, no por mucha extensión aportarán más) y uno o varios documentos extensos a la semana o algún libro (digital y libre, por supuesto) al menos una vez al mes.

Sin embargo, la observación constante no sólo se fundamente en la lectura sino en mirar lo que hacen otros, las técnicas o estrategias que ponen en marcha, estudiar los casos de éxito, no sólo leyendo sobre ellos sino participando en esos recursos virtuales, usándolos, observando como reaccionan sus usuarios, como responde el CM en cuestión. Observar también los fracasos, los errores y evaluarlos. Es decir, mantener una atención constante y presente sobre la actualidad y sobre el resto de profesionales que sean visibles y estén a nuestro alcance (en la red los hay a cientos).

La experiencia (el gran secreto)

El community management se fundamente en las relaciones entre iguales (por primera vez la voz de un cliente tiene, como mínimo, tanto peso como la voz de la marca) y, por lo tanto, más en la experiencia y en el conocimiento de la comunidad de usuarios que en la teoría. Por este motivo puede decirse que en esta actividad «el movimiento se demuestra andando». Claro que, al ser una profesión relativamente nueva, donde muchos vamos desembarcando, uno se puede preguntar dónde adquirir esa experiencia.

Lo curioso de la pregunta es que la respuesta está delante de nuestras narices, en un inabarcable mundo virtual que está a nuestra disposición, a tiro de tecla, donde se puede hacer mucho, muchísimo. No tenemos que esperar a que nos contraten como auxiliar de marketing para experimentar y aprender con el sistema de prueba y error.

Desde mi punto de vista, si aún no te han dado la responsabilidad de gestionar laboralmente una comunidad virtual puedes, perfectamente, crear una a partir de un interés personal en una determinada afición o en un tema particular y convertirlo en tu campo de pruebas. Lo más importante es que sea algo que te apasione para formar parte sincera de ese colectivo y que no se acabe convirtiendo en otra obligación más.

Administrar y mediar durante varios años un foro con más de 1.000 usuarios registrados y un 30% de perfiles activos (visitan, leen y comparten contenido con una frecuencia alta) puede convertirse en un excelente banco de aprendizaje (¿no pensarás que un CM se limita a gestionar la página de Facebook de la empresa, verdad?). ¡Ah! Sobre la presunta vigencia o no de los foros y su peso en la relación con las marcas, dos buenos ejemplos: Nikonistas.com y HTC Manía.

Otra manera de adquirir experiencia previa es trabajar sobre una marca ficticia o sobre un plan de comunicación personal para vender y crear reputación profesional alrededor de tu nombre. El hándicap es que si usas esto último como banco de pruebas y aprendizaje y algo sale mal... en fin... ya supones el resto.

Conclusión (nada nuevo bajo el sol)

Si observas detenidamente el texto verás que no hay ninguna novedad, no se ha descubierto nada extraordinario, no hay ningún gran secreto sobre la estrategia adecuada para formarte como community manager. Se trata del mismo camino que otros ya han seguido cuando necesitaron abrir nuevos horizontes, crear nuevas técnicas o especializaciones, cubrir nuevas necesidades tanto de las organizaciones como de las personas.

Lo estimulante de los perfiles vinculados al social media management, porque el CM no es el único, es que están surgiendo ahora, hoy mismo. En este preciso instante se están perfilando las técnicas y desarrollando los métodos que formalizarán este tipo de trabajos.

Así que, si puedes permitírtelo, formación especializada en un centro que te dé el mínimo de garantías en cuando a la calidad formativa que esperas recibir. Una actitud de reciclaje (estudio) y observación (¡mirar lo qué hacen otros!) como parte de tu día a día (y si la empresa donde trabajas no lo entiende así, sin duda tiene un grave problema en su estrategia de dirección). Y, por último, experiencia y práctica; acertar, errar y evaluar tanto lo uno como lo otro, extrayendo conclusiones que se han de volver a poner sobre la mesa para así reiniciar el ciclo.

Y recuerda lo más importante, aunque hablamos de una profesión nueva (su demanda creció en las grandes capitales un 8% en 2010 y se espera que sea mayor en 2011) y se trate de un trabajo técnico que requiere unos conocimientos muy definidos para obtener unos resultados muy específicos, no depende (por suerte) de una titulación concreta (muy a pesar de alguna presidenta que otra), y, desde luego, salvo raras excepciones, NO TE HARÁS RICO (al menos no de un día para otro, supongo).

