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Escribo este artículo porque esta mañana he ironizado en un par de
tweets cierto curso sobre
community management, aunque no daré aquí referencias directas del evento en cuestión porque no es mi intención desprestigiar. Lo criticaba porque se venden unas jornadas de 3 días, de unas 25 a 30 sesiones de unos 30 minutos cada una, bajo la etiqueta
curso, o lo que es más disparatado
curso de especialización. Todo eso por 470 euros, u 800, porque el ejemplo no es único.
Desde mi punto de vista no se crean ni se forman profesionales (de ninguna especialidad) en 3 días y menos ofertando un currículo temático tan amplio en un espacio temporal tan breve que apenas da para introducir a los asistentes en una multitud de conocimientos teóricos muy dispersos. El evento en sí es interesante, los ponentes son profesionales con experiencia y tienen mucho que mostrar, pero lo que van a poner sobre la mesa son hilos de los que tirar, puntos de partida para iniciar una verdadera formación. Pagar un precio alto por eso no deja de ser una nueva manera de acudir a la solución rápida. O para entendernos, una manera de comprar un título a costa de evitar invertir tiempo y esfuerzo en una buena formación.
Otro aspecto a tener en cuenta es a qué nos referimos, y sobre eso mucho se ha escrito, para luego aclarar que la formación profesional, en cualquiera de sus aspectos y niveles de titulación, puede ser reglada y reconocida (un electricista) o no reglada y sin reconocimiento (programador de automatismos). Las segundas suelen ser consecuencia del surgimiento de nuevas necesidades en los mercados y pueden partir de uno o varios grupos profesionales genéricos (mecánico...) que van adquiriendo un determinado perfil a través de la formación continua y la experiencia (... de motos acuáticas).
Dicho esto, considero que cualquier nueva profesión que surja y que no está reconocida ni reglada se debería fundamentar en la formación especializada a través de cursos de media o larga duración (recomendable hacer varios con distintos enfoques) si están disponibles -como es el caso-; más la formación autodidacta, siempre; y, tanto o más importante, la experiencia.
Formación especializada
El
community manager (CM) no es un ser infalible e inaccesible, un santón digital, ni aún
Gaby Castellanos con su dialéctica llena de tacos que tanto impresiona y atrae
(¡si me lee etiquetándola de CM!). No va a proyectar hacia el éxito seguro la imagen, la reputación o el negocio de una organización. Pero, es un profesional que va a trabajar en ese sentido y con ese objetivo usando unas determinadas técnicas que se basan en el conocimiento de la comunidad de usuarios objetivo de su labor. Es una nueva especialización profesional en la que los
marketers, periodistas, psicólogos, sociólogos o informáticos, entre otros, con ganas de un cambio, con interés profesional o motivados para abrir nuevos horizontes (o incluso aburridos de la programación), encuentran un nuevo hueco, un nuevo nicho donde desarrollarse.
¿Y por qué tanto ruido alrededor de los CM? Pues ocurre lo mismo que con los profesionales de la mercadotecnia. Éstos, especializados en vender, han utilizado casi de manera abusiva las mismas estrategias para publicitarse a sí mismos o sus consultoras. Los CM, especializados en las relaciones entre usuarios y organizaciones a través de medios virtuales, utilizan estos mismos medios, igualmente casi de manera abusiva, para publicitarse a sí mismos o sus consultoras. No hay otra explicación más compleja. Es así de simple y ciertos «guruses» deberían de evitarnos el lamentable espectáculo de rasgarse las vestiduras en público, porque ya no cuela.
El perfil del CM está siendo tan demandado, tanto desde las organizaciones como por personas que miran hacia esta nueva profesión como una opción laboral, que multitud de empresas dedicadas a la formación (y alguna asociación que otra) se dedican a vender cursos, que empezaron costando muchos miles de euros para rondar ahora los 1.500 a 3.000 los de larga duración (+200 horas) y por debajo de 1.000 los de duración media (50 a 200 horas), dicho esto de manera aproximada y no exenta de errores.
En esto, al igual que ocurriera con los técnicos de calidad o los técnicos de riesgos laborales, por citar dos ejemplos, rige el sentido común. ¿Qué pensarías si te digo que te voy a dar un
curso título como técnico en riesgos laborales en 3 días y a cambio de 800 euros, si sabes, por la experiencia -y porque has tenido curiosidad- que cualquier curso de los impartidos por las organizaciones empresariales o sindicales -los de mayor reconocimiento ahora mismo en este tema- duran más de 50 horas y no son nada raros los de 150 ó 200, incluso teniendo en cuenta la teleformación?
Ahora mismo creo que es muy interesante realizar un máster, un posgrado o un curso de especialización en un centro de cierto reconocimiento y prestigio (lo mejor para evaluarlo es hablar con alumnos y ex-alumnos) si te lo puedes financiar. En caso contrario habrá que esperar a que este tipo de formación entre dentro de los circuitos habituales financiados por las administraciones públicas. Este tipo de formación extra, si cuentas con una base previa, te será útil para afrontar la pregunta «
¿eres autodidacta?». Sin embargo, su principal valor reside en que aportará un conocimiento y un marco teórico-funcional básico, además de dar una estructura coherente a la experiencia que se pueda tener, si es el caso.
