Si un hombre hubiera escrito Cincuenta sombras de Grey se le habría etiquetado con un sinfín de epítetos, por no mentar al insulto más directo. Las defensoras de las mujeres estarían tirándole del poco pelo que el desafortunado tuviera sobre su cabeza.
Lo cierto es que cuando he comentado por ahí mi particular visión de esta obra me han dicho que yo no puedo entender este libro porque... ahí es nada... soy hombre. Y que por mucho que me lo expliquen, no lo entendería. Pudiera ser.
¿Cómo resumir y contar a un hombre de qué va el asunto, visto por otro hombre? Pongamos en una batidora la saga Crepúsculo, mezclemos el engrudo con la obra rosa de Jane Porter (o afín) y añadamos dos páginas de pornografía light cada diez.
El objeto sexual de la protagonista, por supuesto, un metrosexual hombre de empresa con una larga serie de atributos: empresario, rico, guapo, rico, alto, rico, enigmático, rico, atento, rico... un poco cabrón, algo ido y con un fuerte complejo de Edipo no diagnosticado. El sueño alfa de toda hembra. Ya está. Obra terminada.
Ahora, dibujemos a la protagonista. Todo un recopilatorio de tópicos adolescentes no superados. Se describe a un patito feo en ciernes de convertirse en cisne blanco, sazonándolo con un mucho de inseguridad. Una Cenicienta sin descubrir rodeada de hombres simples, mezquinos a los ojos de una buscadora de príncipes azules. Adornemos el asunto con algo de doble personalidad (le ponemos a una diosa dentro un tanto reprimida). Y, por supuesto, una mala, pobre o nula experiencia en su vida sexual. Vamos, lo habitual, al menos en vista de la repercusión de esta primera novela.
Ya está. Ahora sólo hace falta describir como el Sr. Grey le mete dos dedos a la Srta. Steele y la mitad de la humanidad femenina, made in USA o made in Europe, acabará escandalizada. ¡Oh! ¡Pero eso se puede hacer! Subamos el nivel con un poco de sexo oral y... ¡Fíjate! ¡Qué sorpresa! ¡Hay una cosa que se llama chupar, lamer, comer...!
Al final, la obra de de E. L. James sí demuestra algo (al menos su primer libro, que no he leído los otros dos, confieso). Y es que lamentablemente en el primer mundo hay mucho mal follador. Hombres que no se preocupan por las mujeres con las que comparten una cama. Claro, que esa es otra. Así ya empezamos mal (cama, de noche y a oscuras). Hay mucha insatisfacción, esa es mi impresión.
También hay mucha (auto-)incapacitación para descubrir las mil maneras de generar deseo en tu/su cuerpo, mucha (auto-)incapacitación sobre cómo compartir y experimentar una de las mejores sensaciones que regala la vida. Resumiendo, me parece que el egoismo y la falta de implicación en una relación, por parte de ellos, sumado a la nula capacidad de comunicación de ellas (que siguen esperando que los primeros adivinen lo que las segundan quieren, y así no vamos a ningún lado) es la norma general y causa principal de este éxito literario.
De ahí que haya oído, además del no entiendes la obra porque eres hombre (¡sic! ¡todavía no salgo de mi asombro por tamaña afirmación!), que a nuestro matrimonio le ha ayudado. ¿Un libro que ha ayudado en tu matrimonio? ¿Qué hacía tu hombre? ¿Qué no hacía tu mujer?
En fin, puede que sí, que no entienda nada porque soy hombre. Pero lo que me parece es que al final, y como me afirmó no hace mucho una señorita, ¡cuánto daño ha hecho Disney a las mujeres! Me parece a mí, y es una opinión, que el problema es esa insesante necesidad de encontrar al príncipe azul cuando ya todos los hombres sabemos que los metrosexuales se enamoran... de otros hombres.
Allá tú, pues. Puedes descubrir tu cuerpo, seas él o seas ella, compartirlo con tu pareja y ayudarla, sea ella o sea él, a descubrir su propio cuerpo. Puedes romper los límites de tu educación y ampliar/descubrir tu capacidad sexual. O puedes buscar un libro pésimo que te cuente lo que no te atreves a vivir, a experimentar, a sentir. ¡Quizás ayude en tu matrimonio!
(¡Ay, Señó! ¡Cuánto daño ha hecho la moralidad religiosa!)

4 comentarios:
Lo has relatado muy bien...
Mark de Zabaleta
Perfectamente explicado, además tienes toda la razón, ¿qué hace tu hombre? ¿qué hace tu mujer?...
Creo que si un libro te ayuda en tu matrimonio es que tienes una relación penosa con tu pareja, sea hombre o mujer...
Un abrzo Ángel y que tengas una estupenda semana,
Un abrazo Ross, buena semana. Esperaba recibir una lluvia de críticas por el artículo y lo que encuentro es a muchas mujeres dándome la razón. Ergo, el libro es malo y, de media, en este país, fol... practicamos el sexo mal. Muy mal. ;)
¡Ja!
"ya todos los hombres sabemos que los metrosexuales se enamoran... de otros hombres".
Jajajaja desgraciadamente cierto.
La moda es moda y como todo pasara.
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