Sharismo: cuanto más compartes, más poder tienes (#UOCiMao)

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Ahora mismo Isaac Mao imparte una ponencia en la Universitat Oberta de Catalunya que puede seguirse en streaming y a través de #UOCiMao (vía Twitter) sobre el sharismo. A esta información llegué por un tweet de Fernando Álvarez, lo que a su vez movilizó mi curiosidad por este movimiento o filosofía. Te dejo aquí algunas notas tomadas sobre la marcha, después de una breve búsqueda. Son hilos de los que tirar y continuar investigando.
¿Qué es el sharismo?

El sharismo propone una reorientación de los valores personales. Lo vemos en el Contenido Generado por el Usuario. Es la promesa de Creative Commons. Está en los planes de las iniciativas culturales orientadas al futuro. El sharismo es también una práctica mental que cualquiera puede probar, una actitud socio-psicológica que busca transformar un mundo amplio y aislado en un Cerebro Social super-inteligente.

El ensayo original de Isaac Mao puede descargase en castellano gracias a una traducción de Emilio Quintana y compartida bajo licencia Creative Commons 3.0, a través del bitácora de Grupo Editorial Nodos Ele.

Imagen encontrada en Pensamiento Imaginativo.

Las ideas que encontrarás en este breve documento aglutinan lo que muchos ya intuimos y ponemos en práctica en nuestro día a día, lo estructura y le da un sentido:

[...]

Es decir, nuestro cerebro fomenta la idea de compartir por su propia naturaleza. Esto tiene profundas implicaciones sobre el proceso creativo. Allí donde exista una intención de crear, será más fácil generar ideas más creativas si se tiene en cuenta de forma rigurosa el proceso de intercambio (“sharing process”). El proceso de formación de ideas no es lineal, sino que se parece a una avalancha de amplificaciones sucesivas a lo largo de la senda del pensamiento (“thinking path”). Se mueve como una especie de bola de nieve creativa. Si tu sistema cognitivo interno fomenta el compartir, es posible gestionar una retroalimentación continua de felicidad (“feedback loop of happiness”), que a cambio te ayudará a generar más ideas todavía. Es una especie de efecto mariposa, en el que una pequeña cantidad de energía creativa acabará volviendo hacia ti para hacerte, a ti y al mundo, más creativo.

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La rápida emergencia de las aplicaciones sociales que permiten comunicar y cooperar [habla aquí de la Web 2.0], dejando que la gente pueda intercambiar contenido de un servicio a otro, está dando la posibilidad a los usuarios de introducir sus memes en un ecosistema interconectado. Esta interconectividad permite que los memes viajen a través de múltiples redes online, pudiendo alcanzar una amplia audiencia. Como resultado, un sistema de microconexiones de este tipo está haciendo de las plataformas sociales una auténtica alternativa a los medios de comunicación tradicionales. Estas nuevas tecnologías están haciendo revivir el sharismo en nuestra cultura cerrada.

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Cuanta más gente creativa participe en el espíritu del sharismo [compartir], más fácil será lograr unos medios de comunicación 2.0 bien equilibrados y equitativos hechos por la gente misma a su medida. Los medios de comunicación no serán controlados por ninguna persona concreta sino que residirán en la propia distribución de la red social. Los “shaeros” (héroes del sharismo) se convertirán de forma natural en los líderes de opinión de la nueva red. Los derechos sobre los medios de comunicación pertenecerán a todos. Tú mismo puedes ser productor y consumidor en un sistema de este tipo.

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El sharismo será la política de la próxima superpotencia global. No será un país, sino una nueva red humana unida por el software social. Esto puede parecer un sueño lejano, e incluso es posible que una política de compartir bien definida no esté precisamente cerca. Pero las ideas de las que estoy hablando pueden mejorar los gobiernos desde ya. Podemos integrar nuestros sistemas democráticos actuales y emergentes con nuevas folksonomías (basadas en la indexación social y colaborativa de la información) para permitir que la gente se cuestione cosas, comparta datos y remixe información para su uso público. La inteligencia colectiva, en un gran entorno equitativo, en el que podamos compartir, puede ser la salvaguarda de nuestros derechos, y una estructura de control del gobierno. En el futuro, el diseño de las políticas podrá ser matizado con las micro-implicaciones de la comunidad que comparte. Esta “Democracia Emergente” funciona más a tiempo real que los períodos de sesiones parlamentarias. Igualmente incrementará el espectro de nuestras elecciones, más allá de las opciones binarias de “sí” o “no”. La democracia representativa pasará a ser más oportuna y diligente, porque nos representaremos a nosotros mismos dentro del sistema.

[...]

martes, 3 de mayo de 2011

Perder el tiempo escribiendo un blog

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Aquí sentado, con mi mujer abrazándome por los hombros mientras mira lo que escribo, recuerdo un consejo que me han dado hace un par de días: tienes que perder el tiempo más a menudo.