(NUEVO) En cuanto a la formación del CM, no deberíamos de caer en el error de limitarnos a la específica, a la que tiene estas palabras en su título. Hay multitud de habilidades profesionales tremendamente útiles: atención al cliente, habilidades comunicativas, relaciones públicas, protocolo, diseño web, usabilidad, lenguajes
script más utilizados en web, diseño gráfico, gestores de contenidos (o CMS), posicionamiento (o SEO), marketing (tradicional y digital), administración de plataformas (phpBB, vBulletin, elgg, Joomla!, Drupal...), HTML y CSS, estadística, paquetes ofimáticos (sobre todo hojas de cálculo)... puedes continuar tú la lista. Seguro que se te ocurre algo.
La observación constante (¡el Google Reader!)
La segunda baza para formar a un CM es la formación continua o, yo lo prefiero, la observación constante. Los profesiones de la informática, el derecho o todos los vinculados con la salud -tres buenos ejemplos- están habituados al proceso de actualización constante. La lectura técnica forma parte de su día a día. El CM tiene que entrar en esa dinámica, o como me acaba de decir no hace muchos minutos
Alberto Rodríguez, hacerse aliado de un lector de noticias como
Google Reader que traiga hasta su pantalla, al minuto, todo tipo de artículos y nuevas publicaciones sobre la especialidad.
Es aconsejable, si no tienes mucho tiempo, intentar leer, al menos, 2 ó 3 buenos artículos todos los días (pueden ser breves, no por mucha extensión aportarán más) y uno o varios documentos extensos a la semana o algún libro (digital y libre, por supuesto) al menos una vez al mes.
Sin embargo, la observación constante no sólo se fundamente en la lectura sino en mirar lo que hacen otros, las técnicas o estrategias que ponen en marcha, estudiar los casos de éxito, no sólo leyendo sobre ellos sino participando en esos recursos virtuales, usándolos, observando como reaccionan sus usuarios, como responde el CM en cuestión. Observar también los fracasos, los errores y evaluarlos. Es decir, mantener una atención constante y presente sobre la actualidad y sobre el resto de profesionales que sean visibles y estén a nuestro alcance (en la red los hay a cientos).
La experiencia (el gran secreto)
El
community management se fundamente en las relaciones entre iguales (por primera vez la voz de un cliente tiene, como mínimo, tanto peso como la voz de la marca) y, por lo tanto, más en la experiencia y en el conocimiento de la comunidad de usuarios que en la teoría. Por este motivo puede decirse que en esta actividad «el movimiento se demuestra andando». Claro que, al ser una profesión relativamente nueva, donde muchos vamos desembarcando, uno se puede preguntar dónde adquirir esa experiencia.
Lo curioso de la pregunta es que la respuesta está delante de nuestras narices, en un inabarcable mundo virtual que está a nuestra disposición, a tiro de tecla, donde se puede hacer mucho, muchísimo. No tenemos que esperar a que nos contraten como auxiliar de
marketing para experimentar y aprender con el sistema de
prueba y error.
Desde mi punto de vista, si aún no te han dado la responsabilidad de gestionar laboralmente una comunidad virtual puedes, perfectamente, crear una a partir de un interés personal en una determinada afición o en un tema particular y convertirlo en tu campo de pruebas. Lo más importante es que sea algo que te apasione para formar parte sincera de ese colectivo y que no se acabe convirtiendo en
otra obligación más.
Administrar y mediar durante varios años un foro con más de 1.000 usuarios registrados y un 30% de perfiles activos (visitan, leen y comparten contenido con una frecuencia alta) puede convertirse en un excelente banco de aprendizaje (¿no pensarás que un CM se limita a gestionar la página de Facebook de la empresa, verdad?). ¡Ah! Sobre la presunta vigencia o no de los foros y su peso en la relación con las marcas, dos buenos ejemplos:
Nikonistas.com y
HTC Manía.
Otra manera de adquirir experiencia previa es trabajar sobre una marca ficticia o sobre un plan de comunicación personal para vender y crear reputación profesional alrededor de tu nombre. El hándicap es que si usas esto último como banco de pruebas y aprendizaje y algo sale mal... en fin... ya supones el resto.
Conclusión (nada nuevo bajo el sol)
Si observas detenidamente el texto verás que no hay ninguna novedad, no se ha descubierto nada extraordinario, no hay ningún gran secreto sobre la estrategia adecuada para formarte como
community manager. Se trata del mismo camino que otros ya han seguido cuando necesitaron abrir nuevos horizontes, crear nuevas técnicas o especializaciones, cubrir nuevas necesidades tanto de las organizaciones como de las personas.
Lo estimulante de los perfiles vinculados al
social media management, porque el CM no es el único, es que están surgiendo ahora, hoy mismo. En este preciso instante se están perfilando las técnicas y desarrollando los métodos que formalizarán este tipo de trabajos.
Así que, si puedes permitírtelo, formación especializada en un centro que te dé el mínimo de garantías en cuando a la calidad formativa que esperas recibir. Una actitud de reciclaje (estudio) y observación (¡mirar lo qué hacen otros!) como parte de tu día a día (y si la empresa donde trabajas no lo entiende así, sin duda tiene un grave problema en su estrategia de dirección). Y, por último, experiencia y práctica; acertar, errar y evaluar tanto lo uno como lo otro, extrayendo conclusiones que se han de volver a poner sobre la mesa para así reiniciar el ciclo.
Y recuerda lo más importante, aunque hablamos de una profesión nueva (su demanda creció en las grandes capitales un 8% en 2010 y se espera que sea mayor en 2011) y se trate de un trabajo técnico que requiere unos conocimientos muy definidos para obtener unos resultados muy específicos, no depende (por suerte) de una titulación concreta (muy a pesar de alguna
presidenta que otra), y, desde luego, salvo raras excepciones,
NO TE HARÁS RICO (al menos no de un día para otro, supongo).