domingo, 29 de enero de 2012

Tres malos hábitos: la desidia, la mentira y la manipulación

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Hace poco le escribía a un buen amigo y colaborador que sólo hay tres cosas que me enfaden de verdad, que me cueste perdonar o, aunque no me perjudiquen, que me cuestan gestionar en una relación con otros. Sí, ya sé que lo que terceros hagan o deshagan, es su responsabilidad y no mía. Que las acciones de los demás no deberían de afectarme. Pero aún así.

Una de esas cosas es la desgana, el desinterés, la chapuza, el salir del paso, el no intentar -al menos- dar lo mejor de uno mismo. Obviamente no se puede generalizar. No soy un santo y en no pocas ocasiones, en otros momentos de mi vida yo mismo he sido presa de la desidia. Eso ocurrió mientras me duró la mala costumbre de culpar a otros. Mientras creía que no tenía ninguna responsabilidad por mis actos y decisiones. Como la culpa no era mía, era de los demás, ser pasivo, mantenerme a la espera, querer que las soluciones llegaran en vez de buscarlas, era lo normal.

Luego, un buen día, comprendí que si fuera un animal probablemente me extinguiría. Los seres vivos que no se adaptan a su medio al final desaparecen. El medio, simplemente, los anula, los devora y los recicla. En cierta forma, en nuestra actual situación de crisis, nos ocurre lo mismo. Ahora mismo padecemos la grave enfermedad de falta de adaptación. Puedo decidir mantenerme a la espera, actuar con absoluto desinterés, culpar a los políticos. O puedo optar por adaptarme al medio para extraer los mejores recursos de él y sobrevivir en las mejores condiciones posibles aún en las peores circunstancias.

Ejemplos de superación personal los tenemos a cientos. Lo mejor es que, para aprender lo segundo tuve que experimentar lo primero. Esto es una máxima en el crecimiento personal. Aquí, las teorías tienen poco que aportar, sólo señalan o inducen, pero el aprendizaje siempre llega por el contraste que produce la acción y el cambio.

Otra de las cosas que me molestan es la mentira, la falacia intencionada. No es que me incomoden las trolas, es esa situación cuando la fantasía se convierte en una excusa, y las excusas se transforman misteriosamente en hechos dados por ciertos pero que, en realidad, nunca ocurrieron o, como mucho, son meras interpretaciones.

Y tremendamente relacionado con esos dos patrones está el de la manipulación. Digamos que es la guinda del pastel. De hecho, me cuesta relacionarme según con qué tipo de personas, sobre todo aquellas que en su vida tienen algún tipo de creencia ciega en algo, da lo mismo que sea un partido de fútbol o uno político o una religión. Sin duda es, probablemente, la manipulación es de esas cosas que no se me olvidarán y es lo que supone, siempre, un antes y un después en cualquier relación con cualquier persona.

Al contrario de lo que ocurría con la desidia, puedo afirmar -aunque uno siempre se ve de manera distorsionada en el espejo- que la mentira y la manipulación no han formado parte de mi elenco de pecados. No es que nunca los haya utilizado (el inocente que tire la primera piedra). Sin embargo, sí me he cruzado con personas que a través de lo uno o lo otro, sobre todo en el ambiente profesional, han pretendido obtener algún beneficio de mí usando estas estratagemas. La cosa no suele terminar bien.

Así que, en resumidas cuentas, en mi caja de herramientas han entrado algunas máximas:
  • ser responsable de las acciones propias, tomar parte de mi vida y pasar a la acción;
  • ser honesto, sincero, mirar a los ojos cuando se mantiene una conversación;
  • y, permitir que otros tomen sus propias decisiones, que se impliquen o no según opten.
Lo mejor es que eso no me hace mejor ni diferente. Sigo siendo un tipo normal, que aporta sus granitos de arena al medio y a los que viven en él, pero, eso sí un poco más feliz con su aquí y su ahora. Un algo más ligero. Un tanto más predispuesto a la risa y la alegría.

Eso es todo.

¿Y tú, en qué has cambiado que ha cambiado tu vida y qué se te hace difícil tragar en los demás?

miércoles, 18 de enero de 2012

Don't censor the web: #stopSOPA

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Internet es ████████████ █ ███████████ ████ █ ███ █████████ siempre que  ██████ ██████████ ██ █ █████████ ███████████████████ ███ █ ██████ ████████ ████ ██ ██████ ██████████ █.

¿Y tú, qué Internet quieres?









miércoles, 4 de enero de 2012

Un viaje optimista por el futuro

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Después de la densa lectura de una de las últimas obras de Eduardo Punset y el alivio del co-escrito entre Hawking y Mlodinow sobre el Universo ha caído en mis manos una excitante obra, para los amantes de la futurología en la divulgación científica, escrito por el polifacético Mark Stevenson bajo el curioso título Un viaje optimista por el futuro.

Este curioso personaje, que comparte con este lector la edad de cuarenta años, combina una faceta de escritor de obras y cómico con la de experto en narraciones sobre el futuro, la innovación en las organizaciones y el aprendizaje, entre otras virtudes, además de fundador de la agencia de comunicación científica ReAgency.

Como experto en comunicación científica y siendo un canalizador de información sobre los últimos avances de la ciencia se pregunta, ¿cómo será el mundo en los próximos años?, ¿hacia dónde caminamos?

Y con esta pregunta emprende un largo viaje de varios meses de duración y más de 100.000 kilómetros recorridos entre idas y vueltas, visitando a los científicos e investigadores más predominantes de la actualidad. Parcela su obra en las ciencias que afectan al hombre, a las máquinas y a la Tierra para terminar con un capítulo llamado, con atino, Re-inicio.

En él postula acertadamente que no estamos preparados para un avance exponencial del conocimiento y la tecnología impulsada de manera imparable por los nuevos avances científicos, grandes saltos que se producen masivamente y de manera vertiginosamente continua.

Stevenson concluye, el futuro va a suponer un viaje complicado. Muchas de las nuevas tecnologías serán puestas al servicio de más actos como el 11-S. La gente seguirá peleándose. Las injusticias no desaparecerán. Pero ahora que he acabado i viaje, me niego categóricamente a creer que la sociedad humana no puede crecer, mejorar y aprender; que no puede asumir el cambio y rehacer mejor el mundo que no podemos conseguir que la tendencia subyacente emerja. Para terminar con la pregunta que inicia su aventura. Y así, ¿qué viene ahora? Lo que he descubierto es que mi pregunta es su propia respuesta. Hay una nueva historia de la humanidad esperando a que la cuenten si respondemos como es debido a su desafío. Creo que podemos intentarlo.

Ahora, mi invitación como lector es que descubras porque su conclusión es su propia pregunta y disfrutes con una amena lectura que te descubrirá lo que ahora mismo se está cociendo en los principales laboratorios del mundo. Si sientes interés por el mundo que viene. ;)