Una lectora, seguidora de este rincón digital, dice que tengo que aprender a relajarme más, a disfrutar más. Quizás tenga razón, no es la primera vez que me lo dicen, pero difícil es no implicarse en el mundo que te rodea. Lo que veo hoy, ahora, a mi alrededor, me parece, necesita algún meneo que otro, aunque sea errado, sin temor a la equivocación.

Lo cierto es que además de perder el tiempo de una manera magnífica como la espectacular siesta que me he dado hoy, día festivo en Santa Cruz de Tenerife, la manera que tengo para evadirme es escribir. Escribir es casi una necesidad. Ser leído va de la mano, es la otra cara de la moneda. Y ya se sabe que una moneda siempre tiene dos, una cara y una cruz, o es una ficha del monopoly. Una mentira.

En ocasiones escribo con pocas ganas artículos útiles (o que intentan serlo). Publico porque pienso que algo ha de ser escrito y estar a disposición de quien pueda necesitar una determinada información. Lo hago sobre todo cuando soluciono algún problema técnico que me ha tenido en jaque el tiempo suficiente como para incordiar al punto de desquiciar. Lo hago porque tal vez esa información pueda servir a otros que pasen por la misma situación. Por lo general estos artículos se convierten en los más leídos a largo plazo.

Eso me ha enseñado que para tener éxito con un bitácora uno de los secretos es ser útil o aportar algo de valor al lector. Escribir cualquier chorrada sólo es válido cuando has sido de los primeros, como Microsiervos, que sería como el TeleCinco de los bitácoras, ya que hagan lo que hagan o publiquen lo que publiquen, siempre tendrán repercusión (en ese sentido hago la comparación).

Pero no siempre me apetece ser útil. Caso obvio, este artículo. Uno de tantos que pone en evidencia el ombliguismo del que hacemos gala, aquí, en esta plataforma, y en cualquier aspecto de nuestra vida, los blogueros y cualquier otro ciudadano que respire. En estos artículos el bitácora digital que me persigue se convierte en testigo de mis reflexiones, disparatadas o acertadas.

Y opinar. Porque opinar es como ponerle aceite, vinagre y sal a la ensalada. Observar, mascullar, comparar, balancear y al final extraer una conclusión propia (o no tanto, en el curso de habilidades comunicativas aún seguimos con la discusión sobre si «nos manipulan» o «nos dejamos manipular»). Sea como fuere, disparar comas, puntos, entrecomillados y citas al gremio de la política, a los vendedores de humo de mi profesión, a los gurús líderes de opinión digitales que tanto critican a los que vienen detrás con ganas de hacerse un hueco (aún recuerdo un tweet de Wicho -Microsiervos, again- sobre los community manager, reproducido, entre otros, por un anarquista de salón -queda todo explicado-).

Después de 21 años compartiendo en red, desde la era de las BBS, los módem a 1200bps y los manuales de Hayes, me pregunto por qué nunca se me ocurrió abrir una página en la desaparecida Geocities sobre trucos informáticos o un blog hacia los primeros años de la primera década de este siglo. Hubiera estado, por el simple hecho estadístico de ser uno de los primeros, lo mismo que Enrique Dans o cualquiera de los famosos virtuales, entre esa cúpula de escogidos con cientos de miles de lectores. Pero resultó ser que la informática nunca ha sido mi afición, es mi profesión. Y me gusta.

Claro que esto último suena a excusa envidiosa. En realidad, lo es. Lo sé. Las 22 leyes inmutables del marketing empiezan, precisamente, con esa máxima, lo más importante es ser el primero en tu mercado. Incluso, ser el primero es mucho más importante y asegura mucho más éxito que ser el mejor. Pero es que su demostrada y eficaz segunda ley afirma, sin tapujos, que si no eres el primero, entonces crea un nuevo mercado donde serlo porque eso es preferible a ser el segundo... o ser el mejor. A mí me parece que esas 22 leyes lo son de muchas más cosas y no sólo del marketing. Y ojo, que no hablo de si me parecen o no me parecen adecuadas o sensatas sino de si rigen o no rigen ciertos aspectos del éxito profesional y la popularidad. Y los rigen sin lugar a dudas.

En fin, creo que por esta tarde y después de divagar a gusto durante unos 20 minutos, ya es momento de cerrar estos párrafos y dejar de perder el tiempo, con gusto y espero que con éxito, porque toca la vida real, que ya es hora. Sólo puedo añadir que sin ti, sin tus ojos, sin tu tiempo, tu bendito tiempo, esta manera de cabalgar sobre los minutos a lomos de las palabras no tendría ningún sentido. Por eso, gracias.

(Diseño de imagen encontrado en el bitácora cómoestudiar2011.)